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jueves, 16 de mayo de 2019

Amar en subjuntivo


En otro tiempo 
y en otro lugar
te habría amado.

Si yo no fuera yo, 
si hoy no fuese hoy, 
sino ayer o mañana,
si este lugar hubiera sido otro,
allá o acullá,
te habría amado.

Si hubieras llegado antes,
Si me hubiera atrevido, 
Si viviera en otra cultura,
Si el poliamor estuviese permitido,
Si amar no fuera pecado,
Si no estuviese casado,
Si fuera más alto o más fuerte,
Si fuera más delgado o más guapo,
Si fuera más libre de lo que soy,
Si fuera más valiente de lo que me creo,
Si fuera más joven de lo que aparento,
Si habitáramos una isla desierta,
u otro planeta, o un universo paralelo,
Si fuéramos los últimos humanos,
Si viviéramos en paz o
 muriésemos en una guerra...
 Tal vez, en otras condiciones,
 te habría amado
 incondicionalmente.

Pero el amor no entiende
de subjuntivos
ni de condicionales
ni pluscuamperfectos.
Amar se conjuga aquí y ahora,
en presente incondicional, 
en este tiempo,
en este lugar,
a esta persona.
Y eso requiere presencia y coraje. 
Amar así,
en presente indicativo,
es para valientes.
Amar en subjuntivo
no es amar,
Tal vez sea solo
 el amor de los cobardes.

miércoles, 13 de febrero de 2019

De pronto un abismo


De pronto,
un abismo entre los dos.
De pronto,
una barrera de silencio.
De pronto,
ya no somos uno ni dos,
sólo uno más uno,
solos uno sin otro,
solo cada uno,
menos que uno solo.

De pronto, ya no tenemos
nada que decirnos
nada que tocarnos
nada que hacer,
nada que esperar.

De pronto, nada queda.
No más deseo,
no más placer,
ni siquiera dolor,
ni siquiera un suspiro,
ni siquiera un lamento,
ni siquiera silencio.

De pronto descubrimos
lo que en el fondo
siempre supimos,
que lo opuesto al amor
nunca fue el odio,
sino la cruel,
implacable,
maldita
indiferencia.

"Uno de los dos deseos
es una ilusión"
-me decías en sueños.
Y tenías razón,
Reina de mi castillo de naipes.
Ya nada importa.
Ahora, todo seguirá igual.
Pero nada será lo mismo.

Mi cuerpo animal
ya no sentirá la dopamina
porque en el fondo sabe
que ya no hay premio
al final del camino.

Mi alma humana
no conocerá la esperanza
porque en el fondo sabe
que ya no hay camino
que lleve a compartir tu destino.

No es posible perder
lo que nunca fue propio
ni tampoco extrañaré
lo que nunca fue mío.

A nadie perteneces,
a nadie.
Aunque a otro entregues,
alma libre, tus alas,
nunca nadie jamás
podrá poseerte.