miércoles, 7 de enero de 2015

La Calamización de Chile

Aviso al lector:
Suficientes empresas e instituciones difunden las bondades de la minería de cobre -aclamado con orgullo como el sueldo de Chile- y su contribución al desarrollo del país. Este post va en otra dirección.



El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el sustantivo "calamidad" del siguiente modo:

calamidad.

(Del lat. calamĭtas, -ātis).


1. f. Desgracia o infortunio que alcanza a muchas personas.

2. f. Persona incapaz, inútil o molesta.


El neologismo "Calamización" en el título de este escrito -usado con confesada intención provocadora en referencia a Calama, la ciudad minera del Norte de Chile-busca referirse al proceso por el cuál un territorio sufre una dinámica de impactos sociales, ambientales, económicos y culturales, que podrían asemejarse a "desgracias o infortunios que alcancen a muchas personas".

Mi trabajo como facilitador de conversaciones en sistemas complejos me permite navegar libremente en distintos territorios, asumiendo naturalmente un rol que recuerda metafóricamente al de una abeja que vuela de flor en flor, favoreciendo la polinización cruzada. En los últimos años, me ha tocado visitar distintos territorios afectados por la industria minera. Iquique, Tocopilla, Antofagasta, Copiapó, el Valle del Choapa, Andacollo, el cajón de Farellones...


Esto me coloca en una posición privilegiada que me permite conversar con numerosas personas de diverso origen y condición que habitan esos territorios. Al escucharlas con atención y paciencia, es posible percibir ciertos patrones comunes a la dinámica sistémica generada por la presencia de la industria extractiva y sus impactos en la sociedad, tanto a nivel local, como a nivel macro.

Durante la última década, hemos asistido a lo que los economistas -Vergara, Berthelsen, Agosin, Grijalva- llaman el superciclo de los commodities, impulsado por el crecimiento de los gigantes asiáticos. Las estadísticas muestran que durante esos años China construía el equivalente a la cantidad de viviendas de Roma cada dos semanas, y el equivalente a la superficie urbana de España cada año. El crecimiento económico de China influye en el precio del cobre. Un precio del cobre superior al precio de equilibrio aumenta las expectativas de inversión minera, lo que atrae inversión inmobiliaria y en infraestructura, lo que en ausencia de mecanismos de colaboración público-privada de largo plazo genera un crecimiento urbano no planificado, que redunda en una mayor segregación urbana, contribuyendo a deteriorar el tejido social y la cohesión social. Un crecimiento sostenido de una región atrae una mayor inmigración de otras regiones y países, lo que complejiza la diversidad cultural en el territorio, pudiendo llevar a la aparición de dinámicas de discriminación étnica que pueden llegar a tensionar la convivencia intercultural con expresiones de xenofobia (de las cuales los medios solo reflejan las más visibles, tales como grafittis, marchas)

Mapeo Sistemico Mineria y Sociedad


La consolidación de la actividad minera atrae flujos de población flotante en el territorio formada por miles de hombres que viajan semanalmente en avión desde otras regiones para trabajar en el sistema de turnos: 7x7, 4x4, 4x4, 6x2,5x2, 9x3,10x4, 8x4.. Esto es una gran oportunidad de negocio para las lineas aéreas, taxis y transfer, hoteles... Pero también otros negocios crecen al alero de la minería. La alta afluencia de hombres  y la cantidad de dinero en efectivo disponible provoca un aumento de la demanda de comercio sexual, y en algunos casos, de locales de expendio de bebidas alcohólicas y tráfico ilícito de estupefacientes. El aumento de dinero disponible en la zona provoca una espiral de inflación local de precios-costos-salarios que resulta prácticamente incontrolable, generando como consecuencia una economía dual, entre quienes trabajan y disfrutan del poder adquisitivo de los altos sueldos de la minería y el resto de los mortales que trabajan en comercio y servicios. Por ejemplo, los liceos municipales de Antofagasta tienen serias dificultades para atraer a profesores especialistas -  por ejemplo, en filosofía o en física- porque las universidades regionales no  cubren esos puestos con nuevos egresados y ningún profesor desea irse a vivir a Antofagasta  con tal alto costo de vida con sueldo de profesor. Incluso los jóvenes ven cooptados sus proyectos de vida por la presión de las expectativas familiares. "M'ijo, si quiere ganar plata, búsquese una peguita en la mina, poh!"

A nivel macroeconómico, la progresiva dependencia de la exportación de una materia prima, aumentando considerablemente el ingreso de divisas, y perjudicando consecuentemente a la competitividad de resto de exportaciones es conocido por los economistas como el mal holandés o la enfermedad holandesa.

De algún modo, al llegar la minería -pública o privada- a territorios periféricos con mínima presencia del Estado, se da un fenómeno de transferencia implícita de soberanía. Así, las empresas mineras, presionadas a veces por lineamientos de su casa matriz, a veces por la necesidad de la licencia social para operar, y otras veces como reacción a conflictos socioambientales con la comunidad, comienzan a tomar decisiones propias de política pública o incluso generar bienes públicos allá donde el Estado no llega. He visto empresas mineras decidir en qué se van a capacitar los profesores de escuelas municipales, hacia dónde debe orientarse el turismo en un territorio, dónde construir carreteras o hasta donde construir locales parroquiales. 

No juzgo estos hechos desde una óptica estatista. Al contrario, creo importante ampliar la responsabilidad pública más allá de monopolio del Estado. Tanto las empresas, como las comunidades y la sociedad civil organizada comparten responsabilidad en la construcción de valor y bienes públicos, tal como propone Francisca Rivero, de la Fundación Avina Chile. Sin embargo, creo importante velar por la transparencia y la legitimidad de los mecanismos de decisión sobre los bienes públicos cuando los toman entidades privados.

Este fenómeno que he denominado calamización no es exclusivo del Norte de Chile. El Alcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara, ya adelantó  el riesgo de Calamización del centro de Chile cuando advirtió que el proyecto Andina 244 de Codelco "iba a provocar que Santiago sea Calama en 50 años más". Fue precisamente el Alcalde de Calama el que en 2012 apoyó y convocó movilizaciones ciudadanas que encendieron las luces de alerta sobre la necesidad de descentralizar y redistribuir los beneficios en los territorios afectados. La iniciativa Calama Plus se activó precisamente a partir de aquel hito.

Y me atrevería a decir que esta dinámica de la minería chilena del cobre es extrapolable, con mas o menos matices, a otras industrias extractivas del continente americano. El investigador peruano Carlos Monge, del Revenue Watch Institute, lo denomina neoextractivismo. Hasta las autoridades públicas más progresistas terminan aceptando e incluso apropiándose de un discurso neoextractivista que justifica la extracción de los recursos naturales no renovables para generar ingresos que financien el gasto público, ya sea para la inversión en infraestructuras,  o para gasto social –salud y educación en el mejor de los casos, u otro tipo de subsidios. Así vemos a Maduro en Venezuela y Correa en Ecuador defendiendo la extracción de hidrocarburos, Humala en Perú y Bachelet en Chile defendiendo la extracción de cobre.

A pesar de este sombrío panorama, a veces, puntos de luz inesperados. Comparto aquí el inspirador testimonio de Pablo Valenzuela, Director Ejecutivo de Casa de la Paz, impulsor del Grupo de Diálogo sobre Minería, Democracia y Desarrollo Sustentable, que están avanzando sistemáticamente en la apertura de espacios auténticos de conversación para avanzar en esta materia.





jueves, 1 de enero de 2015

El sentido sagrado del trabajo

La semana pasada, mientras se presentaba la nueva propuesta de Ley que Moderniza el Sistema de Relaciones Laborales en Chile, en una conversación sobre innovación social con un amigo, surgió este diálogo:

- ¿Qué es eso de los Lab? ¿Por qué se ha puesto de moda esto de los Lab? MediaLab, Fab-Lab, CoLab, HibridaLab, ParticipaLab, SociaLab, InnovaLab...
- Lab viene de Laboratorio, una metáfora de un espacio para experimentar, explorar, investigar, aprender y emprender.
- ¿Por qué será que a Lab-oratorio le han quitado el Oratorio?
- ¿Será que estamos perdiendo el sentido sagrado del trabajo?



Eso me llevó a indagar en distintas fuentes sobre la evolución del sentido sagrado del trabajo desde sus orígenes hasta la actualidad y compartirlas aquí con los lectores.

En la antigua tradición judeo-cristiana aparece el trabajo como una consecuencia -mandato para algunos, castigo divino para otros- del pecado original. 

"Ganarás el pan con el sudor de tu frente, 
hasta que vuelvas a la misma tierra de la que fuiste sacado"

Si dejamos que la etimología nos devele el origen del significado de la palabra trabajo, descubriremos que viene de tripaliumque era una herramienta de tres palos usada para sujetar caballos o bueyes y así poder herrarlos. Era usado también como instrumento de tortura para esclavos o reos. De ahí, tripaliare, significa "torturar", "atormentar", "causar dolor". De aquellas palabras derivaron "travail" en francés, e incluso "travel" en inglés.

El hecho de dejar de trabajar, la jubilación, proviene de júbilo (iubilum, jubilare), la alegría de no tener que trabajar más.

Durante la Edad Media, la expresión latina "Ora et Labora" -Reza y Trabaja- llegó a expresar la vocación de la vida monástica Benedictina. El capítulo 48 de la Regla de San Benito decía "La ociosidad es enemiga del alma.  Los hermanos deberían participar en unos momentos concretos en el trabajo manual y en otros momentos en la lectura de la palabra de Dios". Esa dignidad dada al trabajo manual era revolucionaria, dada la concepción degradante que se atribuía al trabajo físico en aquella época de San Benito, dejándolo solo para los siervos y clases bajas.

Según relatan distintos autores (Stiglich, Gebelein, Arribas) que han estudiado la hermética tradición de la Alquimia, los antiguos alquimistas tenían su Oratorio y su Laboratorio, a uno y otro lado de su Escritorio, representados en este dibujo:


"Amphitheatrum sapientiae aeternae - Alchemist's Laboratory" by Hans Vredeman de Vries - http://www.library.wisc.edu/libraries/SpecialCollections/khunrath/labbig.html. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Amphitheatrum_sapientiae_aeternae_- _Alchemist%27s_Laboratory.jpg#mediaviewer/File:Amphitheatrum_sapientiae_aeternae_-_Alchemist%27s_Laboratory.jpg


Ante la aparición del protestantismo, Max Weber en su obra "La ética protestante y el espíritu del capitalismo", plantea que al orientarse el trabajo a la obtención de un beneficio mundano, se sientan las bases del capitalismo. El orden moderno se transforma en una jaula de hierro. Aun así, el trabajo no era un fin en sí mismo, sino un "sacrificio" en aras de la salvación. Así se forma un hombre austero y ascético, que hace del trabajo la razón de su vida. Sacrificio, oficio sagrado. El fin de su existencia es generar riqueza, no para su beneficio sino para asegurarse la vida eterna. Según este criterio,

"la riqueza es reprobable sólo cuando incita a la pereza corrompida y al goce sensual de la vida; el deseo de enriquecerse sólo es malo cuando tiene por fin asegurarse una vida despreocupada y cómoda y el goce de todos los placeres; pero, como ejercicio del deber profesional, no sólo es éticamente lícito, sino constituye un precepto obligatorio".


Marx en "El Capital" conceptualiza el trabajo como la actividad por la que el hombre transforma la realidad para satisfacer sus necesidades físicas o espirituales. El tema central de su filosofía es la erradicación del trabajo sin entido, alienado, enajenado, hacia un trabajo enriquecedor, un trabajo libre
"El trabajo es, en primer término, un proceso entre la naturaleza y el hombre, proceso en que éste realiza, regula y controla mediante su propia acción su intercambio de materias con la naturaleza. En este proceso, el hombre se enfrenta como un poder natural con la materia de la naturaleza. Pone en acción las fuerzas naturales que forman su corporeidad, los brazos y las piernas, la cabeza y la mano, para de ese modo asimilarse, bajo una forma útil para su propia vida, las materias que la naturaleza le brinda. Y a la par que de ese modo actúa sobre la naturaleza exterior a él y la transforma, transforma su propia naturaleza, desarrollando las potencias que dormitan en él y sometiendo el juego de su fuerzas a su propia disciplina."

La respuesta de la Iglesia Católica ante el movimiento obrero derivado de la revolución industrial se hace explícita en la encíclica Rerum Novarum (1891) de León XIII, sentando las bases de lo que comenzaría a fraguarse como la Doctrina Social de la Iglesia.

Ya en el siglo XX, San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del OPUS DEI, propone que el trabajo es una herramienta de santificación, siendo allí -y no solo en el templo- donde los cristianos se hacen santos. Se logra así reinterpretar el Génesis: Mientras Dios descansa el séptimo día, el hombre completa la obra creadora mediante el trabajo, que ya no será un castigo, sino una encomienda divina. Esta idea será recogida en el Concilio Vaticano II.(Cristian Salv.) y en la posterior encíclica Laborem Exercens, que consolida la conceptualización del Trabajo en la doctrina social de la Iglesia como derecho, como ofrenda, como deber, como santificación, como redenciónButtiglione, reforzando la vocación natural humana por el trabajo, señala: 

“El hombre está llamado al trabajo porque mediante el trabajo cuida a la persona, la propia y la ajena , y ejerce su responsabilidad respecto a ella. Nadie puede cumplir su vocación propiamente humana sino mediante el trabajo"
En la tradición japonesa, el significado de kaizen, generalmente traducido en el mundo del trabajo como "mejora continua" o "búsqueda de la excelencia", proviene de
  • 改 (kai en japonés, gǎi en chino) significa ‘cambio’ o ‘la acción de enmendar’.
  • 善 (zen en japonés, shàn en chino) significa ‘bueno’ o ‘beneficioso’

¿Y si la invitación del kaizen -tan usado en los sistemas de gestión de calidad total- fuera en realidad una invitación a cambiar para ser más buenos cada día? ¿No es eso la búsqueda de la santidad, la santificación?

En hebreo, avodah עבודה,  se usaba para referirse al "trabajo"o "servicio", especialmente el servicio prestado por los levitas en el Templo. Por su parte, en el mundo anglosajón, se asocia la raíz de la palabra work (trabajo) con worship (culto, adoración) y worth (valor), tal como lo sintetiza gráficamente este video de la red "Work as worship".



Nietzsche en 1871 en su "Prólogo a un libro que no se ha escrito" del Estado Griego realiza una crítica al concepto de "dignidad del trabajo" heredado de los griegos, y lo relaciona necesariamente a la dignidad de la vida humana

"Para que el trabajo pudiera ostentar legítimamente este carácter sagrado, sería ante todo necesario que la vida misma,de cuyo sostenimiento es un penoso medio, tuviera alguna mayor dignidady algún valor más que el que las religiones y las graves filosofías le atribuyen. ¿Y qué hemos de ver nosotros en la necesidad del trabajo de tantos millones de hombres,  sino el instinto de conservar la existencia, el mismo instinto omnipotente por el cual algunas plantas raquíticas quieren afianzar sus raíces en un suelo roquizo?
Esta idea de la dignificación por medio del trabajo tiene dos lecturas El trabajo visto como un servicio a la sociedad, confiere un sentido de propósito a aquella actividad que ocupa la mayor parte del tiempo del hombre. Sin embargo, en algunos casos, puede aprovecharse este discurso para sostener esquemas de explotación. Nietzsche sostenía que la idea dignificante del trabajo era una invención de las clases griegas acomodadas para contentar y tranquilizar a sus esclavos, quienes encontrarían en esa ilusión un bálsamo para tolerar su situación. Una imagen que también evocaba aquel letrero "Arbeit macht frei" -el Trabajo Libera- en la entrada de los campos de concentración nazi.


«Auschwitz-Work Set Free». Publicado bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Auschwitz-Work_Set_Free.jpg#mediaviewer/File:Auschwitz-Work_Set_Free.jpg.

Marshall Berman en su libro "Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la Modernidad" nos recuerda aquella frase del Manifiesto de Karl Marx: "Todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas". Berman usa la metáfora de la "Pérdida de la Aureola" proveniente de un poema de Baudelaire para referirse a la desacralización del trabajo intelectual de "aquellas profesiones que hasta entonces se tenían venerables y dignas de piadoso respeto -médico, jurisconsulto, sacerdote, el poeta, el sabio- que creen tener poder para vivir en un plano más alto que las personas corrientes, que resultan ser casi los únicos modernos que creen ser llamados a sus vocaciones y que su trabajo es sagrado" , llevando a la proletarización de los trabajadores intelectuales asalariados, que terminan vendiendo su fuerza de trabajo al servicio del capital.

Recientemente, la artista chilena Ana Tijoux ha desempolvado aquella frase, transformándola en el título de un video-clip animado, que nos recuerda el carácter auto-destructivo del capitalismo moderno.


El filósofo coreano afincado en Alemania Byung-Chul Han denuncia que la violencia inmanente del sistema neoliberal, que ha logrado que el hombre moderno se convierta en su propio explotador, lanzado a la búsqueda del éxito. Han denuncia que “el esclavo de hoy es el que ha optado por el sometimiento”. Y lo ha hecho a cambio de un modo de vida escasamente interesante, “la mera vida, frente a la vida buena”, dice, casi pura supervivencia. A cambio de eso, el hombre cede su soberanía y su libertad. Pero lo más llamativo es que el propio amo ha renunciado también a la libertad al convertirse en explotador de sí mismo. Ha interiorizado la represión y se ve abocado al cansancio y la depresión. Pero el cansancio y la depresión no se pueden interpretar como alienación, en el sentido tradicional marxista:

Solo la coerción o la explotación llevan a la alienación en una relación laboral. En el neoliberalismo desaparece la coerción externa, la explotación ajena. En el neoliberalismo, trabajo significa realización personal u optimización personal. Uno se ve en libertad. Por lo tanto, no llega la alienación, sino el agotamiento. Uno se explota a sí mismo, hasta el colapso. En lugar de la alienación aparece una autoexplotación voluntaria. Por eso, la sociedad del cansancio como sociedad del rendimiento no se puede explicar con Marx. La sociedad que Marx critica, es la sociedad disciplinaria de la explotación ajena. Nosotros, en cambio, vivimos en una sociedad del rendimiento de autoexplotación”.

Han plantea que el hombre se ha convertido en un animal laborans, “verdugo y víctima de sí mismo”, lanzado a un horizonte terrible: el fracaso, el cansancio, el agotamiento, el aburrimiento, la agonía del Eros.

Para terminar con esta recapitulación caleidoscópica de miradas en torno a las relaciones entre lo sagrado y el trabajo, sugiero leer Economía Sagrada de Charles Eisenstein, donde plantea que gran parte de lo que más valoramos en esta vida - y que además nos hace más felices-, nos viene dado en forma gratuita: el amor, la amistad, el cariño, la vida, la naturaleza... y enfatiza la importancia de la economía del don -gift economy-, del regalo, del poder multiplicador de los rituales de generosidad y gratitud.



Cada historia tiene distintas versiones. Lo que marca la diferencia es la versión que creemos, la versión que contamos, la versión que vivimos. Hay muchas formas de entender el trabajo. Unos creen que solo pican piedras y otros se enorgullecen de construir catedrales. Si, como dicen, estamos hechos de historias, ¿qué historia nos contamos diariamente sobre el sentido de nuestro trabajo? ¿qué posibilidades se abrirían si exploráramos un sentido trascendente de lo cotidiano? Aquellos que vivimos de nuestro conocimiento, ¿qué creencias tenemos respecto al trabajo manual? ¿qué nos impulsa cada día a levantarnos para trabajar?

domingo, 21 de diciembre de 2014

2014, un año de abundancia

Se acerca el fin del año 2014, que según el calendario chino, correspondió al año del Caballo.
Un buen momento para mirar atrás el camino -tan trotado y cabalgado-  y recapitular logros y aprendizajes. ¿En qué he estado durante este año?
  • Con el equipo de Investigación-Acción de Glocalminds, a petición de la Fundación Imagen de Chile, llevamos a cabo un estudio comparativo sobre cómo otros países - Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Perú y Ecuador - han incorporado símbolos de Pueblos Originarios en sus estrategias de Marca País.
  • En Diciembre, facilité una sesión de inducción a los nuevos miembros del HUB Colunga, abriendo toda una posibilidad de colaboración con la Fundación Colunga, que confiamos en que dará muy buenos frutos.
  • Junto con MariSol Dinamarca y Reilly Dow facilitamos una feria de innovación en Veterquímica, un laboratorio veterinario cuya misión se orienta al bienestar animal.
  • Durante el segundo semestre continué acompañando a la oficina de Cultura de la Municipal de Paine en la implementación de su Plan de Cultura Comunal, con el apoyo del Programa Red Cultura del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. En el marco de esta asesoría, co-facilitamos con Karen Mendez, Suka Ortiz y Josefina Maturana un Café mundial con artistas locales y gestores culturales de la comunidad.
  • En el ámbito de Consultoría Intercultural, acompañé a en sesiones de  formación intercultural a ejecutivos de las multinacionales BHP-Billiton, Zurich, Novartis, Unilever y Heineken.
  • A lo largo del año, tuvimos cinco CoCreaLabs en Santiago, distribuidos en Wayra, Artepaz y Corfo, aprovechando las visitas que tuvimos desde México y Colombia: 
    • Angélica Morales:  Entramados Colaborativos para una Educación Transformadora
    • Juan Pablo Sanchez King: Cultura biorganizacional
    • Jennifer Trujillo: Tejiendo conversaciones en torno al fuego
    • Juliana Medina: Comunicacion para el desarrollo sostenible 
    • Karen Mendez: Generación de Capacidades con enfoque sistémico.
  • Por su parte, en Cali (Colombia), impulsaron varios CoCreaLabs con:
    • Stephan de la Peña: Cómo cambiar el mundo
    • Inge Merete: Las crisis de sostenibilidad
    • Ricardo Muriel   : Gamificación

¿Y qué se vendrá para el 2015? Seguro que nuevas y sorprendentes aventuras.









martes, 16 de diciembre de 2014

Team Mastery Latinoamérica

Durante el 2015, Mondragon Team Academy ofrecerá en Chile el programa Team Mastery, orientado a la formación de entrenadores de equipos emprendedores y dinamización de entornos de innovación.
El programa aplica la metodología finlandesa de aprendizaje colaborativo conocida internacionalmente como Team Academy.

domingo, 14 de diciembre de 2014

HACIA UNA ECONOMÍA DEL CUIDADO, EN UNA SOCIEDAD DEL CUIDADO

En mi día a día como facilitador me encuentro diariamente con personas que se quejan de que sus jefes no cuidan a sus equipos, con profesores que reclaman que los padres no cuidan a sus hijos, con emprendedores quejándose de que sus empleados no cuidan a sus clientes, con universidades y colegios que no cuidan a sus profesores, con ONGs que no cuidan a sus socios…Incluso a nivel personal, confieso que a veces me sorprendo descuidando mi cuerpo y mi salud, descuidando a mi familia, descuidando mi jardín, descuidando mis sueños...

Según el portal mifuturo.cl, en el Chile del siglo XXI, un ingeniero en minas con 4 años de experiencia cobra mensualmente entre USD 5000 y 6000. Una educadora de párvulos que cuida a nuestros niños, al rededor de USD 1000. ¿Cómo llegamos hasta este punto de desvalorización del cuidado como sociedad? ¿En qué momento dejamos de cuidarnos unos a otros? Creo que estas preguntas solo nos conducirían a dinámicas culpógenas y a una estéril conversación de juicios y explicaciones. Invito al lector a una mirada apreciativa para descubrir en su entorno múltiples manifestaciones del cuidado.

Sin embargo,  así como podemos observar dinámicas de no-cuidado en nuestra actualidad, también existen expresiones de cuidado que toman las más diversas formas: cadenas de oración, empleadas del hogar que cuidan a los hijos de jóvenes profesionales, inmigrantes que cuidan a nuestros abuelos, niños que cuidan mascotas que los cuidan, familias que adoptan niños, comunidades indígenas que cuidan áreas protegidas, pastores que cuidan rebaños, emprendedores que cuidan sus negocios…




El filósofo colombiano Bernardo Toro, junto con el teólogo brasileño Leonardo Boff proponen avanzar hacia el Paradigma Ético del Saber Cuidar: Cuidado de uno mismo, Cuidado del otro, Cuidado del Cuerpo, Cuidado del Espíritu, Cuidado de la Comunidad, Cuidado del Planeta.



Por su parte, desde Sistema B, se propone la creación de Empresas-B que trasciendan la búsqueda de la maximización del beneficio y vayan “Beyond profit” , más allá del beneficio, orientar su operación a “hacer bien el bien”, recuperando el sentido profundo de conceptos  como “bene-ficio” y “com-pañía”: compartir el pan.

En sentido similar apuntan también Raj Sisodia en "Capitalismo Consciente", Freddy Kofman en "La Empresa Consciente",  y su consultora Axialent.

En el anterior post exploramos sobre las posibilidades que nos abriría entender el liderazgo como elejercicio de cuidado de las personas y el propósito. ¿No es acaso aquello que deseamos conservar y cuidar, lo que nos otorga las convicciones necesarias para asumir los desafíos del liderazgo?


¿Y si emprender fuera, en realidad, el arte de cuidar? Cuidarse a sí mismo y su familia,  cuidando a los equipos, para que cuiden a los clientes, para cuidar el negocio, cuidando de la comunidad y cuidando del planeta.

¿Cómo sería una nueva generación de empresas basadas en la ética del cuidado? ¿Y si las Empresas B fueran las llamadas a mostrar el camino hacia la economía del cuidado? ¿Cómo será una sociedad que valore verdaderamente, honre y fortalezca las cadenas de cuidado?

EL PODER DE (ELEGIR) CUIDAR



En la película "Cómo entrenar a tu dragón 2" se nos muestra simbólicamente dos arquetipos de liderazgo:

  • El dragón Alpha negro, que domina desde el miedo y el control
  • El dragón Alpha blanco, que lidera desde el cuidado. En las últimas frases del combate final, el protagonista declara: "El Alpha los cuida a todos"
Esa última frase me dejó reflexionando sobre las palancas que usan distintos los líderes para influir en otros. Durante las últimas décadas, se han publicado miles de libros sobre liderazgo y gestión del cambio. Hemos llegado a creer que liderar implica necesariamente impulsar procesos de cambio y transformación. Pero no siempre se trata de transformar por transformar. En un proceso evolutivo, algo se conserva y algo cambia. Cuando se le pide hablar de innovación y cambio, el profesor Humberto Maturana suele preguntar a la audiencia "¿Qué queremos conservar?". Preguntarnos por lo que queremos conservar, implica de algún modo preguntarnos qué es aquello que verdaderamente nos importa, qué es eso que anhelamos cuidar.

Cuando los consultores de "gestión del cambio" se encuentran alguna oposición, despliegan su repertorio de estrategias de "manejo de resistencias". "Allí donde hay poder, hay resistencia" decía Foucault. Algunos consultores dicen -"La gente no se resiste al cambio. Se resiste a ser cambiada". Otros dirán, detrás de cada resistencia, hay algo que les importa, algo que desean cuidar y conservar; y probablemente, miedo a perder eso tan importante.

Es precisamente en aquello que anhelamos cuidar, donde encontramos el coraje, la convicción y la fortaleza para navegar las dificultades cotidianas y las incertidumbres de sistemas complejos, tanto par cuidar lo que buscamos conservar, como para transformar lo que necesite ser transformado. ¿Qué significa, por tanto, liderar desde el cuidado?          


Los Guerreros Sin Armas, del Instituto Elos de Brasil, en la filosofía de su Juego OASIS señalan en uno de sus principios "Caminamos Juntos, Cuidando de nosotros mismos, del Otro y del Sueño común al mismo tiempo". Creo que esta simple frase resume con sencillez el significado de liderar desde el cuidado:

- Caminamos Juntos: implica acompañarse, sin trazar un camino previo, no ir delante ni detrás, sino juntos, explorando juntos en la enacción, haciendo camino al andar.

Cuidando de Nosotros mismos: cuidando todas las dimensiones de nuestro ser: mi cuerpo, mi salud, mis relaciones, mis emociones, mi espiritualidad, ...

- Cuidando del Sueño común: implica cuidar la visión compartida del futuro deseado que deseamos cocrear. Así resume Peter Senge el liderazgo: La capacidad de un colectivo humano de co-crear el futuro que desea vivir.

- Cuidando del Otro: en los Otros caben todos los demás: el equipo, los colaboradores, la familia, los clientes, la comunidad, las generaciones futuras. Cuidar implica prestar atención, acoger y contener amorosamente, empatizar, tratar con cariño y respeto. En el cuidado genuino emergen la confianza y la ternura.

- Al mismo tiempo: implica que no son categorías discretas opuestas entre las que haya que elegir, sino que es posible hacerlo simultánea y complementariamente, en ciclos recursivos y recíprocos. Al cuidar de mí, cuido del sueño. Al cuidar del sueño, cuido de tí. Al cuidar de tí, me cuido y cuidamos el sueño... y así sucesivamente.

¿Qué es lo que eliges cuidar cada día?



domingo, 3 de agosto de 2014

Abrazar la Luz y la Sombra



Viuda de negro perdida, Ángel negra luminosa.
Una despierta mi luz. Otra despierta mi sombra.
Y esa pasión sin culpa, esa ternura sin juicio,
transgresión y travesura del deseo sin palabras
todas danzan en paz sin mirar ni tocarse.

Su luz enciende mi luz. Su sombra aviva mi sombra.

De pronto, en un abrazo, somos seis que respiramos
Mi luz y su sombra, Tu sombra y su luz
Mi sombra y tu luz, luz y sombra nuestra.
Y las seis se funden en un instante de olvido memorable.
Trampa para una, sanación para otra.

Sanadora, vidente, aprendiz y maestra.
En el ojo del huracán reside la calma,
en el ojo del jaguar reside el misterio.
Guerreras del fuego, amantes del agua,
hechiceras del aire, diosas de la tierra.

Bendita la tierra que pisan vuestros pies,
bendita la tribu ancestral que nos une,
bendito el entramado que tejemos día y noche,
bendito el perdón que no llega,
bendita la sal sobre la herida abierta.

Precisión de palabra, templanza de esclava,
energía desbocada, orisha liberada,
poder de espada, ofrenda sagrada,
elijo cuidar vuestro altar intocable,
honrando en silencio, elegancia y coraje,
de cualquier sacrilegio o sortilegio.

miércoles, 18 de junio de 2014

JUGAR, COMPETIR, COLABORAR

El Mundial de Brasil 2014 ha avivado el espíritu deportivo. La exaltación de los símbolos nacionales, el orgullo patrio, las caras pintadas con los colores de las banderas, las camisetas, los himnos... todo un entramado de rituales que van más allá de lo deportivo, pues son capaces de emocionar y poner a un país a celebrar o a llorar. En el mundial aparece la competitividad, el ánimo de ganar al adversario. Y aparece también la colaboración, el trabajo en equipo, la celebración colectiva.


Tanto la cooperación como la competencia tienen sus luces y sombras. En los noventa, cuando me inicié en el campo de la educación no formal para la paz, descubrí la tradición de los juegos cooperativos en el marco del voluntariado juvenil y la animación sociocultural. Estudiando Economía, encontré la Teoría de Juegos, y el Equilibrio de Nash, que luego me ayudarían a comprender la tragedia de los comunes.  Durante mi trayectoria profesional como facilitador de aprendizaje experiencial en adultos he ido incorporando y creando una amplia gama de juegos, dinámicas y ejercicios que permiten a los participantes vivenciar una experiencia metafórica de la cual extraer aprendizajes para transferirlos a su vida real y su trabajo.

A pesar de esta experiencia, la visita de Jennifer Trujillo, ingeniera mecatrónica colombiana, facilitadora de tecnologías sociales Art of Hosting, Guerrera sin Armas formada en el Instituto Elos, y miembro de redes como AIESEC, Impact HUB y CASA, me situó nuevamente en posición de aprendiz. Intuyo que su inspiradora presencia y las preguntas poderosas que nos dejó, seguirán reverberando durante mucho tiempo. En lo personal, yo me quedé con varios aprendizajes sobre el juego y la colaboración.

Durante sus talleres en el marco de la Escuela de Innovación Social, nos facilitó un sencillo pero potente juego simbólico con unas mazorcas de maíz y unos cuencos de barro. Era un juego con una simple definición de éxito, frente a la cual se podía elegir jugar siguiendo estrategias competitivas o cooperativas. Creaba un microcosmos que mostraba en forma evidente la complejidad de las dinámicas involucradas en un cambio sistémico. En el juego, como en la vida, las reglas del juego estaban en la mente de los jugadores. Algunos trataban de jugar un juego nuevo, pero con reglas antiguas. Algunos buscaban estrategias colaborativas, pero no funcionaban si el resto seguía compitiendo. "En la vida como en el juego" repetía Jennifer una y otra vez .


Tras varias décadas en que la competitividad sintetizaba el paradigma dominante, en los últimos años se ha puesto de moda el apellido "colaborativo" y se usa en los más diversos ámbitos: innovación colaborativa, aprendizaje colaborativo, liderazgo colaborativo, economía colaborativa... como si todo lo competitivo fuera negativo y la mera colaboración fuera a salvarnos. Ojo, ni es oro todo lo que reluce, ni mierda todo lo que huele. Las células terroristas de Al-Qaeda también colaboran entre sí, y algunas empresas multinacionales también colaboran y se coluden para acordar precios o mantener posiciones de poder en el mercado. Tanto la colaboración como la competencia no son fines en sí mismos y no son buenos o malos en sí, sino simplemente instrumentos, como un martillo o como el liderazgo. Lo que marca la diferencia es la causa o propósito al servicio del cual se ponen. ¿Qué criterio guiará la decisión de cuándo colaborar o cuándo competir? ¿para qué competir o cooperar? ¿desde dónde competimos y cooperamos?

En otra conversación que tuve con otra colega  argentina Pat Mollá, durante el encuentro de facilitadores gráficos, me resonó el poder simbólico del Juego: "Con la realidad no se juega"- decía Pat.

"¿Cómo la leona enseña a sus cachorros a cazar? Jugando" - decía Jennifer. El juego como metáfora, cómo símbolo, nos permite equivocarnos, nos permite errar y aprender sin graves consecuencias, nos permite por tanto,  aprender, transformarnos y sanarnos individual y colectivamente.

Humberto Maturana, en su libro "Amor y Juego"  sugiere:
El juego en los seres humanos es una actitud fundamental que es fácilmente perdida debido a que requiere inocencia total. de hecho, cualquier actividad humana hecha en inocencia, esto es, cualquier actividad humana hecha en el momento en que es hecha con la atención en ella y no en el resultado, esto es, vivida sin propósito ulterior y sin otra intención que su realización, es juego; cualquier actividad humana que es disfrutada en su realización debido a que la atención del que la vive no va más allá de ella, es juego. Dejamos de jugar cuando perdemos la inocencia, y perdemos la inocencia cuando dejamos de atender a lo que hacemos y comenzamos a atender a las consecuencias de nuestras acciones, o algo más allá de ellas, mientras aún estamos en proceso de realizarlas. 
Al acompañar las tareas -lo que en España llamábamos "deberes"- de mi hija de 5 años, he observado que cuando aborda su tarea desde el deber, lo siente como una obligación, raramente lo disfruta, da señales de ansiedad e inseguridad. Cuando, en cambio, afronta  sus tareas como un juego, la observo más fluida, comprometida, abierta al aprendizaje, pasa más rápido el tiempo y se siente que disfruta más.

En los últimos años ha surgido otra buzzword o palabra de moda: la "gamificación" o "ludificación". Y aprovechando la tendencia, nacen consultores y  expertos en videojuegos, aplicaciones lúdicas descargables, juegos para cambios conductuales, juegos de aprendizaje. ¿Estaremos ante una época en la que el deber y el jugar están diluyendo sus fronteras?

Ante estas reflexiones, sólo me surgen nuevas preguntas...
¿Qué juegos estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Qué les enseñan los juegos actuales sobre la vida?
¿Qué juegos jugamos cada día, sin darnos cuenta? ¿Cómo cambiar las reglas del juego?
¿Qué posibilidades se nos abrirían si habitáramos el vivir, el trabajar, el emprender, el aprender como simples juegos? ¿Qué podemos aprender del poder de los juegos para transformar sistemas?


viernes, 2 de mayo de 2014

Glocalminds presenta su Memoria 2013

Glocalminds presentó su Memoria 2013


Entrelazando Eros

Tuve la fortuna de nacer en el País Vasco de finales de los setenta, en una España en transición a la democracia. Viví mi infancia en los ochenta y mi adolescencia en los noventa, en una sociedad vasca marcada por el terrorismo. Desde los catorce años, me involucré activamente en un denso tejido asociativo donde convergían múltiples causas: el pacifismo, la educación ambiental, el voluntariado, la inclusión de jóvenes con discapacidad, la cooperación internacional, los movimientos parroquiales… En aquel contexto, fui testigo –y también sujeto- de momentos históricos y significativos de procesos sociales que alcanzaron un momentum inesperado. Ejemplos memorables de ello fueron la acampada que demandaba  dedicar  el 0,7% del PIB a cooperación para el desarrollo y la campaña del lazo azul por la libertad de los secuestrados que activó la movilización ciudadana pacífica de rechazo al terrorismo.

Al leer años años después el libro “The tipping point” de Malcolm Gladwell (traducido al español como “La clave del éxito” o “El punto clave”), pude comprender y conceptualizar muchos de aquellos procesos de transformación de los que me había sentido parte, explorando preguntas como  ¿Por qué son tan importantes las conexiones críticas para llegar a una masa crítica? ¿Cómo una minoría llega a ser mayoría?

Lo que llevamos de siglo XXI se ha caracterizado hasta el momento por un proceso global de transición de paradigmas, modelos mentales y relatos. Por un lado, convivimos diariamente con numerosos sistemas (de negocios, de creencias, de educación, de formas de vida) que enfrentan una fase de decadencia, colapso o al menos un profundo cuestionamiento. Por otro lado, somos testigos de una efervescencia de múltiples sistemas emergentes (modelos de negocio, prácticas, cosmovisiones…). Algunos de ellos ya forman parte del  cotidiano vivir y otros aún no ven la luz o permanecen bajo la superficie de la conciencia social.

La autora estadounidense Margaret Wheatley, co fundadora del Berkana Institute, plantea que el rol de los líderes den el siglo XXI consiste en facilitar la transición, generando las condiciones para que las personas que habitan los sistemas que decaen puedan transitar progresivamente a los sistemas que emergen. Sin embargo, esta transición no es fácil. Los sistemas predominantes conocidos ofrecen certeza y seguridad a quienes se aferran a ellos, por lo que dar un paso al lado implica salir de su zona de comodidad y enfrentar miedos profundos. Abrazar un nuevo paradigma puede implicar, para muchos, un salto al vacío. Sin embargo, una red puede aminorar el temor. Una red puede hasta ser el puente para atravesar al otro lado del precipicio.

Para que fenómenos locales, espontáneos y desarticulados se transformen en innovación social, escalable y sostenible, Wheatley enfatiza la importancia de nombrar, conectar, nutrir e iluminar estos sistemas emergentes.  Primero, requieren ser nombrados, para ser reconocidos, para tener distinciones lingüísticas que nos permitan percibirlos. Para fortalecerse, necesitan conectarse en red, intercambiar experiencias, generar vínculos, ampliar el alcance. Para sostenerse, necesitan cultivar comunidades de práctica con un propósito compartido. Para crecer, necesitan nutrirse con inspiración, y modelos creativos de generación de ingresos. Para ganar legitimidad y reconocimiento, necesitan iluminarse, visibilizarse, hasta convertirse en sistemas de influencia.

Hoy en día, todo innovador social que desee escalar el impacto de su innovación, necesita comprender la lógica inherente al funcionamiento de las redes. Para que una práctica local sea adoptada globalmente requiere viralizarse, hacerse fácilmente reproducible, fácil de comunicar y compartir, fácil de aprender y no solo fácil, sino también, deseable, inspiradora, excitante. En palabras de Malcolm Gladwell, la innovación social necesita ser sexy, contagiosa, pegadiza. Las redes son un canal natural para multiplicar la visibilidad y por tanto, expandir el alcance e impacto de la innovación.

Al mismo tiempo,  una red nutrida y densa constituye un caldo de cultivo para innovaciones sociales, pues cualquier idea o práctica que llegue a ese sistema, puede difundirse rápidamente gracias a la mayor conectividad y densidad de las interacciones. Un ejemplo inspirador de estos entramados colaborativos puede encontrarse en Aconcagua Summit, que ha sabido reunir en torno a sí a un amplio conjunto de líderes de diversos orígenes y sectores, con emprendedores sociales que comparten un sentido de complicidad, que les permite co-inspirar nuevas iniciativas colaborativas para un país más, justo sustentable y feliz. Los ingredientes claves de sus encuentros son sencillos: naturaleza, diversidad, sentido transcendente, arte, movimiento corporal, conversaciones, emociones, silencio, espacios lúdicos.

A nivel mundial, es destacable la expansión que han tenido durante los últimos años iniciativas de innovación social en red. Un ejemplo de alcance global es ImpactHub que ya conecta docenas de espacios físicos y comunidades de innovadores en los cinco continentes. En el ámbito de la educación emprendedora,  sugiero seguir la trayectoria exponencial de la red de emprendizaje cooperativo de origen finlandés Tiimi Akatemia Learning Network, que reúne a cientos de coaches de diversos países, desde China hasta Brasil. Por su parte, la comunidad global de práctica del Art of Hosting, difunde técnicas de liderazgo participativo y técnicas para facilitar conversaciones significativas, que son, en sí mismas, innovaciones sociales que al operar en red, multiplican y expanden su alcance.

Un patrón común que mueve estos ejemplos es el  campo de relaciones de cariño y vínculos afectivos que surge de la interacción entre los participantes, especialmente cultivado en espacios informales y distendidos: Sexy salads en Madrid, Pechakuchas en Estambul , ServiceJams en Melbourne, GreenDrinks en Estocolmo y otras instancias como la Pola Social en Bogotá, que inspiró a impulsar la Chela ciudadana en Santiago. Estas instancias se convierten en contenedores amorosos que acogen y expanden ese impulso creador a nivel individual y colectivo, quealgunos llaman Eros. Al fin y al cabo, redes afectivas son redes efectivas.

Publicado inicialmente en Tejeredes.

miércoles, 16 de abril de 2014

Más allá del Optimismo y el Pesimismo

Una amiga israelí preguntó en Facebook... ¿Qué razones encuentras para ser optimista? 
Bastó esta mera pregunta para gatillar una reflexión sobre el fundamento irracional de la esperanza.

El profesor Humberto Maturana plantea que una teoría es un constructo racional que se sostiene en premisas o supuestos no racionales (lo que elegimos creer). En mis talleres de Liderazgo para la Sostenibilidad a menudo encuentro entre los estudiantes las mismas preguntas que se han hecho pensadores de todas las épocas desde la antigua Grecia hasta la Ilustración francesa.¿Es posible el cambio? ¿Cuánto puede transformarse un adulto? ¿Es el hombre bueno por naturaleza? ¿acaso la sociedad lo corrompe? ¿Son todos los empleados flojos? ¿ O son capaces de auto-motivarse? 

Heráclito frente a Parménides, Hobbes frente a Rousseau, MacGregor frente a Ouchi... Autores cuyos pensamientos nos visitan con frecuencia en los espacios de aprendizaje que facilito. Paradojas aparentemente contradictorias, oxymoron, enigmas koan que solo pueden ser resueltos con un satori. Con frecuencia la reflexión final asemeja la respuesta de un maestro zen. Tanto si eliges creer una opción como si piensas lo contrario, estás en lo cierto, puesto que actuarás como si esa creencia fuera verdadera, creando en el mundo una profecía de autocumplimiento, como en el Efecto Pigmalión


Hace tres siglos, Thomas Maltus fue acusado de hacer de la economía una ciencia del pesimismo. Frente a los obscuros augurios que vaticinaba Malthus, surgió la hipótesis del "optimismo tecnológico", que básicamente se resume en "No os preocupéis, la tecnología nos salvará". Cuando Donella Meadows planteó "Los límites al crecimiento" en su informe al Club de Roma en 1972, se le acusó de neomalthusiana. Cuarenta años después de su investigación, sus estimaciones son sorprendentemente vigentes:


Hoy, en pleno siglo XXI, aun hay fervientes personas que eligen creen en el optimismo tecnológico. Peter Diamandis, escritor de Abundance e impulsor de la Singularity University, es uno de sus principales cabezas. Apoyado en la Ley de Moore, sobre el crecimiento exponencial de las tecnologías, invita a soñar un futuro de computación infinita. ¿Cambio climático? No os preocupéis, los paneles fotovoltaicos se masificarán y reduciremos nuestra dependencia de combustibles fósiles. ¿Hambre? No os preocupeis, imprimiremos los nutrientes en impresoras 3-D. ¿Enfermedades? No os preocupeis, las impresoras 3-D que funcionarán con energía solar a partir de los paneles fotovoltaicos producidos por impresoras 3-D, producirán medicamentos accesibles en base a bio-nano-tecnología. ¿Cuándo se da el punto de inflexión para que tecnología se masifique? Cuando su interfaz se hace amigable para el usuario. Los computadores personales, la internet inalámbrica, la telefonía celular ya han pasado por ese punto en las últimas dos décadas. Se estima que durante la próxima década se masificará la energía solar, la impresión 3-D, la ingeniería genética, la computación infinita, la bionanotecnología, la internet de las cosas, la realidad aumentada...




Margaret Wheatley, fundadora del Instituto Berkana, invitaba en 2009, cuando Obama era elegido con el lema "Hope" a ir a un lugar más allá del miedo y la esperanza, para liberarse de expectativas y conectarse con el presente. Humberto Maturana plantea que la conducta ética espontánea surge en condiciones de ausencia de prejucio, exigencia o expectativa, cuando se dan los pilares del conocimiento, entendimiento sistémico y una acción adecuada accesible. En resonancia con lo anterior, Otto Scharmer en su Teoría U, invita a entrar en un estado de Presencia, con una mente abierta, un corazón abierto y una voluntad abierta, para lo cual se requiere suspender la voz del juicio, superar la voz del cinismo y enfrentar la voz el miedo, las tres barreras que es necesario franquear para llegar a dicho estado de Presencia y conexión con el propósito, con la fuente de inspiración, con el mejor potencial futuro. El Espacio Abierto que operacionaliza Harrison Owen, es precisamente una invitación a soltar el control, a aceptar lo emergente sin miedos, ni juicios ni expectativas. El Espacio Abierto, puede entenderse como un espacio de presencia colectiva donde emergen conversaciones colaborativas y coinspirativas en un convivir ético espontáneo.

En su quinto informe, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático IPCC endurece su discurso sobre los riesgos del actual rumbo de colisión y enfatiza el sentido de urgencia de un cambio drástico de modelo. Hasta el Papa Francisco I ha dado relieve a la agenda ambiental de la Iglesia. Si bien la ciencia lleva cuatro décadas alertando de las graves consecuencias de la inconsciencia colectiva, no pareciera haber extensos ni profundas transformaciones en el modelo subyacente. El geógrafo Jared Diamond en su libro Colapso detalla con ejemplos históricos los efectos de la estupidez colectiva. Numerosos líderes y autores que han dedicado su vida al cambio de conciencia de la población -el mismo Karl-Henrik Robert, Meg Wheatley, Rodrigo García Pizarro...- reconocen su frustración, y al escucharlos, resulta fácil  contagiarse del pesimismo, la desesperanza, la indiferencia, la decepción,  incluso la rabia. Sin embargo, esto lleva a preguntarnos ¿qué emocionalidad es necesaria para movilizar exponencialmente a la sociedad hacia un habitar humano más justo, sostenible y próspero dentro de los límites planetarios?




Los discursos más catastrofistas, apelando al sentido de urgencia, generan miedo, que es una emoción de nuestro cerebro reptiliano, que nos predispone a paralizarnos, huir o luchar. Sálvese quien pueda.

   

Los discursos más optimistas, apelando a la abundancia, invitan a la confianza, a la colaboración. En los escenarios extremos, la eu-topía Verde Brillante frente a la dís-topía Verde Oscura. El mundo corporativo prefiere pensar en una eu-topía Verde Brillante. "Nuestros clientes desean televisiones más grandes con menor huella de carbono" escuché en la Feria Bright Green en Copenhague en 2009. Recomiendo leer la Visión 2050 del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD). Por su parte, la dis-topía Dark Green, habitual en los movimientos de transición, permacultura y ecoaldeas, invita a una vida post-pico petrolero más digna pero austera, volviendo a lo básico, a la bicicleta, al huerto urbano, a sistemas de alimentación local.

Los suecos Karl-Henrik Robert y Göran Broman, fundadores del MSLS, plantean:

"El desafío de la sostenibilidad no es si tendremos suficiente energía, comida u otros recursos tangibles, que los tendremos. La pregunta es.. Habrá suficientes líderes a tiempo?"

Por tanto, aceptan el optimismo tecnológico, pero se sitúan en una suerte de pesimismo institucional. Habrá suficiente tecnología, pero... ¿seremos capaces de crear los sistemas de gobernanza y cambio organizacional necesarios oportunamente?

Para ello, durante la próxima década necesitamos formar líderes conscientes, conectados con su propósito, inspirados, capaces de colaborar interculturalmente a gran escala, dotados de pensamiento sistémico, lenguaje generativo y habilidades de diseño ontológico. Para ello es necesario multiplicar con una lógica exponencial los agentes de cambio, los facilitadores, emprendedores sociales, innovadores sostenibles... da igual el apellido. El talento y el ingenio son abundantes en todas las clases sociales y culturas. Necesitamos generar condiciones para que la sabiduría colectiva se libere. Juanita Brown y David Isaacs dieron con una serie de condiciones para liberar la inteligencia colectiva que paquetizaron en el Café Mundial.

Fernando Flores, en  "Surfeando el Futuro", nos invita a literalmente a navegar la incertidumbre, desde la emocionalidad de una "Esperanza Radical", término acuñado por el antropólogo de Johnatan Lear, al estudiar la desaparación de distinciones significativas que le daban un sentido al vivir de pueblos indígenas de Norteamérica. 


Tras el Holocausto, un superviviente judío de los campos de concentración nazi dio este testimonio: "Los primeros en morir fueron los pesimistas. Los segundos en morir fueron los optimistas. Solo aquellos que se aferraron a una fe y una esperanza anclada en una creencia profunda encontraron la convicción necesaria para salir adelante"

Tal vez la ingeniería nos dé razones para el optimismo. Tal vez la ciencia nos alerte más desde el pesimismo. Da igual. Para liderar e inspirar a otros a evolucionar, para cuidar y conservar aquello que queremos conservar y transformar lo que es necesario transformar, los argumentos racionales no son suficientes. Se requiere un coraje cívico, una pasión y un entusiasmo perseverante que solo surge de un acto deliberado de esperanza radical no racional.