martes, 22 de octubre de 2019

Estado de Fragilidad



¿Tan frágil era nuestra sociedad?
¿Tan frágiles nuestros vínculos?
¿Tan frágil nuestra democracia?
¿Tan frágiles nuestros corazones?
¿Tan frágil la esperanza?

En el fondo de nuestra intuición
lo sabíamos.
Un país injusto
nunca sería un país seguro.
Pero nos hacíamos los huevones,
preocupados tal vez
por llegar a fin de mes
por pagar la hipoteca
o las cuotas de la tarjeta.

Y en el fondo
nos preguntábamos,
cómo era posible
sostener esos niveles de desigualdad
sin que estallara una revuelta social.

Construimos un castillo de naipes
sobre cimientos de barro,
sobre una olla a presión,
sobre un polvorín,
sobre un pueblo
por el consumo aletargado,
por los medios distraído,
por el crédito endeudado
por el mercado exprimido,
por todo y por todos
explotado.

Y sí, explotó.
La burbuja en la que vivíamos
no dio para más.
Una tarde de viernes
de primavera
todo se vino abajo.
Y la onda expansiva se llevó consigo
nuestros negocios, nuestros sueños,
nuestros derechos y libertades,
nuestra paz.

Acostumbrados
a los temblores,
construimos un país
sobre una falla
más profunda
que las placas tectónicas,
un país fisurado
geológica
y sociológicamente.

Contemplo anodadado
nuestras calles ahora convertidas
 en un campo de batalla.
Los semáforos, las señales,
los cajeros, los supermercados,
las veredas, los vagones del metro,
los autobuses...
todo aquello que dábamos por seguro
todas aquellas piezas
que sostenían silenciosas
nuestra rutina y nuestro orden,
ardieron en llamas en directo
en nuestras múltiples pantallas
ante los ojos del mundo
ante nuestra atónita mirada.

Y créanme, el miedo
se siente en el cuerpo
y también la pena y la rabia
la impotencia
y a ratos una débil confianza,
la serenidad y la calma
todas mezcladas en cada instante,
en un solo cuerpo
de todos los cuerpos.

Ciegos por nuestra arrogancia
nos creímos el cuento
y lo contábamos a los cuatro vientos
que esto nunca nos pasaría
que estábamos seguros,
que las filas de racionamiento
y la inestabilidad
eran para estados fallidos,
para nuestros países vecinos,
queríamos parecernos
a Estados Unidos,
que nuestra estabilidad
macroeconómica
tenía bases sólidas,
que las zonas de sacrificio
eran siempre otras,
lejanas, fuera de nuestra comodidad
tal vez objeto
de nuestra caridad,
rara vez de nuestra
solidaridad.

Nos preparábamos
para mostrar al mundo
en dos cumbres globales
el secreto de nuestro éxito.

Y aquí estamos.
Rodeados de escombros y cenizas.
Con los helicópteros
sobrevolando nuestros barrios
y la mirada de nuestros niños
asustados, preguntándonos...
¿Cuándo volveremos al colegio?
¿Cuándo pasará todo esto?

Y no, este poema
no termina con esperanza.
Esta tercera noche en toque de queda
no veo luz al final del túnel.
El último duró diecisiete años.
Volver a una normalidad injusta
ya no es una opción para muchos.
Hoy no tengo respuestas.
Prefiero sostener este duelo,
hasta que duela.
Y mañana, cuando amanezca
encontrar las fuerzas
para batirme en duelo
contra mi propio miedo.

sábado, 19 de octubre de 2019

Preguntas a Ulises


Puedes recorrer
este continente
de ciudad en ciudad,
de élite en élite
de burbuja en burbuja
y nunca descubrir
la verdad fecunda
que en su raíz esconde. 
nuestrAmérica profunda.

Puedes viajar de país en país,
dar mil veces la vuelta al mundo,
llenar de sellos tu pasaporte,
y nunca descubrir
que la verdadera esencia
está en volver a tu raíz.

Puedes subir las montañas más altas
Puedes bucear los mares más profundos
y al volver a casa descubrir
que ya no eres el mismo.

Perderse en el mundo
para encontrarse
es en realidad
un viaje sin retorno.
Pues aunque vuelvas a casa,
ya no eres el mismo.

¿Por qué viajamos
para encontrar fuera
lo que ya tenemos
muy adentro?
¿tan adentro
que tal vez lo olvidamos?

¿Qué nos impulsa
a salir al mundo?
¿qué misterioso gen nómada
activa ese irrefrenable
instinto de fuga?

¿Qué es lo que despierta
esa sensación de incomodidad
tan asfixiante, tan agobiante,
cuando percibimos que
un barrio, una ciudad, un pueblo, un país,
nos queda pequeño ?

¿Qué encuentras en el mundo
que no encuentras
en tu yo más profundo?

¿Cuál es el origen
de ese hambre de conocer
de esa sed por explorar
de esa curiosidad genuina
por saborear cada matiz
cada textura,
en cada recóndito rincón del orbe?
¿Donde nace este impulso cosmófago?

¿Quien es esa persona que vuelve
cuando vuelve a casa?

Parece el mismo pero ya no lo es.
Volver a casa no es volver

Si no me creen, pregúntenle a Ulises.

ANOMIA

(escrito bajo Toque de queda)

Algunos me dirán
que hoy no es tiempo
para la poesía,
pero en estos días
los versos me brotan
a borbotones
como la sangre latiendo
de una arteria aorta
en la sociedad absorta
de América Latina.



Anoche decretaron
estado de emergencia.
Los medios sorprendidos
relatan la insurgencia.
Todos cómplices pasivos
de la estructural violencia.
Parece un estallido
de rabia y de impotencia.
El pueblo ha despertado,
se acabó la paciencia.
El mundo aletargado
por fín ha comprendido
el sentido de urgencia.


Estudiantes tratados
como terroristas.
Un Pueblo declarado
ya en rebeldía.
Policías apagando
el fuego con bencina.
y el presidente cenando
en una pizzería.
Tanta agua derramada
en medio de la sequía.


Todo ha comenzado
con la evasión  masiva,
La gota que ha colmado
el vaso de la economía
del pueblo agobiado
por las cuentas más IVA.

No son treinta pesos.
Son treinta años
de múltiples engaños,
décadas de abuso
siglos de exterminio,
y rabia acumulada
que han llevado
a esta escalada
de violencia desatada.

Ministerios colapsados
buscando resolver
problemas  por separado,
condenados a volver
a patrones del pasado
que nadie quiere ver.

Los errores  y horrores
de la historia reciente
aún están calientes
en el corazón de la gente.

Quito, Barcelona,
Santiago, Hong Kong,
todos cortados
por el mismo patrón:
La doctrina del shock,
el estado de excepción.
Noticias falsas.
Desinformación.
La verdad verdadera
es la víctima primera.
Líderes pasmados.
Calles en llamas.
por encapuchados.
gente que reclama.
Almas apenadas
Familias aterradas.
Pacos y guanacos,
gotas de limón.
Jóvenes llamando
a la rebelión
de la sociedad entera
contra la opresión,
contra la extinción,
ante la crisis
política, climática,
hídrica, agrícola,
epistémica y sistémica.

Élites en burbujas
insensibles al impacto
de leyes que empujan
con sombríos pactos.

Gerentes desalmados
armados de privilegios,
muy bien educados
en siete colegios
destruyen santuarios,
cometen sacrilegio,
profanan lo sagrado,
de los ríos y bosques,
montañas y desiertos,
ignorando sus misterios.

Saqueo amparado
por leyes injustas
y códigos de aguas
de la dictadura.

Solo soy un  profesor, 
un padre de familia,
un poeta ocasional,
un burgués pacifista
convertido en activista,
al sentir el dolor
de familias campesinas
de familias obreras
y otras tantas víctimas
del modelo extractivista.

Solo anhelo llegar 
tranquilo a casa
abrazar a mis hijos,
contarles un cuento
besarles cada noche
y contemplar en paz
las lechugas del huerto.

Después de todo
¿qué nos queda?
Tocarnos esta noche
de toque de queda.
entre las cenizas
de la democracia.
Y rezar para que otra vez
la calma y la sensatez 
broten de nuevo
entre las brasas,
como aquel viejo
en el Barrio Lastarria
tocando su arpa
entre los fierros
de una micro quemada.

TRANSFORMATIONS 2019

A comienzos de año, mi amigo colombiano Manuel Manga, fundador del Instituto de Liderazgo Evolutivo, me conectó con Steve Waddell, líder del SDG Transformations Forum, que me conectó con Paulina Aldunce, académica de la Universidad de Chile, organizadora del Transformations2019 Conference, que buscaba  proporcionar una plataforma para el aprendizaje recíproco entre contextos menos y más desarrollados, y entre investigadores y otros actores sociales, con el fin de mejorar tanto la práctica como la teoría de modo de apoyar cambios transformadores para abordar el cambio climático y otros desafíos contemporáneos, tanto sociales, como ambientales.

Primero, quiero reconocer el coraje y liderazgo de Paulina Aldunce y todo su equipo, en el que puedo destacar a Pamela Smith y a Sonia Perez Tello, que además fue profesora de mi compañera de glocalminds Claudia Sepúlveda en su asignatura de “Educación y pobreza”.

El primer día de la conferencia,  antes de los discursos protocolares de la inauguración, se efectuó un breve pero profundo ritual Rapa Nui con el cantautor isleño Enrique Icka. Me quedé con ganas de escuchar más de su testimonio. La Isla de Pascua suele ser referenciada por algunos autores como Jared Diamond como una metáfora del colapso ecosocial que podría suceder a gran escala. De aquella mañana, fue especialmente impactante el sabio testimonio de la Sra. Sonia Diaz, dirigente social de la comunidad de La Gloria, afectada  por graves incendios forestales en el 2017. Creo que muchos de los gringos allí presentes no alcanzaban a entender el peso simbólico que tenía darle la palabra a aquella mujer en ese escenario, justo antes de una autoridad republicana como el Rectór de la Universidad de Chile.

En el primer break me contactó Karina de Trans Media para una video-entrevista testimonial y me encontré con el académico Stefan Gelcich, con quien habíamos coincidido justo unos días antes en otro taller. Tras el descanso, por la mañana me sumé a una sesión sobre la dimensión psicológica y relacional de las transformaciones. Fueron 5 presentaciones de 7 minutos cada una. Una fue sobre viajes de aprendizaje de mujeres científicas a la Antártida. Otra fue sobre la “Sensación de Pérdida” en los procesos de transformación y acción colectiva, a partir de un caso sobre los chinamperos de Xochimilco. Otra fue sobre los tipos de interacciones y relaciones en la construcción de capital social en las redes colaborativas. Mi principal insight fue sobre la importancia de los estilos de liderazgo para crear espacios seguros ante la complejidad, donde las personas, y especialmente las mujeres, perciban un sentido de justicia en los procesos colaborativos. 

Durante el almuerzo, coincidí con la investigadora boliviana Anahí Ocampo, experta en sociohidrología, con quienes hemos coincidido en el marco del proceso de diálogo de la Cuenca de Aculeo.

Por la tarde, acudí a una sesión en la que dos presentaciones abordaron la problemática de los pueblos indígenas del Desierto de Atacama, la explotación de los salares de Litio y el déficit hídrico. Una de ellas, realizada por Nancy Yañez del Observatorio Ciudadano de Derechos Indígenas. Otra de las ponencias, presentada por Hugo Romero, enfatizaba el riesgo de la pérdida  de cosmovisiones, ontologías y epistemologías ancestrales.

En la plenaria de la tarde, tuvimos un momento para generar campo social con unas breves interacciones facilitadas por el gran Ronald Sistek. Su invitación era a completar estas frases en duplas: 
“Algunas de las cosas por las que agradezco estar vivo en esta Tierra son…”
“Algunas de mis virtudes son…”
“Algunas personas que me han ayudado a confiar en mí son…”
“Un lugar que recuerdo con especial cariño de mi infancia es…”

A mi me tocó interactuar con Natalia Contesse, a quien sigo hace tiempo en redes sociales, que después cantó magistralmente su bella canción “Décimas al agua


En las sesiones paralelas "No Académicas" programadas por la tarde, decidir a escuchar el testimonio de empresas de vanguardia y sus transformaciones ante el cambio climático. Ejercía de anfitriona Kathrin Muller, Gerente de Desarrollo de Acción Empresas, capítulo chileno del World Business Council for Sustainable Development.  Fue una gran sorpresa reencontrarme allí a mis dos brillantes ex alumnas del Magister en Gestion de la Sustentabilidad dela Universidad del Desarrollo, Rosa Soto y Lucía Martínez, que hoy día se desempeñan como gerentes de Sostenibilidad de Acciona y de Natura, respectivamente. Junto a ellas también presentó Carmen Lacoma, Gerente de Aguas Andinas, quien no podía imaginar que al día siguiente sufriría una grave rotura de la tubería matriz en Providencia, perdiendo miles de litros en tiempos de sequía.

El segundo día, la mañana tuvo como momento artístico inspirador el canto y la danza de dos estudiantes de la universidad, que interpretaron las canciones “Soy Pan, soy paz, soy masa” de Piero, y “CambiaTodo Cambia”, canciones bien elegidas por sus letras relacionadas con los procesos de transformación sobre los que versaba la conferencia.  En la plenaria de la tarde, destacaron un par de jóvenes llamados “Liricistas” que nos sorprendieron con su flow al cantarnos “Entiéndelo


El segundo día tuvimos una sesión participativa sobre Aprendizaje en procesos de transformación facilitada por el equipo del SDG Transformation Forum. Por la tarde, participé en una sesión facilitada por Martha Chávez y Thomas McIntyre de Mentes en Transición, con quienes coincidí cinco años atrás en el Llamado de la Montaña.  Durante las sesión, compartimos historias personales de transformación a partir de una metáfora vegetal explicada en un marco elaborado en su proyecto de investigación acción de la Red de Aprendizaje Transgresor

Dado que el tercer día tuve que impartir mis clases de Liderazgo Estratégico y Manejo de Conflictos en la Universidad Andrés Bello en Santiago y Valparaíso, no pude participar en la jornada de clausura del congreso. No obstante, tuve la oportunidad de participar en la reunión del SDG Transformation Forum que tuvo lugar en las dependencias de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.

Lamentablemente, dado el estado de emergencia decretado en la ciudad aquel día, la jornada tuvo que terminar abruptamente, para asegurar la integridad física de los participantes, a quienes se recomendó volver a sus hoteles. Este hecho, no hace más que reafirmar mi convicción sobre la urgente necesidad de transformaciones sistémicas profundas a las que nos convocan los últimos informes del IPCC.