"Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia y sacarle todo el meollo a la vida, para no llegar a la muerte y descubrir que no había vivido." (H.D. Thoureau)
Si alguna vez has usado una tarjeta de crédito VISA, tal vez no sepas que es gracias a Dee W. Hock, que fue el visionario fundador y CEO emérito de VISA, quien murió esta semana a la edad de 93 años. El actual chairman de esa empresa escribió este obituario.
Pero su principal legado no es ese, sino el haber sido un pionero en pensar las organizaciones #caórdicas que se auto-organizan creativa y flexiblemente en torno a un propósito, donde no es el poder o la coerción el principal motor, sino un claro sentido de propósito compartido, un conjunto de principios operativos éticos acordados y una responsabilidad distribuida.
Décadas después, el libro "Reinventando las Organizaciones" de Fredric Laloux evoluciona el concepto hacia "organizaciones teal", sistematizando casos de empresas caracterizadas por la autoorganización, el propósito evolutivo y la plenitud. Movimientos como los impulsados por Sistema B, las organizaciones brillantes impulsado por Agustín Jiménez desde Colombia, el capitalismo consciente propuesto por Raj Sisodia, Pegas con Sentido o autoras como Sharoni Rosenberg han contribuido a la difusión de la importancia del propósito en las organizaciones.
Chris Corrigan, autor de las Piedras Caórdicas, y miembro de la comunidad global de Art of Hosting, escribe estas palabras desde Canadá:
"Sad news for our community. Dee Hock has died. Dee Hock was the leader who invented the idea of the Chaordic organization, and his work on Chaos and Order was introduced to our community when Toke, Monica, Jan Hein and others met him in San Francisco during a Kaos Pilots Field Program in around 1999. The Chaordic Path and the Chaordic Stepping Stones are evolutions of his work. He was one of the first people to think about complexity in human organizations in the way we think of it today. He did it inspired by living systems and with a gut instinct about how complex systems work, long before there was research to back up what he was thinking. Every time I pull out my Visa card I think of him. I'll be drinking a glass of whisky tonight, toasting this mystic, leader, businessman and Elder. RIP."
Juanita Brown, cofundadora del World Café escribió:
"Yes, we spent a good deal of time with him with Willis Harmon at his home in the Bay Area. He was quite a luminary and we, too, were inspired by his quick wit and "out there" (at the time) thinking! He influenced our own work greatly as well. May his Spirit continue to fly!"
Su pensamiento inspiró el diseño organizacional inicial de #glocalminds así como uno de nuestros juegos favoritos, llamado "los malabares humanos" o "las pelotas caórdicas", que usamos durante nuestros talleres para introducir los sistemas complejos explicar el concepto caórdico.
Recomiendo la lectura de su libro "El nacimiento de la era caórdica" o su versión actualizada "One From Many" con dos capítulos más.
Desde que los humanos comenzamos a conversar, comenzamos a organizar nuestra convivencia y nuestra colaboración para enfrentar todo tipo de desafíos. La supervivencia, la caza, la guerra, la crianza, el comercio... Todo requería organizarse y conversar. Cada colectivo humano en distintos contextos históricos y culturales se ha organizado en formas distintas para responder adaptativamente a las condiciones de su entorno. Algunas formas de organización permitieron el florecimiento de civilizaciones y otras contribuyeron al colapsode sociedades enteras (Diamond, 2005)
Por ello, en un tiempo como el actual, en que las condiciones del entorno se vuelven más volátiles, inciertas, complejas y ambiguas, (V.U.C.A.) resulta necesario y urgente revisar los paradigmas y creencias que subyacen al diseño de nuestras formas de organizarnos en empresas, instituciones, familias, comunidades.
La intención de este texto es sintetizar una revisión histórica de la evolución histórica de los paradigmas organizacionales y su particular geometría simbólica, con el objeto de iluminar una reflexión sobre las nuevas formas de organización que necesitamos en el siglo XXI.
Hubo un largo tiempo en que los humanos fuimos pequeños clanes familiares en la era nómada, cazadores, recolectores o trashumantes. En ese tiempo, apareció posiblemente el Círculo como primer paradigma organizacional. Posiblemente, todos nuestros ancestros en algún momento se sentaron en torno al fuego para contar historias, para resolver conflictos, para conversar sobre lo importante. Christina Baldwin, y Ann Linnea co-autoras de "The Circle Way" han descrito con palabras actuales los principios y prácticas de esta ancestral práctica: Hablar con intención. Escuchar con atención. Autoregular el propio impacto. El propósito y el bien común en el centro. Liderazgo rotatorio en turno de palabra. Confidencialidad. Ofrecer solo aquello que se puede entregar. Pedir solo aquello que se necesita.
Este paradigma aún pervive hoy en muchos pueblos indígenas de distintos continentes. Y también hay numerosas empresas e instituciones que están aplicándolo progresivamente para abrir espacios de autenticidad en sus conversaciones y reuniones
Milenios más tarde, con la aparición de la agricultura nos volvimos sedentarios, dando inicio a la era agraria. Con ello, apareció la necesidad de acumular bienes, comida, recursos y se evidenció la concentración de poder y las diferencias sociales. Los emperadores y los esclavos. Los que se comunican con los dioses y los que no. Así aparece el segundo paradigma organizacional: el Triángulo. Es el tiempo de las pirámides, de la jerarquía, la dominación y la obediencia, de los esclavos, de los sacrificios. El propósito queda en la cúspide sagrada e intocable. El liderazgo se ejerce en forma autoritaria y vertical. Aún hoy perviven instituciones milenarias con reminiscencias de aquellos tiempos.
Con la Revolución industrial, aparece la producción en masa, y con ello, la necesidad de aprovechar economías de escala, de maximizar la utilidad y la eficiencia, la lógica de la estandarización, el control de los registros, la departamentalización. Surgen Taylor, Ford, la administración racional, la medición de métodos y tiempos, los indicadores. Max Weber escribe sobre la Burocracia. Son los tiempos del tercer paradigma organizacional, dominante aún en nuestros días. El Cuadrado del organigrama. Muy funcional para cumplir aquello para lo que está diseñado, pero muy disfuncional cuando se torna demasiado rígido para ser sensible a las necesidades de un entorno cada vez más dinámico y cambiante.
Con el surgimiento de internet y el inicio de la era la información, la hiperconectividad permite que emerja el cuarto paradigma organizacional: la Red. Liderazgo distribuido. Poder, información y conocimiento distribuidos en múltiples nodos interconectados entre sí. Permite mayor flexibilidad, agilidad y también resiliencia. Pero al actuar cada uno desde su propio interés, la fuerza convocante del propósito, puede tender a diluirse.
En la actualidad está emergiendo en distintos rincones del ruido un Quinto paradigma organizacional que integra elementos de los anteriores. Distintos autores lo nombran con palabras distintas, pero parecen referirse a fenómenos similares con ciertos patrones comunes. Tal vez aún es pronto para bautizarlo. O quién sabe, tal vez ya es tarde.
El visionario Dee Hock, adelantado a su tiempo, acuñó el concepto de organizaciones caórdicas. El propósito y los principios al centro. La estructura, flexible y auto-organizada para servir siempre al propósito.
El belga Frederick Laloux en su reciente libro "Reinventando las organizaciones" las denomina "Teal" -traducido del inglés sería verdeazulado- un marco de una escala evolutiva de colores según sus lógicas de acción. Reúne varios casos caracterizados por tres patrones: propósito evolutivo, autoorganizacion e integralidad.
El Sistema B propone las Empresas B, que son buenas para el mundo, que van Beyond Profit, más allá del lucro, buscando un Beneficio para la sociedad.
Raj Sisodia acuña el concepto de Capitalismo Consciente en torno al propósito elevado, con un liderazgo consciente, para una cultura consciente, integrando a los grupos de interés (stakeholders).
Fredy Kofman escribe sobre Empresas Conscientes. Peter Senge sobre Organizaciones que aprenden. Otto Scharmer plantea la presencia con propósito como una tecnología de acción colectiva.
Desde, la Economía del Bien Común, Christian Felber propone el Balance del Bien común, para que las empresas midan y contabilicen su contribución al bien común.
Agustín Jimenez, desde Colombia, propone el concepto de Empresas brillantes, fundadas en cuatro pilares: Propósito más allá del profit. Las empresas las hacen las personas, que son seres humanos autónomos. Organizaciones como sistemas vivos que se autoorganizan. Y las empresas pertenecen a un sistema más amplio (territorio, comunidad, actores, biosfera).
James Priest y Lili David proponen la Sociocracia3.0 como un lenguaje de patrones para la autoorganizacion.
Los practicantes del Agilismo o agilidad están introduciendo principios y técnicas en el ámbito corporativo para facilitar la transformación digital, pero se están dando cuenta de que es necesaria una evolución cultural.
¿No estamos acaso tratando de nombrar una misma intuición compartida con distintas etiquetas? ¿No es acaso el mismo perro con muchos collares?
Cada paradigma organizacional no murió con el surgimiento del siguiente. Todos ellos perviven de un modo u otro hasta hoy. Hoy tenemos un cerebro que evolucionó por milenios en círculos (nos pasan cosas cuando nos sentamos en círculo, nuestras neuronas espejo nos permiten resonar con las emociones que se amplifican como en una caja de resonancia). Hoy aún perdura una cultura de liderazgo autoritario, que proviene de la era agraria (familiar resulta en Chile el arquetipo del Patrón de fundo, heredado de la época colonial). Hoy muchos aún trabajan en organizaciones que heredaron el diseño burocrático de la era industrial y sin embargo, vivimos conectados en red gracias a que en cada teléfono a mano podemos disponer de una tecnología superior a la que tenía el Apolo XI cuando llegó a la luna.
Las señales del mundo y el mensaje de la ciencia es claro. Hay razones más que suficientes y urgentes para transitar aceleradamente hacia patrones de producción y consumo más sostenibles, o mejor, regenerativos. ¿No será mejor dejar de entramparnos en el lenguaje y ponernos a trabajar en la evolución profunda de nuestras conciencias, nuestras propias acciones, nuestra cultura y nuestros sistemas organizacionales y sociales?
Mi pasión es entrelazar mundos, hacer malabares con todas las esferas de la vida, aprender, desaprender y emprender en esta alquimia que nos transforma por dentro y por fuera, caminar con mi familia en la naturaleza, bailar salsa, contar cuentos, viajar, conversar y facilitar conversaciones con sentido, conectar la cabeza con el corazón, la lógica con la intuición, la imagen con la palabra. Y sí, a veces, escribo poesía.