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domingo, 22 de octubre de 2017

Encuentro de Parceros y Parteros

Llegué un día antes al Centro de Eventos Shalom, de la Corporación Minuto de Dios, en Tenjo, Cundinamarca, Colombia. Aquel día estaba terminando el entrenamiento del Arte de Liderar Participativamente con un Diseño para la Acción Sabia, con Octavio de Sentidos Comunes, Cecilia de Conversaciones para Todos, José del Community CoLab, Josefina de Glocalminds y Marcela de Costa Rica.

Aquella noche nos reunimos con el equipo anfitrión ampliado en la casa de Rowan en Tabio.  Sentados en unos tapetes en el suelo, descorchamos un vino, encendí el fuego en la chimenea y don Eduardo, el padre de Zulma, nos cantó unas canciones tradicionales colombianas. Simón correteaba entre nosotros. 

Mientras tanto, John, el primo de Zulma, iba y venía entre el Aeropuerto y Tenjo. En distintos turnos, trajo a Hans de Perú, Marina de Brasil, María Mercedes de Guatemala y Yaneth venezolana residente en Guatemala, y finalmente Aerin y Yeyo, de Oaxaca.

Por la mañana del jueves 12 fue llegando el resto. El equipo anfitrión ampliado hizo su check-in y preparó el espacio con un equipo de duendecillas de la belleza que habían confeccionado decenas de mariposas de origami.

Tras el almuerzo, el equipo anfitrión local dio la bienvenida. Rowan y Karen compartieron el sentido profundo del llamado. Linda y Carolina facilitaron un par de dinámicas para comenzar a conocernos lúdicamente. Primero, un tendedero social con retratos co-dibujados por otros y un juego de saltos y chocolates, que traía el dilema del prisionero a la sala: ¿cooperar o competir?¿confiar o desconfiar?

Durante el círculo de inicio, la pieza de la palabra fue circulando por cada uno de nosotros, dándonos el poder de ser escuchados con atención aquello que habláramos con intención.

El Segundo día, junto con Carolina, abrimos el Espacio Abierto. Surgieron múltiples temas de conversación:

  • Imágenes de Futuro 
  • Escuela de Guerreros de la Paz
  • El Lado Oscuro de la Colaboración
  • Coolworking
  • ¿Artesanos o guerreros?
  • Guardianes, Anfitriones, Aprendices
  • -...y otros que no recuerdo
Al terminar la tarde, tuvimos una cosecha multi-modal, con silencio, cuerpo, poesia, y artes plásticas.... y risa, muchas risas!!

Después de la cena, varios fueron a jugar el juego de los lobos, pero yo me tuve que quedar trabajando.

El tercer día, Sábado, partimos con unas citas rápidas, conversaciones interactivas breves en torno a preguntas significativas como:

  • ¿Qué te hace brillar?
  • ¿Cuál es el error del que más aprendiste?
  • ¿Cuál era tu juego favorito en la infancia?
  • ¿Qué es lo más hermoso que te han dicho?
  • ¿Quién es la  persona que más admiras?


Durante la mañana, tuvimos un día de Casa Abierta, en la que participaron otras personas para compartir historias y testimonios de su trabajo en Colombia.

Era emocionante ver a tanta gente increíble junta por primera vez. Durante la mañana, vivimos la cosecha colectiva de historias. Yo me sumé al grupo de Esperancita.

Ay, Esperancita! Hay Esperanza.
Comenzó contándonos
la historia de "La esquina más peligrosa de Bogotá",
una historia de muertos, heridos, y miedo a la Policía.
Ay, el herido!
Un día un auto, entró a la salita de su casa.
y aquella mujer se salvó por un llamado.
A Esperancita se le oucurrió llevar hojas
para recolectar firmas.
Y recogieron firma tras firma tras firma tras firma...
hasta llegar a las ciento cincuenta firmas.
Escribieron una carta con cariño a Movilidad
y la firma surtió efecto.
Allá les instalaron 7 semáforos
y hoy es la esquina más segura de todo Bogotá.

-Pero Esperancita, cuéntanos de los Wounaan!

Los primeros dieciocho wounaan llegaron a mi casa,
huyendo catorce horas a pie y en canoa por la selva.
-Les felicito, porque vienen con sus manos cargaditas de oro
Le miraban raro.
- ¿Quién sabe danzar? 
Todos levantaron la mano.
- Pues vamos a danzar al Museo del Oro!

Cuenta Esperancita que otro día les dijo:
- Si ponen la mano, van a ser limosneros siempre!
Esta vez les doy la ropa, pero no se acostumbren al pedo de la ciudad!!

Cuenta Esperancita con pena que a su amigo arquitecto lo mataron, que él les ayudó a diseñar la casa Wounaan, que hoy funciona todo organizadito por turnos.

Hoy ya son 489 los que han llegado a la ciudad. 
Llegaron porque los querían matar. 
Hoy algunos comienzan a devolverse, 
pero se encuentran con los ríos contaminados. 
Las comunidades botan la basura al río. 
Ahora estoy pensando recoger firmas 
y escribir una carta al ingeniero ambiental.
En el 91 murieron 28 wounaan porque llegó un dios negro. 
Logré comprar 56 bastones de jaibaná, 
porque el negro los quería botar al río, 
y al final, él terminó en el río.
En la selva del Chocó hay una cortina invisible.
Los afro no conocen a los wounaan.
En el 87 obtuvieron un motor con 100 firmas.
Escribió un cuento "Farú regresó a la Selva"
era la historia de un niño que vino a la ciudad
y se enfermó, su muerte convertida en cuento,
cuento-realidad-cuento.

En mi casa hay un protocolo, 
Prohibido dejar de tocar,
todo lo puede tocar.
Prohibido dejar de preguntar,
todo lo puede preguntar.

Los wounaan comen plátano, yuca, níspero, y también pescado del río
pero aveces llegan flotando  los muertos.
A los cuatro hijos los ataron a un arbol y les pasaron la motosierra.
La madre quedó sorda y ciega.
Vamos a ver un partido, me dijo el cura.
Mira el milagro, en la guerra se habrían mata'o, 

y ahí los ves jugando.
Esperanza nos hace reír...para ser valientes.

En la cosecha del mediodía, comparto:

El poder del silencio para acoger, sostener y honrar el dolor
Sin caer en la tentación de aliviarlo rápidamente
¿Qué tenemos que aprender del silencio?
¿Qué necesitamos aprender para acoger, sostener y honrar el dolor
para que se transforme en valor con humor?
¿Cómo acoger la transformación del dolor en valor?

Por la tarde, participamos en una sesión con una señora dedicada al Movimiento Auténtico, un tipo de danza-movimiento-terapia usando la imaginación activa junguiana, que nos permite explorar corporalmente algo de las bases del Processwork y la democracia profunda de Arnold Mindell.

Algunas anotaciones de ese momento...
El conflicto lo llevas en el cuerpo
El conflicto se expresa en el cuerpo
Lo no dicho del conflicto lo llevo en el cuerpo
El cuerpo me ayuda a hacer consciente lo no dicho del conflicto.

Nicolás ofreció unas cartas de lenguaje de patrones de Tom Atlee, autor del Tao de la democracia.


Al finalizar del día, durante el círculo de cierre, Karen pidió a los colombianos y residentes en Colombia que dieran un paso al frente. Fue en ese momento que la comunidad se develó a sí misma. Y quienes estábamos en el círculo periférico, los abrazamos. Después, repetimos el gesto a la inversa. La comunidad internacional entró al círculo y fue abrazada por la comunidad colombiana.

Por la noche, después de la cena, hubo una fiesta. Comenzó con un micrófono abierto. Duncan cantó una canción, conté un cuento de Benedetti, los brasileros bailaron una canción tradicional de su país...Después llegó un grupo colombiano con tambores y gaitas, para deleitarnos con sus ritmos de la Costa colombiana... y continuó con algo de Salsa, merengue y otros ritmos.

El cuarto día, celebramos la Minga en casa de Zulma y Rowan, en Tabio. Nos esperaban en un círculo, donde Marine y Mateo nos enseñaron algunos conceptos básicos de permacultura. Nos dividimos en grupos para abordar distintas tareas:

- Hacer los hoyos para plantar los árboles
- Levantar el pasto y preparar las camas del huerto
- Despedazar cartón para las camas del huerto
- Recopilar material seco y verde para las camas del huerto
- Apoyo en la cocina para el sancocho
- Grupo de organización
- y otro de arreglos para la bodega y el baño

Yo me sumé al grupo de la huerta. Con Cata, Naira e Ilona primero estuvimos preparando con palitos y cordel los pasillos de 60 cm. de ancho y camas de 80 cm. de ancho. Después, siguiendo las orientaciones de Marine y Mateo fuimos sacando tapetes de pasto con azadones y palas y volteándolos para ir armando las camas como si fuera un lasaña. Mientras tanto, llegó el gran José Barco y se puso a improvisar canciones con su guitarra, permitiéndonos acuñar un nuevo neologismo:
"trabailar": bailar mientras trabajas.



Tras el exquisito sancocho, siguieron las conversaciones en modo espacio abierto. Algunos cantaron Presi, Presi, Vice, Vice, con sus palmas. Yo me sumé al grupo de revisión de vida de la práctica del Art of Hosting, convocado por Claudia y Ana María.

Por la noche, tras la cena, ya no quedaban energías para más fiesta, pero aún así, jugamos una vez al juego de los lobos que nos enseñó Aerin. Es un juego que se juega en círculo, sentados a oscuras. El narrador explica las reglas y presenta los personajes: humanos, lobos, bruja, vidente, niña, cupido, el cazador, los amantes y alcalde. En cada ronda nocturna, los lobos pueden matar a un humano. En cada ronda diurna, el grupo elige a quien matar. La niña puede mirar entre los ojos. El vidente puede preguntar a la narradora si cada uno es un lobo. Cupido puede enamorar a los amantes. Si muere un amante, muere el otro. Si el cazador muere, se puede llevar a uno consigo. Al comienzo, el grupo nomina a un alcalde, quien tendrá voto dirimente en caso de empate. Poco a poco, van aflorando las consecuencias de los juegos ocultos de poder, de la falta de transparencia, los conflictos de interés, las intrigas palaciegas, los mecanismos de defensa y venganza, todos los ingredientes necesarios para desatar la estupidez colectiva y los escenarios de perder-perder.

El quinto día, fue de cosecha y cierre. Un tiempo de silencio con la música en portugués del Arte de Anfitriar para recorrer el salón re-leyendo las cosechas de días previos. Un tiempo de silencio para escribir. Un espacio fue abierto sin open space para hacer todo lo que quisiéramos con esas personas durante esa hora. Finalmente compartí la sesión de "La ciencia detrás de la magia del AoH". Y para terminar un círculo de cierre, donde leí el poema Parteros y Parceros, y cada uno compartió sus escritos, sus semillas, sus palabras, sus deseos e intenciones.

Y después...abrazos, abrazos, abrazos, regalos, más abrazos....
Almuerzo, Check-out con el equipo anfitrión, Un brindis con El Abuelo.
y el resto... ya es historia.

sábado, 21 de octubre de 2017

Poema integral para el Control a la Deforestación y Gestión de Bosques en Colombia

Del futuro me viene una brisa
a susurrarme al oído
que le cuentan los vientos
que le contaron los bosques
que les contó un pajarito
que en octubre de 2017
se reunieron en la capital
casi cien seres humanos
de todos los colores,
acentos y sabores.
Se sentaron en círculos,
y conversaron,  
y cosecharon
y dibujaron.

Y cuentan que su cosecha sirvió a la estrategia,
Y cuentan que compartieron una visión y un sueño
Y hubo diálogo y también tensiones
porque a tantas instituciones
les cuesta llegar a acuerdo.
Es normal, si somos humanos.

Bosques y humanos estamos entrelazados,
Nuestros destinos son uno
Ambos nos necesitamos.
El entramado del bosque,
de raíces y ramas,
de corteza y de savia
nos da alimento,
calor y sustento.
Ante la presión de la tala,
el fuego y la expansión urbana,
humanos seremos
si a colaborar aprendemos
a proteger las fuentes del agua.

Los bosques son más que madera,
Los humanos somos más que guerra.
Para cumplir la estrategia
necesitamos ser más que una Red
Seremos semilla de comunidad.
Colombia tierra de bosques,
Colombia tierra de Paz

Desde la neblina en los Andes,
los morichales de la Orinoquía
a las selvas del Chocó
y el espesor de la Amazonía,
el llamado del bosque
es el llamado de la Tierra
el llamado de los ancestros
y el de las generaciones futuras
a custodiar la vida, a convivir la paz.

lunes, 16 de octubre de 2017

Parceros y Parteros

Solo mi silencio acoge mi dolor
y la herencia de dolor
de mis ancestros y sus muertos
en las historias de mis abuelos.

Solo en  mi dolor puedo acoger tu dolor
Solo en tu silencio y mi silencio
puedo escuchar y acoger tu miedo.

Sólo en mi coraje
puedo encender tu coraje
Sólo en el presente puedo llegar
más allá del miedo y la esperanza.

Sólo aprendiendo juntos
podemos construir un futuro para todos.
Solo abriendo espacio
podemos convivir humanos, brujas,
lobos, niñas y videntes, amantes y cupidos,
y sí, también los alcaldes.

Si toda paz es interior, todo conflicto es interior.
El conflicto callado viaja en nuestro cuerpo sin palabras
Sin palabras el cuerpo, mi cuerpo, tu cuerpo no mienten.

Solo el cuerpo en silencio descubre su dolor,
su miedo, su rabia y también su coraje.

Oh, natureza silente, anfitriona de mi silencio,
territorio de memoria,
acoge nuestro cuerpo,
territorio primordial,
del cuál solo quedarán
los huesos, las semillas,
los vientos, los vientos,
las corrientes que se llevarán nuestras semillas
semillas que serán sembradas con intención
intenciones que serán sembradas con fe.
Con fe en esta comunidad que brota,
revive, fragua, cicatriza y sana sus heridas.

Sana bailando, bebiendo y celebrando, sin culpa y sin vergüenza
danzar danzar con los ojos cerrados,
lanzarse a ser uno mismo entre las flores del abismo...

Una mariposa nos trajo
a la tierra del olvido, de la memoria y la esperanza,
de la paz, la rumba y la pasión
Una rana nos llevará a la tierra rica,
al monte verde, al bosque nublado,
del quetzal y del casado,
a la cuna del perezoso y del tucán,
de la vida pura, pura vida.

Sí esa alegría,
si ese nudo en la garganta
tuviera nombre...
aunque no tuviera nombre,
un suspiro dejaría.

Sí, conozco la ciencia, pero prefiero la magia,
Sí, conozco el dolor, y prefiero la risa.
Sí, tengo miedo y actúo en el coraje.
Sí, la escasez existe y elijo la abundancia.
Sí, me duele y te perdono.
Sí, me asusta el futuro, y elijo construirlo contigo.
Sí me pesa la carga, y  camino liviano.
Sí me siento encerrado, y mi corazón está abierto.
Sí, el cuerpo me duele, y el corazón también,
y mi estúpido cerebro no descubre la diferencia.

Si todo esto emergió en estos siete años...
¿qué intención deseo sembrar para los próximos siete?
¿Cuál es el bosque que está latente y latiendo en esta semilla?

martes, 3 de octubre de 2017

The Future of Changemakers

A continuación, comparto la charla que preparé para el Congreso Internacional de AIESEC Alumni, que tuvo lugar en la hermosa ciudad de Cartagena de Indias, en Colombia, durante Julio del 2017.


WHAT DOES THE FUTURE OF CHANGEMAKER LOOK LIKE?
(Pablo Villoch)

I always say that if you want to know the future, see what the AIESECers are doing today . Learning from pioneers, from visionaries, can give you some hints about the future.

But Now I will tell you some stories from the past.

Almost 70 years ago, after the Second World War, a group of seven students from different countries gathered in Sweden and decided to create an Exchange student association to promote cultural understanding, peace and the fulfillment of humankinds potential, to change the world, one person at a time. They created AIESEC, that still changes thousands of lives.

40 years ago, in rural India, a group of young women met with a teacher. They got inspired by Mahatma Gandhi’s philosophy  and started The Barefoot College to help rural communities  become self-sufficient, empowering poor women from all over the world with sustainable technologies.

In Finland, 24 years ago, a Marketing professor posed a question to his  students: “Do you want to travel around the world and learn Marketing at the same time?”. They said YES. And they created Team Academy, a cooperative entrepreneurial school that is expanding in the five continents right now, thanks to Mondragon Team Academy. It is a business school without teachers, but with Team coaches. Without exams, but with KPIs. With real projects for real clients. And lots of travelling. They have learning journeys into three continents to run their business and their learning process.

In Brasil, 18 years ago, a group of Architecture Students realized that their University was not teaching them the kind of architecture they wanted to learn, a more participatory, community based approach. So they occupied an old abandoned theater and they started teaching the architechture they wanted to learn. That is how Warriors Without Weapons was born.

In an Ecovillage in South Africa, 18 years ago, two young teachers founded the Sustainability Institute, where they train leaders for sustainable development.

And it happened the same in Denmark with Kaospilots, in the Netherlands with Knowmads… and so on..



COMMON PATTERNS
What do all these stories have in common? What are the common patterns?
In different countries, small self-organizing teams of young people
had the courage to start something new.
All of them created learning spaces to educate new leaders, entrepreneurs, facilitators, changemakers… for a better world.

They felt the current educational system is not enough. It is not developing the skills we really need to face the challenges of our time. Climate change. Terrorism. Wars. Refugees. Drugs. Corruption. Poverty. Unemployment. AIDS.
There is no single country that can solve them. There is no single changemaker that can do that. There is no single institution… The challenges of our time demand great scale collaboration from all of us.

We cannot guess the future, but we can create it. Indeed We need to co-create it.

How can we learn together to co-create a future where we all want to live?
What if learning together is the kind of collective leadership we need today?

In which world do you prefer to wake up every morning?
-     A world where everyone expects somebody else to fix the problems
-     Or a world where everyone wakes up inspired to build a better place for all

Now I want to tell you a story from the future...
Imagine that you wake up in a world where every one can be a change maker
Imagine all those changemaker schools
·         collaborating,
·         connecting young leaders,
·         co-creating cross cultural and meaningful projects,
A world where every city, every town has a in Impact Hub, a social innovation lab, a changemaker learning program, where people from different origins learn together to cocreate the future they want to live....
Imagine a global network of learning spaces, locally rooted, globally connected, with both virtual and physical platforms.
Where a whole new generation of changemakers can play, work, learn and celebrate.
A world where everyone can be a changemaker!

CALL FOR ACTION
Well... the challenges of our time are exponential.
However, the speed of our changemakers production is not exponential.
How can we accelerate our capacity to inspire, connect, and empower a whole generation of new changemakers to dedicate their life for a better world?

Now, I think that if you want to see the future, IMAGINE what could happen if Team Academy, Kaospilot, MSLS, the impact Hub network, Warriors without Weapons, AIESEC and all those changemakers schools just get together, sit on a circle, connect, learn from each other, cross-polinate each other, coinspire and create conditions for a new generation of changemakers to learn and empower themselves.

Being a changemaker …is not only about making changes.
Changemakers are not only happy clappy people playing with post its
Being a changemaker is a learning journey, an  inner journey and an outer journey.
Being a changemaker is an emotional rollercoaster of
·         joy, sadness,
·         fear and courage,
·         ceaseless cycles of failures, learning and success, rage,
·         frustration, enthusiasm, pain and hope..
·         sometimes, several times a day…
We need silence and introspection to connect with our higher self, with our purpose...re-energizing your self to energize others.

“The plain fact is that the planet does not need more successful people. But it does desperately need more peacemakers, healers, restorers, storytellers, and lovers of every kind. It needs people who live well in their places. It needs people of moral courage willing to join the fight to make the world habitable and humane. And these qualities have little to do with success as we have defined it." 
(David Orr 


If you are a parent...
If you  are an entrepreneur...
If you are an activist,,,
If you are a leader in charge of a team.,,
 What can you do to create / inspire / empower… more changemakers around you?

I am sure that in your country, there are already amazing people prototyping amazing things.
Come on, go and support them!

What can we do locally to contribute to a new generation for changemakers worldwide?
Previous generations—our parents and grandparents…- didn’t have the knowledge and the technology we have today. They didn’t have internet, google, smartphones!

Our generation , I  don meant those who are in their 30s or their 40s of 50s
I mean all those who live on this Earth today, all of us
We have the technology, science, knowledge… 
we have a responsibility for the next generations
but do we really have the courage?
Do we really have the willpower?

I must confess that I bring more questions than answers
We already know the consequences of absence of leadership in a team or a local committee.
We have also tasted the power of collective leadership when it is truly in service of a shared vision, a higher purpose for the common good.

What if leadership is the most important and abundant renewable energy of our time?
Are we really harnessing it? Are we unleashing all its potential?

What is the legacy of our generation? …  What will be your legacy?
·         Are we leaving enough changemakers for the next generation?
·         Are we giving space for the next generation of changemakers to shine?
·    
    We are here to shine. Because when we shine, we ignite others, we illuminate ...
    when we put our light in service of others, we shine and let others to find and ignite their own light….
How can we all shine in this world?
Transforming what exists and conserving what matters, both demand vital energy.
Where are you putting your vital energy?
Where do you want to put your vital energy in this life?
Transforming the old? Creating the new? It is up to you.


In the same conference, Peace Nobel Price Presidente Santos gave an inspiring speech to the young aiesec changemakers from all over the Planet, appealing to their leadershipt to serve a peaceful world.

lunes, 3 de octubre de 2016

Aguacero


Aguacero en el alma, 
aguacero en las urnas,
aguacero en las calles de Bogotá,
llueve en el Cauca, la Guajira, el Chocó,
el Meta, Medellín, Cali,
en el Putumayo y Boyacá.

En una balanza, juzga un pueblo
el hambre de Paz contra la sed de Justicia.
De testigo, una mayoría sorda, ciega
silenciosa e indiferente, dormida de consumo,
abúlica en la abstención sin abstinencia.
Las víctimas, que ya pagaron su precio,
aún esperan a quienes no lo pagaron.
Si la paz tiene un precio,
para muchos es muy alto.

Sí.. No... No sé... 
Atrás quedaron las camisas blancas,
los aplausos, los abrazos,
los perdones y la palomas.
Fotos que hicieron historia
demasiado pronto,
sin tiempo para la memoria ni el olvido.

Atrapada en la indolencia
media patria duele de dolor,
dolor de patria entera,
aprieta los dientes de rabia,
de rabia ahogada en la impotencia.

Unos no tenían plan B,
Otros no tenían propuestas.
Uribes y Santos, Justos y Pecadores,
ya no quedan piedras por tirar.
Una vez más, la paz politizada, 
y los territorios fragmentados.
Y ahora un pueblo en tinieblas
sin respuestas.

Cientos de palomas vuelan,
cruzan el cielo, se escapan...
y de sus plumas caen
la esperanza, la verdad
 y la fe en la democracia.

Las heridas aún están abiertas,
Las armas aún humeantes,
La sangre aun caliente.

Atrás quedaron los fusiles, las montañas,
la selva, las guerrillas, los secuestros...

Por delante, no queda más que caminar paso a paso,
construir puentes avanzando sobre abismos,
tener el coraje de colaborar con los enemigos,
sentarse junto al contrincante,
conversar, dialogar, negociar.. 
cultivar el arte de la palabra,
hasta que las velas no ardan,
hasta que encontremos un futuro donde
encarnemos un nosotros con los otros.

viernes, 13 de marzo de 2015

El Llamado de la Montaña 2015

Relato etnográfico de mi participación
 en el Llamado de la Montaña 2015

Cuando recibí la invitación por las redes sociales, lo primero que me llamó la atención fue el dibujo de aquel vistoso y colorido colibrí junto a la montaña verde.  El corazón del colibrí es el más grande del reino animal, en proporción a su tamaño. Solo un corazón así le permite agitar sus alas a tal velocidad. Y fue así como mi corazón de colibrí saltó de alegría con la mera posibilidad de asistir al encuentro.

El lugar elegido, el territorio del Pueblo Misak en el resguardo indígena de Silvia, Guambia, en las montañas del Cauca era muy significativo. El Cauca ha sido una región muy golpeada por la guerra que se vive en Colombia durante décadas, llegando a ser considerada como zona roja. A su vez, el territorio Misak ha sido el corazón del movimiento indígena por la defensa del territorio y la identidad.

En el terminal terrestre de Cali coincidí en el bus con otros participantes del encuentro, fácilmente reconocibles por la vestimenta y las grandes mochilas. Las instrucciones eran claras y precisas. Unas tres horas hasta Piendamó por carretera, atravesar caminando el pueblo hasta tomar otro bus a Silvia y en el parque de Silvia tomar un jeep o colectivo hasta la Misak Universidad.

Cuando llegamos, ya había comenzado la primera plenaria, en la que Beatriz Arjona del Consejo deAsentamientos Sustentables de las Américas estaba relatando la historia desde el primer Llamado. Las autoridades Misak presentes también dieron su bienvenida y se realizaron los correspondientes rituales y ceremonias de inicio.

Mientras armaba la tienda de campaña, vislumbré a mi amiga Zulma, a quien no veía desde hacía cinco años en Karlskrona, y nos fundimos en un alegre abrazo. Su pareja, Rowan me entregó unos frutos secos y una granadilla para paliar el hambre del viajero. Tímidamente, le pregunté a Zulma:

-“Y esto cómo se come?”
-“No hay forma decente de comerse una granadilla” – me respondió.

En un comienzo nos decían, “Por favor, eviten fotografiar los rituales sagrados”. Después eran los misak quienes nos fotografiaban con sus tablets. Tras la cena, los “médicos” locales prescribieron un “refrescamiento” para armonizar energéticamente a todos los recién llegados con el sentir del territorio. Esa fue una impactante inmersión cultural en la cosmovisión Misak. Según logré entender, según su creencia, el Territorio Misak como ente siente tu presencia, tu respiración, tu latido del corazón, si gritas, si vienes con miedo... y el cambiante microclima local es una respuesta al estado anímico de los visitantes. Ya era de noche y los médicos se habían instalado en un extremo de la cancha para realizar su ritual. Un fueguito, hojas de coca, un pagamiento a la Pachamama y probablemente otras sustancias desconocidas. Nos pidieron colocarnos sentados en una fila curva en media luna y esperar, esperar, esperar…. Esperar. No podían decirnos si serían diez minutos, media hora o más. Se demorarán lo que se tengan que demorar. Bienvenidos al tiempo Misak. Kairós llamaban los griegos al tiempo divino o tiempo emocional. Pasaron varias horas. Opté por no mirar el reloj del teléfono celular. De hecho, opté por apagarlo, pues no tendría cómo cargar batería durante la semana. Algunos tocaban flautas, otros guitarras, algunos comenzaron a cantar.

Otros permanecíamos en silencio, tratando de mantenernos presentes, con la mente abierta, suspendiendo los propios juicios –en mi caso venían juicios como neohippismo, vmeme verde, boomeritis, tapón evolutivo-, sintiendo progresivamente el frío, la humedad y el entumecimiento del cuerpo. Por breves momentos, una leve brisa abrió un claro entre las nubes y  pudimos contemplar con regocijo y admiración las estrellas que titilaban al son de la sinfonía de grillos que nos circundaba. Qué bendición.

Por fin aparecieron los brujos. A esa hora pude concluir que su figura se acercaba más a ese arquetipo ancestral que a la concepción occidental de médicos. Uno a uno, entregaban hojas de coca e invitaban a lavarte las manos y rostro. Su presencia realmente traía simbólicamente lo sombrío del inconsciente.

A la mañana siguiente, tras el desayuno y tras una muestra de bailes folklóricos postergada a causa del refrescamiento, comenzó el plenario “Territorio, Sustentabilidad y Buen Vivir”, moderado por el señor Hildebrando Vélez, tan reconocido como perseguido activista y académico ligado a las causas socio-ambientales. Representantes de diversos pueblos originarios presentes en Colombia compartieron sus testimonios, con algunas perlitas de sabiduría ancestral. Auténticos tesoros humanos vivos, portadores de cosmovisiones milenarias. Sentí como un milagro que perduren tras más de cinco siglos de resistencia. Zulma con sus rotuladores de colores iba registrando la síntesis visual de  los contenidos sobre papel kraft.

(incorporaré aquí imágenes de las anotaciones de la moleskine)

La metodología elegida para el evento, el denominado Consejo de Visiones, permitía que cada participante pudiera elegir una temática o más para profundizar. Entre las temáticas posibles estaban:
  • -          Consejo de Educación
  • -          Consejo de Ecología y permacultura
  • -          Consejo de Asentamientos Sustentables
  • -          Consejo de Sanación, Espiritualidad, ancestralismo, consejo de mayoras y mayores
  • -          Consejo de Jóvenes
  • -          Consejo de Niños
  • -          Consejo de Economía Solidaria
  • -          Consejo de Arte y Cultura
  • -          Consejo de Redes y Movimientos Sociales

Por la mañana fui al consejo de Asentamientos Sustentables, pues tenía curiosidad por escuchar de mecanismos de convivencia y resolución de conflictos usados en ecoaldeas y aprender más de modelos como la holocracia y sociocracia. La primera sesión consistió en una meditación guiada, prestando atención a la respiración. “Tu cuerpo es tu territorio primordial” “Pestañear conscientemente, mirando hacia fuera, mirando hacia dentro”

Por la tarde, acudí al Consejo de Educación, que era dinamizado por Zulma, Rowan y Paola. Durante la sesión, dos mayores Misak docentes de la Misak Universidad nos expusieron cómo se organiza la autoridad, su sistema educativo y sus vínculos con el sistema familiar, productivo y político-administrativo. Uno de los ponentes, profesor de Administración articuló su propuesta de la Minga como Modelo gerencial. Al conversar con uno de sus estudiantes, le pregunté cómo hacen en su educación para conectar a las personas con la naturaleza. Su respuesta me sorprendió profundamente: 

“La conexión con la tierra comienza desde antes de la concepción. Antes de concebirme, mi madre soñó con un colibrí. Y cuando nací, mi madre sembró mi ombligo en el huerto, junto a nuestra casa”. 

La sesión culminó con un inspirador círculo en el que cada asistente declaró cuál debiera ser un ingrediente para construir una educación consciente que reconecte con la naturaleza, con la vida.

(transcribiré aquí cosecha del cuaderno)

La segunda noche mágica nos sorprendió con una obra de teatro presentada por una compañía familiar de una eco-aldea. No recuerdo el título, creo recordar algo relacionado con el cuarto sol de los mayas.  La representación era de una impactante belleza visual, reforzada por la simbólica presencia del abuelo fuego al centro del aforo. Tras una impactante entrada de escenas que mostraban la decadencia humana marcada por la violencia y el abuso,  progresivas apariciones de elementos naturales como el agua, el fuego, el planeta iban desnudando progresivamente a un hombre, quitándole capas de vicio, gula, arrogancia, ignorancia y otros males. 



Tras la obra de teatro, un grupo musical Misak con su vestimenta tradicional –mallku gris, falda azul, bufanda, bombín negro- preparó sus instrumentos – guitarra eléctrica, bajo, batería…- y cuando comenzaron a tocar algo parecido a rancheras mexicanas, yo me sentí abrumado por tanto eclecticismo. Ya me disponía a hacer mutis por el foro y retirarme a mis aposentos, cuando sentí que una mano me agarraba de la muñeca arrastrándome hasta la pista de baile. Así, casi sin darme cuenta, terminé bailando el frenético ritmo de la carranga campesina por primera vez con mi amiga Zulma. La cucharita, la gallinita..

El viernes por la mañana, el panel se titulaba “Territorio y Procesos de Paz”. Esta vez don Hildebrando hizo algo más que repartir el micrófono. Invocó a los ausentes, los caídos, los desaparecidos... Pidió un minuto de silencio por los 43 estudiantes cruelmente asesinados en Ayotzinapa, México. Y declaró unas palabras que aun retumban en mi pecho.  
Aquí estamos los que cuidamos los páramos. Aquí estamos los que cuidamos el agua de los ríos. Aquí estamos los que cuidamos las nubes que nos regalan la lluvia. Aquí estamos los que cuidamos las semillas… Ahó! 
Esto fue solo una señal, un anticipo de lo que sería una intensa, vibrante y profunda mañana de presencia colectiva, de testimonios que tocan el corazón, de voces quebradas y ojos brillantes. Creo que fue en ese momento cuando tres músicos misak  tocaron el tambor y la quena. En silencio, de pie, sintiendo la música del llamado de la montaña, yo ya no pude contener mi llanto. Como en un suspiro, brotaron en mi todos los momentos en que había sentido en mi vida eso que llamaba sin saberlo, el Llamado de la Montaña. Vinieron a mí recuerdos –algunos de ellos casi olvidados- de las primeras montañas que subí en mi niñez con Gazte Makaldia, de los primeros círculos de silencio por la paz allá en la plaza de mi barrio en el País Vasco, del dolor, la rabia y el coraje despertados por la violencia, vinieron a mí escenas los paisajes de la sierra Norte de Oaxaca en México y la comunidad de Cuajimoloyas, del trabajo en Farellones y del cuidado del Santuario de YerbaLoca en Chile… y de pronto, al son de aquella quena y al latido de aquel tambor, lo supe. El llamado de la Montaña es el llamado a trabajar por la Paz, por la interculturalidad, por la sostenibilidad, la regeneración, la convivencia en armonía entre humanos con toda forma de vida. El llamado de la montaña no es un llamado que hacen los humanos, es un llamado que hace nuestra Madre Tierra, a cuidarnos, a sanarnos, a reconciliarnos, a honrar y custodiar pasado, presente y futuro.

A ese breve y profundo momento musical siguieron los testimonios de algunos  líderes indígenas y mestizos que compartieron con emoción sus historias de vida y lucha por la dignidad de sus pueblos, las mujeres, la defensa de las semillas, de los derechos humanos. Gloria Cuadras –ex alcaldesa de Apartadó un pueblo que sufrió una horrible masacre- nos hizo llorar a muchos con su relato, especialmente cuando mencionó los dibujos de una niña testigo del sufrimiento.  Y finalmente Jorge Calero, que apeló a la responsabilidad que tienen las eco-aldeas en contribuir a los procesos de paz en Colombia.

Documentación gráfica del Panel sobre Territorio y Procesos de Paz, realizada por Zulma Patarroyo de Pataleta


llamado de la Montaña 2015 from pataleta on Vimeo.

Terminado el panel, nos fuimos a sembrar árboles a una ladera en la orilla del río Piendamó. Allí coincidí con Lina, de la Asociación de Egresados de Uniandes, a quien había conocido unos días antes durante el taller Cocrealab de innovación colaborativa para la sostenibilidad organizado por el nodo glocal de Cali.

Por la tarde, después de un frugal almuerzo, tuvimos la sesión del Consejo de Educación. En esta ocasión, estábamos sentados en el tipi, con el fuego –abuelo fuego- al centro. Usamos el método de pecera (fishbowl) para compartir historias de distintas iniciativas de educación alternativa. Comenzó Jorge, compartiendo su experiencia con la Universidad Gaia, que ofrece cursos virtuales de pre y posgrado en diseño regenerativo de asentamientos sustentables.

Yo compartí la experiencia de la Escuela de Innovación Social que hemos desarrollado en el CoLab de la Pontificia Universidad Católica de Chile formando agentes de cambio inspirados en las escuelas KaosPilot (Dinamarca), Tiimi Akatemia (Finlandia) y Guerreros Sin Armas (Brasil).

Después tomaron la palabra la fundadora y directora del Colegio Alas de Cali -inspirado en la pedagogía para la paz- y un académico de la Universidad del Valle que desde la InvestigaciónAcción Participativa, los trabajos de Orlando Fals Borda, Paulo Freire y otros, había acompañado el surgimiento de la Misak Universidad durante décadas, relacionándolo con el emerger de otras universidades indígenas en otros países de América Latina.

Pero lo que marcó la diferencia aquella tarde fue el testimonio de un abuelo, vestido enteramente de blanco, con un gorrito blanco, proveniente de una comunidad Muiska, quien nos relató detalladamente las enseñanzas de un mamo de la Sierra Nevada de Santa Marta, acerca de su visión ancestral educativa de cómo se transmite la cosmovisión a lo largo de todo el ciclo de vida, desde la preconcepción, el nacimiento, los primeros pasos, las primeras palabras, la primera menstruación, la primera relación sexual … hasta la muerte.  “Así se siembra la gente” repetía una y otra vez.

Cuando salimos del tipi, ya era de noche. Habían pasado más de tres horas sentados, escuchando historias en torno al fuego. Aunque como facilitador, nunca habría diseñado un espacio de aprendizaje como aquel, me dejé sorprender por la presencia colectiva y la profundidad de la escucha lograda.

La penúltima noche mágica tuvo micrófono abierto de artistas invitados. Un gracioso malabarista italiano, un cuentacuentos colombiano, un guitarrista corso, y el entrañable coro del colegio Alas, que cantó dos emotivas canciones por la paz. Una joven misak estudiante de trabajo social se me acercó entusiasta y me sorprendió al pedirme ser amigos por Facebook.

El sábado era el día de la acción, de la colaboración, de la Minga, organizada enteramente por los Misak. Por la mañana nos despertaron al son de guitarras, flautas y tambores. Desayuno rápido y partió la marcha ritual. La caracola primero, después los músicos y las abuelas, y después todos los demás. Ojalá en dos filas, hombres a un lado, mujeres al otro. Al igual que en otros rituales, las mujeres en su luna debían quedarse en el campamento, con un círculo de mujeres especial para ellas.  Caminamos en silencio los pocos kilómetros que separaban el resguardo indígena de la plaza del pueblo de Silvia. Unas cuadras más allá de la plaza nos esperaba la chiva –nombre local para camión de sobrecargado transporte rural -  que nos llevaría al campo que íbamos a sembrar con alisos y pililén.  Según la creencia local, los pililén sirven para “sembrar agua”,  pues contribuyen a preservar los pozos de agua y humedales.

Aquí, una sincronía significativa, mi único apellido vasco por parte de mi abuela paterna, originario del Valle del Baztán, Alzugaray, significa alisal alto, un bosque de alisos en lo alto. Nunca antes había visto, tocado o plantado un aliso. Y tuve que venir hasta acá, al corazón del territorio Misak, en las montañas de Guambia, para plantar mi primer aliso y reconectarme con el origen de mi apellido, con mis raíces familiares.

Precisamente, ese día tomé contacto con varios españoles. Un chico de Santander, otro de Valencia, una catalana, uno medio andaluz. Mientras íbamos plantando los alisos y pililenes, ya bastante sucios por el barro, comenzó un tremendo aguacero. Ante el inmenso chaparrón, no nos quedó otra alternativa que guarecernos bajo unos árboles y esperar durante alrededor de una hora hasta que escampara. Una vez que cesó la intensidad de la lluvia, pudimos salir de nuestro improvisado refugio y empezar una cadena humana de unos dos kilómetros para transportar los arbolitos hasta su lugar de siembra. Al final de la minga logramos transportar y sembrar mil setecientos arbolitos.  Sin duda, fue emocionante e inspirador sentir el poder de la acción con intención regenerativa, la capacidad de la comunidad de colaborar con entusiasmo, superando alegremente el barro, la lluvia y el cansancio en aquella minga.

De regreso al refugio, nos esperaba una rica y reponedora sancocha, una sopita con carne, para que volviera el alma al cuerpo, y recuperarse del frío húmedo y el cansancio. Cuando ya estaba por fin sentado en una piedra con mi plato humeante sobre las piernas y la boca abierta para saborear la segunda cucharada, una voz desde lejos pidió ocho hombres fuertes para ayudar a mover una ambulancia en apuros que había quedado atrapada en el barro.  Allí quedó la sopa. Y partí raudo al servicio. Nos juntamos varios hombres, y finalmente resultó que había que caminar varios kilómetros hasta llegar a la ambulancia. Más de una hora después, al volver, mi sopita  ya estaba fría, así que me sirvieron un nuevo plato de sopa caliente y lo degusté con fruición.

La última noche hubo varios grupos musicales, incluida la infaltable carranga y otros bailes Misak. Pero la banda que se llevó más aplausos fue una banda denominada Campo y Sabor. Cada una de sus canciones, entrelazadas con un castizo sentido del humor y consignas por la soberanía alimentaria,  estaba dedicada a un vegetal, planta, semilla o fruta. Así, cantaron, y sobre todo, bailamos al son del mango, la guayaba, el lulo, la naranjilla, la papa, el café, el cilantro, el aguacate…




A la mañana siguiente, desperté temprano para ayudar a preparar los murales de la evaluación, en los que diseñamos unas preguntas en español y en lengua misak, para que los participantes volcaran sus observaciones (ver), emociones (sentir), sugerencias (pensar), compromisos de acción (actuar). Ver sentir, pensar y actuar son las cuatro dimensiones de la existencia, según el pensamiento Misak.

La última mañana fue bella. Amaneció un cielo radiante, como si las montañas se hubieran puesto su mejor ropaje para honrar nuestra despedida. Danzamos tres danzas de la paz que aún reverberan en mi recuerdo. Ayun Mapu,Newen Mapu –en mapudungun, Amor a la tierra, y Fuerza a la tierra,  para agradecer al territorio Misak por su buena acogida. Después danzamos al son de “Fuerzas de la paz” -inspirado en una canción popular rusa- para desear la paz en Colombia y toda la tierra. Y para terminar, “Inlakech, alaken” saludo maya que significa Yo soy tu, tú eres yo, celebrando los lazos de aquella naciente comunidad humana. Terminó con una veloz y alegre ronda donde todos, incluidas abuelas, niños, jóvenes y adultos cantamos, reímos, corrimos y gozamos.

Al mediodía comenzó la instancia de cosecha, donde cada consejo compartió sus reflexiones, aprendizajes y compromisos. Y  se celebró con una hermosa y sencilla ceremonia de cierre, agradecimiento y despedida.

Ya en el furgón de regreso, reíamos con Oscar, Zulma, Rowan y sus niñas, recordando mi primera granadilla, saboreando mi primer mango –sí, de esos que te dejan hilos entre los dientes-, mi primera carranga, mi primer aborrajado… en fin, dicen que la primera vez nunca se olvida.