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viernes, 26 de febrero de 2021

Ponencia en Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental para la Sustentabilidad

Comparto aquí la ponencia que realicé en el marco del Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental para la Sustentabilidad organizado por la Red Iberoamericana del Medio Ambiente REIMA. La ponencia busca sistematizar y evaluar la experiencia de la Travesía de Aprendizaje realizada con estudiantes de Cuarto curso de Administración de Ecoturismo de la Universidad Andrés Bello en el Cajón del Achibueno, en la Comuna de Linares, Región del Maule, Chile, desarrollada a partir de la colaboración entre la Fundación Hualo, el Parque Cordillera Los Quemados, la Oficina de Turismo de la Municipalidad de Linares, la Universidad Andrés Bello y Glocalminds.


jueves, 10 de diciembre de 2020

Cuartetas de Achibueno

Cuentan que vino un chucao

a susurrarme al oído

que de to'o Chile han viaja'o

pa' conocer  este río.


Un profesor de Bilbao

que trae un gran poderío,

un equipo empodera'o

y afina'o como el pitío.


Tras tantos meses encerra'os

por ese virus cochino,

Blackboard nos tiene cansa'os

al terreno hemos veni'o.


Del bus se vienen bajando

con sus botas y mochilas,

A Achibueno van llegando,

con cariño y alegría. 


Ya sus carpas van armando,

pa' cuidarnos entre todos

en to' momento aplicando

protocolo y mascarillas.


Las Riberas de Achibueno,

al centro de Pejerrey,

el camping del caballero

los recibe como un rey.


A la mañana siguiente

bajo el Sol caminaron,

entrevistando a la gente,

pero pocos los pescaron.


Para abrir  todas sus mentes 

suspendieron los prejuicios,

abrieron sus corazones,

pero sin perder el juicio.


Por la tarde conversaron

mezclándose entre las mesas

compartieron lo escuchado,

pa' sacar lecciones frescas.


Con historias y risitas

el Mapeo colectivo,

con dibujos y flechitas

fue bien participativo.


Actores territoriales,

organizaciones varias

conflictos socioambientales,

tensiones comunitarias.


En Los Hualles escucharon 

las voces de los vecinos

y en la tarde interpretaron

personajes con gran tino.


Abrieron los corazones

sentados en la pecera,

cayeron los lagrimones

¡qué emotiva la lesera!


Justo después de aquello,

llegó la profe Javiera.

¡No le tengan tanto miedo

que es buena profe Javiera!


Con chupallas a caballo,

con arrieros se cruzaron,

después del canto del gallo,

a Monteoscuro llegaron.


Todo el día caminaron

cargando con las mochilas

en equipo superaron

los dolores de rodilla.


Al fin el río cruzaron,

en agua sus pies mojaron.

Esperaba al otro lado

la Puebla de Los Quemados.


Tras un tiempo de descanso

jugaron varios juegos

pa' aprender de liderazgo:

aire agua tierra y fuego.


En un círculo supieron

de un terrible gran proyecto

y una gran rabia sintieron

antes del lindo trayecto.


A los pozones llegaron,

con coraje y valentía,

frío y miedo superaron,

lanzándose al agua fría.


La cámara se perdió,

en equipo la buscaron.

Bajo una piedra se hundió

con gran tesón la encontraron.


Tras celebrar el hallazgo,

a la cascada subieron

con fuego del liderazgo

las ánimas descubrieron.


A la pradera llegaron

y en la sombra almorzaron. 

Una gran siesta durmieron

con música despertaron


Acción y reacción jugaron

Generaciones Futuras,

Binomio Fantástico,

Silencio pa' la pregunta.


Con el dueño conversaron,

su testimonio escucharon,

los mosquitos los picaron

y al final de allá bajaron.


Aquella noche cansados,

cuerpos de hombres y mujeres

junto al fuego inspirados

en Consejo de los Seres


En el gran día del aire

hubo un gran Espacio Abierto

pa' demostrar sus talentos

y hasta hablaron de sus muertos.


Yoga, lucha, fotografía,

proceso constituyente,

círculos de  mujeres 

todo se vuelve  posible

al tocar la campanilla.


Del cajón vienen bajando,

mucha basura limpiando,

a los arrieros cantando,

esto se va terminando


Ya, dejen acá sus mañas

a la Gestión del Destino

que hoy dormirán en cabañas

con Alan y con Sandrino.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Warmi, Puna Viva.


Setenta agentes de impacto
de América  Latina
viajaron a lo más alto
de la cordillera andina.

Volvieron con humildad
de la altísima Puna
sabiendo que  
MadreTierra y Humanidad,
en realidad, 
son una.


Montañas de colores, 
música de Carnaval,
ofrenda a la Pachamama,
dicen que el diablo
anda de parranda,
de los Valles a la Quebrada,
de la Quebrada a la Puna,
de Jujuy a Abrapampa,
de Purmamarca a Huamahuaca.



Warmi de la Puna,
Madre, abuela, hermana
todas mujeres sabias,
valientes, perseverantes,
guardianas del territorio,
defienden el patrimonio,
la dignidad y la Pachamama.

Tejen comunidades,
crean oportunidades
en el medio de la nada,
sabiendo que protegen
una identidad sagrada.



Ellas cuidan sus llamas
máquinas cardan su lana,
no buscan la fama,
juntas hilan la pampa
tejen mantas y bufandas, 
manos curtidas por el viento,
la piel del color  de los cerros,
almas como fuegos animados
por el recuerdo de los muertos.


Son el tejido,
son quien lo teje
no aceptan un hombre
que las maneje,
ni mineras que las despojen.

Es un proceso interior
habitar entre dos mundos.
Es una aventura
emprender para el mundo.
Es un desafío
trabajar en equipo
interculturalmente,
con un mismo fin 
en el corazón y la mente,
andar el mismo camino
pero con distinta gente,
compartir un destino
viniendo de orígenes
tan diferentes.


La clave, ya la saben:
poner al ser humano 
más allá de las diferencias
más allá de las culturas
más allá de las creencias
más allá de los negocios
y sus conveniencias.

Crear mercados es crear mundos
en las conversaciones,
dejarse transformar 
en cada encuentro, 
dejarse afectar, 
por el otro y por su afecto.

Aprender para emprender
es transformarse uno mismo,
para transformar el mundo.



Ser pionero y ser cuidador,
explorador y pastor,
ir más allá de lo formal,
transgredir las normas,
o mejor, echarle huevos,
crear nuevas reglas,
para jugar juegos nuevos.

Emprender con impacto 
social o ambiental
requiere atreverse 
a intercambiar 
recursos por impacto,
dejarse atravesar
por la necesidad del otro 
para crear un nuevo nosotros.


Es el contexto 
quien otorga
sentido al texto.
Emprender se vuelve un pretexto
para vivir de los sueños que anhelo 
con los pies en el suelo,
la cabeza pensando,
las manos haciendo,
y el corazón latiendo.

jueves, 28 de febrero de 2019

Co-Liderazgo Re-generativo

A veces, para nombrar las nuevas realidades que creamos, necesitamos nuevas palabras.
Si nombramos lo nuevo con palabras antiguas, la gente no apreciará la novedad.
El desafío es que cuando haces algo nuevo y lo nombras con palabras nuevas, la mayoría de la gente no sabe bajo qué categoría etiquetarte, no sabe  en qué cajita de su organigrama mental ponerte.
Por eso en este post haremos uso de algunas palabras nuevas como co-liderazgo, co-evolucionar.

Aprender juntos a cocrear desde hoy el futuro en que todos realmente queremos vivir.

Esta simple frase resume las claves para la supervivencia de la especie humana en la Tierra.

APRENDER
Aprender, a diferencia de lo que nos han hecho creer sistemas  educativos hegemónicos centrados en la memorización de contenidos, no se trata sólo de una acumulación cognitiva. Requiere de un cambio conductual adaptativo a las condiciones del entorno.

Esto resulta evidente en la memorable escena de la película "Río" en que el guacamayo azul Blu, en su cálido hogar de Canadá, estudia en los libros de su biblioteca todos los tratados y teorías sobre la ciencia de volar. Traza la trayectoria parábolica, estima las distancias, considera la gravedad, lo tiene todo calculado, se sabe toda la teoría, prepara la lista de despegue en su escritorio, corre y cuando se dispone a dar el salto, en el borde de la mesa, el miedo lo paraliza y se desploma al vacío en una estrepitosa caída. Se sabía todas las teorías, pero ¿Realmente aprendió a volar? No.


Aprender requiere demostrar un nuevo comportamiento. Segun plantea David Kolb en su Ciclo del Aprendizaje  Experiencial,  Observar Reflexionar, Conceptualizar y volver a Aplicar son verbos claves en un proceso de aprendizaje.

Pero a veces, nuevas acciones no generan los resultados que deseamos. Argyris, Bateson, Echeverría en sus distintos modelos plantean que el aprendizaje de primer orden no es suficiente. A veces necesitamos un aprendizaje de segundo orden, o de doble bucle. Esto implica entrar a picar en las creencias del observador, en sus juicios, en sus supuestos, sus modelos mentales. Posiblemente, algunos de esos juicios, creencias y supuestos le están cerrando posibilidades de acción que le restan poder al observador. Al cuestionarlas, se busca ampliar el repertorio de posibilidades de acción.

Aprendizaje de Doble Bucle (Argirys y Schön)
Aprendizaje de Segundo Orden en modelo O.S.A.R. (Echeverría)


JUNTOS
La experiencia humana es colectiva. Nacemos en familias, socializamos con amigos, crecemos en comunidades,  trabajamos en equipo, colaboramos en redes, vivimos en sociedad. Somos con otros. El ser humano se hace humano con otros humanos.
No puedes cambiar el mundo solo. Para enfrentar los complejos desafíos  del siglo XXI necesitamos colaborar con otros diferentes. Si quieres llegar rápido, anda solo. Pero si quieres llegar lejos, ve acompañado.
Juntos podemos elegir competir o colaborar, podemos elegir atrincherarnos o podemos elegir unirnos a una causa común, a la servicio de una visión compartida. Juntos podemos experimentar, equivocarnos y aprender de  nuestros errores, desplegando la inteligencia colectiva.



A CO-CREAR
Co-crear implica crear con otros.
Se dice fácil, pero para muchas personas habituadas a rutinas centradas en el control y la sospecha, resulta algo realmente desafiante. Para co-crear se requiere confiar. Para esto se requiere suspender los juicios sobre el otro,  atreverse a enfrentar los miedos y trascenderlos. Implica aceptar la diversidad, gestionar nuestras diferencias, aceptar al otro como legítimo otro diferente. Crear con otros y no destruir a otros. Sin agendas ocultas. Con transparencia. Sin imposiciones. Abiertos a la construcción real de una agenda emergente y espontánea al servicio de un bien superior.

Cocrear implica también desapegarse de la fijación -a veces rozando la obsesión compulsiva- por el perfeccionismo. Operar desde un excesivo apego a la perfección genera un callado temor a equivocarse, una aversión al error, un miedo paralizante al fracaso, cuando lo que se requiere es generar una cultura de prototipado, de fallar rápido y barato, que posibilite aprender antes de que seas demasiado tarde o demasiado caro.

DESDE HOY


Hay un Sentido de urgencia. No podemos esperar a mañana. No podemos esperar a una nueva generación. Tenemos el conocimiento, tenemos la ciencia, tenemos la tecnología, tenemos la responsabilidad. ¿Pero realmente tenemos el coraje y la valentía para actuar aún en presencia del temor que nos genera la incertidumbre de no tener todas las respuestas?
En la era del cansancio, marcada por la hiperconectividad, la autoexplotacion 24/7 y por la infoxicacion multipantalla, multi tarea, multi sensorial,  la procrastinación se ha vuelto el patrón que marca a toda una generación.

EL FUTURO
El futuro aún no existe.
Pero sin duda será consecuencia de este presente.
No podemos adivinar ni predecir el futuro pero podemos crearlo, incidir en el, o mejor, aprender a cocrearlo.
Si aún no te importa tu futuro, tal vez debería comenzar a importarte, porque pasarás ahí el resto de tu vida.
Escenarios hay muchos posibles.
Algunos optimistas, y otros pesimistas.
Eutopías y Distopías.
Utopiad Que como decis Galeano, son como el horizonte, nos sirven para caminar.
El desafío, construir una Visión compartida dentro de los límites planetarios y operar individual y colectivamente en cada presente desde ese mejorpotencial futuro

EN QUE TODES
Inclusión radical de la Diversidad
Todas las formas de vida
Todas las formas
Todos los estilos de aprendizaje
Todos los estilos relacionales
Todas las ideologías
Todas las culturas
Todos los géneros
Todas las preferencias sexuales
Todos los sexos
Todas las capacidades
Zurdos diestros y ambidiestros

REALMENTE QUEREMOS VIVIR
El adverbio "realmente" alude al sentido de su, de auténtico, verdadero. No de trata de algo superficial, ni tan solo cosmético.
El verbo conjugado en tiempo presente en primera persona del plural, refiere a un anhelo colectivo, expresión de una voluntad compartida por toda una generación, que hoy habita el planeta Tierra.
Vivir en infinitivo, implica una acción que va más allá de Sobrevivir. Vivir va más allá de satisfacer las necesidades humanas fundamentales. Vivir implica convivir. Vivir con sentido implica florecer, desplegar nuestro potencial humano, cumpliendo nuestros sueños.


La creación es aún una tarea inacabada.
¿Qué más significativo que contribuir a la coevolución y coexistencia de todos los seres?

Sabiduría colectiva en el Antropoceno


La Tierra y quienes la habitamos hemos entrado en una nueva era geológica. Una era en la que el impacto del ser humano sobre los ciclos naturales tiene un alcance global e irreversible. El impacto es tal, que los científicos han tenido que crear una palabra para nombrarla: el Antropoceno.

Como humanidad hemos sobrepasado sistemáticamente varios de los umbrales planetarios que configuran la capacidad de los sistemas que sostienen la vida tal como la conocemos.

Ya estamos sintiendo la  evidencia del cambio climático global, que llegó para quedarse. Nuestros hijos y nietos vivirán un futuro radicalmente diferente al que vivió nuestra generación.

Tengo fe en que, más tarde que temprano, como humanos lograremos una transición global de los sistemas de producción, transporte y consumo. Avanzaremos en el aprovechamiento de energías renovables. Nos esforzaremos en reciclar y lograremos una economía circular. Todo eso es necesario y está bien. Pero tal vez no sea suficiente, o llegue demasiado tarde. Todo eso servirá  solo para evitar caer en un escenario aún peor. Pareciera ser que la cadena de consecuencias ya está desencadenada.

Nuestras comunidades, territorios e instituciones ya se están viendo a enfrentadas a situaciones extremas en condiciones y magnitudes nunca antes vistas. Las condiciones que generan mega incendios, inundaciones, sequías... serán  cada vez más frecuentes.

Más allá de las poderosas voces del tecno-optimismo, lo que marcará realmente la diferencia en la resiliencia territorial y comunitaria será la capacidad de aprender colectivamente a organizarnos y dotarnos de mecanismos adaptativos que nos permitan tanto prevenir y gestionar los riesgos como articular la colaboración entre instituciones, empresas y comunidades. Bienvenida las nuevas tecnologías a estos procesos, pero bienvenidas también las tecnologías para la acción colectiva.

En mi trabajo como facilitador de procesos colaborativos en diversos territorios, he observado que, si bien existe un amplio acervo de saberes locales encarnados, la sabiduría colectiva no emerge siempre espontáneamente. En contextos marcados por culturas de desconfianzas recíprocas, por historias de abuso de poder, en tejidos sociales deteriorados por juicios y rumores, por narrativas inculpatorias que buscan concentrar la culpa en chivos expiatorios, por proyecciones lineales y anhelos exponenciales, las condiciones psicosocioambientales actúan como inhibidoras invisibles, y a menudo inconscientes, de la tan urgente como necesaria colaboración multiactor.

En el pasado, como especie hemos sobrevivido a siglos, incluso milenios, marcados por guerras, pestes, terremotos, glaciaciones, plagas y todo tipo de amenazas a la vida. Hoy, la mayor amenaza la hemos provocado nosotros mismos como humanos. Los problemas que los humanos hemos creado, los humanos debemos superarlos. Por ello, aprender a colaborar aún a pesar de nuestras diferencias, puede ser nuestra esperanza.

martes, 2 de enero de 2018

¿Y si realmente colaboráramos para regenerar?

Comienza un nuevo año. Nuevos propósitos. Nuevas ideas. Nuevos sueños. Nuevos proyectos.



Hace un buen tiempo se vienen gestando y articulando diversas iniciativas -unas alternativas y otras convencionales, unas desde dentro y otras desde fuera del “sistema”- que tienen en común el ánimo de construir un mejor futuro para todas las personas que habitamos la Tierra, nuestra casa común. Con distintos nombres y formas, se han ido conectando el enfoque Ágil y la Gestión de Conocimiento para la gestión de proyectos, los movimientos de Pueblos y Ciudades en Transición y de Permacultura para la creación de hábitats regenerativos, el Sistema B de empresas con propósito y los modelos de nuevas propuestas de negocios y economías (Negocios Inclusivos, Economía Solidaria, Economía Colaborativa, Economía Circular, Economía del Bien Común…). También se están conectando las prácticas de la Comunicación No Violenta, Sociocracia y el Liderazgo Participativo para gobernanzas más asertivas y relacionamientos más saludables a diferentes niveles.

Quienes desarrollamos acciones como líderes o artífices en estos movimientos, organizaciones e iniciativas nos preguntamos:
¿qué podría ocurrir si intencionalmente nos reunimos a conversar y aprender juntos? 
¿qué sí hemos logrado hasta ahora? ¿qué hemos aprendido como individuos? 
¿qué hemos aprendido como sistema? 
¿qué podríamos lograr si estuviéramos estratégica y efectivamente articulados?

¿Qué podemos lograr desde nuestro rol si nos atrevemos a tener conversaciones intencionales con aliados improbables al servicio de la regeneración ecosocial? 
Esta invitación a practicar el arte de convocar y cosechar conversaciones significativas alrededor de esta pregunta llega de la creencia de que podemos aprender a ser parte de un ecosistema mayor y participar activamente de su regeneración, reconociendo lo que ya existe y reconociendo nuestro rol en el sistema. También, llega del reconocimiento de que crear algo nuevo es un esfuerzo, complementario, que vale la pena cuando lo convencional -más de lo mismo- está quedando obsoleto.

Desde ahí, invitamos a aquellas personas conscientes de su rol y a aquellas que quieren descubrir o reinventar ese rol. Convocamos a aquellas que se inquietan por explorar su mayor potencial como seres humanos individuales y como miembros de un ecosistema vivo, cambiante y de retos vibrantes. Convocamos a quienes quieren sostener una conversación auténtica, con voluntad de poner sus capacidades al servicio de una evolución sistémica.

¿Para quiénes?
Este entrenamiento está dirigido a: empresarios, emprendedores, consultores, filántropos, inversionistas de impacto, líderes sociales, articuladores, líderes políticos, catalizadores de transformaciones sociales, servidores públicos, educadores...

Otras preguntas que nos convocan
¿Qué sabemos de cómo nuestras empresas, movimientos o iniciativas aprenden?
¿Cómo eso nos ayuda a fortalecer sus procesos internos, cumplir la misión y ser sostenibles?
¿Cómo nos preparamos para un ‘hoy’ regenerativo y resiliente que le dé vía a un ‘futuro’?
¿De qué seríamos capaces si llevamos nuestra colaboración al siguiente nivel?
¿Funcionaria  entretejer nuestras iniciativas y proyectos al servicio de un mejor futuro?
¿Qué conversaciones difíciles y necesarias no estamos teniendo? 
¿Cómo medimos la regeneración? ¿qué estamos monitoreando?
¿Qué queremos regenerar? ¿qué estamos degenerando sin darnos cuenta?

Sobre el Art of Hosting
El Arte de Ser Anfitriones de Conversaciones Significativas (por su nombre en inglés the Art of Hosting and Harvesting Meaningful Conversations) es una forma altamente efectiva de aprovechar la sabiduría colectiva y la capacidad de auto-organización que tiene los grupos de pequeña y gran escala. El Art of Hosting se basa en la creencia de que las personas otorgan su energía y prestan sus recursos a las cosas que más les importa, tanto en el trabajo, como en la vida. El Arte del Liderazgo Participativo, como también se le conoce, conjuga una serie de procesos conversacionales para invitar a las personas a adentrarse y tomar las riendas de los retos que enfrentan y diseñar alternativas más sabias hacia los resultados que queremos. 

Grupos y organizaciones que utilizan el Arte del Liderazgo Participativo como una práctica de trabajo, reportan mejores procesos de toma de decisiones, construcción de capacidades más eficientes y una mayor habilidad para responder rápidamente a las oportunidades, a los retos y al cambio. Las personas que experimentan el Arte del Liderazgo Participativo,declaran que parten sintiéndose más empoderados y capaces para ayudar a facilitar las reuniones y conversaciones de las que son parte, y de moverse hacia resultados más efectivos y deseables.

Qué aprenderemos
Este encuentro nos permitirá entrenarnos en el arte de convocar y ser anfitriones de conversaciones que nos interesan, en contextos que nos retan. Afinaremos la práctica de las tecnologìas sociales, los principios y metodologías del liderazgo participativo aplicadas a los desafíos y proyectos que sean llevados por los participantes.
  • Espacio Abierto
  • Café del Mundo
  • Círculo
  • Cosecha 
  • Diseño para la Acción Sabia
  • Las 8 respiraciones
  • 4 Pilares de la Práctica
  • Espacio Caórdico
  • Proceso U, Presencia y Silencio
  • Juegos Cooperativos
  • Danzas Circulares

El Programa incluye:
  • 3 días de entrenamiento
  • Refrigerios y almuerzos
  • Materiales
  • Guía del Participante
  • 1 sesión de seguimiento (un mes después)

¿Dónde?
Casa de Oración Los Dominicos


¿Cuándo?
1, 2 y 3 de marzo de 2018
Jueves 1 y Viernes 2 de marzo desde las 09.00 hasta las 19.00
El sábado 3 de marzo  de 9.30 hasta las 17.00

¿Cómo participar?
2.- Transferir tu aporte a la cuenta 27070044841 del Banco Estado, 
Cuenta Vista – Chequera Electrónica. 
A nombre de Pablo Villoch Consultoría y Capacitación EIRL. 
R.U.T: 76.048.018-5
3.- Enviar copia de recibo a pablo@glocalminds.com

Inversión:
190.000 pesos chilenos. 
Valor por pronto pago 155.500 pesos chilenos hasta el 30 de enero de 2018.
Aplica también para grupos de +3 personas.


martes, 3 de octubre de 2017

The Future of Changemakers

A continuación, comparto la charla que preparé para el Congreso Internacional de AIESEC Alumni, que tuvo lugar en la hermosa ciudad de Cartagena de Indias, en Colombia, durante Julio del 2017.


WHAT DOES THE FUTURE OF CHANGEMAKER LOOK LIKE?
(Pablo Villoch)

I always say that if you want to know the future, see what the AIESECers are doing today . Learning from pioneers, from visionaries, can give you some hints about the future.

But Now I will tell you some stories from the past.

Almost 70 years ago, after the Second World War, a group of seven students from different countries gathered in Sweden and decided to create an Exchange student association to promote cultural understanding, peace and the fulfillment of humankinds potential, to change the world, one person at a time. They created AIESEC, that still changes thousands of lives.

40 years ago, in rural India, a group of young women met with a teacher. They got inspired by Mahatma Gandhi’s philosophy  and started The Barefoot College to help rural communities  become self-sufficient, empowering poor women from all over the world with sustainable technologies.

In Finland, 24 years ago, a Marketing professor posed a question to his  students: “Do you want to travel around the world and learn Marketing at the same time?”. They said YES. And they created Team Academy, a cooperative entrepreneurial school that is expanding in the five continents right now, thanks to Mondragon Team Academy. It is a business school without teachers, but with Team coaches. Without exams, but with KPIs. With real projects for real clients. And lots of travelling. They have learning journeys into three continents to run their business and their learning process.

In Brasil, 18 years ago, a group of Architecture Students realized that their University was not teaching them the kind of architecture they wanted to learn, a more participatory, community based approach. So they occupied an old abandoned theater and they started teaching the architechture they wanted to learn. That is how Warriors Without Weapons was born.

In an Ecovillage in South Africa, 18 years ago, two young teachers founded the Sustainability Institute, where they train leaders for sustainable development.

And it happened the same in Denmark with Kaospilots, in the Netherlands with Knowmads… and so on..



COMMON PATTERNS
What do all these stories have in common? What are the common patterns?
In different countries, small self-organizing teams of young people
had the courage to start something new.
All of them created learning spaces to educate new leaders, entrepreneurs, facilitators, changemakers… for a better world.

They felt the current educational system is not enough. It is not developing the skills we really need to face the challenges of our time. Climate change. Terrorism. Wars. Refugees. Drugs. Corruption. Poverty. Unemployment. AIDS.
There is no single country that can solve them. There is no single changemaker that can do that. There is no single institution… The challenges of our time demand great scale collaboration from all of us.

We cannot guess the future, but we can create it. Indeed We need to co-create it.

How can we learn together to co-create a future where we all want to live?
What if learning together is the kind of collective leadership we need today?

In which world do you prefer to wake up every morning?
-     A world where everyone expects somebody else to fix the problems
-     Or a world where everyone wakes up inspired to build a better place for all

Now I want to tell you a story from the future...
Imagine that you wake up in a world where every one can be a change maker
Imagine all those changemaker schools
·         collaborating,
·         connecting young leaders,
·         co-creating cross cultural and meaningful projects,
A world where every city, every town has a in Impact Hub, a social innovation lab, a changemaker learning program, where people from different origins learn together to cocreate the future they want to live....
Imagine a global network of learning spaces, locally rooted, globally connected, with both virtual and physical platforms.
Where a whole new generation of changemakers can play, work, learn and celebrate.
A world where everyone can be a changemaker!

CALL FOR ACTION
Well... the challenges of our time are exponential.
However, the speed of our changemakers production is not exponential.
How can we accelerate our capacity to inspire, connect, and empower a whole generation of new changemakers to dedicate their life for a better world?

Now, I think that if you want to see the future, IMAGINE what could happen if Team Academy, Kaospilot, MSLS, the impact Hub network, Warriors without Weapons, AIESEC and all those changemakers schools just get together, sit on a circle, connect, learn from each other, cross-polinate each other, coinspire and create conditions for a new generation of changemakers to learn and empower themselves.

Being a changemaker …is not only about making changes.
Changemakers are not only happy clappy people playing with post its
Being a changemaker is a learning journey, an  inner journey and an outer journey.
Being a changemaker is an emotional rollercoaster of
·         joy, sadness,
·         fear and courage,
·         ceaseless cycles of failures, learning and success, rage,
·         frustration, enthusiasm, pain and hope..
·         sometimes, several times a day…
We need silence and introspection to connect with our higher self, with our purpose...re-energizing your self to energize others.

“The plain fact is that the planet does not need more successful people. But it does desperately need more peacemakers, healers, restorers, storytellers, and lovers of every kind. It needs people who live well in their places. It needs people of moral courage willing to join the fight to make the world habitable and humane. And these qualities have little to do with success as we have defined it." 
(David Orr)  


If you are a parent...
If you  are an entrepreneur...
If you are an activist,,,
If you are a leader in charge of a team.,,
 What can you do to create / inspire / empower… more changemakers around you?

I am sure that in your country, there are already amazing people prototyping amazing things.
Come on, go and support them!

What can we do locally to contribute to a new generation for changemakers worldwide?
Previous generations—our parents and grandparents…- didn’t have the knowledge and the technology we have today. They didn’t have internet, google, smartphones!

Our generation , I  don meant those who are in their 30s or their 40s of 50s
I mean all those who live on this Earth today, all of us
We have the technology, science, knowledge… 
we have a responsibility for the next generations
but do we really have the courage?
Do we really have the willpower?

I must confess that I bring more questions than answers
We already know the consequences of absence of leadership in a team or a local committee.
We have also tasted the power of collective leadership when it is truly in service of a shared vision, a higher purpose for the common good.

What if leadership is the most important and abundant renewable energy of our time?
Are we really harnessing it? Are we unleashing all its potential?

What is the legacy of our generation? …  What will be your legacy?
·         Are we leaving enough changemakers for the next generation?
·         Are we giving space for the next generation of changemakers to shine?
·    
    We are here to shine. Because when we shine, we ignite others, we illuminate ...
    when we put our light in service of others, we shine and let others to find and ignite their own light….
How can we all shine in this world?
Transforming what exists and conserving what matters, both demand vital energy.
Where are you putting your vital energy?
Where do you want to put your vital energy in this life?
Transforming the old? Creating the new? It is up to you.


In the same conference, Peace Nobel Price Presidente Santos gave an inspiring speech to the young aiesec changemakers from all over the Planet, appealing to their leadershipt to serve a peaceful world.

domingo, 28 de mayo de 2017

¿Cómo aprender a ser una organización que aprende?

La aceleración de los avances tecnológicos en robótica e inteligencia artificial está sentando las bases de un nuevo modo de entender el trabajo. Llevamos en nuestros bolsillos  smartphones y aspiramos a vivir en Smart Cities. Son comunes en ciertos círculos los términos de “computación cognitiva”, “machine learning” o “deep learning”. Por su parte, los avances en astronomía nos han llevado a explorar la posibilidad de encontrar un día formas de vida en otros planetas. Sin embargo, me pregunto si en lugar de buscar vida inteligente en otros planetas, no deberíamos preocuparnos primero por la vida inteligente sobre el nuestro y ocuparnos en desplegar la inteligencia colectiva en nuestras organizaciones para abordar sabiamente los desafíos que enfrentamos como humanidad.

Hace algunos años, en un webinar con jóvenes líderes en el norte de Europa, el reconocido experto estadounidense Peter Senge, nos confesaba a los asistentes cómo había evolucionado en su enfoque desde “Learning Organization” a “Organizational learning”, esto es, desde la “Organización que aprende” hacia el “aprendizaje organizacional”.

Al convertirse en un concepto de moda durante los años 90, muchas empresas e instituciones deseaban ser “organizaciones que aprenden” para aparentar ser inteligentes, posicionándose como modernas y no quedarse fuera del tren de la última moda del management. Sin embargo, una difusión superficial del término, llevó a que fuera percibido por muchos como un adjetivo, como una categoría binaria que se poseía o no se poseía. O eras una “organización inteligente que aprende” o “no lo eras”. Esta comprensión omitía lo más relevante, que es el proceso de aprender colectivamente a partir de la experimentación y la reflexión individual, grupal y colectiva.

Han pasado más de veinte años y aún hoy me encuentro con frecuencia, especialmente en mis proyectos de consultoría en el ámbito educativo, el concepto aún vivo de “comunidad que aprende”. Y nuevamente me encuentro con la misma simplificación, ya sea de un anhelo percibido como inalcanzable, o bien de una declaración formal sin sustento de evidencias en la  práctica. Sin embargo, si entendemos el  aprendizaje como un fenómeno emergente a partir de la coexistencia de ciertas condiciones, este proceso puede ser facilitado e incluso acelerado de modo mucho más asequible.

Aunque pueda parecer un juego de palabras, o tan solo una perogrullada, es posible aprender a ser organización que aprende. A ser organización que aprende, se aprende en el acto de aprender colectivamente. El aprendizaje colectivo implica un comportamiento adaptativo ante los variantes estímulos del entorno. Este comportamiento adaptativo proviene de sucesivos ciclos iterativos de experimentación activa, observación reflexiva, conceptualización abstracta y aplicación práctica.

Así como un etólogo distingue aprendizaje en un animal cuando presenta un comportamiento distinto ante un estímulo del entorno, una organización aprende cuando es capaz de transformar y mejorar adaptativamente sus prácticas, sus sistemas de gestión, sus modelos de negocio, sus procesos productivos, sus estilos de relación como respuesta a los desafíos de su entorno. Para poder sentir oportunamente las tensiones del entorno –brechas entre lo existente y lo deseado- las organizaciones deben dotarse de órganos sensitivos, que pueden tomar forma de encuestas, formularios online, instancias de diálogo, focus groups, monitoreo de redes sociales, u otras instancias y canales para escuchar las necesidades, intereses y expectativas de cada una de las partes interesadas. Junto con ello, Dee Hock plantea que las organizaciones también necesitan dotarse de una estructura flexible, la mínima necesaria para poder cumplir con su propósito. En el momento en que la estructura es mayor de la necesaria, la propia supervivencia del sistema se pone en riesgo por el anquilosamiento de sus procedimientos (la esclerotización de la tecnoestructura, en palabras de Antonio Freije)

Para que las tensiones sentidas sean movilizadoras de cambios, se requiere construir una cultura abierta al aprendizaje libre de miedo, donde se valide sistemáticamente el error como una oportunidad genuina de aprendizaje  y motive sistemáticamente la experimentación, la reflexión y la acción. La construcción de una cultura con esos rasgos será resultado de un liderazgo sistémico que acoge e inspira una visión compartida, acompaña y transforma. Pero no basta con una flexibilidad estructural, también es clave la flexibilidad cognitiva y narrativa, para poder ir modificando, ampliando o reemplazando unos modelos mentales obsoletos por otros más pertinentes para el momento en que vivimos. Un alto grado de diversidad en los equipos permitiría poder distinguir oportunidades frente a las que una cultura endogámica mantendría puntos ciegos.

En el último tiempo, se han difundido numerosas prácticas de diversos ámbitos que permiten facilitar y agilizar los procesos de aprendizaje colectivo:

  • En el mundo del desarrollo de software e ingeniería de sistemas, se ha difundido durante los últimos años un conjunto de principios y prácticas ágiles, que incorporan una lógica iterativa que permite acelerar los procesos de aprendizaje grupal en el desarrollo de proyectos.
  • Desde movimientos diversos como cooperativas,  ecoaldeas y empresas sociales de la nueva economía regenerativa nos llega una versión actualizada de la sociocracia que también permite profundizar la responsabilidad compartida en los procesos de llegar acuerdos, con claridad de roles y efectividad, permitiendo el despliegue de la inteligencia colectiva.
  • En el ámbito del emprendimiento se han difundido masivamente enfoques como el Design Thinking y Lean Startup que se basan también en la iteración permanente para garantizar el contraste continuo de hipótesis a partir de evidencias. 
  • Entre quienes cultivan el conjunto de prácticas denominadas Art of Hosting, o el Arte del Liderazgo Participativo, también es común escuchar la distinción de la inteligencia colectiva como un fenómeno emergente que se evidencia cuando se propician ciertas condiciones de autenticidad, conexión con el propósito, seguridad, polinización cruzada, inclusión de la diversidad, libertad con responsabilidad, preguntas significativas y mecanismos de visibilización del pensamiento y su recolección, permitiendo a los grupos aprender juntos a construir el futuro que verdaderamente desean vivir.

domingo, 21 de diciembre de 2014

2014, un año de abundancia

Se acerca el fin del año 2014, que según el calendario chino, correspondió al año del Caballo.
Un buen momento para mirar atrás el camino -tan trotado y cabalgado-  y recapitular logros y aprendizajes. ¿En qué he estado durante este año?
  • Con el equipo de Investigación-Acción de Glocalminds, a petición de la Fundación Imagen de Chile, llevamos a cabo un estudio comparativo sobre cómo otros países - Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Perú y Ecuador - han incorporado símbolos de Pueblos Originarios en sus estrategias de Marca País.
  • En Diciembre, facilité una sesión de inducción a los nuevos miembros del HUB Colunga, abriendo toda una posibilidad de colaboración con la Fundación Colunga, que confiamos en que dará muy buenos frutos.
  • Junto con MariSol Dinamarca y Reilly Dow facilitamos una feria de innovación en Veterquímica, un laboratorio veterinario cuya misión se orienta al bienestar animal.
  • Durante el segundo semestre continué acompañando a la oficina de Cultura de la Municipal de Paine en la implementación de su Plan de Cultura Comunal, con el apoyo del Programa Red Cultura del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. En el marco de esta asesoría, co-facilitamos con Karen Mendez, Suka Ortiz y Josefina Maturana un Café mundial con artistas locales y gestores culturales de la comunidad.
  • En el ámbito de Consultoría Intercultural, acompañé a en sesiones de  formación intercultural a ejecutivos de las multinacionales BHP-Billiton, Zurich, Novartis, Unilever y Heineken.
  • A lo largo del año, tuvimos cinco CoCreaLabs en Santiago, distribuidos en Wayra, Artepaz y Corfo, aprovechando las visitas que tuvimos desde México y Colombia: 
    • Angélica Morales:  Entramados Colaborativos para una Educación Transformadora
    • Juan Pablo Sanchez King: Cultura biorganizacional
    • Jennifer Trujillo: Tejiendo conversaciones en torno al fuego
    • Juliana Medina: Comunicacion para el desarrollo sostenible 
    • Karen Mendez: Generación de Capacidades con enfoque sistémico.
  • Por su parte, en Cali (Colombia), impulsaron varios CoCreaLabs con:
    • Stephan de la Peña: Cómo cambiar el mundo
    • Inge Merete: Las crisis de sostenibilidad
    • Ricardo Muriel   : Gamificación

¿Y qué se vendrá para el 2015? Seguro que nuevas y sorprendentes aventuras.









miércoles, 18 de junio de 2014

JUGAR, COMPETIR, COLABORAR

El Mundial de Brasil 2014 ha avivado el espíritu deportivo. La exaltación de los símbolos nacionales, el orgullo patrio, las caras pintadas con los colores de las banderas, las camisetas, los himnos... todo un entramado de rituales que van más allá de lo deportivo, pues son capaces de emocionar y poner a un país a celebrar o a llorar. En el mundial aparece la competitividad, el ánimo de ganar al adversario. Y aparece también la colaboración, el trabajo en equipo, la celebración colectiva.


Tanto la cooperación como la competencia tienen sus luces y sombras. En los noventa, cuando me inicié en el campo de la educación no formal para la paz, descubrí la tradición de los juegos cooperativos en el marco del voluntariado juvenil y la animación sociocultural. Estudiando Economía, encontré la Teoría de Juegos, y el Equilibrio de Nash, que luego me ayudarían a comprender la tragedia de los comunes.  Durante mi trayectoria profesional como facilitador de aprendizaje experiencial en adultos he ido incorporando y creando una amplia gama de juegos, dinámicas y ejercicios que permiten a los participantes vivenciar una experiencia metafórica de la cual extraer aprendizajes para transferirlos a su vida real y su trabajo.

A pesar de esta experiencia, la visita de Jennifer Trujillo, ingeniera mecatrónica colombiana, facilitadora de tecnologías sociales Art of Hosting, Guerrera sin Armas formada en el Instituto Elos, y miembro de redes como AIESEC, Impact HUB y CASA, me situó nuevamente en posición de aprendiz. Intuyo que su inspiradora presencia y las preguntas poderosas que nos dejó, seguirán reverberando durante mucho tiempo. En lo personal, yo me quedé con varios aprendizajes sobre el juego y la colaboración.

Durante sus talleres en el marco de la Escuela de Innovación Social, nos facilitó un sencillo pero potente juego simbólico con unas mazorcas de maíz y unos cuencos de barro. Era un juego con una simple definición de éxito, frente a la cual se podía elegir jugar siguiendo estrategias competitivas o cooperativas. Creaba un microcosmos que mostraba en forma evidente la complejidad de las dinámicas involucradas en un cambio sistémico. En el juego, como en la vida, las reglas del juego estaban en la mente de los jugadores. Algunos trataban de jugar un juego nuevo, pero con reglas antiguas. Algunos buscaban estrategias colaborativas, pero no funcionaban si el resto seguía compitiendo. "En la vida como en el juego" repetía Jennifer una y otra vez .


Tras varias décadas en que la competitividad sintetizaba el paradigma dominante, en los últimos años se ha puesto de moda el apellido "colaborativo" y se usa en los más diversos ámbitos: innovación colaborativa, aprendizaje colaborativo, liderazgo colaborativo, economía colaborativa... como si todo lo competitivo fuera negativo y la mera colaboración fuera a salvarnos. Ojo, ni es oro todo lo que reluce, ni mierda todo lo que huele. Las células terroristas de Al-Qaeda también colaboran entre sí, y algunas empresas multinacionales también colaboran y se coluden para acordar precios o mantener posiciones de poder en el mercado. Tanto la colaboración como la competencia no son fines en sí mismos y no son buenos o malos en sí, sino simplemente instrumentos, como un martillo o como el liderazgo. Lo que marca la diferencia es la causa o propósito al servicio del cual se ponen. ¿Qué criterio guiará la decisión de cuándo colaborar o cuándo competir? ¿para qué competir o cooperar? ¿desde dónde competimos y cooperamos?

En otra conversación que tuve con otra colega  argentina Pat Mollá, durante el encuentro de facilitadores gráficos, me resonó el poder simbólico del Juego: "Con la realidad no se juega"- decía Pat.

"¿Cómo la leona enseña a sus cachorros a cazar? Jugando" - decía Jennifer. El juego como metáfora, cómo símbolo, nos permite equivocarnos, nos permite errar y aprender sin graves consecuencias, nos permite por tanto,  aprender, transformarnos y sanarnos individual y colectivamente.

Humberto Maturana, en su libro "Amor y Juego"  sugiere:
El juego en los seres humanos es una actitud fundamental que es fácilmente perdida debido a que requiere inocencia total. de hecho, cualquier actividad humana hecha en inocencia, esto es, cualquier actividad humana hecha en el momento en que es hecha con la atención en ella y no en el resultado, esto es, vivida sin propósito ulterior y sin otra intención que su realización, es juego; cualquier actividad humana que es disfrutada en su realización debido a que la atención del que la vive no va más allá de ella, es juego. Dejamos de jugar cuando perdemos la inocencia, y perdemos la inocencia cuando dejamos de atender a lo que hacemos y comenzamos a atender a las consecuencias de nuestras acciones, o algo más allá de ellas, mientras aún estamos en proceso de realizarlas. 
Al acompañar las tareas -lo que en España llamábamos "deberes"- de mi hija de 5 años, he observado que cuando aborda su tarea desde el deber, lo siente como una obligación, raramente lo disfruta, da señales de ansiedad e inseguridad. Cuando, en cambio, afronta  sus tareas como un juego, la observo más fluida, comprometida, abierta al aprendizaje, pasa más rápido el tiempo y se siente que disfruta más.

En los últimos años ha surgido otra buzzword o palabra de moda: la "gamificación" o "ludificación". Y aprovechando la tendencia, nacen consultores y  expertos en videojuegos, aplicaciones lúdicas descargables, juegos para cambios conductuales, juegos de aprendizaje. ¿Estaremos ante una época en la que el deber y el jugar están diluyendo sus fronteras?

Ante estas reflexiones, sólo me surgen nuevas preguntas...
¿Qué juegos estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Qué les enseñan los juegos actuales sobre la vida?
¿Qué juegos jugamos cada día, sin darnos cuenta? ¿Cómo cambiar las reglas del juego?
¿Qué posibilidades se nos abrirían si habitáramos el vivir, el trabajar, el emprender, el aprender como simples juegos? ¿Qué podemos aprender del poder de los juegos para transformar sistemas?