miércoles, 16 de noviembre de 2022

Causa de Fuerza Mayor


No eres tú ni tu esencia.

Son las sombras proyectadas

del inconsciente colectivo   

sobre la pantalla 

de aquello tan esquivo

que provoca tu presencia.


Es el patrón recurrente 

del chivo expiatorio

que ya vivieron

la Magdalena, Judas

y el mismo Cristo 

hasta el presente.


Es la inconsciencia

de la gente 

frente a la auténtica presencia

del cuerpo que habitas

que a a su paso,

siembra vientos,

despierta huracanes,

cosecha tempestades,

refleja penumbras,

aviva fuegos

que al mismo tiempo

me queman y me alumbran,

me muestra vacíos

que me completan,

me lleva a navíos

que me naufragan

en un oleaje de espuma

que me despierta

en la confusa resaca 

de una isla desierta.


No es por ti,

sino por lo que representas 

en lo profundo

de lo interior

de mi mundo,

poblado de símbolos

plagado de sombras, 

en las que naufragué mil veces

en las que mil veces fui

náufrago y naufragio,

pirata y filibustero, 

caballero y bandido

galán y embustero,

amante y marido.


No es por ti

sino por este profundoscuro

deseo que me habita,

que en tus aguas 

me he hundido,

y me he ahogado

y también sanado,

porque en ti fui

funeral y bautismo,

muerto y renacido,

en ese bendito abismo

de la comunión corporal

más allá del placer y la culpa,

en ese paraíso ardiente

donde ya no quedan 

miedos ni vergüenzas.

sino solo un solo cuerpo,

inerte pero latente.


En el mar de tus heridas,

navego.

En el anhelo de ser vista,

te veo.

En el dolor del abandono,

te acojo.

En el miedo al rechazo,

te acepto.

En la ansiedad del no saber,

te escucho.

En la angustia de no ser suficiente

te devoro...

y quedo más que satisfecho.


No eres tú ni soy yo.

Somos tú y yo

atravesados por 

la fuerza mayor del deseo.