miércoles, 17 de abril de 2019

Salvador y Amanda

Comentario de Salvador (de tres años) al escuchar el llanto del bebé del vecino:
 "Esto no es vida"...

Pensamiento de Salvador (3 años):
 -"Cuando las tías del Jardín se vayan al cielo, los niños podremos desordenarlo todo"
- y sonríe como un pícaro

martes, 16 de abril de 2019

Cosecha de IncubaR

Cuentan que un tímido chucao
en abril me vino a contar
que cuarenta humanas y humanos 
llegaron a IncubaR
a Cabrero en El Manzano
con la intención de regenerar
y entre canvas y cantos
aprendieron a danzar,
en círculo soñar,
en equipo emprender,
con alma planificar,
en comunidad aprender, 
pero sobre todo, 
la vida celebrar.

Recordaron la historia
de las galaxias del Universo,
escucharon la historia
de Otto y su Teoría U en verso,
y aprendieron a contar 
la historia del lugar,
del sistema mayor
a ver el potencial.

Descubrieron lentamente
que para emprender
proyectos regenerativos,
con una gran pasión,
y para vivir plenamente 
mucho pueden aprender
de los seres vivos 
que ya son.

jueves, 28 de febrero de 2019

Co-Liderazgo Re-generativo

A veces, para nombrar las nuevas realidades que creamos, necesitamos nuevas palabras.
Si nombramos lo nuevo con palabras antiguas, la gente no apreciará la novedad.
El desafío es que cuando haces algo nuevo y lo nombras con palabras nuevas, la mayoría de la gente no sabe bajo qué categoría etiquetarte, no sabe  en qué cajita de su organigrama mental ponerte.
Por eso en este post haremos uso de algunas palabras nuevas como co-liderazgo, co-evolucionar.

Aprender juntos a cocrear desde hoy el futuro en que todos realmente queremos vivir.

Esta simple frase resume las claves para la supervivencia de la especie humana en la Tierra.

APRENDER
Aprender, a diferencia de lo que nos han hecho creer sistemas  educativos hegemónicos centrados en la memorización de contenidos, no se trata sólo de una acumulación cognitiva. Requiere de un cambio conductual adaptativo a las condiciones del entorno.

Esto resulta evidente en la memorable escena de la película "Río" en que el guacamayo azul Blu, en su cálido hogar de Canadá, estudia en los libros de su biblioteca todos los tratados y teorías sobre la ciencia de volar. Traza la trayectoria parábolica, estima las distancias, considera la gravedad, lo tiene todo calculado, se sabe toda la teoría, prepara la lista de despegue en su escritorio, corre y cuando se dispone a dar el salto, en el borde de la mesa, el miedo lo paraliza y se desploma al vacío en una estrepitosa caída. Se sabía todas las teorías, pero ¿Realmente aprendió a volar? No.


Aprender requiere demostrar un nuevo comportamiento. Segun plantea David Kolb en su Ciclo del Aprendizaje  Experiencial,  Observar Reflexionar, Conceptualizar y volver a Aplicar son verbos claves en un proceso de aprendizaje.

Pero a veces, nuevas acciones no generan los resultados que deseamos. Argyris, Bateson, Echeverría en sus distintos modelos plantean que el aprendizaje de primer orden no es suficiente. A veces necesitamos un aprendizaje de segundo orden, o de doble bucle. Esto implica entrar a picar en las creencias del observador, en sus juicios, en sus supuestos, sus modelos mentales. Posiblemente, algunos de esos juicios, creencias y supuestos le están cerrando posibilidades de acción que le restan poder al observador. Al cuestionarlas, se busca ampliar el repertorio de posibilidades de acción.

Aprendizaje de Doble Bucle (Argirys y Schön)
Aprendizaje de Segundo Orden en modelo O.S.A.R. (Echeverría)


JUNTOS
La experiencia humana es colectiva. Nacemos en familias, socializamos con amigos, crecemos en comunidades,  trabajamos en equipo, colaboramos en redes, vivimos en sociedad. Somos con otros. El ser humano se hace humano con otros humanos.
No puedes cambiar el mundo solo. Para enfrentar los complejos desafíos  del siglo XXI necesitamos colaborar con otros diferentes. Si quieres llegar rápido, anda solo. Pero si quieres llegar lejos, ve acompañado.
Juntos podemos elegir competir o colaborar, podemos elegir atrincherarnos o podemos elegir unirnos a una causa común, a la servicio de una visión compartida. Juntos podemos experimentar, equivocarnos y aprender de  nuestros errores, desplegando la inteligencia colectiva.



A CO-CREAR
Co-crear implica crear con otros.
Se dice fácil, pero para muchas personas habituadas a rutinas centradas en el control y la sospecha, resulta algo realmente desafiante. Para co-crear se requiere confiar. Para esto se requiere suspender los juicios sobre el otro,  atreverse a enfrentar los miedos y trascenderlos. Implica aceptar la diversidad, gestionar nuestras diferencias, aceptar al otro como legítimo otro diferente. Crear con otros y no destruir a otros. Sin agendas ocultas. Con transparencia. Sin imposiciones. Abiertos a la construcción real de una agenda emergente y espontánea al servicio de un bien superior.

Cocrear implica también desapegarse de la fijación -a veces rozando la obsesión compulsiva- por el perfeccionismo. Operar desde un excesivo apego a la perfección genera un callado temor a equivocarse, una aversión al error, un miedo paralizante al fracaso, cuando lo que se requiere es generar una cultura de prototipado, de fallar rápido y barato, que posibilite aprender antes de que seas demasiado tarde o demasiado caro.

DESDE HOY


Hay un Sentido de urgencia. No podemos esperar a mañana. No podemos esperar a una nueva generación. Tenemos el conocimiento, tenemos la ciencia, tenemos la tecnología, tenemos la responsabilidad. ¿Pero realmente tenemos el coraje y la valentía para actuar aún en presencia del temor que nos genera la incertidumbre de no tener todas las respuestas?
En la era del cansancio, marcada por la hiperconectividad, la autoexplotacion 24/7 y por la infoxicacion multipantalla, multi tarea, multi sensorial,  la procrastinación se ha vuelto el patrón que marca a toda una generación.

EL FUTURO
El futuro aún no existe.
Pero sin duda será consecuencia de este presente.
No podemos adivinar ni predecir el futuro pero podemos crearlo, incidir en el, o mejor, aprender a cocrearlo.
Si aún no te importa tu futuro, tal vez debería comenzar a importarte, porque pasarás ahí el resto de tu vida.
Escenarios hay muchos posibles.
Algunos optimistas, y otros pesimistas.
Eutopías y Distopías.
Utopiad Que como decis Galeano, son como el horizonte, nos sirven para caminar.
El desafío, construir una Visión compartida dentro de los límites planetarios y operar individual y colectivamente en cada presente desde ese mejorpotencial futuro

EN QUE TODES
Inclusión radical de la Diversidad
Todas las formas de vida
Todas las formas
Todos los estilos de aprendizaje
Todos los estilos relacionales
Todas las ideologías
Todas las culturas
Todos los géneros
Todas las preferencias sexuales
Todos los sexos
Todas las capacidades
Zurdos diestros y ambidiestros

REALMENTE QUEREMOS VIVIR
El adverbio "realmente" alude al sentido de su, de auténtico, verdadero. No de trata de algo superficial, ni tan solo cosmético.
El verbo conjugado en tiempo presente en primera persona del plural, refiere a un anhelo colectivo, expresión de una voluntad compartida por toda una generación, que hoy habita el planeta Tierra.
Vivir en infinitivo, implica una acción que va más allá de Sobrevivir. Vivir va más allá de satisfacer las necesidades humanas fundamentales. Vivir implica convivir. Vivir con sentido implica florecer, desplegar nuestro potencial humano, cumpliendo nuestros sueños.


La creación es aún una tarea inacabada.
¿Qué más significativo que contribuir a la coevolución y coexistencia de todos los seres?

Sabiduría colectiva en el Antropoceno


La Tierra y quienes la habitamos hemos entrado en una nueva era geológica. Una era en la que el impacto del ser humano sobre los ciclos naturales tiene un alcance global e irreversible. El impacto es tal, que los científicos han tenido que crear una palabra para nombrarla: el Antropoceno.

Como humanidad hemos sobrepasado sistemáticamente varios de los umbrales planetarios que configuran la capacidad de los sistemas que sostienen la vida tal como la conocemos.

Ya estamos sintiendo la  evidencia del cambio climático global, que llegó para quedarse. Nuestros hijos y nietos vivirán un futuro radicalmente diferente al que vivió nuestra generación.

Tengo fe en que, más tarde que temprano, como humanos lograremos una transición global de los sistemas de producción, transporte y consumo. Avanzaremos en el aprovechamiento de energías renovables. Nos esforzaremos en reciclar y lograremos una economía circular. Todo eso es necesario y está bien. Pero tal vez no sea suficiente, o llegue demasiado tarde. Todo eso servirá  solo para evitar caer en un escenario aún peor. Pareciera ser que la cadena de consecuencias ya está desencadenada.

Nuestras comunidades, territorios e instituciones ya se están viendo a enfrentadas a situaciones extremas en condiciones y magnitudes nunca antes vistas. Las condiciones que generan mega incendios, inundaciones, sequías... serán  cada vez más frecuentes.

Más allá de las poderosas voces del tecno-optimismo, lo que marcará realmente la diferencia en la resiliencia territorial y comunitaria será la capacidad de aprender colectivamente a organizarnos y dotarnos de mecanismos adaptativos que nos permitan tanto prevenir y gestionar los riesgos como articular la colaboración entre instituciones, empresas y comunidades. Bienvenida las nuevas tecnologías a estos procesos, pero bienvenidas también las tecnologías para la acción colectiva.

En mi trabajo como facilitador de procesos colaborativos en diversos territorios, he observado que, si bien existe un amplio acervo de saberes locales encarnados, la sabiduría colectiva no emerge siempre espontáneamente. En contextos marcados por culturas de desconfianzas recíprocas, por historias de abuso de poder, en tejidos sociales deteriorados por juicios y rumores, por narrativas inculpatorias que buscan concentrar la culpa en chivos expiatorios, por proyecciones lineales y anhelos exponenciales, las condiciones psicosocioambientales actúan como inhibidoras invisibles, y a menudo inconscientes, de la tan urgente como necesaria colaboración multiactor.

En el pasado, como especie hemos sobrevivido a siglos, incluso milenios, marcados por guerras, pestes, terremotos, glaciaciones, plagas y todo tipo de amenazas a la vida. Hoy, la mayor amenaza la hemos provocado nosotros mismos como humanos. Los problemas que los humanos hemos creado, los humanos debemos superarlos. Por ello, aprender a colaborar aún a pesar de nuestras diferencias, puede ser nuestra esperanza.

Amarte en la rutina

Amarte en la rutina
es llevarte el teléfono
olvidado a la oficina.

Amarte en la rutina
es tomarte la mano en el metro
cuando huele a sobaquina.

Amarte en la rutina
es no molestarte
cuando estas aburrida.

Amarte en la rutina
es quedarnos dormidos
en cucharita.

Amarte en la rutina
es darte una
sorpresa matutina.

Amarte en la rutina
es darte un abrazo
de oxitocina
cada día.

Amarte en la rutina
es compartir la bolsa del té,
y a veces la saliva.

Amarte en la rutina
es cuidar los gastos
para no caer en la ruina.

Amarte en la rutina
dejarte sola en silencio
cuando lo necesitas.

Amarte en la rutina
es elogiar tu belleza
al salir de la ducha
o de la tina.

Amarte en la rutina
es planear con deseo
una aventura vespertina.

Amarte en la rutina
es darte un masaje
cuando soy yo
quien más lo necesita.

Amarte en la rutina
es convertir cada mirada
en complicidad compartida.

Amarte en la rutina
subir el volumen
a tu canción favorita.

Amarte en la rutina
es ir al cine
y compartir las palomitas.

Amarte en la rutina
es enviarte mensajes
que activen tu dopamina.

Amarte en la rutina
es acariciarte
como un arpa
y despertar tu melodía.

Amarte en la rutina
es ir a buscarte
para almorzar al mediodía.

Amarte en la rutina
es llevar tu auto
a la revisión técnica
y devolverlo
con el depósito
lleno de gasolina.

Amarte en la rutina
es llevar la basura
al reciclaje
sin que me lo pidas.

Amarte en la rutina
es jugar con los niños
para que tengas
tu vida íntima.

Amarte en la rutina
es quedarme en casa
cuando sales
de noche con tus amigas.

Amarte en la rutina
es escuchar tus problemas
sin tener la mágica varita.

Amarte en la rutina
es afeitarme
para no pincharte
si te beso la mejilla.



Amarte en la rutina
es esperarte
cuando llegas cansada de la vida.



Amarte en la rutina
es soplar las brasas
cuando se apaga
la llama que las prendía.

Amarte en la rutina
es abrir como
por arte de magia
instantes de plenitud infinita.

Amarte en la rutina
es, después de todo, amarte,
a pesar de la rutina.

martes, 26 de febrero de 2019

¿QUÉ NECESITAMOS APRENDER PARA EMPRENDER JUNTOS UN FUTURO REGENERATIVO?

Primer Encuentro de Liderazgo Participativo en Cabrero, Región del Biobío, 
del 21 al 23 de marzo, 2019.

Por Grifen Hope, Ronald Sistek, Pablo Villoch y Francisca Escobar

Las grandes empresas, y también algunas instituciones públicas, se han apropiado del concepto de sustentabilidad y lo han adaptado a sus intereses, estrategias y modelos de negocio. En el fondo, muchas prácticas sustentables intentan minimizar los daños, buscando evitar, disminuir, mitigar o compensar el impacto negativo socioambiental de nuestras acciones. Está bien, todo suma. Hacer menos mal es necesario

¿Pero es suficiente? 
Los innovadores del siglo XXI están yendo más allá, explorando la idea de hacer lo que es bueno para las personas, para los negocios y para el planeta, no sólo evitar lo que es dañino.

Con este sentido común, se vienen gestando y articulando múltiples  iniciativas hace varias décadas, desde dentro y desde fuera de la corriente dominante.  Con distintos nombres y formas, se han ido conectando y combinando los enfoques de la ecología profunda con la gestión ágil de proyectos; las redes de ecoaldeas y el movimiento de transición con sistemas de gobernanza más asertivos; el movimiento de permacultura para la creación de hábitats regenerativos con nuevas propuestas de negocios y economías.

Cada vez más personas, académicos, comunidades, organizaciones y empresas se están sumando al paradigma de la regeneración, con respuestas creativas que movilizan la sabiduría colectiva para generar las condiciones para la vida. Desarrollan proyectos que se consideran parte integral de los ecosistemas en los que están inmersos, construyendo capital vivo, cultural, social y espiritual a través de todos sus procesos. Imitan a los sistemas vivos, siguiendo principios y patrones naturales. Colaboran con otras iniciativas, organizaciones y empresas para formar ecologías empresariales locales y regionales. 

Primeros pasos hacia un futuro regenerativo
Los proyectos regenerativos restauran y mejoran su entorno, ayudando a los ecosistemas, comunidades y personas a prosperar y adaptarse al cambio climático y los desafíos de la vida en el siglo XXI. Por ejemplo, al mismo tiempo que hacemos proyectos y negocios, pagamos salarios dignos, construimos comunidad, captamos carbono y limpiamos el aire.   

En este siglo llamado por muchos la Gran Transición, estamos aprendiendo juntos a construir un futuro donde todos queramos vivir. Emprendimientos sociales, redes de innovación, cooperativas, consumidores responsables, comunidades indígenas, empresas B, activistas, huertos comunitarios, ecosistemas regionales, fundaciones filantrópicas, inversionistas de impacto: todas estas iniciativas emergentes, autoorganizadas y enraizadas en lo local, están conectadas y entrelazadas globalmente. Serán recordadas como pioneros de la humanidad hacia un futuro regenerativo, donde todas las actividades económicas apunten activamente a un impacto positivo. 

¿Cómo acelerar la transición?
Una línea de trabajo clave es la formación y multiplicación de una nueva generación de emprendedores y agentes de cambio a nivel local, regional, nacional y global, en todos los sectores, que  desarrolle sus capacidades de evolución personal, comprensión sistémica, emprendizaje colectivo, colaboración adaptativa, diseño de futuros compartidos, entre otros.

El Programa IncubaR: formación e incubación de emprendedores y proyectos regenerativos, fue desarrollado por El Manzano y Glocalminds, con apoyo de CORFO y muchas organizaciones locales y globales, para contribuir a esta aceleración, convocando a agentes de cambio territorial para trabajar juntos en los desafíos regionales al 2030. 

En marzo de 2019 comenzaremos un  Diplomado en Emprendimiento Regenerativo, convocando a todos los líderes, emprendedores e innovadores de la región del Biobío a Encuentro de Liderazgo Participativo de 3 días. Los proyectos seleccionados, participarán en un Taller de Diseño y Manejo de Proyectos Regenerativos de 6 días y en un Curso de Emprendimiento Regenerativo semi-presencial. Cerraremos el proceso a fines de agosto con un evento de celebración del impacto. El espacio está abierto a todos quienes quieran co-crear un futuro regenerativo para la región. Hay muchas formas de participar y apoyar esta iniciativa. Más información en https://proyectosregenerativos.org/incubar/

Si eres de la región del Biobío inscríbete gratis en formulario: https://lnkd.in/ecF4PNV

Si eres de otra región, usa este otro formulario para postular: https://lnkd.in/e9aRbSC

Más detalles en: https://www.facebook.com/events/390524565110233/

#BioBio2030 #ArtofHosting #incubaR #Regeneración #Elmanzano #glocalminds #CirculosdeApoyo #FiisBioBio

miércoles, 13 de febrero de 2019

De pronto un abismo


De pronto,
un abismo entre los dos.
De pronto,
una barrera de silencio.
De pronto,
ya no somos uno ni dos,
sólo uno más uno,
solos uno sin otro,
solo cada uno,
menos que uno solo.

De pronto, ya no tenemos
nada que decirnos
nada que tocarnos
nada que hacer,
nada que esperar.

De pronto, nada queda.
No más deseo,
no más placer,
ni siquiera dolor,
ni siquiera un suspiro,
ni siquiera un lamento,
ni siquiera silencio.

De pronto descubrimos
lo que en el fondo
siempre supimos,
que lo opuesto al amor
nunca fue el odio,
sino la cruel,
implacable,
maldita
indiferencia.

"Uno de los dos deseos
es una ilusión"
-me decías en sueños.
Y tenías razón,
Reina de mi castillo de naipes.
Ya nada importa.
Ahora, todo seguirá igual.
Pero nada será lo mismo.

Mi cuerpo animal
ya no sentirá la dopamina
porque en el fondo sabe
que ya no hay premio
al final del camino.

Mi alma humana
no conocerá la esperanza
porque en el fondo sabe
que ya no hay camino
que lleve a compartir tu destino.

No es posible perder
lo que nunca fue propio
ni tampoco extrañaré
lo que nunca fue mío.

A nadie perteneces,
a nadie.
Aunque a otro entregues,
alma libre, tus alas,
nunca nadie jamás
podrá poseerte.

Inaceptable

No aceptaré
tus juegos de poder
No aceptaré
tus chantajes emocionales
No aceptaré
tu manipulación inconsciente
No aceptaré
tus discursos culpógenos
No aceptaré
tu estrategia del miedo
No aceptaré
tus rutinas controladoras
No aceptaré
tu guerra fría no declarada
No aceptaré
tu guerrilla atrincherada
No aceptaré
tus castigos resentidos
No aceptaré
que me alces la voz
No aceptaré
tu superioridad moral
No aceptaré
tus trampas sutiles
No aceptaré
tu maltrato edulcorado
No aceptaré
tus engaños cotidianos
No aceptaré
tus iracundas reacciones
No aceptaré
tus continuas imposiciones
No aceptaré
tu ironía punzante
No aceptaré
tus palabras arrojadizas
No aceptaré
tu rabia explosiva
No aceptaré
tus explosiones de furia
No aceptaré
tu violencia gratuita
No aceptaré
tu dominación hegemónica
No aceptaré
tus juicios injustos
No aceptaré
tus dobles vínculos
No aceptaré
tus condenas perpetuas
No aceptaré
tu ley del hielo
ni tu ley de la jungla
No aceptaré
tu tiranía ni tu opresión
No aceptaré
tu abuso psicológico
No aceptaré
tus órdenes
No aceptaré
tus ofensas, ni tus gritos,
ni tus dramas, ni tus insultos.

Porque te amo,
te acepto incondicionalmente
con todo tu ser,
pero porque me amo,
no puedo aceptar
todo tu hacer.

Sólo te pido,
si en verdad me amas,
sí en verdad deseas
convivir conmigo
compartir camino
Sólo te pido
Respeto entre iguales
Dignidad entre diferentes
Libertad entre adultos responsables.

Bendita Rabia


Rabia, 
tienes mala fama.
Te dicen por ahí 
enfermedad contagiosa,
mordida de perro,
saliva inmunda,
furia iracunda
te llaman.
Te acusan de agresiva,
violenta y conflictiva.

Rabia, 
Hija de la Injusticia,
Hermana del Dolor 
y de la Impotencia,
pero Madre del Coraje.

Rabia, 
naces de lo profundo
de las sombras del mundo
de las entrañas del alma.
Te acumulas bien adentro,
atraviesas el vientre
entre el pecho y la garganta
y llegado el momento
ruges, gruñes, muerdes
gritas, explotas, estallas.

Rabia, 
a sangre forjada   
en brasa caliente.
Poderosa fuente,
de poder valiente
en forma sabia
encauzada.

Rabia, 
con tu fuerza 
puedes todo destruir 
pero también
la dignidad defender.
y estructuras injustas
estremecer. 

Rabia, 
rompes reglas 
caducas y obsoletas
pero también 
pones límites
para cuidar
lo que importa
con firmeza.

Rabia, 
dame tu poder,
para denunciar 
el abuso de poder,
para sacar la voz
cuando las palabras 
ya no bastan.

Rabia 
no buscas la paz ni la calma
sola te rebelas
a la opresión del alma.
sólo nos revelas
la expresión del alma.

Rabia, sabia y valiente,
Rabia, valiente y sabia,
Rabia!



viernes, 18 de enero de 2019

Preguntas Tardías

Hoy desperté lleno de poesía
o mas bien
atragantado de preguntas.
Si no las vomito, muero.

¿Cuántos países tuvieron 
que recorrer nuestros cuerpos
para que nuestras almas
por fin se encontraran?

¿Cuántas parejas pasaron
antes por cada maldita cama
antes de encender
esta bendita llama?

¿Cómo se  llama
esa sensación
entre la admiración,
y el cariño verdadero,
que parece amor,
pero esconde 
un profundo deseo? 
¿Cómo se llama 
esa seguridad 
de sentirse en casa
en cada abrazo
sin miedo al silencio
ni tampoco 
a las palabras?

¿Qué hacer cuando
el cuerpo estalla,
el alma brilla
y la conciencia no calla?

¿Qué elegir cuando
la naturaleza se expresa
y el juicio la amarra?

¿Con quién quedarse 
si el placer es natural
y la culpa cultural?

¿Cuántos años puede durar
una tensión sexual no resuelta?
¿por qué  el deseo 
del cuerpo arde
cuando ya es 
demasiado tarde?

¿Cuantos años puede 
habitar la verdad callada
en algún lejano
y secreto rincón
de nuestra alma?

¿Cuánto es posible aprender
cuando todos somos 
aprendices y maestres
en un ciclo sin fin
compartiendo entre la gente
la sabiduría emergente?

¿Cuánta agua  
brota incesante
en la vida 
de una fuente?
¿Cuánta luz cae
sobre la tierra
diariamente?
¿Cuánto amor fluye
y se derrama
en un corazón 
en llamas?
¿A cuántos seres 
es posible amar
simultáneamente?

¿Cuántas promesas 
se rompen en una vida?
¿Cuánta vergüenza
cabe en un espejo?
¿Cuán ancho debe ser un corazón
para ser capaz de perdonar un error?
¿Donde están los límites
de la aceptación incondicional?
¿es el amor una prisión
o una libertad condicional?
¿Cuántos síes pronunciar
hasta aprender a decir que No?
¿Cuántos noes escuchar
hasta atreverse a decir Sí?

¿Ser recordado 
como un hombre bueno
o ser recordado 
por ser sólo
humanamente 
humano?

¿Quién convierte en tentación
el gozo de habitar en tu presencia?
¿Por qué este ardiente corazón
no quiere escuchar a su conciencia?

¿Quién podrá zurcir de nuevo
el amor y el deseo,
la mente y el corazón
el alma y la conciencia,
el cuerpo y la razón,
la memoria y la ausencia,
el placer y el lamento?
¿Cuándo, en qué momento?

¿Quién traerá el hilo de Ariadna
en este laberinto en que me encuentro,
Minotauro perdido o
Coyolxauhqui desmembrada?


¿Cuántas preguntas sin respuesta?
¿Qué sería de la vida 
sin estos sagrados misterios?

¿Cuántos versos
serán escritos
hasta que cada
pensamiento 
proscrito 
y perverso
quede en paz
con este maldito 
y cruel universo?

domingo, 13 de enero de 2019

Conflicto interior

Dado mi trabajo como facilitador, a veces me toca acompañar procesos de diálogo en diversos territorios y contextos marcados por los conflictos socioambientales. Con cierta frecuencia me encuentro con dinámicas que operan en forma inconsciente en los grupos y colectivos humanos.

La tendencia cultural a evitar conversaciones difíciles no contribuye precisamente a evitar los conflictos, sino que posterga su expresión explícita y  perpetúa estados de ánimo marcados por la resignación, el resentimiento, la rabia acumulada y la desconfianza recíproca, deteriorando el tejido social y alimentando narrativas culpógenas, donde "el otro" siempre es acusado de tener la culpa de "mis problemas". Este patrón de atrincheramiento entre los unos y los otros, los buenos y los malos,  los míos y los vuestros, tiende a instalarse y reproducirse a sí mismo en el campo colectivo.

Por ello, uno de los primeros trabajos que hacemos los facilitadores es buscar el terreno común. ¿Qué es lo que nos une? ¿Qué tienen en común las partes en conflicto? ¿Qué es lo que desean cuidar?¿Qué les importa realmente? ¿Qué necesidad subyacente genera la tensión?

Cuando colectivamente descubrimos aquello importante que queremos conservar, aquello que tememos perder, tomamos conciencia de nuestra  corresponsabilidad, tanto en las causas de los problemas como en las posibles soluciones.

Para lograr llegar a ese punto de co-responsabilidad, es necesario lograr un entendimiento compartido de la dinámica sistémica de los actores y factores que provocan y perpetúan el conflicto. Cuando nos sumergimos en el proceso, tarde o temprano llega un momento en que nuestro sentido de pertenencia se desplaza hacia la pertenencia a un sistema mayor. Cuando las partes descubrimos que pertenecemos a un mismo sistema que nos importa, del cual nos sentimos responsables, nos conectamos con un propósito compartido.

En ocasiones  los conflictos, especialmente los socioambientales, se entrampan en lógicas transaccionales que pueden reproducir patrones asimétricos asistencialistas que terminan deteriorando el tejido social.  Para superar  la lógica transaccional, se requiere evolucionar hacia una lógica trascendental, donde los actores salen de la trampa transaccional  y se comprometen con la construcción de una visión compartida del futuro deseado. Ser parte de dicha cocreación de futuro compartido, le dota de sentido al proceso colaborativo, que puede llegar a resultar transformador para las partes.

Muchas veces las conversaciones para resolver conflictos se centran en términos técnicos o jurídicos. Sin embargo, este esfuerzo cognitivo lleva con frecuencia al agotamiento de las partes. ¿Qué posibilidades de abrirían si aceptásemos la sabiduría de la intuición? ¿En qué parte del cuerpo sentimos nuestros conflictos?

En ocasiones he visto como los conflictos generan una carga emocional en los involucrados que les lleva a sufrir una tensión adicional en sus cuerpos. Esta tensión obstaculiza la apertura al aprendizaje necesario para desbloquear los procesos colectivos. Estas tensiones se acumulan dentro y entre cada involucrado, afectando a sus actitudes y comportamientos y por consiguiente, a las posibilidades de transformación del conflicto hacia estados de menor tensión.

Cuando una situación de conflicto cae en un patrón de anquilosamiento y bloqueo, las partes socias en conflicto tienden a naturalizar su situación, a elaborar narrativas que atribuyen la responsabilidad a terceros, eludiendo su propia responsabilidad con discursos auto-desempoderantes que proyectan la agencia (la capacidad de acción) en un otro.

Últimas Comuniones

 ¿Por qué de chiquitos
vestíamos de blanco
o de marineritos
en la celebración
de la Primera Comunión?

¿Por qué de adultos comulgar
se vuelve rutina dominical,
en una lenta y silente fila,
rito sin sentido ritual?

¿Cuándo olvidamos
celebrar como antes
la verdadera comunión
de cada instante?

Contemplo por un segundo
el brillante firmamento
y siento por un momento
el palpitar de este mundo.

Cada astro del universo
gravita como neurona
que encendida explosiona
en mi cerebro inmenso.

En eufórica calma celebro
cada conexión sináptica
de cada cuerpo celeste
en la armonía galáctica
de un solo cuerpo, éste.

En el silencio oscuro
de la noche estrellada
bailo descalzo la danza
con el alma callada
en secreta alabanza
al compás titilante
de la sinfonía extenuante
de grillos de un conjuro.

Camino en el bosque sagrado
mis pasos bendicen la tierra
mi canto se vuelve ofrenda
y en el silencio descubro
el verdadero santuario.

Sentados en círculo
el presente se expande
crepitando el fuego arde
nuestras almas y memorias
vibran como cuerdas de guitarra
en tonos resonantes
de un acorde de concordia
mientras a lo lejos, lejos
rechina la cigarra.

En la cumbre allá arriba
el valle se vuelve pequeño
el humano se vuelve hormiga.
Lección de humildad
tan cerca de cielo.
Caminar con mucho empeño,
mirar con altura de miras
ascender en cada paso el cuerpo
sin elevar el tamaño de  mi ego.

En el seco horizonte
del solitario desierto
se funden cielo y suelo
como yo me fundo
derretido por el viento
uno con el todo,
todo con el uno.

Donde termina la placa
de cualquier continente,
el infinito azul comienza
donde todo se mueve
con el flujo de la marea,
la gravedad ya es leve
ante el mayestático vuelo
de la manta-raya,
soy efímero mortal
que se disuelve,
minúsculo humano
ante el reino de Neptuno,
soy un grano de sal
perdido en el océano.

Da igual si es de noche o de día,
solo o en compañía,
en los bosques o desiertos, 
en el mar o la montaña
cuando el alma está despierta
la comunión se vuelve
pan nuestro de cada día.




Uno sólo



Cuando estoy sin ti
soy uno solo.
Cuando estoy en ti
somos uno sólo.

Si fuiste altar
yo fui ofrenda.
Si fuiste templo
yo fui oración.
Si fuimos uno,
nuestros cuerpos
fueron santuario
y amarnos fue
un sacro oficio.

El pulso de la tierra,
el latido del corazón,
el murmullo del arroyo,
el susurro del viento...
cuando estamos juntos
son uno sólo!

En tí, en mí, en ello,
no hay ningún abismo
entre la naturaleza
y el espíritu mismo.
Y todo así es bello.

Morí en ti
cada noche
en el instante
que fuimos uno.

Luz, fuego, amante
de lava y espuma,
explosión salvaje.

Por un instante infinito
despertamos en el paraíso.
No importa que no sea eterno...
si este placer existe
ya no temo al infierno.

Ya no es preciso
que se abra el cielo
ni que entre un rayo
Cuando tú me miras
descubro en tus ojos
las puertas del paraíso.

Ya no hay tiempo


Ya no hay tiempo.
Nacimos demasiado tarde.
Morimos demasiado pronto.
Vivimos demasiado rápido.
Morimos demasiado lento.

El tiempo ya no existe
pero es al paso del tiempo
lo que más tememos.

El futuro ya no es lo que era.
El pasado ya no será lo que fue.

En el presente
no hay tiempo
ni para nacer,
ni para morir
ni para parar,
ni para vivir

En el presente
ya no hay presente
ni futuro ni pasado.

En el presente
ya no hay tiempo
para estar presente.

Es la falta de tiempo
la falsa excusa
que en todo lugar se usa
cuando otra cosa falta.

Solo tiempo tenemos
al final de los días, tiempo
es lo único que tenemos.

Al final de los días
descubrimos
que tiempo fue
lo único que tuvimos.

Y sin embargo sabemos
que tiempo es lo único
que tener no podemos,
que tiempo es lo único
que parar no sabemos
que tiempo es lo único
que perder no queremos.
¿Qué tiempo es único?
Ese en el que creemos.