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domingo, 10 de octubre de 2021

Tu vida en una maleta

(Foto: Roberto Miranda)


Imagina meter toda tu vida en una maleta.


Imagina despedirte de tus seres queridos,

decir adiós a tu familia de origen, 

tus amistades, sin saber 

cuándo las volverás a ver.

Imagina abrazar a tu madre,

sintiendo que puede ser la última vez.

 

Imagina atravesar todo un continente por carretera

de bus en bus, durmiendo en las estaciones,

o en alguna que otra pensión de mala muerte.

 

Imagina vivir a la intemperie,

despertar cada mañana sin saber

qué comerás o dónde dormirás.

 

Imagina entregar lo que queda de tus ahorros a un extraño,

ser estafado por coyotes y mafias 

que trafican con miles de personas cada año.

 

Imagínate una noche fría en el desierto altiplánico,

atravesando la frontera por un paso no habilitado,

con temor a pisar una mina antipersonal,

con tu hija en brazos.

 

Imagina ser detenido,

 humillado, denigrado,

ser tratado como ganado.

Imagina perder tu pasaporte,

y con él tu dignidad y tus derechos.

Imagina vivir y crecer en un campo de refugiados.

 

Imagínate buscando una vida mejor

con el anhelo de comenzar de nuevo.

Imagínate pidiendo asilo.

Imagínate comenzar de cero.

 

Imagínate esperando filas interminables

 para regularizar tus papeles.

Imagínate sentirte minoría.

Imagínate pasar la navidad y 

tu cumpleaños lejos de casa.

 

Imagínate obligado a dormir 

en una carpa provisoria 

en un parque o una plaza.

 

Imagina que una gente exaltada

vienen a quemar tu campamento, 

tu equipaje, tu maleta.

Y que tu pequeña hija inocente, 

con su mochila rosa a la espalda,

 es testigo de toda esta violencia.

Imagina su alma desarraigada. 

Tu vida en una maleta.

Su vida en una mochila rosa.

 

¿Acaso no somos todos extranjeros

 en algún lugar del mundo?

Ningún ser humano es ilegal.

La crisis no es migratoria.

La crisis es de inhumanidad. 

jueves, 7 de enero de 2021

Los Papalagi

Un ejercicio basado en la lectura del texto de Los Papalagi, en un módulo de Educación para el Desarrollo en la escuela Iturralde de Tiempo Libre en  Itaka-Escolapios de Bilbao, me permitió por primera vez darme cuenta del eurocentrismo que impregnaba mi cotidiano vivir. Me permitió comenzar a aproximarme a interculturalidad desde una lógica no eurocéntrica. 

miércoles, 25 de enero de 2017

Una Paloma en el Pentágono.

(basado en un recorte de prensa que leí hace años)

Una paloma.
Una inocente paloma sembró el pánico ayer en el Pentágono.
Algún funcionario despistado había dejado la ventana abierta,
y una sencilla paloma blanca se coló en los pasillos
de la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, en Washington.

Inmediatamente, saltaron todas las alarmas.
En siete minutos, habían evacuado  del edificio.
Y rápidamente acudieron las Fuerzas Especiales,
equipadas con su armamento de alta tecnología,
con visores infrarrojos y municiones guiadas con láser.

Tal vez podría ser una bomba trampa enviada por un lobo solitario,
o un nuevo dron espía camuflado teledirigido por los rusos,
o quizá entre sus plumas blancas llevaba polvo de Anthrax de Al Qaeda,
o peor, en sus alas escondía una microcámara secreta de Corea del Norte.
El Eje del Mal revoloteando en el corazón del imperio.

Mientras los comandos trataban de atraparla
entre los intrincados pasillos del edificio,
el teléfono de emergencia no paraba de sonar
en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
El nuevo POTUS, bañado en un sudor frío, acariciaba el botón rojo, 
sin marcar aún el objetivo, esperando las coordenadas de la CIA.

Finalmente, la paloma -algo asustada por el revuelo armado-
salió por donde había entrado, la misma ventana abierta,
y huyó volando sobre el Río Potomac,
dejando a su paso el rastro de una certeza:
la sensación de que la Paz,
otra vez se les había escapado de las manos.



jueves, 30 de abril de 2015

Cosecha del Encuentro de Quito

Reflexiones desde la Interculturalidad y el Post-Desarrollo a partir del Encuentro de Liderazgo Participativo en Quito, Ecuador, Abril 2015

El llamado de este encuentro había sido sembrado por David en Santiago de Chile en junio de 2013. La semilla había permanecido bajo tierra durante casi dos años esperando el momento adecuado para germinar. Tras el encuentro de Septiembre 2014 en Cuenca, se sumaron al equipo convocante Hilda y Carlos, lo que le permitió sostener el esfuerzo hasta  poder concretarlo.

Los días previos estuvieron marcados por la incertidumbre de cuántas personas llegarían… ¿veinte?¿treinta? ¿cuarenta?  La cifra iba aumentando considerablemente a medida que pasaban las últimas 48 horas previas. En el equipo anfitrión nos preguntábamos… ¿Cómo co-crear un contenedor seguro para tan nivel de diversidad? ¿Qué haremos si se evidencian algún conflicto?

El primer día comenzó con un círculo de inicio donde la diversidad quedó de manifiesto, reflejada rotundamente. Los participantes se inscribieron en los equipos de práctica y tuvieron una primera aproximación al enfoque apreciativo. Durante la tarde, vivimos un Café Mundial en torno a la Diversidad, con preguntas sobre ¿cómo pasar de la diferencia a la confianza? ¿cómo aprovechar la diversidad como fuente de creatividad e innovación? La cosecha de las rondas de café mundial fue muy contundente.

Durante la mañana del segundo día del Encuentro, dos personas abrieron la jornada. No eran dos personas cualquiera. Eran un hombre y una mujer, de una edad similar, de la misma nacionalidad, ambos ecuatorianos. Pero hacía tan solo unas semanas, la mera posibilidad de que aquello aconteciera, era, simplemente inimaginable.

Belén es una reconocida activista de los derechos de la Madre Tierra. Años atrás había liderado su incorporación en la nueva Constitución de la República del Ecuador. La Fundación Pachamama que ella lideraba había sido clausurada un año antes por orden del Presidente de la  República. 
Carlos es el coordinador de Relaciones comunitarias de una empresa multinacional en el negocio de la exploración minera.

Y allí estaban los dos, trabajando codo a codo. Él tocaba un tambor indígena, marcando el ritmo, evocando el pulso, el latido de la tierra. Ella facilitó una bonita dinámica extraída de un texto de Johanna Macy. Primero, trayendo el estrés diario cotidiano de la gran ciudad, la prisa, el apuro, el no ver al otro. Segundo, en calma, descubriendo a través de los ojos del otro su alma, reconociendo que en cada uno hay un llamado de sanar el mundo y honrar la vida.

Después, en un círculo de unas cincuenta y cinco personas sentadas en sus sillas, un abuelo shuar se levanta y exhorta:
- “Si no entiendes, ...Escucha!”

Acto seguido inicia un discurso en su lengua nativa, del cual, los occidentales presentes en la sala solo alcanzan a entender algunas fechas y topónimos, que eran pronunciados en lengua española. No importaba. Dicen que más del 75% por cierto de la comunicación es no verbal. Aunque no alcanzáramos a entender el significado de los contenidos de su mensaje, su entonación, su corporalidad expresaban dignidad, orgullo, presencia, herencia ancestral. Hablaba de la historia de su padre, líder de su pueblo.

Sentí que en él hablaban todos sus ancestros hacia atrás. Y al escucharlo en silencio, contemplándolo sin juicio, aceptándolo como legítimo otro diferente, sentí que sanaba quinientos años de culpa hacia atrás en mis ancestros.

Tras una hora de silencio en la naturaleza, explorando qué preguntas están vivas en el interior de cada uno, volvimos al círculo donde algunos compartieron su experiencia. La mayoría de los testimonios versaban sobre lo inspirador del momento de meditación al aire libre, sintiendo el trinar de los pájaros.  Una joven ligada al movimiento de la permacultura había escuchado el vuelo de dos colibríes. Un líder estudiantil había tenido un momento que describía como una iluminación. Sin embargo uno de los jóvenes shuar declaró:

-“Extrañé la selva. Aquí solo escuché dos tipos de aves. Muy pocas plantas. Y en lugar del fluir del arroyo, se sentía el ruido del tráfico de la carretera”

Otro shuar comentó:
-“Yo también extrañé la selva, pero miré a la planta, porque todas las plantas tienen poder, y le dije “Planta, dame tu poder” y la planta me dio su poder. Y ya estaba listo. No necesité más silencio.”

Cuando expliqué la Teoría U de Otto Scharmer, un técnico local de la cooperación internacional declaró algo así como:

-“No entiendo por qué hace falta meter el corazón para construir el futuro. La planificación estratégica se hace con la cabeza.”

Me salió una respuesta sobre la necesidad de inspirar –involucrar emocionalmente- a las personas a construir en forma colectiva el futuro que desean vivir.

Por la tarde, tras el juego caórdico, durante el Espacio Abierto, uno de los temas propuestos de conversación fue sobre Minería en territorio Shuar. Acudieron tres jóvenes shuar, la joven de la permacultura, una funcionaria pública técnico en participación comunitaria del Parque Nacional de Galápagos y quien suscribe. Fue interesante darse el tiempo para escuchar. Dentro del pueblo shuar existen diferencias respecto a aceptar o no la exploración minera en su territorio.

Un joven shuar declaraba:
-        -“Nosotros también queremos tener colegios, hospitales, ir a la Universidad y ser ingenieros shuar, geólogos shuar... Queremos progreso para nuestro pueblo.”

Personas ligadas a la minería comentan que la minería no es la que provoca el conflicto con la comunidad. Argumentan que los conflictos internos que subyacen en la comunidad se manifiestan, se hacen patentes con la llegada de la minería al territorio. Por eso Carlos refuerza que el diálogo al interior de la comunidad es tan importante como el diálogo entre la minera y la comunidad. 

Frente a tal declaración, una joven ligada al movimiento de la permacultura, con su trenzas y falda florida –(digna representante del vmeme verde)- le confrontaba:
-         - “Pero nosotros ya tenemos colegios, tenemos hospitales, tenemos desarrollo… y eso no nos hace más felices! …vivimos estresados en ciudades de cemento, respiramos un aire contaminado y ya no oímos los trinos de los pájaros ni el fluir del arroyo.”

Yo escuchaba atento, en silencio, este debate entre el “Desarrollo” y el “Post-desarrollo”, entre la ingenuidad de quien aún cree en el discurso de la modernidad que le han transmitido las empresas,  y la profunda decepción post-moderna que sospecha que tras la ilusoria promesa del progreso material no hay más que decadencia espiritual y degradación ambiental.

Por su parte, la funcionaria experta en participación ciudadana les interrogaba desde el conocimiento profundo de los derechos indígenas, y los procedimientos legales de participación ciudadana para la evaluación de impacto ambiental de los proyectos de inversión. Una mirada más bien regulatoria desde el Estado. (vmeme Azul)

Al tercer día, tuvimos por la mañana la enseñanza de “las 8 respiraciones” seguida  del “Diseño para la acción sabia”, donde apoyé un par de proyectos relacionados con la apertura de Espacios Libres de Violencia en Quito, con el propósito de contribuir a una Cultura de Paz y buen trato (en colegios, en las familias, en el transporte público, a los animales…) y un programa de apoyo a jóvenes emprendedores sociales del Impact Hub de Quito, ImpaQto. Otro de los proyectos que surgieron fue precisamente una plataforma de diálogo intercultural sobre minería en territorio shuar y una iniciativa de la subsecretaría de Minería para comunicarse con las comunidades locales.


El cierre de la jornada comenzó con una alegre danza shuar en la que un alto consejero de gobierno bailó junto al sabio shuar, seguido de un simple y bello ritual de cosecha donde cada participante pudo escribir y compartir sus aprendizajes y hallazgos más significativos en el círculo final.

viernes, 13 de marzo de 2015

El Llamado de la Montaña 2015

Relato etnográfico de mi participación
 en el Llamado de la Montaña 2015

Cuando recibí la invitación por las redes sociales, lo primero que me llamó la atención fue el dibujo de aquel vistoso y colorido colibrí junto a la montaña verde.  El corazón del colibrí es el más grande del reino animal, en proporción a su tamaño. Solo un corazón así le permite agitar sus alas a tal velocidad. Y fue así como mi corazón de colibrí saltó de alegría con la mera posibilidad de asistir al encuentro.

El lugar elegido, el territorio del Pueblo Misak en el resguardo indígena de Silvia, Guambia, en las montañas del Cauca era muy significativo. El Cauca ha sido una región muy golpeada por la guerra que se vive en Colombia durante décadas, llegando a ser considerada como zona roja. A su vez, el territorio Misak ha sido el corazón del movimiento indígena por la defensa del territorio y la identidad.

En el terminal terrestre de Cali coincidí en el bus con otros participantes del encuentro, fácilmente reconocibles por la vestimenta y las grandes mochilas. Las instrucciones eran claras y precisas. Unas tres horas hasta Piendamó por carretera, atravesar caminando el pueblo hasta tomar otro bus a Silvia y en el parque de Silvia tomar un jeep o colectivo hasta la Misak Universidad.

Cuando llegamos, ya había comenzado la primera plenaria, en la que Beatriz Arjona del Consejo deAsentamientos Sustentables de las Américas estaba relatando la historia desde el primer Llamado. Las autoridades Misak presentes también dieron su bienvenida y se realizaron los correspondientes rituales y ceremonias de inicio.

Mientras armaba la tienda de campaña, vislumbré a mi amiga Zulma, a quien no veía desde hacía cinco años en Karlskrona, y nos fundimos en un alegre abrazo. Su pareja, Rowan me entregó unos frutos secos y una granadilla para paliar el hambre del viajero. Tímidamente, le pregunté a Zulma:

-“Y esto cómo se come?”
-“No hay forma decente de comerse una granadilla” – me respondió.

En un comienzo nos decían, “Por favor, eviten fotografiar los rituales sagrados”. Después eran los misak quienes nos fotografiaban con sus tablets. Tras la cena, los “médicos” locales prescribieron un “refrescamiento” para armonizar energéticamente a todos los recién llegados con el sentir del territorio. Esa fue una impactante inmersión cultural en la cosmovisión Misak. Según logré entender, según su creencia, el Territorio Misak como ente siente tu presencia, tu respiración, tu latido del corazón, si gritas, si vienes con miedo... y el cambiante microclima local es una respuesta al estado anímico de los visitantes. Ya era de noche y los médicos se habían instalado en un extremo de la cancha para realizar su ritual. Un fueguito, hojas de coca, un pagamiento a la Pachamama y probablemente otras sustancias desconocidas. Nos pidieron colocarnos sentados en una fila curva en media luna y esperar, esperar, esperar…. Esperar. No podían decirnos si serían diez minutos, media hora o más. Se demorarán lo que se tengan que demorar. Bienvenidos al tiempo Misak. Kairós llamaban los griegos al tiempo divino o tiempo emocional. Pasaron varias horas. Opté por no mirar el reloj del teléfono celular. De hecho, opté por apagarlo, pues no tendría cómo cargar batería durante la semana. Algunos tocaban flautas, otros guitarras, algunos comenzaron a cantar.

Otros permanecíamos en silencio, tratando de mantenernos presentes, con la mente abierta, suspendiendo los propios juicios –en mi caso venían juicios como neohippismo, vmeme verde, boomeritis, tapón evolutivo-, sintiendo progresivamente el frío, la humedad y el entumecimiento del cuerpo. Por breves momentos, una leve brisa abrió un claro entre las nubes y  pudimos contemplar con regocijo y admiración las estrellas que titilaban al son de la sinfonía de grillos que nos circundaba. Qué bendición.

Por fin aparecieron los brujos. A esa hora pude concluir que su figura se acercaba más a ese arquetipo ancestral que a la concepción occidental de médicos. Uno a uno, entregaban hojas de coca e invitaban a lavarte las manos y rostro. Su presencia realmente traía simbólicamente lo sombrío del inconsciente.

A la mañana siguiente, tras el desayuno y tras una muestra de bailes folklóricos postergada a causa del refrescamiento, comenzó el plenario “Territorio, Sustentabilidad y Buen Vivir”, moderado por el señor Hildebrando Vélez, tan reconocido como perseguido activista y académico ligado a las causas socio-ambientales. Representantes de diversos pueblos originarios presentes en Colombia compartieron sus testimonios, con algunas perlitas de sabiduría ancestral. Auténticos tesoros humanos vivos, portadores de cosmovisiones milenarias. Sentí como un milagro que perduren tras más de cinco siglos de resistencia. Zulma con sus rotuladores de colores iba registrando la síntesis visual de  los contenidos sobre papel kraft.

(incorporaré aquí imágenes de las anotaciones de la moleskine)

La metodología elegida para el evento, el denominado Consejo de Visiones, permitía que cada participante pudiera elegir una temática o más para profundizar. Entre las temáticas posibles estaban:
  • -          Consejo de Educación
  • -          Consejo de Ecología y permacultura
  • -          Consejo de Asentamientos Sustentables
  • -          Consejo de Sanación, Espiritualidad, ancestralismo, consejo de mayoras y mayores
  • -          Consejo de Jóvenes
  • -          Consejo de Niños
  • -          Consejo de Economía Solidaria
  • -          Consejo de Arte y Cultura
  • -          Consejo de Redes y Movimientos Sociales

Por la mañana fui al consejo de Asentamientos Sustentables, pues tenía curiosidad por escuchar de mecanismos de convivencia y resolución de conflictos usados en ecoaldeas y aprender más de modelos como la holocracia y sociocracia. La primera sesión consistió en una meditación guiada, prestando atención a la respiración. “Tu cuerpo es tu territorio primordial” “Pestañear conscientemente, mirando hacia fuera, mirando hacia dentro”

Por la tarde, acudí al Consejo de Educación, que era dinamizado por Zulma, Rowan y Paola. Durante la sesión, dos mayores Misak docentes de la Misak Universidad nos expusieron cómo se organiza la autoridad, su sistema educativo y sus vínculos con el sistema familiar, productivo y político-administrativo. Uno de los ponentes, profesor de Administración articuló su propuesta de la Minga como Modelo gerencial. Al conversar con uno de sus estudiantes, le pregunté cómo hacen en su educación para conectar a las personas con la naturaleza. Su respuesta me sorprendió profundamente: 

“La conexión con la tierra comienza desde antes de la concepción. Antes de concebirme, mi madre soñó con un colibrí. Y cuando nací, mi madre sembró mi ombligo en el huerto, junto a nuestra casa”. 

La sesión culminó con un inspirador círculo en el que cada asistente declaró cuál debiera ser un ingrediente para construir una educación consciente que reconecte con la naturaleza, con la vida.

(transcribiré aquí cosecha del cuaderno)

La segunda noche mágica nos sorprendió con una obra de teatro presentada por una compañía familiar de una eco-aldea. No recuerdo el título, creo recordar algo relacionado con el cuarto sol de los mayas.  La representación era de una impactante belleza visual, reforzada por la simbólica presencia del abuelo fuego al centro del aforo. Tras una impactante entrada de escenas que mostraban la decadencia humana marcada por la violencia y el abuso,  progresivas apariciones de elementos naturales como el agua, el fuego, el planeta iban desnudando progresivamente a un hombre, quitándole capas de vicio, gula, arrogancia, ignorancia y otros males. 



Tras la obra de teatro, un grupo musical Misak con su vestimenta tradicional –mallku gris, falda azul, bufanda, bombín negro- preparó sus instrumentos – guitarra eléctrica, bajo, batería…- y cuando comenzaron a tocar algo parecido a rancheras mexicanas, yo me sentí abrumado por tanto eclecticismo. Ya me disponía a hacer mutis por el foro y retirarme a mis aposentos, cuando sentí que una mano me agarraba de la muñeca arrastrándome hasta la pista de baile. Así, casi sin darme cuenta, terminé bailando el frenético ritmo de la carranga campesina por primera vez con mi amiga Zulma. La cucharita, la gallinita..

El viernes por la mañana, el panel se titulaba “Territorio y Procesos de Paz”. Esta vez don Hildebrando hizo algo más que repartir el micrófono. Invocó a los ausentes, los caídos, los desaparecidos... Pidió un minuto de silencio por los 43 estudiantes cruelmente asesinados en Ayotzinapa, México. Y declaró unas palabras que aun retumban en mi pecho.  
Aquí estamos los que cuidamos los páramos. Aquí estamos los que cuidamos el agua de los ríos. Aquí estamos los que cuidamos las nubes que nos regalan la lluvia. Aquí estamos los que cuidamos las semillas… Ahó! 
Esto fue solo una señal, un anticipo de lo que sería una intensa, vibrante y profunda mañana de presencia colectiva, de testimonios que tocan el corazón, de voces quebradas y ojos brillantes. Creo que fue en ese momento cuando tres músicos misak  tocaron el tambor y la quena. En silencio, de pie, sintiendo la música del llamado de la montaña, yo ya no pude contener mi llanto. Como en un suspiro, brotaron en mi todos los momentos en que había sentido en mi vida eso que llamaba sin saberlo, el Llamado de la Montaña. Vinieron a mí recuerdos –algunos de ellos casi olvidados- de las primeras montañas que subí en mi niñez con Gazte Makaldia, de los primeros círculos de silencio por la paz allá en la plaza de mi barrio en el País Vasco, del dolor, la rabia y el coraje despertados por la violencia, vinieron a mí escenas los paisajes de la sierra Norte de Oaxaca en México y la comunidad de Cuajimoloyas, del trabajo en Farellones y del cuidado del Santuario de YerbaLoca en Chile… y de pronto, al son de aquella quena y al latido de aquel tambor, lo supe. El llamado de la Montaña es el llamado a trabajar por la Paz, por la interculturalidad, por la sostenibilidad, la regeneración, la convivencia en armonía entre humanos con toda forma de vida. El llamado de la montaña no es un llamado que hacen los humanos, es un llamado que hace nuestra Madre Tierra, a cuidarnos, a sanarnos, a reconciliarnos, a honrar y custodiar pasado, presente y futuro.

A ese breve y profundo momento musical siguieron los testimonios de algunos  líderes indígenas y mestizos que compartieron con emoción sus historias de vida y lucha por la dignidad de sus pueblos, las mujeres, la defensa de las semillas, de los derechos humanos. Gloria Cuadras –ex alcaldesa de Apartadó un pueblo que sufrió una horrible masacre- nos hizo llorar a muchos con su relato, especialmente cuando mencionó los dibujos de una niña testigo del sufrimiento.  Y finalmente Jorge Calero, que apeló a la responsabilidad que tienen las eco-aldeas en contribuir a los procesos de paz en Colombia.

Documentación gráfica del Panel sobre Territorio y Procesos de Paz, realizada por Zulma Patarroyo de Pataleta


llamado de la Montaña 2015 from pataleta on Vimeo.

Terminado el panel, nos fuimos a sembrar árboles a una ladera en la orilla del río Piendamó. Allí coincidí con Lina, de la Asociación de Egresados de Uniandes, a quien había conocido unos días antes durante el taller Cocrealab de innovación colaborativa para la sostenibilidad organizado por el nodo glocal de Cali.

Por la tarde, después de un frugal almuerzo, tuvimos la sesión del Consejo de Educación. En esta ocasión, estábamos sentados en el tipi, con el fuego –abuelo fuego- al centro. Usamos el método de pecera (fishbowl) para compartir historias de distintas iniciativas de educación alternativa. Comenzó Jorge, compartiendo su experiencia con la Universidad Gaia, que ofrece cursos virtuales de pre y posgrado en diseño regenerativo de asentamientos sustentables.

Yo compartí la experiencia de la Escuela de Innovación Social que hemos desarrollado en el CoLab de la Pontificia Universidad Católica de Chile formando agentes de cambio inspirados en las escuelas KaosPilot (Dinamarca), Tiimi Akatemia (Finlandia) y Guerreros Sin Armas (Brasil).

Después tomaron la palabra la fundadora y directora del Colegio Alas de Cali -inspirado en la pedagogía para la paz- y un académico de la Universidad del Valle que desde la InvestigaciónAcción Participativa, los trabajos de Orlando Fals Borda, Paulo Freire y otros, había acompañado el surgimiento de la Misak Universidad durante décadas, relacionándolo con el emerger de otras universidades indígenas en otros países de América Latina.

Pero lo que marcó la diferencia aquella tarde fue el testimonio de un abuelo, vestido enteramente de blanco, con un gorrito blanco, proveniente de una comunidad Muiska, quien nos relató detalladamente las enseñanzas de un mamo de la Sierra Nevada de Santa Marta, acerca de su visión ancestral educativa de cómo se transmite la cosmovisión a lo largo de todo el ciclo de vida, desde la preconcepción, el nacimiento, los primeros pasos, las primeras palabras, la primera menstruación, la primera relación sexual … hasta la muerte.  “Así se siembra la gente” repetía una y otra vez.

Cuando salimos del tipi, ya era de noche. Habían pasado más de tres horas sentados, escuchando historias en torno al fuego. Aunque como facilitador, nunca habría diseñado un espacio de aprendizaje como aquel, me dejé sorprender por la presencia colectiva y la profundidad de la escucha lograda.

La penúltima noche mágica tuvo micrófono abierto de artistas invitados. Un gracioso malabarista italiano, un cuentacuentos colombiano, un guitarrista corso, y el entrañable coro del colegio Alas, que cantó dos emotivas canciones por la paz. Una joven misak estudiante de trabajo social se me acercó entusiasta y me sorprendió al pedirme ser amigos por Facebook.

El sábado era el día de la acción, de la colaboración, de la Minga, organizada enteramente por los Misak. Por la mañana nos despertaron al son de guitarras, flautas y tambores. Desayuno rápido y partió la marcha ritual. La caracola primero, después los músicos y las abuelas, y después todos los demás. Ojalá en dos filas, hombres a un lado, mujeres al otro. Al igual que en otros rituales, las mujeres en su luna debían quedarse en el campamento, con un círculo de mujeres especial para ellas.  Caminamos en silencio los pocos kilómetros que separaban el resguardo indígena de la plaza del pueblo de Silvia. Unas cuadras más allá de la plaza nos esperaba la chiva –nombre local para camión de sobrecargado transporte rural -  que nos llevaría al campo que íbamos a sembrar con alisos y pililén.  Según la creencia local, los pililén sirven para “sembrar agua”,  pues contribuyen a preservar los pozos de agua y humedales.

Aquí, una sincronía significativa, mi único apellido vasco por parte de mi abuela paterna, originario del Valle del Baztán, Alzugaray, significa alisal alto, un bosque de alisos en lo alto. Nunca antes había visto, tocado o plantado un aliso. Y tuve que venir hasta acá, al corazón del territorio Misak, en las montañas de Guambia, para plantar mi primer aliso y reconectarme con el origen de mi apellido, con mis raíces familiares.

Precisamente, ese día tomé contacto con varios españoles. Un chico de Santander, otro de Valencia, una catalana, uno medio andaluz. Mientras íbamos plantando los alisos y pililenes, ya bastante sucios por el barro, comenzó un tremendo aguacero. Ante el inmenso chaparrón, no nos quedó otra alternativa que guarecernos bajo unos árboles y esperar durante alrededor de una hora hasta que escampara. Una vez que cesó la intensidad de la lluvia, pudimos salir de nuestro improvisado refugio y empezar una cadena humana de unos dos kilómetros para transportar los arbolitos hasta su lugar de siembra. Al final de la minga logramos transportar y sembrar mil setecientos arbolitos.  Sin duda, fue emocionante e inspirador sentir el poder de la acción con intención regenerativa, la capacidad de la comunidad de colaborar con entusiasmo, superando alegremente el barro, la lluvia y el cansancio en aquella minga.

De regreso al refugio, nos esperaba una rica y reponedora sancocha, una sopita con carne, para que volviera el alma al cuerpo, y recuperarse del frío húmedo y el cansancio. Cuando ya estaba por fin sentado en una piedra con mi plato humeante sobre las piernas y la boca abierta para saborear la segunda cucharada, una voz desde lejos pidió ocho hombres fuertes para ayudar a mover una ambulancia en apuros que había quedado atrapada en el barro.  Allí quedó la sopa. Y partí raudo al servicio. Nos juntamos varios hombres, y finalmente resultó que había que caminar varios kilómetros hasta llegar a la ambulancia. Más de una hora después, al volver, mi sopita  ya estaba fría, así que me sirvieron un nuevo plato de sopa caliente y lo degusté con fruición.

La última noche hubo varios grupos musicales, incluida la infaltable carranga y otros bailes Misak. Pero la banda que se llevó más aplausos fue una banda denominada Campo y Sabor. Cada una de sus canciones, entrelazadas con un castizo sentido del humor y consignas por la soberanía alimentaria,  estaba dedicada a un vegetal, planta, semilla o fruta. Así, cantaron, y sobre todo, bailamos al son del mango, la guayaba, el lulo, la naranjilla, la papa, el café, el cilantro, el aguacate…




A la mañana siguiente, desperté temprano para ayudar a preparar los murales de la evaluación, en los que diseñamos unas preguntas en español y en lengua misak, para que los participantes volcaran sus observaciones (ver), emociones (sentir), sugerencias (pensar), compromisos de acción (actuar). Ver sentir, pensar y actuar son las cuatro dimensiones de la existencia, según el pensamiento Misak.

La última mañana fue bella. Amaneció un cielo radiante, como si las montañas se hubieran puesto su mejor ropaje para honrar nuestra despedida. Danzamos tres danzas de la paz que aún reverberan en mi recuerdo. Ayun Mapu,Newen Mapu –en mapudungun, Amor a la tierra, y Fuerza a la tierra,  para agradecer al territorio Misak por su buena acogida. Después danzamos al son de “Fuerzas de la paz” -inspirado en una canción popular rusa- para desear la paz en Colombia y toda la tierra. Y para terminar, “Inlakech, alaken” saludo maya que significa Yo soy tu, tú eres yo, celebrando los lazos de aquella naciente comunidad humana. Terminó con una veloz y alegre ronda donde todos, incluidas abuelas, niños, jóvenes y adultos cantamos, reímos, corrimos y gozamos.

Al mediodía comenzó la instancia de cosecha, donde cada consejo compartió sus reflexiones, aprendizajes y compromisos. Y  se celebró con una hermosa y sencilla ceremonia de cierre, agradecimiento y despedida.

Ya en el furgón de regreso, reíamos con Oscar, Zulma, Rowan y sus niñas, recordando mi primera granadilla, saboreando mi primer mango –sí, de esos que te dejan hilos entre los dientes-, mi primera carranga, mi primer aborrajado… en fin, dicen que la primera vez nunca se olvida.





miércoles, 9 de enero de 2013

POBREZA MATERIAL, RIQUEZA INMATERIAL: Paradojas, discursos e indicadores en torno al Desarrollo Cultural Local

Mientras facilitaba una jornada institucional sobre políticas públicas para el desarrollo cultural local, la directora de una importante fundación explicó que su aproximación conceptual a la pobreza era multidimensional y se fundamentaba en las categorías existenciales del Tener, Ser, Hacer y Estar. Si bien no lo explicitaba en su discurso, este es el enfoque del economista chileno Manfred Max-Neef con su mirada de necesidades humanas fundamentales propuestas en su libro Desarrolllo a Escala Humana, escrito con la colaboración del sociólogo Antonio Elizalde y de Martin Hopenhayn. Su propuesta plantea abordar las necesidades humanas (ocio, creatividad, participación, identidad, afecto, protección, libertad, entendimiento, trascendencia y subsistencia) como universales. Lo que varía en distintas civilizaciones y momentos históricos son los "satisfactores" o construcciones culturales que usamos para satisfacerlas. En contraposición a la pirámide  del psicólogo humanista Abraham Maslow que condena a los pobres a una vida sin sentido, Max-Neef defiende que no existe jerarquías entre ellas. Desde su perspectiva, cualquier insatisfacción en una de esas necesidades, genera un tipo distinto de pobreza: pobreza de afecto, pobreza de participación, pobreza de creatividad...


El mismo día, vinieron unos consultores, sociólogos expertos en evaluación de políticas sociales que compartieron unas nociones fundamentales sobre la cadena de valor público y la importancia de medir incluso aquello que parecería inmensurable. Ponían como ejemplo los esfuerzos de Naciones Unidas para medir la felicidad de los países en el Primer Reporte Global de la Felicidad publicado por el Earth Institute de la Universidad de Columbia, así como el Happy Planet Index de New Economics Foundation, que cruza indicadores de felicidad con la huella ecológica. Mostraban también el ejemplo de cómo instrumentos como la Ficha de Protección Social pueden servir para filtrar diversos beneficiarios en condiciones de mayor vulnerabilidad. Se señalaba, además, cómo la Política Cultural Chilena 2011-2016 había optado por enfatizar los indicadores de Consumo Cultural para medir el impacto de sus acciones para el desarrollo cultural local.
En otro momento de la jornada, al hacer una revisión de las acciones para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, emergió la reflexión de que la mayoría de los Tesoros Humanos Vivos, depositarios del valioso pero invaluable partrimonio intangible, viven en condiciones de vulnerabilidad, apareciendo ante las instituciones oficiales, como personas en situación de pobreza....

Pobreza material pensé par mis adentros. Riqueza inmaterial, sonó el eco en mi mente. Qué hermosa paradoja. Tremenda riqueza que habita en nuestra pobreza. "Oh, pobreza, fuente de riqueza..." Reza un canto de la comunidad ecuménica de Taizé.

¿Qué pasará por la cabeza y corazón de estos verdaderos Tesoros Humanos Vivos o cualquier poblador o artesano local cuando llega un joven profesional con su título recién lustrado de quién sabe qué universidad y se presenta en nombre de una fundación que dice superar la Pobreza? En otra vuelta de tuerca de la hermenéutica ..¿Qué aparecerá en las encuestas cuando le pregunten a ese cantor a lo divino de Cuncumén, a esa tejedora huilliche, a las alfareras de Pilén, sobre su Consumo Cultural? ¿Cuándo fué la última vez que fue al cine, que compró un libro,  que compró un disco, que fue a un museo? Posiblemente, poco consumo cultural, escaso acceso a bienes culturales... claro signo de pobreza cultural... en aquellos que en sí constituyen una tremenda riqueza cultural.

Pareciera ser que las instituciones del Estado y ONGS que trabajan en para el desarrollo cultural local,  abriendo espacios participativos de co-creación, de acceso a oportunidades culturales, de mediación cultural, de formación de audiencias... precisan de nuevos lenguajes, de otros enfoques.. que les permitan re-conocer, re-cordar, legitimar, validar, activar, visibilizar, conectar ... todo ese  tremendo patrimonio cultural intangible que permanece latente, tal vez dormido pero no olvidado, esperando que lo despierten... como aquel arpa de Gustavo Adolfo Becquer:


Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve,
que sabe arrancarlas!

¡Ay, -pensé-, cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "Levántate y anda"!


En esa búsqueda están mis amigos dedicados al Desarrollo Cultural Local (Servicio País Cultura, Red Cultura, Cultura Local ).

Tal vez bastaría con un enfoque más apreciativo...¿y si las fundaciones que buscan superar la pobreza se propusieran activar, reconocer y visibilizar la riqueza inmaterial? ¿qué es necesario medir que no estamos midiendo? ¿cómo alinear las políticas culturales con los indicadores que las miden? ¿es lo que medimos lo que verdaderamente queremos y necesitamos? En fin... bonitos desafíos, en los que he podido ser un testigo privilegiado gracias a la facilitación.


Tal vez John Lennon encontró la respuesta.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Conectando con el Sentido de lo que vivimos

Nuevamente, un invierno más se va, se cierra un ciclo y comienza otro. Es por tanto, un buen momento para volver la vista atrás, y conectar los puntos, descubriendo el sentido que conecta la cadena de acontecimientos que cobran viva a través de nosotros.

Durante este invierno terminamos dos bonitos proyectos de Glocalminds. Uno consistía en apoyar el impulso necesario para la certificación ambiental de escuelas municipales de Recoleta. Otro buscaba fortalecer la formación experiencial por medio de metodologías participativas de los agentes de desarrollo cultural local en el marco del Programa Servicio País Cultura del Consejo de la Cultura y de las Artes. Revisando la agenda de los últimos dos meses, me encuentro con estos hitos destacables:


  • Facilité un taller de trabajo en equipo para las monitoras de la Casa de Acogida de Misión Batuco.
  • Me reencontré con Paul Duba, experto estadounidense en aprendizaje experiencial de Outward Bound, que vino para facilitar unos talleres sobre liderazgo colaborativo.
  • Puse en contacto al experto en Innovación Pública Abierta Marcelo Lasagna con el HUB Santiago, para que compartiera su conocimiento con la comunidad del Hub.
  • Conocí al consultor brasileño Marcello Lacroix de Engenheria de Gente, con quien acudimos a una conferencia de Julio Olalla de Newfield. Después me acompañó a impartir una sesión sobre empatía para estudiantes del Laboratorio de Innovación Social de la UC. Con ellos comentamos el video de Jeremy Rifkin sobre la Civilización Empática y exploramos lo que plantean autores como Daniel Goleman, Otto Scharmer y Bill Drayton sobre la relación entre empatía y emprendimiento social.
  • Ayudé al Laboratorio de innovación social de la UC a trazar las primeras lineas de lo que será la Academia de Changemakers para América Latina.




Con la familia, hemos vivido ricos momentos en la Hostería El Copihue de Olmué, reímos con los cuentacuentos en Café Literario de Bustamante , disfrutamos de las obras de teatro infantil en la Biblioteca de Santiago, los títeres en el Teatro Municipal de Ñuñoa y Parque Bicentenario de la Infancia, y la naturaleza del Bosque Santiago y el Parque Forestal.


Para los próximos meses, en esta última recta de final de año, vienen las siguientes aventuras:

miércoles, 11 de julio de 2012

Devenir del ser a lo que puede llegar a ser

http://www.cosmograma.com/proposito.php
Como en aquella canción de Joan Manuel Serrat, puedo decir que ayer fue un gran día. 

Por la mañana, en la Biblioteca de Corfo, facilité la segunda Jornada intersectorial de reflexión y articulación del Ecosistema de Innovación Social, convocada por el Laboratorio de Innovación Social de la Universidad Católica. Participaron una veintena de invitados.  Durante la jornada, tras una introducción, se presentaron las iniciativas de FOSIS, de SistemaB, CIESCOOP y la Comunidad de Organizaciones Solidarias. Después de un break, realizamos un mapeo colectivo de los roles presentes en el ecosistema, construimos una primera aproximación al escenario ideal deseado para el ecosistema y terminamos proponiendo un conjunto de pasos concretos y específicos que irán marcando la agenda del ecosistema. El flujo de la sesión estuvo inspirado en el proceso U propuesto por Otto Scharmer.

Por la tarde, en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, fui invitado por el  Centro de Economía Sustentable y Cambio Climático, a participar en un workshop sobre Creación de Valor Sustentable impartido por el experto estadounidense Chris Laszlo con el apoyo de Ignacio Pavez estudiante chileno de doctorado en Comportamiento Organizacional en la Case Western Reserve University en Boston, con quienes tuve la oportunidad de conversar largo y tendido durante el almuerzo.  Dicha universidad es pionera en Estados Unidos en el campo organizacional, y es reconocida internacionalmente por haber sido la cuna de la Indagación Apreciativa, de la mano de David Copperider. En el taller había también participantes de Aguas Andinas, Agrosuper, NexoRSU, entre otras. 

Fue sincrónico descubrir que Chris es hermano de Alexander Laszlo e hijo del pensador húngaro Erwin Laszlo, ambos impulsores de la Giordano Bruno Global Shift University, de la que oí hablar hace dos años gracias a mi mentora Regina Rowland.

Después del taller. y antes de llegar a casa a jugar con los niños, tuve una reunión con el equipo de Travolution, para impulsar un atractivo proyecto de turismo comunitario.

Fue un gran día, porque siento que se alinearon mágicamente esos círculos en que se intersectan lo que amas, con lo que haces bien, lo que el mundo necesita y lo que te permite sostener a la familia. Fue uno de esos inspiradores en que lo que soy deviene naturalmente en lo que quiero llegar a ser.

domingo, 17 de junio de 2012

Hombre Atacameño

"Hombre Atacameño". Relieve sobre tela, pintada con acrílico (100 x 90 cms).
Autora: Sara Bugueño Zulantay. La Serena, Marzo 2012.
Enviado por mi compañera Hildaura Zulantay, experta en aprendizaje virtual, modelamiento matemático, sistemas complejos y apasionada del arte.

miércoles, 13 de junio de 2012

¿En qué andas?

Un amigo mexicano me preguntó ¿en qué andas?

Esa sencilla pregunta me obligó a revisar mentalmente todo lo que estoy haciendo en este mes de junio y ponerlo por escrito, porque creo que ayuda a encontrarle el sentido a tanto viaje y tanto proyecto.


Desde enero hasta julio, estoy apoyando desde el Consejo de la Cultura y las Artes la línea de Formación del Programa Servicio País Cultura, desplegando un esquema de formación de facilitadores para el desarrollo cultural local en 48 de las localidades más vulnerables y aisladas de Chile, en alianza con la Fundación de Superación de la Pobreza.

En el ámbito de la Educación para la Sostenibilidad, desde Glocalminds estamos implementando un bonito proyecto de de fortalecimiento y acompañamiento de lideres para la certificación de la educación ambiental en 18 colegios municipales en Recoleta. Continúo co-facilitando un Diplomado en Coaching organizacional para la sostenibilidad con Out of The Box. La próxima semana impartiré un taller de Sostenibilidad  para el curso avanzado de Accion RSE, y en agosto y octubre impartiré unas sesiones sobre la dimensión social de la Sostenibilidad en la USS.

En el ámbito del Liderazgo en Educación, desde el año pasado, estoy coordinando un Diplomado en Liderazgo pedagógico del Centro de Innovación en Educación de la Fundación Chile con directivos de escuelas municipales de Tocopilla y Antofagasta, allá donde el Desierto de Atacama se une con el Oceáno Pacífico. Durante mayo y junio, estoy  impartiendo un módulo sobre Liderazgo y Cambio Organizacional en el Magister en Dirección y Liderazgo en Educación  en Educación en la UNAB.

También me han llegado algunos casos de Formación Intercultural con Crown Relocations para la empresa australiana de ingeniería J.K. Tech.

Para el segundo semestre los énfasis estarán puestos en consolidar el HUB Santiago, convocar el segundo Art of Hosting en Chile, pasar a la fase de prototipo de Cocrealabs, colaborar con el Social Lab de la UC, y convocar a un Open Space sobre construcción de confianza entre sectores en colaboración con Casa de la Paz, Acción RSE y Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile


En septiembre espero viajar a Ecuador para facilitar un módulo de Innovación para la Sostenibilidad en la prestigiosa Universidad San Francisco de Quito justo una semana despues de Meg Wheatley.



En mis ratos libres, estoy leyendo Power and Love de Adam Kahane.

Y por último -pero no por ello menos importante- criando, cultivando y sosteniendo una bonita familia, que le confiere sentido a todo lo anterior.

domingo, 13 de mayo de 2012

VIENTOS DE OTOÑO

Este otoño del 2012 ha sido más movido de lo esperado. Durante las últimos dos meses de abril y mayo, he estado viajando entre Santiago, Antofagasta, Copiapó, Mantagua, Marbella y Valparaíso.

En el marco del Diplomado en Prácticas Directivas para un Liderazgo Pedagógico de Calidad de la Fundación Chile, retomamos en Antofagasta un módulo sobre monitoreo del aula para directivos de escuelas municipales de Antofagasta y Tocopilla, de la mano de Vicky Maray, experta en evaluación docente de MideUC.

En el centro Milenrama de Mantagua, comenzamos con una nueva versión del Diplomado en Coaching Organizacional para la Sostenibilidad de Outofthebox, en el que co-facilitamos con Claudia Raffo y Enrique Vergara. En esta segunda versión del diplomado, tenemos participantes que provienen de La Serena, San Fernando, Belo Horizonte y Santiago.

En Marbella, trabajé como facilitador visual en un taller de Refinery Leadership para una empresa canadiense, donde conocí al consultor colombiano Manuel Manga, fundador del Centro para el Liderazgo Evolutivo.

Participé en el primer curso de Tejeredes, impulsado por Cristian Figueroa donde tuve el honor de conocer a la Guerrera Sin Armas colombiana Jennifer Trujillo, que compartió su trayectoria en el HUB Santiago. Su testimonio sobre la Pola Social de La Arenera durante un World Café que facilitamos en Avina inspiró la primera Chela Ciudadana.

El programa Servicio País Cultura, me llevó a faciiltar talleres de formación de facilitadores para el desarrollo cultural local en Valparaíso, y Copiapó, en la Región de Atacama.

Paralelamente, en Recoleta, se reinició el proyecto de Glocalminds que acompañará a los 18 colegios municipales en su proceso de postulación al Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Escuelas.

Las próximas semanas vendrán marcadas por el viaje a Jyväskylä, Finlandia, para formarme con Tiimi Acatemia, el módulo de Liderazgo y Cambio que impartiré en el Master en Dirección y Liderazgo Educativo de la UNAB, y las sesiones que facilitaré sobre la dimensión social de la Sostenibilidad en la USS con AcciónRSE.

domingo, 18 de marzo de 2012

En Marzo, marcea

Tras un relajado y descansado febrero en el que disfrutamos en familia de los baños en el río Choapa en Chillepín, comenzamos marzo con un memorable taller de Glocalminds co-facilitado con Mauricio Líbano para la Fundación Casa de la Paz en el que aplicamos la técnica del Espacio Abierto y exploramos el Proceso U de Otto Scharmer.



Otro hito del verano fue la sesión intercultural que co-facilitamos con Elena Mansur para orientar  a los emprendedores extranjeros del programa StarUpChile en su proceso de adaptación a la cultura de negocios chilena.

Debido a la celebración del Congreso Regional de AIESEC Alumni, pude conocer a Marcelo Baudino de Iceberg Cultural Intelligence. Nuestra reunión tuvo lugar en el Café Literario del Parque Bustamante, mientras a nuestro alrededor los estudiantes secundarios huían de los gases lacrimógenos arrojados por carabineros durante la primera marcha del año.

Durante este cuatrimestre, estaré colaborando con el Consejo de la Cultura, en el diseño y facilitación de la formación de los coordinadores regionales y profesionales del Servicio País Cultura, en colaboración con la Fundación para la Superación de la Pobreza, en el marco del Programa de Fomento al Desarrollo Cultural Local.

Para terminar con la agenda del mes, esta semana espero asistir a las Charlas Verdes. Y a fines de marzo, comienza el Diplomado en Coaching Organizacional para la Sostenibilidad con OutoftheBox.