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jueves, 30 de abril de 2015

Cosecha del Encuentro de Quito

Reflexiones desde la Interculturalidad y el Post-Desarrollo a partir del Encuentro de Liderazgo Participativo en Quito, Ecuador, Abril 2015

El llamado de este encuentro había sido sembrado por David en Santiago de Chile en junio de 2013. La semilla había permanecido bajo tierra durante casi dos años esperando el momento adecuado para germinar. Tras el encuentro de Septiembre 2014 en Cuenca, se sumaron al equipo convocante Hilda y Carlos, lo que le permitió sostener el esfuerzo hasta  poder concretarlo.

Los días previos estuvieron marcados por la incertidumbre de cuántas personas llegarían… ¿veinte?¿treinta? ¿cuarenta?  La cifra iba aumentando considerablemente a medida que pasaban las últimas 48 horas previas. En el equipo anfitrión nos preguntábamos… ¿Cómo co-crear un contenedor seguro para tan nivel de diversidad? ¿Qué haremos si se evidencian algún conflicto?

El primer día comenzó con un círculo de inicio donde la diversidad quedó de manifiesto, reflejada rotundamente. Los participantes se inscribieron en los equipos de práctica y tuvieron una primera aproximación al enfoque apreciativo. Durante la tarde, vivimos un Café Mundial en torno a la Diversidad, con preguntas sobre ¿cómo pasar de la diferencia a la confianza? ¿cómo aprovechar la diversidad como fuente de creatividad e innovación? La cosecha de las rondas de café mundial fue muy contundente.

Durante la mañana del segundo día del Encuentro, dos personas abrieron la jornada. No eran dos personas cualquiera. Eran un hombre y una mujer, de una edad similar, de la misma nacionalidad, ambos ecuatorianos. Pero hacía tan solo unas semanas, la mera posibilidad de que aquello aconteciera, era, simplemente inimaginable.

Belén es una reconocida activista de los derechos de la Madre Tierra. Años atrás había liderado su incorporación en la nueva Constitución de la República del Ecuador. La Fundación Pachamama que ella lideraba había sido clausurada un año antes por orden del Presidente de la  República. 
Carlos es el coordinador de Relaciones comunitarias de una empresa multinacional en el negocio de la exploración minera.

Y allí estaban los dos, trabajando codo a codo. Él tocaba un tambor indígena, marcando el ritmo, evocando el pulso, el latido de la tierra. Ella facilitó una bonita dinámica extraída de un texto de Johanna Macy. Primero, trayendo el estrés diario cotidiano de la gran ciudad, la prisa, el apuro, el no ver al otro. Segundo, en calma, descubriendo a través de los ojos del otro su alma, reconociendo que en cada uno hay un llamado de sanar el mundo y honrar la vida.

Después, en un círculo de unas cincuenta y cinco personas sentadas en sus sillas, un abuelo shuar se levanta y exhorta:
- “Si no entiendes, ...Escucha!

Acto seguido inicia un discurso en su lengua nativa, del cual, los occidentales presentes en la sala solo alcanzan a entender algunas fechas y topónimos, que eran pronunciados en lengua española. No importaba. Dicen que más del 75% por cierto de la comunicación es no verbal. Aunque no alcanzáramos a entender el significado de los contenidos de su mensaje, su entonación, su corporalidad expresaban dignidad, orgullo, presencia, herencia ancestral. Hablaba de la historia de su padre, líder de su pueblo.

Sentí que en él hablaban todos sus ancestros hacia atrás. Y al escucharlo en silencio, contemplándolo sin juicio, aceptándolo como legítimo otro diferente, sentí que sanaba quinientos años de culpa hacia atrás en mis ancestros.

Tras una hora de silencio en la naturaleza, explorando qué preguntas están vivas en el interior de cada uno, volvimos al círculo donde algunos compartieron su experiencia. La mayoría de los testimonios versaban sobre lo inspirador del momento de meditación al aire libre, sintiendo el trinar de los pájaros.  Una joven ligada al movimiento de la permacultura había escuchado el vuelo de dos colibríes. Un líder estudiantil había tenido un momento que describía como una iluminación. Sin embargo uno de los jóvenes shuar declaró:

-“Extrañé la selva. Aquí solo escuché dos tipos de aves. Muy pocas plantas. Y en lugar del fluir del arroyo, se sentía el ruido del tráfico de la carretera

Otro shuar comentó:
-“Yo también extrañé la selva, pero miré a la planta, porque todas las plantas tienen poder, y le dije “Planta, dame tu poder” y la planta me dio su poder. Y ya estaba listo. No necesité más silencio.

Cuando expliqué la Teoría U de Otto Scharmer, un técnico local de la cooperación internacional declaró algo así como:

-“No entiendo por qué hace falta meter el corazón para construir el futuro. La planificación estratégica se hace con la cabeza.

Me salió una respuesta sobre la necesidad de inspirar –involucrar emocionalmente- a las personas a construir en forma colectiva el futuro que desean vivir.

Por la tarde, tras el juego caórdico, durante el Espacio Abierto, uno de los temas propuestos de conversación fue sobre Minería en territorio Shuar. Acudieron tres jóvenes shuar, la joven de la permacultura, una funcionaria pública técnico en participación comunitaria del Parque Nacional de Galápagos y quien suscribe. Fue interesante darse el tiempo para escuchar. Dentro del pueblo shuar existen diferencias respecto a aceptar o no la exploración minera en su territorio.

Un joven shuar declaraba:
-        -Nosotros también queremos tener colegios, hospitales, ir a la Universidad y ser ingenieros shuar, geólogos shuar... Queremos progreso para nuestro pueblo.

Personas ligadas a la minería comentan que la minería no es la que provoca el conflicto con la comunidad. Argumentan que los conflictos internos que subyacen en la comunidad se manifiestan, se hacen patentes con la llegada de la minería al territorio. Por eso Carlos refuerza que el diálogo al interior de la comunidad es tan importante como el diálogo entre la minera y la comunidad. 

Frente a tal declaración, una joven ligada al movimiento de la permacultura, con su trenzas y falda florida –(digna representante del vmeme verde)- le confrontaba:
-         - Pero nosotros ya tenemos colegios, tenemos hospitales, tenemos desarrollo… y eso no nos hace más felices! …vivimos estresados en ciudades de cemento, respiramos un aire contaminado y ya no oímos los trinos de los pájaros ni el fluir del arroyo.

Yo escuchaba atento, en silencio, este debate entre el “Desarrollo” y el “Post-desarrollo”, entre la ingenuidad de quien aún cree en el discurso de la modernidad que le han transmitido las empresas,  y la profunda decepción post-moderna que sospecha que tras la ilusoria promesa del progreso material no hay más que decadencia espiritual y degradación ambiental.

Por su parte, la funcionaria experta en participación ciudadana les interrogaba desde el conocimiento profundo de los derechos indígenas, y los procedimientos legales de participación ciudadana para la evaluación de impacto ambiental de los proyectos de inversión. Una mirada más bien regulatoria desde el Estado. (vmeme Azul)

Al tercer día, tuvimos por la mañana la enseñanza de “las 8 respiraciones” seguida  del “Diseño para la acción sabia”, donde apoyé un par de proyectos relacionados con la apertura de Espacios Libres de Violencia en Quito, con el propósito de contribuir a una Cultura de Paz y buen trato (en colegios, en las familias, en el transporte público, a los animales…) y un programa de apoyo a jóvenes emprendedores sociales del Impact Hub de Quito, ImpaQto. Otro de los proyectos que surgieron fue precisamente una plataforma de diálogo intercultural sobre minería en territorio shuar y una iniciativa de la subsecretaría de Minería para comunicarse con las comunidades locales.


El cierre de la jornada comenzó con una alegre danza shuar en la que un alto consejero de gobierno bailó junto al sabio shuar, seguido de un simple y bello ritual de cosecha donde cada participante pudo escribir y compartir sus aprendizajes y hallazgos más significativos en el círculo final.

miércoles, 7 de enero de 2015

La Calamización de Chile

Aviso al lector:
Suficientes empresas e instituciones difunden las bondades de la minería de cobre -aclamado con orgullo como el sueldo de Chile- y su contribución al desarrollo del país. Este post va en otra dirección.



El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el sustantivo "calamidad" del siguiente modo:

calamidad.

(Del lat. calamĭtas, -ātis).


1. f. Desgracia o infortunio que alcanza a muchas personas.

2. f. Persona incapaz, inútil o molesta.


El neologismo "Calamización" en el título de este escrito -usado con confesada intención provocadora en referencia a Calama, la ciudad minera del Norte de Chile-busca referirse al proceso por el cuál un territorio sufre una dinámica de impactos sociales, ambientales, económicos y culturales, que podrían asemejarse a "desgracias o infortunios que alcancen a muchas personas".

Mi trabajo como facilitador de conversaciones en sistemas complejos me permite navegar libremente en distintos territorios, asumiendo naturalmente un rol que recuerda metafóricamente al de una abeja que vuela de flor en flor, favoreciendo la polinización cruzada. En los últimos años, me ha tocado visitar distintos territorios afectados por la industria minera. Iquique, Tocopilla, Antofagasta, Copiapó, el Valle del Choapa, Andacollo, el cajón de Farellones...


Esto me coloca en una posición privilegiada que me permite conversar con numerosas personas de diverso origen y condición que habitan esos territorios. Al escucharlas con atención y paciencia, es posible percibir ciertos patrones comunes a la dinámica sistémica generada por la presencia de la industria extractiva y sus impactos en la sociedad, tanto a nivel local, como a nivel macro.

Durante la última década, hemos asistido a lo que los economistas -Vergara, Berthelsen, Agosin, Grijalva- llaman el superciclo de los commodities, impulsado por el crecimiento de los gigantes asiáticos. Las estadísticas muestran que durante esos años China construía el equivalente a la cantidad de viviendas de Roma cada dos semanas, y el equivalente a la superficie urbana de España cada año. El crecimiento económico de China influye en el precio del cobre. Un precio del cobre superior al precio de equilibrio aumenta las expectativas de inversión minera, lo que atrae inversión inmobiliaria y en infraestructura, lo que en ausencia de mecanismos de colaboración público-privada de largo plazo genera un crecimiento urbano no planificado, que redunda en una mayor segregación urbana, contribuyendo a deteriorar el tejido social y la cohesión social. Un crecimiento sostenido de una región atrae una mayor inmigración de otras regiones y países, lo que complejiza la diversidad cultural en el territorio, pudiendo llevar a la aparición de dinámicas de discriminación étnica que pueden llegar a tensionar la convivencia intercultural con expresiones de xenofobia (de las cuales los medios solo reflejan las más visibles, tales como grafittis, marchas)

La consolidación de la actividad minera atrae flujos de población flotante en el territorio formada por miles de hombres que viajan semanalmente en avión desde otras regiones para trabajar en el sistema de turnos: 7x7, 4x4, 4x4, 6x2,5x2, 9x3,10x4, 8x4.. Esto es una gran oportunidad de negocio para las lineas aéreas, taxis y transfer, hoteles... Pero también otros negocios crecen al alero de la minería. La alta afluencia de hombres  y la cantidad de dinero en efectivo disponible provoca un aumento de la demanda de comercio sexual, y en algunos casos, de locales de expendio de bebidas alcohólicas y tráfico ilícito de estupefacientes. El aumento de dinero disponible en la zona provoca una espiral de inflación local de precios-costos-salarios que resulta prácticamente incontrolable, generando como consecuencia una economía dual, entre quienes trabajan y disfrutan del poder adquisitivo de los altos sueldos de la minería y el resto de los mortales que trabajan en comercio y servicios. Por ejemplo, los liceos municipales de Antofagasta tienen serias dificultades para atraer a profesores especialistas -  por ejemplo, en filosofía o en física- porque las universidades regionales no  cubren esos puestos con nuevos egresados y ningún profesor desea irse a vivir a Antofagasta  con tal alto costo de vida con sueldo de profesor. Incluso los jóvenes ven cooptados sus proyectos de vida por la presión de las expectativas familiares. "M'ijo, si quiere ganar plata, búsquese una peguita en la mina, poh!"

A nivel macroeconómico, la progresiva dependencia de la exportación de una materia prima, aumentando considerablemente el ingreso de divisas, y perjudicando consecuentemente a la competitividad de resto de exportaciones es conocido por los economistas como el mal holandés o la enfermedad holandesa.

De algún modo, al llegar la minería -pública o privada- a territorios periféricos con mínima presencia del Estado, se da un fenómeno de transferencia implícita de soberanía. Así, las empresas mineras, presionadas a veces por lineamientos de su casa matriz, a veces por la necesidad de la licencia social para operar, y otras veces como reacción a conflictos socioambientales con la comunidad, comienzan a tomar decisiones propias de política pública o incluso generar bienes públicos allá donde el Estado no llega. He visto empresas mineras decidir en qué se van a capacitar los profesores de escuelas municipales, hacia dónde debe orientarse el turismo en un territorio, dónde construir carreteras o hasta donde construir locales parroquiales. 

No juzgo estos hechos desde una óptica estatista. Al contrario, creo importante ampliar la responsabilidad pública más allá de monopolio del Estado. Tanto las empresas, como las comunidades y la sociedad civil organizada comparten responsabilidad en la construcción de valor y bienes públicos, tal como propone Francisca Rivero, de la Fundación Avina Chile. Sin embargo, creo importante velar por la transparencia y la legitimidad de los mecanismos de decisión sobre los bienes públicos cuando los toman entidades privados.

Este fenómeno que he denominado calamización no es exclusivo del Norte de Chile. El Alcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara, ya adelantó  el riesgo de Calamización del centro de Chile cuando advirtió que el proyecto Andina 244 de Codelco "iba a provocar que Santiago sea Calama en 50 años más". Fue precisamente el Alcalde de Calama el que en 2012 apoyó y convocó movilizaciones ciudadanas que encendieron las luces de alerta sobre la necesidad de descentralizar y redistribuir los beneficios en los territorios afectados. La iniciativa Calama Plus se activó precisamente a partir de aquel hito.

Y me atrevería a decir que esta dinámica de la minería chilena del cobre es extrapolable, con mas o menos matices, a otras industrias extractivas del continente americano. El investigador peruano Carlos Monge, del Revenue Watch Institute, lo denomina neoextractivismo. Hasta las autoridades públicas más progresistas terminan aceptando e incluso apropiándose de un discurso neoextractivista que justifica la extracción de los recursos naturales no renovables para generar ingresos que financien el gasto público, ya sea para la inversión en infraestructuras,  o para gasto social –salud y educación en el mejor de los casos, u otro tipo de subsidios. Así vemos a Maduro en Venezuela y Correa en Ecuador defendiendo la extracción de hidrocarburos, Humala en Perú y Bachelet en Chile defendiendo la extracción de cobre.

A pesar de este sombrío panorama, a veces, puntos de luz inesperados. Comparto aquí el inspirador testimonio de Pablo Valenzuela, Director Ejecutivo de Casa de la Paz, impulsor del Grupo de Diálogo sobre Minería, Democracia y Desarrollo Sustentable, que están avanzando sistemáticamente en la apertura de espacios auténticos de conversación para avanzar en esta materia.