martes, 17 de octubre de 2017

Inteligencia Colectiva frente a la Estupidez Colectiva

Comparto aquí la columna publicada en el Blog de Acción Empresas

Durante la última semana de septiembre visitó Chile el académico del M.I.T. Otto Scharmer, reconocido autor de “Teoría U”, un marco para el liderazgo transformador y la innovación profunda. Reunido en un taller reflexivo con numerosos líderes de diversos sectores planteó una pregunta que quedó flotando en el aire: ¿Por qué generamos colectivamente resultados que nadie desea?
Acuñaré el concepto de estupidez colectiva para describir ese fenómeno social que se desencadena cuando un grupo genera –consciente o inconscientemente- resultados con impactos que nadie desea, que en el largo plazo terminan perjudicando  sus propios intereses y los de la sociedad (Cipolla). Posiblemente, nadie se levanta cada mañana con el propósito de contribuir deliberadamente a la insostenibilidad, al cambio climático o a la desigualdad. Pero finalmente, en el diario vivir muchos terminamos –consciente o inconscientemente- tomando decisiones que contribuyen a perpetuar el status quo.

¿Qué condiciones desencadenan la estupidez colectiva? Enumero aquí diez patrones que he observado reiteradamente a partir de mi trabajo como facilitador en diversos países, culturas y sectores:

  • El aislamiento de las élites en burbujas que les impiden sentir los impactos de las decisiones que toman, lo que les lleva a desconectarse de la realidad circundante
  • La homogeneidad –a veces casi endogámica- de los grupos con poder, que les dificulta empatizar con la diversidad
  • La falta de transparencia, antagonismos mutuos y conflictos de interés implícitos que gatillan quiebres de confianza
  • La fragmentación de la información por diseños mecanicistas y excesos de burocracia.
  • La incapacidad de detectar oportunamente cambios del entorno y la incapacidad de cambiar a tiempo los patrones de comportamiento
  • La incapacidad colectiva de aprender de los errores, producto de liderazgos arrogantes, que no reconocen sus equivocaciones
  • Contextos emocionales marcados por el temor a ser juzgado, donde se inhibe la autenticidad y la iniciativa
  • Excesivo foco en detalles y la sobre-argumentación, que desvían la atención y la energía
  • Pérdida de vista del propósito, o desconexión del sentido profundo de misión
  • El monopolio de la palabra, que no permite escuchar las voces de los distintos involucrados en los problemas
  • Las trampas comunes del pensamiento lineal, el pensamiento mágico, el pensamiento egocéntrico, el pensamiento reduccionista, y el pensamiento cortoplacista.

Frente a esto, las más recientes investigaciones realizadas en el M.I.T. sobre el fenómeno de la Inteligencia colectiva, muestran que el mero hecho de reunir a personas con un alto coeficiente intelectual no garantiza que dicho grupo tome decisiones más inteligentes. Dicho de otro modo, un directorio o un equipo directivo formado por personas altamente brillantes individualmente, formadas en las mejores universidades, puede llegar a tomar colectivamente decisiones con resultados que nadie desea. Sin eufemismos, puede tomar decisiones estúpidas. Ocurre hasta en las mejores familias, en las mejores empresas y hasta en los mejores gobiernos. Y a juzgar por los hechos, es más frecuente de lo que queremos reconocer.
Entonces, ¿qué podemos hacer para prevenir la estupidez colectiva, y por tanto, liberar la inteligencia colectiva? El Centro de Inteligencia Colectiva del M.I.T. ha encontrado tres variables altamente correlacionadas con la inteligencia colectiva:

  • La sensibilidad social, esto es la capacidad de estar atento y consciente de los comportamientos de otros, entendiendo por qué ellos actúan del modo en que actúan, sabiendo tratar adecuadamente con las reacciones negativas y cómo apalancar las acciones positivas de otros.
  • La distribución equitativa del turno de palabra en una conversación
  • Un mayor porcentaje de mujeres en el grupo

 A estas tres variables, a partir de la observación empírica de las dinámicas grupales en procesos participativos y colaborativos, me atrevería a añadir otras 10 condiciones que permiten el despliegue de la inteligencia colectiva:
  • Contextos emocionalmente seguros, donde las personas se sienten seguras de mostrar sus vulnerabilidades con autenticidad
  • Grupos pequeños que no inhiban la expresión de miembros introvertidos
  • La posibilidad de visibilizar sus procesos cognitivos ya sea mediante pensamiento visual, registro gráfico con dibujos y esquemas en una pizarra, mapas mentales o similares
  • El uso de mecanismos y dispositivos de registro que les permite dotar de trazabilidad a sus procesos decisionales y creativos.

Finalmente, si verdaderamente anhelamos movilizar nuestra sociedad hacia un futuro más sostenible, resulta urgente fortalecer y multiplicar las capacidades de liderazgo y colaboración que nos permitan evolucionar colectivamente, conservando aquello valioso que queremos conservar, transformando lo que es necesario cambiar, pero sobre todo, aprendiendo juntos a co-crear un futuro donde todos queramos convivir.
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