Mostrando entradas con la etiqueta La Legua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Legua. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de marzo de 2020

Mariano Puga


¿Cómo olvidar tus sandalias
tu viejo acordeón,
aquel gorro de lana
y la estola andina
sobre la blanca sotana?

¿Cómo olvidar aquella misa
en que nos invitaste
a bailar la Palabra
en una liturgia nunca antes vista?

¿Cómo no conmoverme
por tu testimonio de vida,
por la radicalidad
de tu amor por la Palabra?


¿Cómo no inspirarme 
con tu legado de humanidad
y profunda esperanza
en La Legua, en Chiloé,
en Villa Francia
y Pudahuel?

¿Cómo no recordarte
cantando con fuerza
en cada viacrucis
de Villa Grimaldi?

Profeta y pastor
en teología, doctor,
cura y obrero
activista y defensor
de los derechos humanos,
pobre entre los pobres,
hombre entre los hombres.

Amigo cercano
del Cristo torturado
y también del resucitado.

Signo de luz
en una Iglesia marchita
en un pueblo herido
en un mundo sin fe.

¿Cómo no abrir los ojos
ante las historias
que cuentan de ti
quienes te conocieron,
ante la huella que dejaste
en cada parroquia,
en cada población
que habitaste?

 ¿Cómo trabajar,
como en tu carta,
para convertir
cada plaza en una fiesta?

¿Cómo hacer de este país
y de este mundo
un gran baile
en que nadie sobre,
y menos el más pobre?

¿Qué pasos dar
para que este despertar
no muera munca más?


Mural pintado por la comunidad de La Legua, con la guía de Mico Dibujante, en memoria de Mariano Puga

viernes, 2 de noviembre de 2007

DIEZ AÑOS DE AMOR

Ayer, 1 de noviembre celebramos en Pirque el aniversario de 10 años de la Casa de Acogida Cristo Especial de La Legua.
La Casa de Acogida es uno de esos proyectos con alma, con corazón. Es uno de esos lugares donde el corazón se estremece, donde la gente vibra, donde se siente la presencia del Espíritu Santo.
Allí estaban todos, el Pato, César, Nacho, Laurita, Paola, Jenniffer, Grace... provenientes de La Legua, de otros barrios de Santiago, e incluso de otros países, decenas de personas acompañaron a los niños, jóvenes, voluntarias, madres y familiares. La eucaristía presidida por el Padre Gerard, el documental realizado por Paola, los testimonios, los homenajes a Anita Gosens, el baile de las madres al son del "Solo pienso en tí" de Victor Manuel, la representación de los ángeles enviados a la Tierra por parte de los chiquillos, la presencia del recuerdo de Yolita y su hijo Jarito... fue todo muy emotivo y lleno de cariño.


Hace tres años, tras participar como voluntario en uno de sus campamentos de verano en el 2004, tuve una conversación con algunas de sus voluntarias, preocupadas por la sostenibilidad y las proyecciones del centro. Recuerdo que en un momento les dije... "Volved a echar las redes". Tres años más tarde, regresé con un par de personas de Nokia, y quedé sorpendido por los logros. Gracias a la solidaridad y al generoso aporte de numerosos colaboradores anónimos, pudieron ampliar la casa, habilitar nuevas salas, nuevos equipamientos...

Felicidades, chiquillas, a seguir así!
Vuestra vida es un testimonio y un signo de esperanza para muchos.