domingo, 22 de octubre de 2017

Encuentro de Parceros y Parteros

Llegué un día antes al Centro de Eventos Shalom, de la Corporación Minuto de Dios, en Tenjo, Cundinamarca, Colombia. Aquel día estaba terminando el entrenamiento del Arte de Liderar Participativamente con un Diseño para la Acción Sabia, con Octavio de Sentidos Comunes, Cecilia de Conversaciones para Todos, José del Community CoLab, Josefina de Glocalminds y Marcela de Costa Rica.

Aquella noche nos reunimos con el equipo anfitrión ampliado en la casa de Rowan en Tabio.  Sentados en unos tapetes en el suelo, descorchamos un vino, encendí el fuego en la chimenea y don Eduardo, el padre de Zulma, nos cantó unas canciones tradicionales colombianas. Simón correteaba entre nosotros. 

Mientras tanto, John, el primo de Zulma, iba y venía entre el Aeropuerto y Tenjo. En distintos turnos, trajo a Hans de Perú, Marina de Brasil, María Mercedes de Guatemala y Yaneth venezolana residente en Guatemala, y finalmente Aerin y Yeyo, de Oaxaca.

Por la mañana del jueves 12 fue llegando el resto. El equipo anfitrión ampliado hizo su check-in y preparó el espacio con un equipo de duendecillas de la belleza que habían confeccionado decenas de mariposas de origami.

Tras el almuerzo, el equipo anfitrión local dio la bienvenida. Rowan y Karen compartieron el sentido profundo del llamado. Linda y Carolina facilitaron un par de dinámicas para comenzar a conocernos lúdicamente. Primero, un tendedero social con retratos co-dibujados por otros y un juego de saltos y chocolates, que traía el dilema del prisionero a la sala: ¿cooperar o competir?¿confiar o desconfiar?

Durante el círculo de inicio, la pieza de la palabra fue circulando por cada uno de nosotros, dándonos el poder de ser escuchados con atención aquello que habláramos con intención.

El Segundo día, junto con Carolina, abrimos el Espacio Abierto. Surgieron múltiples temas de conversación:

  • Imágenes de Futuro 
  • Escuela de Guerreros de la Paz
  • El Lado Oscuro de la Colaboración
  • Coolworking
  • ¿Artesanos o guerreros?
  • Guardianes, Anfitriones, Aprendices
  • -...y otros que no recuerdo
Al terminar la tarde, tuvimos una cosecha multi-modal, con silencio, cuerpo, poesia, y artes plásticas.... y risa, muchas risas!!

Después de la cena, varios fueron a jugar el juego de los lobos, pero yo me tuve que quedar trabajando.

El tercer día, Sábado, partimos con unas citas rápidas, conversaciones interactivas breves en torno a preguntas significativas como:

  • ¿Qué te hace brillar?
  • ¿Cuál es el error del que más aprendiste?
  • ¿Cuál era tu juego favorito en la infancia?
  • ¿Qué es lo más hermoso que te han dicho?
  • ¿Quién es la  persona que más admiras?


Durante la mañana, tuvimos un día de Casa Abierta, en la que participaron otras personas para compartir historias y testimonios de su trabajo en Colombia.

Era emocionante ver a tanta gente increíble junta por primera vez. Durante la mañana, vivimos la cosecha colectiva de historias. Yo me sumé al grupo de Esperancita.

Ay, Esperancita! Hay Esperanza.
Comenzó contándonos
la historia de "La esquina más peligrosa de Bogotá",
una historia de muertos, heridos, y miedo a la Policía.
Ay, el herido!
Un día un auto, entró a la salita de su casa.
y aquella mujer se salvó por un llamado.
A Esperancita se le oucurrió llevar hojas
para recolectar firmas.
Y recogieron firma tras firma tras firma tras firma...
hasta llegar a las ciento cincuenta firmas.
Escribieron una carta con cariño a Movilidad
y la firma surtió efecto.
Allá les instalaron 7 semáforos
y hoy es la esquina más segura de todo Bogotá.

-Pero Esperancita, cuéntanos de los Wounaan!

Los primeros dieciocho wounaan llegaron a mi casa,
huyendo catorce horas a pie y en canoa por la selva.
-Les felicito, porque vienen con sus manos cargaditas de oro
Le miraban raro.
- ¿Quién sabe danzar? 
Todos levantaron la mano.
- Pues vamos a danzar al Museo del Oro!

Cuenta Esperancita que otro día les dijo:
- Si ponen la mano, van a ser limosneros siempre!
Esta vez les doy la ropa, pero no se acostumbren al pedo de la ciudad!!

Cuenta Esperancita con pena que a su amigo arquitecto lo mataron, que él les ayudó a diseñar la casa Wounaan, que hoy funciona todo organizadito por turnos.

Hoy ya son 489 los que han llegado a la ciudad. 
Llegaron porque los querían matar. 
Hoy algunos comienzan a devolverse, 
pero se encuentran con los ríos contaminados. 
Las comunidades botan la basura al río. 
Ahora estoy pensando recoger firmas 
y escribir una carta al ingeniero ambiental.
En el 91 murieron 28 wounaan porque llegó un dios negro. 
Logré comprar 56 bastones de jaibaná, 
porque el negro los quería botar al río, 
y al final, él terminó en el río.
En la selva del Chocó hay una cortina invisible.
Los afro no conocen a los wounaan.
En el 87 obtuvieron un motor con 100 firmas.
Escribió un cuento "Farú regresó a la Selva"
era la historia de un niño que vino a la ciudad
y se enfermó, su muerte convertida en cuento,
cuento-realidad-cuento.

En mi casa hay un protocolo, 
Prohibido dejar de tocar,
todo lo puede tocar.
Prohibido dejar de preguntar,
todo lo puede preguntar.

Los wounaan comen plátano, yuca, níspero, y también pescado del río
pero aveces llegan flotando  los muertos.
A los cuatro hijos los ataron a un arbol y les pasaron la motosierra.
La madre quedó sorda y ciega.
Vamos a ver un partido, me dijo el cura.
Mira el milagro, en la guerra se habrían mata'o, 

y ahí los ves jugando.
Esperanza nos hace reír...para ser valientes.

En la cosecha del mediodía, comparto:

El poder del silencio para acoger, sostener y honrar el dolor
Sin caer en la tentación de aliviarlo rápidamente
¿Qué tenemos que aprender del silencio?
¿Qué necesitamos aprender para acoger, sostener y honrar el dolor
para que se transforme en valor con humor?
¿Cómo acoger la transformación del dolor en valor?

Por la tarde, participamos en una sesión con una señora dedicada al Movimiento Auténtico, un tipo de danza-movimiento-terapia usando la imaginación activa junguiana, que nos permite explorar corporalmente algo de las bases del Processwork y la democracia profunda de Arnold Mindell.

Algunas anotaciones de ese momento...
El conflicto lo llevas en el cuerpo
El conflicto se expresa en el cuerpo
Lo no dicho del conflicto lo llevo en el cuerpo
El cuerpo me ayuda a hacer consciente lo no dicho del conflicto.

Nicolás ofreció unas cartas de lenguaje de patrones de Tom Atlee, autor del Tao de la democracia.


Al finalizar del día, durante el círculo de cierre, Karen pidió a los colombianos y residentes en Colombia que dieran un paso al frente. Fue en ese momento que la comunidad se develó a sí misma. Y quienes estábamos en el círculo periférico, los abrazamos. Después, repetimos el gesto a la inversa. La comunidad internacional entró al círculo y fue abrazada por la comunidad colombiana.

Por la noche, después de la cena, hubo una fiesta. Comenzó con un micrófono abierto. Duncan cantó una canción, conté un cuento de Benedetti, los brasileros bailaron una canción tradicional de su país...Después llegó un grupo colombiano con tambores y gaitas, para deleitarnos con sus ritmos de la Costa colombiana... y continuó con algo de Salsa, merengue y otros ritmos.

El cuarto día, celebramos la Minga en casa de Zulma y Rowan, en Tabio. Nos esperaban en un círculo, donde Marine y Mateo nos enseñaron algunos conceptos básicos de permacultura. Nos dividimos en grupos para abordar distintas tareas:

- Hacer los hoyos para plantar los árboles
- Levantar el pasto y preparar las camas del huerto
- Despedazar cartón para las camas del huerto
- Recopilar material seco y verde para las camas del huerto
- Apoyo en la cocina para el sancocho
- Grupo de organización
- y otro de arreglos para la bodega y el baño

Yo me sumé al grupo de la huerta. Con Cata, Naira e Ilona primero estuvimos preparando con palitos y cordel los pasillos de 60 cm. de ancho y camas de 80 cm. de ancho. Después, siguiendo las orientaciones de Marine y Mateo fuimos sacando tapetes de pasto con azadones y palas y volteándolos para ir armando las camas como si fuera un lasaña. Mientras tanto, llegó el gran José Barco y se puso a improvisar canciones con su guitarra, permitiéndonos acuñar un nuevo neologismo:
"trabailar": bailar mientras trabajas.



Tras el exquisito sancocho, siguieron las conversaciones en modo espacio abierto. Algunos cantaron Presi, Presi, Vice, Vice, con sus palmas. Yo me sumé al grupo de revisión de vida de la práctica del Art of Hosting, convocado por Claudia y Ana María.

Por la noche, tras la cena, ya no quedaban energías para más fiesta, pero aún así, jugamos una vez al juego de los lobos que nos enseñó Aerin. Es un juego que se juega en círculo, sentados a oscuras. El narrador explica las reglas y presenta los personajes: humanos, lobos, bruja, vidente, niña, cupido, el cazador, los amantes y alcalde. En cada ronda nocturna, los lobos pueden matar a un humano. En cada ronda diurna, el grupo elige a quien matar. La niña puede mirar entre los ojos. El vidente puede preguntar a la narradora si cada uno es un lobo. Cupido puede enamorar a los amantes. Si muere un amante, muere el otro. Si el cazador muere, se puede llevar a uno consigo. Al comienzo, el grupo nomina a un alcalde, quien tendrá voto dirimente en caso de empate. Poco a poco, van aflorando las consecuencias de los juegos ocultos de poder, de la falta de transparencia, los conflictos de interés, las intrigas palaciegas, los mecanismos de defensa y venganza, todos los ingredientes necesarios para desatar la estupidez colectiva y los escenarios de perder-perder.

El quinto día, fue de cosecha y cierre. Un tiempo de silencio con la música en portugués del Arte de Anfitriar para recorrer el salón re-leyendo las cosechas de días previos. Un tiempo de silencio para escribir. Un espacio fue abierto sin open space para hacer todo lo que quisiéramos con esas personas durante esa hora. Finalmente compartí la sesión de "La ciencia detrás de la magia del AoH". Y para terminar un círculo de cierre, donde leí el poema Parteros y Parceros, y cada uno compartió sus escritos, sus semillas, sus palabras, sus deseos e intenciones.

Y después...abrazos, abrazos, abrazos, regalos, más abrazos....
Almuerzo, Check-out con el equipo anfitrión, Un brindis con El Abuelo.
y el resto... ya es historia.
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