domingo, 17 de diciembre de 2017

Correspondencia no correspondida

Ayer estuve contigo, pero tú ya no estabas conmigo.
Ayer te miré, pero tú ya no me veías.
Ayer te hablé, pero ya no me escuchabas.
Ayer te amé, pero tú no me deseabas.
Ayer te escuché, pero tus palabras ya no me decían nada.
Ayer te acaricié, pero tu alma ya no vibraba.
Ayer hablamos, y tú callabas.
Ayer nos abrazamos,  y solo yo te abracé.
Si alguna vez fuiste mi musa, nunca lo supiste.

Ayer por fin terminaste lo que nunca hubo comenzado.
Ayer fue ayer, y hoy, gracias, ya es otro día.

domingo, 22 de octubre de 2017

Encuentro de Parceros y Parteros

Llegué un día antes al Centro de Eventos Shalom, de la Corporación Minuto de Dios, en Tenjo, Cundinamarca, Colombia. Aquel día estaba terminando el entrenamiento del Arte de Liderar Participativamente con un Diseño para la Acción Sabia, con Octavio de Sentidos Comunes, Cecilia de Conversaciones para Todos, José del Community CoLab, Josefina de Glocalminds y Marcela de Costa Rica.

Aquella noche nos reunimos con el equipo anfitrión ampliado en la casa de Rowan en Tabio.  Sentados en unos tapetes en el suelo, descorchamos un vino, encendí el fuego en la chimenea y don Eduardo, el padre de Zulma, nos cantó unas canciones tradicionales colombianas. Simón correteaba entre nosotros. 

Mientras tanto, John, el primo de Zulma, iba y venía entre el Aeropuerto y Tenjo. En distintos turnos, trajo a Hans de Perú, Marina de Brasil, María Mercedes de Guatemala y Yaneth venezolana residente en Guatemala, y finalmente Aerin y Yeyo, de Oaxaca.

Por la mañana del jueves 12 fue llegando el resto. El equipo anfitrión ampliado hizo su check-in y preparó el espacio con un equipo de duendecillas de la belleza que habían confeccionado decenas de mariposas de origami.

Tras el almuerzo, el equipo anfitrión local dio la bienvenida. Rowan y Karen compartieron el sentido profundo del llamado. Linda y Carolina facilitaron un par de dinámicas para comenzar a conocernos lúdicamente. Primero, un tendedero social con retratos co-dibujados por otros y un juego de saltos y chocolates, que traía el dilema del prisionero a la sala: ¿cooperar o competir?¿confiar o desconfiar?

Durante el círculo de inicio, la pieza de la palabra fue circulando por cada uno de nosotros, dándonos el poder de ser escuchados con atención aquello que habláramos con intención.

El Segundo día, junto con Carolina, abrimos el Espacio Abierto. Surgieron múltiples temas de conversación:

  • Imágenes de Futuro 
  • Escuela de Guerreros de la Paz
  • El Lado Oscuro de la Colaboración
  • Coolworking
  • ¿Artesanos o guerreros?
  • Guardianes, Anfitriones, Aprendices
  • -...y otros que no recuerdo
Al terminar la tarde, tuvimos una cosecha multi-modal, con silencio, cuerpo, poesia, y artes plásticas.... y risa, muchas risas!!

Después de la cena, varios fueron a jugar el juego de los lobos, pero yo me tuve que quedar trabajando.

El tercer día, Sábado, partimos con unas citas rápidas, conversaciones interactivas breves en torno a preguntas significativas como:

  • ¿Qué te hace brillar?
  • ¿Cuál es el error del que más aprendiste?
  • ¿Cuál era tu juego favorito en la infancia?
  • ¿Qué es lo más hermoso que te han dicho?
  • ¿Quién es la  persona que más admiras?


Durante la mañana, tuvimos un día de Casa Abierta, en la que participaron otras personas para compartir historias y testimonios de su trabajo en Colombia.

Era emocionante ver a tanta gente increíble junta por primera vez. Durante la mañana, vivimos la cosecha colectiva de historias. Yo me sumé al grupo de Esperancita.

Ay, Esperancita! Hay Esperanza.
Comenzó contándonos
la historia de "La esquina más peligrosa de Bogotá",
una historia de muertos, heridos, y miedo a la Policía.
Ay, el herido!
Un día un auto, entró a la salita de su casa.
y aquella mujer se salvó por un llamado.
A Esperancita se le oucurrió llevar hojas
para recolectar firmas.
Y recogieron firma tras firma tras firma tras firma...
hasta llegar a las ciento cincuenta firmas.
Escribieron una carta con cariño a Movilidad
y la firma surtió efecto.
Allá les instalaron 7 semáforos
y hoy es la esquina más segura de todo Bogotá.

-Pero Esperancita, cuéntanos de los Wounaan!

Los primeros dieciocho wounaan llegaron a mi casa,
huyendo catorce horas a pie y en canoa por la selva.
-Les felicito, porque vienen con sus manos cargaditas de oro
Le miraban raro.
- ¿Quién sabe danzar? 
Todos levantaron la mano.
- Pues vamos a danzar al Museo del Oro!

Cuenta Esperancita que otro día les dijo:
- Si ponen la mano, van a ser limosneros siempre!
Esta vez les doy la ropa, pero no se acostumbren al pedo de la ciudad!!

Cuenta Esperancita con pena que a su amigo arquitecto lo mataron, que él les ayudó a diseñar la casa Wounaan, que hoy funciona todo organizadito por turnos.

Hoy ya son 489 los que han llegado a la ciudad. 
Llegaron porque los querían matar. 
Hoy algunos comienzan a devolverse, 
pero se encuentran con los ríos contaminados. 
Las comunidades botan la basura al río. 
Ahora estoy pensando recoger firmas 
y escribir una carta al ingeniero ambiental.
En el 91 murieron 28 wounaan porque llegó un dios negro. 
Logré comprar 56 bastones de jaibaná, 
porque el negro los quería botar al río, 
y al final, él terminó en el río.
En la selva del Chocó hay una cortina invisible.
Los afro no conocen a los wounaan.
En el 87 obtuvieron un motor con 100 firmas.
Escribió un cuento "Farú regresó a la Selva"
era la historia de un niño que vino a la ciudad
y se enfermó, su muerte convertida en cuento,
cuento-realidad-cuento.

En mi casa hay un protocolo, 
Prohibido dejar de tocar,
todo lo puede tocar.
Prohibido dejar de preguntar,
todo lo puede preguntar.

Los wounaan comen plátano, yuca, níspero, y también pescado del río
pero aveces llegan flotando  los muertos.
A los cuatro hijos los ataron a un arbol y les pasaron la motosierra.
La madre quedó sorda y ciega.
Vamos a ver un partido, me dijo el cura.
Mira el milagro, en la guerra se habrían mata'o, 

y ahí los ves jugando.
Esperanza nos hace reír...para ser valientes.

En la cosecha del mediodía, comparto:

El poder del silencio para acoger, sostener y honrar el dolor
Sin caer en la tentación de aliviarlo rápidamente
¿Qué tenemos que aprender del silencio?
¿Qué necesitamos aprender para acoger, sostener y honrar el dolor
para que se transforme en valor con humor?
¿Cómo acoger la transformación del dolor en valor?

Por la tarde, participamos en una sesión con una señora dedicada al Movimiento Auténtico, un tipo de danza-movimiento-terapia usando la imaginación activa junguiana, que nos permite explorar corporalmente algo de las bases del Processwork y la democracia profunda de Arnold Mindell.

Algunas anotaciones de ese momento...
El conflicto lo llevas en el cuerpo
El conflicto se expresa en el cuerpo
Lo no dicho del conflicto lo llevo en el cuerpo
El cuerpo me ayuda a hacer consciente lo no dicho del conflicto.

Nicolás ofreció unas cartas de lenguaje de patrones de Tom Atlee, autor del Tao de la democracia.


Al finalizar del día, durante el círculo de cierre, Karen pidió a los colombianos y residentes en Colombia que dieran un paso al frente. Fue en ese momento que la comunidad se develó a sí misma. Y quienes estábamos en el círculo periférico, los abrazamos. Después, repetimos el gesto a la inversa. La comunidad internacional entró al círculo y fue abrazada por la comunidad colombiana.

Por la noche, después de la cena, hubo una fiesta. Comenzó con un micrófono abierto. Duncan cantó una canción, conté un cuento de Benedetti, los brasileros bailaron una canción tradicional de su país...Después llegó un grupo colombiano con tambores y gaitas, para deleitarnos con sus ritmos de la Costa colombiana... y continuó con algo de Salsa, merengue y otros ritmos.

El cuarto día, celebramos la Minga en casa de Zulma y Rowan, en Tabio. Nos esperaban en un círculo, donde Marine y Mateo nos enseñaron algunos conceptos básicos de permacultura. Nos dividimos en grupos para abordar distintas tareas:

- Hacer los hoyos para plantar los árboles
- Levantar el pasto y preparar las camas del huerto
- Despedazar cartón para las camas del huerto
- Recopilar material seco y verde para las camas del huerto
- Apoyo en la cocina para el sancocho
- Grupo de organización
- y otro de arreglos para la bodega y el baño

Yo me sumé al grupo de la huerta. Con Cata, Naira e Ilona primero estuvimos preparando con palitos y cordel los pasillos de 60 cm. de ancho y camas de 80 cm. de ancho. Después, siguiendo las orientaciones de Marine y Mateo fuimos sacando tapetes de pasto con azadones y palas y volteándolos para ir armando las camas como si fuera un lasaña. Mientras tanto, llegó el gran José Barco y se puso a improvisar canciones con su guitarra, permitiéndonos acuñar un nuevo neologismo:
"trabailar": bailar mientras trabajas.



Tras el exquisito sancocho, siguieron las conversaciones en modo espacio abierto. Algunos cantaron Presi, Presi, Vice, Vice, con sus palmas. Yo me sumé al grupo de revisión de vida de la práctica del Art of Hosting, convocado por Claudia y Ana María.

Por la noche, tras la cena, ya no quedaban energías para más fiesta, pero aún así, jugamos una vez al juego de los lobos que nos enseñó Aerin. Es un juego que se juega en círculo, sentados a oscuras. El narrador explica las reglas y presenta los personajes: humanos, lobos, bruja, vidente, niña, cupido, el cazador, los amantes y alcalde. En cada ronda nocturna, los lobos pueden matar a un humano. En cada ronda diurna, el grupo elige a quien matar. La niña puede mirar entre los ojos. El vidente puede preguntar a la narradora si cada uno es un lobo. Cupido puede enamorar a los amantes. Si muere un amante, muere el otro. Si el cazador muere, se puede llevar a uno consigo. Al comienzo, el grupo nomina a un alcalde, quien tendrá voto dirimente en caso de empate. Poco a poco, van aflorando las consecuencias de los juegos ocultos de poder, de la falta de transparencia, los conflictos de interés, las intrigas palaciegas, los mecanismos de defensa y venganza, todos los ingredientes necesarios para desatar la estupidez colectiva y los escenarios de perder-perder.

El quinto día, fue de cosecha y cierre. Un tiempo de silencio con la música en portugués del Arte de Anfitriar para recorrer el salón re-leyendo las cosechas de días previos. Un tiempo de silencio para escribir. Un espacio fue abierto sin open space para hacer todo lo que quisiéramos con esas personas durante esa hora. Finalmente compartí la sesión de "La ciencia detrás de la magia del AoH". Y para terminar un círculo de cierre, donde leí el poema Parteros y Parceros, y cada uno compartió sus escritos, sus semillas, sus palabras, sus deseos e intenciones.

Y después...abrazos, abrazos, abrazos, regalos, más abrazos....
Almuerzo, Check-out con el equipo anfitrión, Un brindis con El Abuelo.
y el resto... ya es historia.

sábado, 21 de octubre de 2017

Poema integral para el Control a la Deforestación y Gestión de Bosques en Colombia

Del futuro me viene una brisa
a susurrarme al oído
que le cuentan los vientos
que le contaron los bosques
que les contó un pajarito
que en octubre de 2017
se reunieron en la capital
casi cien seres humanos
de todos los colores,
acentos y sabores.
Se sentaron en círculos,
y conversaron,  
y cosecharon
y dibujaron.

Y cuentan que su cosecha sirvió a la estrategia,
Y cuentan que compartieron una visión y un sueño
Y hubo diálogo y también tensiones
porque a tantas instituciones
les cuesta llegar a acuerdo.
Es normal, si somos humanos.

Bosques y humanos estamos entrelazados,
Nuestros destinos son uno
Ambos nos necesitamos.
El entramado del bosque,
de raíces y ramas,
de corteza y de savia
nos da alimento,
calor y sustento.
Ante la presión de la tala,
el fuego y la expansión urbana,
humanos seremos
si a colaborar aprendemos
a proteger las fuentes del agua.

Los bosques son más que madera,
Los humanos somos más que guerra.
Para cumplir la estrategia
necesitamos ser más que una Red
Seremos semilla de comunidad.
Colombia tierra de bosques,
Colombia tierra de Paz

Desde la neblina en los Andes,
los morichales de la Orinoquía
a las selvas del Chocó
y el espesor de la Amazonía,
el llamado del bosque
es el llamado de la Tierra
el llamado de los ancestros
y el de las generaciones futuras
a custodiar la vida, a convivir la paz.

martes, 17 de octubre de 2017

Inteligencia Colectiva frente a la Estupidez Colectiva

Comparto aquí la columna publicada en el Blog de Acción Empresas

Durante la última semana de septiembre visitó Chile el académico del M.I.T. Otto Scharmer, reconocido autor de “Teoría U”, un marco para el liderazgo transformador y la innovación profunda. Reunido en un taller reflexivo con numerosos líderes de diversos sectores planteó una pregunta que quedó flotando en el aire: ¿Por qué generamos colectivamente resultados que nadie desea?
Acuñaré el concepto de estupidez colectiva para describir ese fenómeno social que se desencadena cuando un grupo genera –consciente o inconscientemente- resultados con impactos que nadie desea, que en el largo plazo terminan perjudicando  sus propios intereses y los de la sociedad (Cipolla). Posiblemente, nadie se levanta cada mañana con el propósito de contribuir deliberadamente a la insostenibilidad, al cambio climático o a la desigualdad. Pero finalmente, en el diario vivir muchos terminamos –consciente o inconscientemente- tomando decisiones que contribuyen a perpetuar el status quo.

¿Qué condiciones desencadenan la estupidez colectiva? Enumero aquí diez patrones que he observado reiteradamente a partir de mi trabajo como facilitador en diversos países, culturas y sectores:

  • El aislamiento de las élites en burbujas que les impiden sentir los impactos de las decisiones que toman, lo que les lleva a desconectarse de la realidad circundante
  • La homogeneidad –a veces casi endogámica- de los grupos con poder, que les dificulta empatizar con la diversidad
  • La falta de transparencia, antagonismos mutuos y conflictos de interés implícitos que gatillan quiebres de confianza
  • La fragmentación de la información por diseños mecanicistas y excesos de burocracia.
  • La incapacidad de detectar oportunamente cambios del entorno y la incapacidad de cambiar a tiempo los patrones de comportamiento
  • La incapacidad colectiva de aprender de los errores, producto de liderazgos arrogantes, que no reconocen sus equivocaciones
  • Contextos emocionales marcados por el temor a ser juzgado, donde se inhibe la autenticidad y la iniciativa
  • Excesivo foco en detalles y la sobre-argumentación, que desvían la atención y la energía
  • Pérdida de vista del propósito, o desconexión del sentido profundo de misión
  • El monopolio de la palabra, que no permite escuchar las voces de los distintos involucrados en los problemas
  • Las trampas comunes del pensamiento lineal, el pensamiento mágico, el pensamiento egocéntrico, el pensamiento reduccionista, y el pensamiento cortoplacista.

Frente a esto, las más recientes investigaciones realizadas en el M.I.T. sobre el fenómeno de la Inteligencia colectiva, muestran que el mero hecho de reunir a personas con un alto coeficiente intelectual no garantiza que dicho grupo tome decisiones más inteligentes. Dicho de otro modo, un directorio o un equipo directivo formado por personas altamente brillantes individualmente, formadas en las mejores universidades, puede llegar a tomar colectivamente decisiones con resultados que nadie desea. Sin eufemismos, puede tomar decisiones estúpidas. Ocurre hasta en las mejores familias, en las mejores empresas y hasta en los mejores gobiernos. Y a juzgar por los hechos, es más frecuente de lo que queremos reconocer.
Entonces, ¿qué podemos hacer para prevenir la estupidez colectiva, y por tanto, liberar la inteligencia colectiva? El Centro de Inteligencia Colectiva del M.I.T. ha encontrado tres variables altamente correlacionadas con la inteligencia colectiva:

  • La sensibilidad social, esto es la capacidad de estar atento y consciente de los comportamientos de otros, entendiendo por qué ellos actúan del modo en que actúan, sabiendo tratar adecuadamente con las reacciones negativas y cómo apalancar las acciones positivas de otros.
  • La distribución equitativa del turno de palabra en una conversación
  • Un mayor porcentaje de mujeres en el grupo

 A estas tres variables, a partir de la observación empírica de las dinámicas grupales en procesos participativos y colaborativos, me atrevería a añadir otras 10 condiciones que permiten el despliegue de la inteligencia colectiva:
  • Contextos emocionalmente seguros, donde las personas se sienten seguras de mostrar sus vulnerabilidades con autenticidad
  • Grupos pequeños que no inhiban la expresión de miembros introvertidos
  • La posibilidad de visibilizar sus procesos cognitivos ya sea mediante pensamiento visual, registro gráfico con dibujos y esquemas en una pizarra, mapas mentales o similares
  • El uso de mecanismos y dispositivos de registro que les permite dotar de trazabilidad a sus procesos decisionales y creativos.

Finalmente, si verdaderamente anhelamos movilizar nuestra sociedad hacia un futuro más sostenible, resulta urgente fortalecer y multiplicar las capacidades de liderazgo y colaboración que nos permitan evolucionar colectivamente, conservando aquello valioso que queremos conservar, transformando lo que es necesario cambiar, pero sobre todo, aprendiendo juntos a co-crear un futuro donde todos queramos convivir.

lunes, 16 de octubre de 2017

Parceros y Parteros

Solo mi silencio acoge mi dolor
y la herencia de dolor
de mis ancestros y sus muertos
en las historias de mis abuelos.

Solo en  mi dolor puedo acoger tu dolor
Solo en tu silencio y mi silencio
puedo escuchar y acoger tu miedo.

Sólo en mi coraje
puedo encender tu coraje
Sólo en el presente puedo llegar
más allá del miedo y la esperanza.

Sólo aprendiendo juntos
podemos construir un futuro para todos.
Solo abriendo espacio
podemos convivir humanos, brujas,
lobos, niñas y videntes, amantes y cupidos,
y sí, también los alcaldes.

Si toda paz es interior, todo conflicto es interior.
El conflicto callado viaja en nuestro cuerpo sin palabras
Sin palabras el cuerpo, mi cuerpo, tu cuerpo no mienten.

Solo el cuerpo en silencio descubre su dolor,
su miedo, su rabia y también su coraje.

Oh, natureza silente, anfitriona de mi silencio,
territorio de memoria,
acoge nuestro cuerpo,
territorio primordial,
del cuál solo quedarán
los huesos, las semillas,
los vientos, los vientos,
las corrientes que se llevarán nuestras semillas
semillas que serán sembradas con intención
intenciones que serán sembradas con fe.
Con fe en esta comunidad que brota,
revive, fragua, cicatriza y sana sus heridas.

Sana bailando, bebiendo y celebrando, sin culpa y sin vergüenza
danzar danzar con los ojos cerrados,
lanzarse a ser uno mismo entre las flores del abismo...

Una mariposa nos trajo
a la tierra del olvido, de la memoria y la esperanza,
de la paz, la rumba y la pasión
Una rana nos llevará a la tierra rica,
al monte verde, al bosque nublado,
del quetzal y del casado,
a la cuna del perezoso y del tucán,
de la vida pura, pura vida.

Sí esa alegría,
si ese nudo en la garganta
tuviera nombre...
aunque no tuviera nombre,
un suspiro dejaría.

Sí, conozco la ciencia, pero prefiero la magia,
Sí, conozco el dolor, y prefiero la risa.
Sí, tengo miedo y actúo en el coraje.
Sí, la escasez existe y elijo la abundancia.
Sí, me duele y te perdono.
Sí, me asusta el futuro, y elijo construirlo contigo.
Sí me pesa la carga, y  camino liviano.
Sí me siento encerrado, y mi corazón está abierto.
Sí, el cuerpo me duele, y el corazón también,
y mi estúpido cerebro no descubre la diferencia.

Si todo esto emergió en estos siete años...
¿qué intención deseo sembrar para los próximos siete?
¿Cuál es el bosque que está latente y latiendo en esta semilla?

martes, 3 de octubre de 2017

The Future of Changemakers

A continuación, comparto la charla que preparé para el Congreso Internacional de AIESEC Alumni, que tuvo lugar en la hermosa ciudad de Cartagena de Indias, en Colombia, durante Julio del 2017.

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WHAT DOES THE FUTURE OF CHANGEMAKER LOOK LIKE?
(Pablo Villoch)

I always say that if you want to know the future, see what the AIESECers are doing today . Learning from pioneers, from visionaries, can give you some hints about the future.

But Now I will tell you some stories from the past.

Almost 70 years ago, after the Second World War, a group of seven students from different countries gathered in Sweden and decided to create an Exchange student association to promote cultural understanding, peace and the fulfillment of humankinds potential, to change the world, one person at a time. They created AIESEC, that still changes thousands of lives.

40 years ago, in rural India, a group of young women met with a teacher. They got inspired by Mahatma Gandhi’s philosophy  and started The Barefoot College to help rural communities  become self-sufficient, empowering poor women from all over the world with sustainable technologies.

In Finland, 24 years ago, a Marketing professor posed a question to his  students: “Do you want to travel around the world and learn Marketing at the same time?”. They said YES. And they created Team Academy, a cooperative entrepreneurial school that is expanding in the five continents right now, thanks to Mondragon Team Academy. It is a business school without teachers, but with Team coaches. Without exams, but with KPIs. With real projects for real clients. And lots of travelling. They have learning journeys into three continents to run their business and their learning process.

In Brasil, 18 years ago, a group of Architecture Students realized that their University was not teaching them the kind of architecture they wanted to learn, a more participatory, community based approach. So they occupied an old abandoned theater and they started teaching the architechture they wanted to learn. That is how Warriors Without Weapons was born.

In an Ecovillage in South Africa, 18 years ago, two young teachers founded the Sustainability Institute, where they train leaders for sustainable development.

And it happened the same in Denmark with Kaospilots, in the Netherlands with Knowmads… and so on..



COMMON PATTERNS
What do all these stories have in common? What are the common patterns?
In different countries, small self-organizing teams of young people
had the courage to start something new.
All of them created learning spaces to educate new leaders, entrepreneurs, facilitators, changemakers… for a better world.

They felt the current educational system is not enough. It is not developing the skills we really need to face the challenges of our time. Climate change. Terrorism. Wars. Refugees. Drugs. Corruption. Poverty. Unemployment. AIDS.
There is no single country that can solve them. There is no single changemaker that can do that. There is no single institution… The challenges of our time demand great scale collaboration from all of us.

We cannot guess the future, but we can create it. Indeed We need to co-create it.

How can we learn together to co-create a future where we all want to live?
What if learning together is the kind of collective leadership we need today?

In which world do you prefer to wake up every morning?
-     A world where everyone expects somebody else to fix the problems
-     Or a world where everyone wakes up inspired to build a better place for all

Now I want to tell you a story from the future...
Imagine that you wake up in a world where every one can be a change maker
Imagine all those changemaker schools
·         collaborating,
·         connecting young leaders,
·         co-creating cross cultural and meaningful projects,
A world where every city, every town has a in Impact Hub, a social innovation lab, a changemaker learning program, where people from different origins learn together to cocreate the future they want to live....
Imagine a global network of learning spaces, locally rooted, globally connected, with both virtual and physical platforms.
Where a whole new generation of changemakers can play, work, learn and celebrate.
A world where everyone can be a changemaker!

CALL FOR ACTION
Well... the challenges of our time are exponential.
However, the speed of our changemakers production is not exponential.
How can we accelerate our capacity to inspire, connect, and empower a whole generation of new changemakers to dedicate their life for a better world?

Now, I think that if you want to see the future, IMAGINE what could happen if Team Academy, Kaospilot, MSLS, the impact Hub network, Warriors without Weapons, AIESEC and all those changemakers schools just get together, sit on a circle, connect, learn from each other, cross-polinate each other, coinspire and create conditions for a new generation of changemakers to learn and empower themselves.

Being a changemaker …is not only about making changes.
Changemakers are not only happy clappy people playing with post its
Being a changemaker is a learning journey, an  inner journey and an outer journey.
Being a changemaker is an emotional rollercoaster of
·         joy, sadness,
·         fear and courage,
·         ceaseless cycles of failures, learning and success, rage,
·         frustration, enthusiasm, pain and hope..
·         sometimes, several times a day…
We need silence and introspection to connect with our higher self, with our purpose...re-energizing your self to energize others.

“The plain fact is that the planet does not need more successful people. But it does desperately need more peacemakers, healers, restorers, storytellers, and lovers of every kind. It needs people who live well in their places. It needs people of moral courage willing to join the fight to make the world habitable and humane. And these qualities have little to do with success as we have defined it." 
(David Orr 


If you are a parent...
If you  are an entrepreneur...
If you are an activist,,,
If you are a leader in charge of a team.,,
 What can you do to create / inspire / empower… more changemakers around you?

I am sure that in your country, there are already amazing people prototyping amazing things.
Come on, go and support them!

What can we do locally to contribute to a new generation for changemakers worldwide?
Previous generations—our parents and grandparents…- didn’t have the knowledge and the technology we have today. They didn’t have internet, google, smartphones!

Our generation , I  don meant those who are in their 30s or their 40s of 50s
I mean all those who live on this Earth today, all of us
We have the technology, science, knowledge… 
we have a responsibility for the next generations
but do we really have the courage?
Do we really have the willpower?

I must confess that I bring more questions than answers
We already know the consequences of absence of leadership in a team or a local committee.
We have also tasted the power of collective leadership when it is truly in service of a shared vision, a higher purpose for the common good.

What if leadership is the most important and abundant renewable energy of our time?
Are we really harnessing it? Are we unleashing all its potential?

What is the legacy of our generation? …  What will be your legacy?
·         Are we leaving enough changemakers for the next generation?
·         Are we giving space for the next generation of changemakers to shine?
·    
    We are here to shine. Because when we shine, we ignite others, we illuminate ...
    when we put our light in service of others, we shine and let others to find and ignite their own light….
How can we all shine in this world?
Transforming what exists and conserving what matters, both demand vital energy.
Where are you putting your vital energy?
Where do you want to put your vital energy in this life?
Transforming the old? Creating the new? It is up to you.

martes, 13 de junio de 2017

NEGOCIOS SOCIALES EN LOS ALBORES DE LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Negocios SocialesAún recuerdo la primera vez que escuché estas dos palabras juntas. Fue en una inspiradora conferencia de Muhammad Yunus en la Estación Mapocho en Santiago de Chile en 2003, organizada por la red local de microcrédito. Reunido ante centenares de jóvenes, el fundador del Grameen Bank, el llamado banquero de los pobres, uno de los impulsores del movimiento mundial del microcrédito, nos invitaba a accionar el poder de los negocios para enfrentar desafíos sociales.  Han pasado más de 14 años desde aquel día.


Se define algo social como aquello perteneciente o relativo a la sociedad, o las relaciones entre sus miembros. Mirándolo en perspectiva, dado que todos los negocios ocurren entre personas, dentro de una sociedad, todos los negocios, en teoría son sociales.  Sin embargo, esta distinción de negocios sociales aparece para diferenciar el propósito superior del negocio, más allá de la maximización de utilidades, orientándose a resolver una problemática social.

Inicialmente bajo el concepto de “Economía social y solidaria” cabían las sociedades cooperativas, las iniciativas de comercio justo, y otros proyectos alternativos de organizaciones no gubernamentales y entidades sin ánimo de lucro. Recibía esos apellidos frente a la economía pública y la privada. En los 90 eran pioneros los intentos de aplicar métodos de gestión propios de la empresa privada al denominado tercer sector. Aparecían investigadores, programas formativos y hasta consultoras especializadas en ese ámbito.

En Reino Unido en el año 2005 se introduce la figura jurídica de la Compañía de Interés Comunitario (CIC). Del 2006 en adelante, van tomando fuerza y visibilidad las iniciativas de Fundación Ashoka que va visibilizando a sus agentes de cambio como “Emprendedores sociales”. Con el lema, “Everyone can be a changemaker” busca inspirar a una nueva generación de personas comprometidas con la transformación de su sociedad. En ese año se publica el libro “Cómo Cambiar el mundo. Los Emprendedores Sociales y el poder de las buenas ideas” de David Bornstein. Ese mismo año también se crea B-Lab, la organización que después impulsaría la certificación de B-Corps. La Fundación Schwab comienza a premiar a líderes destacados como emprendedores sociales en el Foro económico de Davos. 

En el 2008, cuando decenas de personas contribuyen a elaborar el libro “Business Model Canvas generation”, destinado  a facilitar la innovación en modelos de negocio, pocos podían imaginar cómo iban a cruzarse estas dos tendencias de innovación en negocios y de emprendimiento social. En ese tiempo, todavía estaba en boga la “fortuna de la basede la pirámide”, término popularizado por un artículo de Prahalad en la revista de Harvard, haciendo referencia a la oportunidad de negocio escondida en los miles de millones de personas viviendo bajo la línea de la pobreza.

En el ámbito corporativo, cuando en 2011 Porter y Kramer tratan de instalar el concepto de “Creación de ValorCompartido” para dejar atrás  la “Responsabilidad social empresarial”, otros comienzan a hablar de negocios inclusivos. Poco a poco las memorias y reportes de RSE pasan a denominarse reportes de Sostenibilidad  / Sustentabilidad (en algunos países latinoamericanos), y tímidamente van incorporando los indicadores que surgen del Global Reporting Initiative. En paralelo, se avanza con el consenso global para la  guía ISO 26000 de Responsabilidad Social.

Con el aumento de ONGs y Fundaciones que comienzan a diseñar modelos de negocios para auto-sostenerse, grandes empresas que comienzan a crear fundaciones para gestionar sus aportes al desarrollo local, nuevas empresas sociales lucrativas que buscan generar impactos sociales positivos, se va configurando la emergencia de un cuarto sector, de propiedad privada pero de fines públicos.
Desde la política pública se comienzan a inyectar fondos para enriquecer un ecosistema de emprendimiento e innovación, en el que se va configurando un nicho de emprendimiento e innovación social, en el que se van articulando simultáneamente universidades, organismos públicos, entidades privadas, sociedad civil organizada, emprendedores y agentes de cambio.

En la medida que el movimiento va ganando momentum,  van apareciendo términos como economía colaborativa, economía circular, economía consciente, economía sagrada, economíadel Bien Común, la economía B… cada una con sus impulsores, sus comunidades y sus campañas.  Un importante hito se dio durante 2017 en el Foro NESI de Málaga, agrupando a todas estas tendencias dentro del concepto de “Nueva Economía”.

Finalmente, más allá de los apellidos y las nomenclaturas con las que se etiquete el fenómeno, es importante darse cuenta de la relevancia histórica que tiene. La revolución industrial de Londres a fines del siglo XVIII y principios del XIX no fue planificada por un gobierno ni diseñada por una política pública, ni duró un solo periodo político. Se alargó varias décadas, atravesando a varias generaciones. Fueron centenas, miles de pequeños emprendedores en sus talleres  aplicando pequeñas innovaciones que les permitían las nuevas tecnologías y sus nuevos inventos. Si bien hoy esta nueva economía de los negocios con propósito social aparece con un porcentaje marginal, en la frontera de vanguardia, son los pioneros de un nuevo paradigma que está abriendo campo para nuevas generaciones de emprendedoras y emprendedores con sentido. La denominada Cuarta revolución industrial, que hace unos años ya Peter Senge denominaba “La Revolución necesaria”, no solo estará dominada por la robótica, la inteligencia artificial, el BIG data y la computación infinita. También deberá ser circular, con propósito, colaborativa, cuidando el bien común, basada en energías limpias y con rostro humano. Es más, la cuarta revolución industrial será social –y sostenible- o no será.

domingo, 28 de mayo de 2017

¿Cómo aprender a ser una organización que aprende?

La aceleración de los avances tecnológicos en robótica e inteligencia artificial está sentando las bases de un nuevo modo de entender el trabajo. Llevamos en nuestros bolsillos  smartphones y aspiramos a vivir en Smart Cities. Son comunes en ciertos círculos los términos de “computación cognitiva”, “machine learning” o “deep learning”. Por su parte, los avances en astronomía nos han llevado a explorar la posibilidad de encontrar un día formas de vida en otros planetas. Sin embargo, me pregunto si en lugar de buscar vida inteligente en otros planetas, no deberíamos preocuparnos primero por la vida inteligente sobre el nuestro y ocuparnos en desplegar la inteligencia colectiva en nuestras organizaciones para abordar sabiamente los desafíos que enfrentamos como humanidad.

Hace algunos años, en un webinar con jóvenes líderes en el norte de Europa, el reconocido experto estadounidense Peter Senge, nos confesaba a los asistentes cómo había evolucionado en su enfoque desde “Learning Organization” a “Organizational learning”, esto es, desde la “Organización que aprende” hacia el “aprendizaje organizacional”.

Al convertirse en un concepto de moda durante los años 90, muchas empresas e instituciones deseaban ser “organizaciones que aprenden” para aparentar ser inteligentes, posicionándose como modernas y no quedarse fuera del tren de la última moda del management. Sin embargo, una difusión superficial del término, llevó a que fuera percibido por muchos como un adjetivo, como una categoría binaria que se poseía o no se poseía. O eras una “organización inteligente que aprende” o “no lo eras”. Esta comprensión omitía lo más relevante, que es el proceso de aprender colectivamente a partir de la experimentación y la reflexión individual, grupal y colectiva.

Han pasado más de veinte años y aún hoy me encuentro con frecuencia, especialmente en mis proyectos de consultoría en el ámbito educativo, el concepto aún vivo de “comunidad que aprende”. Y nuevamente me encuentro con la misma simplificación, ya sea de un anhelo percibido como inalcanzable, o bien de una declaración formal sin sustento de evidencias en la  práctica. Sin embargo, si entendemos el  aprendizaje como un fenómeno emergente a partir de la coexistencia de ciertas condiciones, este proceso puede ser facilitado e incluso acelerado de modo mucho más asequible.

Aunque pueda parecer un juego de palabras, o tan solo una perogrullada, es posible aprender a ser organización que aprende. A ser organización que aprende, se aprende en el acto de aprender colectivamente. El aprendizaje colectivo implica un comportamiento adaptativo ante los variantes estímulos del entorno. Este comportamiento adaptativo proviene de sucesivos ciclos iterativos de experimentación activa, observación reflexiva, conceptualización abstracta y aplicación práctica.

Así como un etólogo distingue aprendizaje en un animal cuando presenta un comportamiento distinto ante un estímulo del entorno, una organización aprende cuando es capaz de transformar y mejorar adaptativamente sus prácticas, sus sistemas de gestión, sus modelos de negocio, sus procesos productivos, sus estilos de relación como respuesta a los desafíos de su entorno. Para poder sentir oportunamente las tensiones del entorno –brechas entre lo existente y lo deseado- las organizaciones deben dotarse de órganos sensitivos, que pueden tomar forma de encuestas, formularios online, instancias de diálogo, focus groups, monitoreo de redes sociales, u otras instancias y canales para escuchar las necesidades, intereses y expectativas de cada una de las partes interesadas. Junto con ello, Dee Hock plantea que las organizaciones también necesitan dotarse de una estructura flexible, la mínima necesaria para poder cumplir con su propósito. En el momento en que la estructura es mayor de la necesaria, la propia supervivencia del sistema se pone en riesgo por el anquilosamiento de sus procedimientos (la esclerotización de la tecnoestructura, en palabras de Antonio Freije)

Para que las tensiones sentidas sean movilizadoras de cambios, se requiere construir una cultura abierta al aprendizaje libre de miedo, donde se valide sistemáticamente el error como una oportunidad genuina de aprendizaje  y motive sistemáticamente la experimentación, la reflexión y la acción. La construcción de una cultura con esos rasgos será resultado de un liderazgo sistémico que acoge e inspira una visión compartida, acompaña y transforma. Pero no basta con una flexibilidad estructural, también es clave la flexibilidad cognitiva y narrativa, para poder ir modificando, ampliando o reemplazando unos modelos mentales obsoletos por otros más pertinentes para el momento en que vivimos. Un alto grado de diversidad en los equipos permitiría poder distinguir oportunidades frente a las que una cultura endogámica mantendría puntos ciegos.

En el último tiempo, se han difundido numerosas prácticas de diversos ámbitos que permiten facilitar y agilizar los procesos de aprendizaje colectivo:

  • En el mundo del desarrollo de software e ingeniería de sistemas, se ha difundido durante los últimos años un conjunto de principios y prácticas ágiles, que incorporan una lógica iterativa que permite acelerar los procesos de aprendizaje grupal en el desarrollo de proyectos.
  • Desde movimientos diversos como cooperativas,  ecoaldeas y empresas sociales de la nueva economía regenerativa nos llega una versión actualizada de la sociocracia que también permite profundizar la responsabilidad compartida en los procesos de llegar acuerdos, con claridad de roles y efectividad, permitiendo el despliegue de la inteligencia colectiva.
  • En el ámbito del emprendimiento se han difundido masivamente enfoques como el Design Thinking y Lean Startup que se basan también en la iteración permanente para garantizar el contraste continuo de hipótesis a partir de evidencias. 
  • Entre quienes cultivan el conjunto de prácticas denominadas Art of Hosting, o el Arte del Liderazgo Participativo, también es común escuchar la distinción de la inteligencia colectiva como un fenómeno emergente que se evidencia cuando se propician ciertas condiciones de autenticidad, conexión con el propósito, seguridad, polinización cruzada, inclusión de la diversidad, libertad con responsabilidad, preguntas significativas y mecanismos de visibilización del pensamiento y su recolección, permitiendo a los grupos aprender juntos a construir el futuro que verdaderamente desean vivir.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Apuntes sobre Facilitación y Complejidad

Comparto aquí los apuntes de una entrevista que me realizó mi amigo y facilitador peruano Rodrigo Arce, en el marco de su investigación doctoral en la Multiversidad Edgard Morin.

Rodrigo Arce: ¿Cómo abordas la complejidad desde la facilitación?

Pablo Villoch: 
Para mí abordar la complejidad desde la facilitación es más que una metodología, pues tiene que ver con una cosmovisión, es un modo de ser y estar en el mundo.
Existen diferentes manifestaciones de complejidad cuando trabajas como facilitador: la complejidad del cliente, la complejidad del grupo y mi propia complejidad. La complejidad se expresa desde un átomo hasta el universo.
La complejidad es algo que se incorpora en el todo el proceso de la facilitación:

 1.- El codiseño

Se parte de la solicitud de un cliente que puede ser un organismo, una empresa o comunidad (lo llamamos a veces "sistema cliente")

El sistema cliente tiene un quiebre, un problema, un dolor, una tensión, un desafío.

Se busca identificar la situación deseada partiendo de la situación actual.

A través de la escucha profunda (directa o usando medios de comunicación) se busca comprender de donde viene el dolor, cuáles son las intenciones, las inhibiciones, los no dichos, los silencios para identificar las variables claves del sistema.

Además de los discursos también se busca conocer sus creencias, valores, emociones, miedos. Todo esto es muy intuitivo no siempre fácil de sistematizar.

La principal herramienta aquí son las preguntas. Las preguntas pueden ser para entender los insumos, los productos, las relaciones, las historias, los desafíos y las potencialidades.

Una vez comprendido el sistema se puede diseñar pero es importante que se haga con el cliente (Co diseño). De esta manera el sistema cliente comienza a descubrir sus propias posibilidades, estrategias, recursos que de algún modo los externaliza con el facilitador. El hecho de reflexionar lo refuerza, lo fortalece, le abre posibilidades.

Es un proceso de acompañamiento más que de intervención.

En este momento del proceso hago preguntas sobre el propósito, la situación deseada, los entregables, los indicadores de éxito tanto cualitativos como cuantitativos. También colaboramos para que el grupo se proyecte al futuro deseado, cómo se ve la gente en su mente, sus acciones, sus habilidades. Esto nos permite identificar las intenciones en cada uno de los niveles.

En esta etapa del codiseño se van intuyendo las metodologías, técnicas y prácticas que serán necesarias dependiendo el tipo de desafío.

A veces el proceso se diseña con más apertura a lo emergente del sistema, a la inteligencia colectiva. Existen diferentes tipos de desafíos.

Diferencio si se trata de un problema claro y una solución conocida y eficaz puede ser un sistema complejo más lineal. En ese caso ya sabemos lo que hay que hacer.

Pero también puede ser que el sistema sea complejo y necesita una solución lineal para un desafío simple.

Si el desafío es difuso, ambiguo, con muchos actores, entonces se requiere una aproximación más abierta a lo emergente. Ahí aparecen prácticas como el espacio abierto, el café global, el círculo, la indagación apreciativa.  Lo emergente no solo se refiere a pensamiento sino a un estado del ser. Implica estar abierto a lo que emerja.

Cuando es más simple el enfoque es más cartesiano, una dinámica, la reflexión y la síntesis.

2.- La interacción con el grupo

Es aquí cuando uno se enfrenta con la complejidad y debe abordarla desde la diversidad de saberes, emocionalidades y trayectorias. Un facilitador cartesiano se puede perder entre tantos niveles.

Eso implica físicamente estar bien aterrizados, con los ojos, la mente y las manos abiertas.

La facilitación es ponerse al servicio del grupo en la complejidad. Para mi es clave que las prácticas del facilitador estén orientados en el servicio.

También es posible que surjan valores contrarios a los del facilitador entonces se requiere capacidades para suspender el juicio, saber enfrentar las sombras y dragones del facilitador.

No obstante, puede ser que no era lo que pidió el cliente. A veces las organizaciones y las personas están muy marcados por pensamientos lineales, cartesianos, reduccionistas, fragmentados y se anclan en juicios, en críticas a lo que consideran infantil y desestructurado. Aparece la resistencia, los temores, sea porque tratan de mantener privilegios o formas conocidas de hacer las cosas.

Dentro del evento o proceso es importante evidenciar la complejidad. Esto se puede hacer mediante pensamiento visual, legos, constelaciones, telarañas. Entonces decimos esto somos, esto es lo que nos está pasando. El sistema se sana cuando se acepta a sí mismo. Amar lo que hay, aceptar lo que está emergiendo en el sistema.  De todas maneras uno corre el riesgo de simplificarlas. Se requiere un grado de simplicidad para abordar la complejidad: simplicidad sin llegar a reduccionismo. El reto es como quedarte con los principios y el propósito sin perderte en las ramas.

Hay que tener presente que el facilitador trabaja con la conciencia colectiva como una propiedad emergente.  

Una de las propiedades de los sistemas complejos es la autoorganización. En este caso el rol del facilitador es, paradójicamente, organizar la autoorganización.

Nuestro rol es actuar como un contenedor emocionalmente seguro. En ese caso ponemos un desafío con una pregunta, delimitamos con base en ciertos principios, establecemos acuerdos para la convivencia y después sostenemos el espacio para que la complejidad haga su proceso.

Para mí un indicador central es el brillo de los ojos que da cuenta que se ha desplegado emocionalidad, inspiración, reconexión, una experiencia religiosa que nos reconecta, nos religa con nosotros mismos y el sistema. Esos ojos brillantes que indican la presencia de oxitocina, hubo cariño, amor, ternura; que se construyó algo más relevante como relaciones de confianza.

En ocasiones la gente declara que vuelve a creer en la inteligencia colectiva. Una aproximación lineal genera productos pero no necesariamente moviliza emocional y espiritualmente. En este caso el impacto es más relacional. Tiene que ver con lo emocional, con la inspiración, con el orgullo, con la alegría.

También he observado que quedan capacidades mejor desplegadas que están inhibidas en el sistema. Las capacidades tienen que ver con crearse a sí mismos, se superen barreras paradigmáticas o de actitudes de desconfianza.

Estos cambios profundos reciben diferentes nombres como desplazamiento del observador, el cambio del umbral ontológico, la transformación del ser.  Procesos facilitados desde la complejidad tienen el potencial de ser profundamente transformadores, abren posibilidades,  empoderan a la gente. Una vez que atraviesas el umbral ya no vuelves a ser el mismo.

El acompañamiento desde la complejidad hace que el equipo se sienta con sentido de apropiación y por tanto  más responsable de las consecuencias de sus actos. Se siente no sólo empoderado sino que se hace cargo de las consecuencias (accountability).

Es interesante también anotar que se sana el sistema como el facilitador. Es una relación biunívoca, de interpenetración mutua. Cuando el facilitador no se transforma termina inhibiendo al grupo.

En general hablamos de la evolución del sistema, la conciencia evolutiva del sistema. El sistema se da cuenta de sí mismo y de su propia complejidad. Cuando uno se hace consciente del quiebre se puede gestionarla y resolverla.

3.- La cosecha colectiva

El método tradicional es sistematizar de manera más positivista y cartesiana y de una sola mano. Muchas veces por eficiencia terminamos haciéndolo de esa manera.

No obstante, para ser coherentes con la complejidad la sistematización tiene que ser un proceso de construcción colectiva, que respete las propiedades emergentes.

La cosecha debe ser un proceso de construcción compartido de sentido. Devolvemos la información al sistema para que se mastique y digiera de manera conjunta, compartida. De esta manera logramos mayor compromiso con las acciones.

Hay prácticas muy sencillas que ayudan al facilitador como la respiración, meditación que ayudan a estar más presentes y abiertos. Cuando uno facilita la complejidad uno tiene que estar presente y conectado con el propósito.