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domingo, 1 de noviembre de 2020

Aproximarme a la Casa Común: la Naturaleza como Prójimo


El pasado sábado participé como invitado en un conversatorio en línea sobre el Cuidado de la Casa Común en el marco de un encuentro virtual de jóvenes latinoamericanos convocado por la comunidad ecuménica de Taizé en Alagoinhas, Brasil.

La lectura central del encuentro era la parábola del Buen Samaritano. La tradicional pregunta de ¿Quién es mi próximo? se había reformulado la pregunta por ¿a quién me aproximo? ¿a quién me hago cercano?

Me invitaron a reflexionar y compartir mi mirada respecto a la posibilidad de entender la naturaleza como prójimo.  Dado que contábamos con traducción no simultánea al portugués, debía hablar con frases breves, lo que me permitía desacelerar mi habitual atolondrado modo de hablar y pausar mientras el traductor traducía al portugués me permitía pensar mejor lo que iba a decir, entrelazando pensamientos basados en pensamientos de Joanna Macy, Daniel Christian Wahl, Francisco de Asís, entre otres. Voy a transcribir aquí algunas de las reflexiones que compartí en aquella instancia.



Muchas gracias por esta presentación. Es para mí un gran honor compartir con ustedes. Siento un gran cariño por la comunidad de Taizé. Participé en muchos encuentros en Taizé (1997 y 1998), en Barcelona (2000), en Cochabamba (2007) y Santiago de Chile (2010). Nací y crecí en el País Vasco, en el Norte de España y llevo 20 años de mi vida viviendo en Chile.



Por mi  trabajo como facilitador de procesos de diálogo para la sostenibilidad, con frecuencia debo viajar y conocer diversos territorios. Cuando trabajo escuchando a las comunidades, escucho el dolor de las personas que viven más cerca de la tierra. Escucho el dolor de los campesinos, escucho el dolor de los pueblos originarios y de las comunidades locales. Escucho cómo se preocupan cuando los ríos se secan, cuando sus animales se mueren por no tener agua, cuando se preocupan cuando los glaciares se derriten, cuando los océano se contaminan por plásticos. Me toca recorrer desde el desierto de Atacama hasta la Patagonia en el Sur, en las comunidades de alta montaña y sindicatos de pescadores artesanales. Y allá adonde voy, encuentro gente humilde, empobrecida y dolida por el dolor de la Tierra.



Por eso, esta pregunta de ¿a quién me aproximo? es una pregunta muy profunda que abre el corazón. A veces creemos que las zonas de sacrificio, los territorios donde las comunidades sufren por la contaminación están muy lejanas. Cuando vivimos en la comodidad de la ciudad, no vemos como prójimo a las zonas de sacrificio. Y es muy importante sentirlas próximas. Acercarnos a ellas para sentir su dolor. 

Cuando nos conectamos con otro, también nos encontramos conectamos con nosotros mismos. Cuando nos conectamos y vamos al encuentro de la naturaleza, también nos conectamos con nosotros mismos. Por tanto, es una experiencia religiosa. Conectar con la gente y conectar con la naturaleza es una experiencia que re-liga, re-conecta, que nos conecta con uno mismo, y con Dios. Por eso escuchar el dolor de la Tierra y escuchar el clamor de los Pobres es también escuchar nuestro propio dolor. Y solo sintiendo es dolor es posible avanzar hacia la esperanza. Una esperanza activa. No solamente una esperanza pasiva de quedarse esperando, sino una esperanza en acción. 


Cuando enseño Sustentabilidad en las universidades, muchas personas que trabajan en empresas me preguntan cómo contaminar menos, cómo reducir su impacto ambiental. Y a veces respondo que contaminar cada vez menos sigue siendo contaminar, así como robar cada vez menos sigue siendo robar.

Ha llegado un momento en que la Sustentabilidad ya no es suficiente. Es muy importante, pero ya no es suficiente. Es importante avanzar hacia la Regeneración.

Recuerdo la historia de Francisco de Asís, cuando se encuentra frente a la cruz de San Damián y escucha que Dios le dice "Mi casa está en ruinas. ¿No ves que mi casa se derrumba?" Y Francisco pensó que tenía que arreglar esa iglesia. Después cuando volvió, después de un tiempo de haber arreglado aquel templo. Francisco escuchó de nuevo la voz: "¿No ves que mi casa está en ruinas?". Y ahí entendió que no era solo aquel templo, sino que era también la Iglesia. Hoy, nuevamente, cada vez que viajo y converso con la gente empobrecida que siente el dolor de la Tierra, escucho esa misma voz que pregunta: "¿No ves que mi Casa está en ruinas?" pero ahora es la casa común que está en ruinas.


Cuando lo conectamos con la lectura de hoy del Samaritano, leemos que el Samaritano, "se acercó y curó las heridas". Entonces ¿Qué significa hoy reconstruir la casa común? ¿Qué significa sanar las heridas de nuestra Tierra?

Para mí significa acercarme a la tierra. meter las manos y los pies en el barro, arremangarse, y ponerse en acción regenerativa. La Naturaleza tiene la capacidad de regenerarse, pero los humanos estamos reduciendo las capacidades de la Naturaleza para regenerarse. Por eso es importante dejar de hacer todo aquello que disminuye la capacidad de regenerarse de la Naturaleza, y ponernos en acción para ayudar a reconstruir las condiciones que sostienen la vida.


sábado, 26 de septiembre de 2020

Reciprocidad en el principio de Solidaridad intergeneracional ante la Pandemia

¿Por qué nuestra generación está dispuesta a renunciar a su estilo de vida para salvar a nuestros abuelos de la pandemia, pero no lo hacía para salvar a nuestros hijos o nietos frente a la amenaza contundente del cambio climático?


Por Alejandra Vásquez y Pablo Villoch 

El Informe Brundtland (1987) define el desarrollo sostenible como aquel que trata de satisfacer las necesidades de la actual generación, sin poner en riesgo la satisfacción de las mismas a las generaciones futuras. En 1992 en la Cumbre de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo se formulan 27 principios básicos sobre el desarrollo sostenible.

En dicha definición subyace un principio de solidaridad y equidad intergeneracional, entendiendo que las futuras generaciones tienen el derecho a una herencia adecuada que les permita un nivel de vida no menor al de la generación actual (Heywood & Watson 1995). La equidad intergeneracional puede entenderse como la responsabilidad de cada generación de dejar a las nuevas generaciones una herencia de riquezas que no sea menos que lo que ellas mismas heredaron. Por tanto, la generación actual tiene la responsabilidad de administrar el cuidado de los recursos naturales para las nuevas generaciones

En la actualidad nos vemos expuestos a un cambio climático abrupto, donde la liberación de gases de efecto invernadero, particularmente CO2, nos coloca en una situación de crisis climática, frente a la cual es necesaria una reducción per cápita sin precedentes de CO2, en particular de la emisión de estos gases por parte de países desarrollados. 

Desde marzo de este año 2020, millones de personas en todo el planeta, nos encontramos - en forma obligatoria o voluntaria- dentro de casa debido a la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, para evitar el contagio y prevenir el colapso de los sistemas de salud.

Dado que este virus afecta de modo más grave a mayores de 60 años, esta crisis sanitaria nos está haciendo experimentar en carne propia el principio de la solidaridad intergeneracional. Las generaciones más jóvenes, que corren menor riesgo, han demostrado que están dispuestas a renunciar a su “libertad de salir”, y en general, a modificar radicalmente su estilo de vida, con el fin de proteger la vida de las generaciones de mayor edad.

Nace entonces una pregunta espontánea: ¿Por qué tarda en activarse la misma solidaridad intergeneracional conociendo la emergencia climática que está mermando con los recursos naturales para las generaciones futuras? o más directamente, ¿por qué nuestra generación está dispuesta a renunciar a su estilo de vida para salvar a nuestros abuelos de la pandemia, pero no lo hacía para salvar a nuestros hijos o nietos frente a la amenaza contundente del cambio climático?

Recientes estudios sobre reciprocidad y generosidad (Delton, et al 2011) mencionan que el comportamiento humano en todas las culturas conocidas está densamente interrelacionado por redes de reciprocidad o intercambio (para usar los términos de biólogos y economistas, respectivamente).  En las últimas dos décadas hay evidencia experimental y neurocientífica que respalda la hipótesis de que el modo en que tomamos decisiones se manifiesta por una especialización cognitiva y motivacional, los seres humanos castigamos a aquellos que no cooperan y generamos un sentimiento punitivo hacia los no cooperadores. 

Una de las respuesta que podemos dar es debida a nuestro sesgo cognitivo, nuestra “miopía cortoplacista” de mirar en menos el daño futuro que estamos haciendo hoy a las nuevas y futuras generaciones del largo plazo.

Este sesgo cognitivo llamado descuento hiperbólico, que en los últimos años, psicólogos, economistas y neurocientíficos han descrito como el comportamiento humano que nos lleva a tomar decisiones hoy como si el futuro fuera lejano o no existiera. En los estudios de la neurociencia (McClure et al 2004) descubrieron que en nuestro cerebro hay dos sistemas separados que están involucrados en tales decisiones, las partes del sistema límbico están asociadas a obtener recompensas disponibles en modo inmediato, activando un comportamiento de tipo impulsivo que se resume en la frase: “Más vale pájaro en mano que ciento (o cien) volando”. En contraste, existen regiones de la corteza prefrontal y parietal posterior que están unidas y nos llevan a tomar elecciones intertemporales, independientemente de la demora. 

Apelemos a nuestra capacidad innata de seres cooperadores. Ha sido la colaboración a múltiples escalas lo que nos ha permitido evolucionar como especie. Llegó el momento de fortalecer nuestras elecciones presentes, creando conexiones neuronales y afectivas de largo plazo, que se manifiesten en la incorporación de hábitos sostenibles que transformen nuestros sistemas de producción y consumo, mecanismos que contribuyan a crear desde hoy un futuro un bienestar para las generaciones futuras. 


Bibliografía

  • Delton AW, Krasnow MM, Cosmides L, Tooby J (2011) Evolution of direct reciprocity under uncertainty can explain human generosity in one-shot encounters. Proc Natl Acad Sci USA 108(32):13335–13340

  • Hardin G (1968) The tragedy of the commons. Science 162:1243–1248

  • Heywood, V. H., & Watson, R. T. (1995). Global biodiversity assessment (Vol. 1140). Cambridge: Cambridge university press.

  • McClure, S. M., Laibson, D. I., Loewenstein, G., & Cohen, J. D. (2004). Separate neural systems value immediate and delayed monetary rewards. Science, 306(5695), 503-507.

  • Nowak, M., & Highfield, R. (2011). Supercooperators: Altruism, evolution, and why we need each other to succeed. Simon and Schuster.

  • https://www.sosteniblepedia.org/index.php?title=Equidad_intergeneracional

martes, 2 de enero de 2018

¿Y si realmente colaboráramos para regenerar?

Comienza un nuevo año. Nuevos propósitos. Nuevas ideas. Nuevos sueños. Nuevos proyectos.



Hace un buen tiempo se vienen gestando y articulando diversas iniciativas -unas alternativas y otras convencionales, unas desde dentro y otras desde fuera del “sistema”- que tienen en común el ánimo de construir un mejor futuro para todas las personas que habitamos la Tierra, nuestra casa común. Con distintos nombres y formas, se han ido conectando el enfoque Ágil y la Gestión de Conocimiento para la gestión de proyectos, los movimientos de Pueblos y Ciudades en Transición y de Permacultura para la creación de hábitats regenerativos, el Sistema B de empresas con propósito y los modelos de nuevas propuestas de negocios y economías (Negocios Inclusivos, Economía Solidaria, Economía Colaborativa, Economía Circular, Economía del Bien Común…). También se están conectando las prácticas de la Comunicación No Violenta, Sociocracia y el Liderazgo Participativo para gobernanzas más asertivas y relacionamientos más saludables a diferentes niveles.

Quienes desarrollamos acciones como líderes o artífices en estos movimientos, organizaciones e iniciativas nos preguntamos:
¿qué podría ocurrir si intencionalmente nos reunimos a conversar y aprender juntos? 
¿qué sí hemos logrado hasta ahora? ¿qué hemos aprendido como individuos? 
¿qué hemos aprendido como sistema? 
¿qué podríamos lograr si estuviéramos estratégica y efectivamente articulados?

¿Qué podemos lograr desde nuestro rol si nos atrevemos a tener conversaciones intencionales con aliados improbables al servicio de la regeneración ecosocial? 
Esta invitación a practicar el arte de convocar y cosechar conversaciones significativas alrededor de esta pregunta llega de la creencia de que podemos aprender a ser parte de un ecosistema mayor y participar activamente de su regeneración, reconociendo lo que ya existe y reconociendo nuestro rol en el sistema. También, llega del reconocimiento de que crear algo nuevo es un esfuerzo, complementario, que vale la pena cuando lo convencional -más de lo mismo- está quedando obsoleto.

Desde ahí, invitamos a aquellas personas conscientes de su rol y a aquellas que quieren descubrir o reinventar ese rol. Convocamos a aquellas que se inquietan por explorar su mayor potencial como seres humanos individuales y como miembros de un ecosistema vivo, cambiante y de retos vibrantes. Convocamos a quienes quieren sostener una conversación auténtica, con voluntad de poner sus capacidades al servicio de una evolución sistémica.

¿Para quiénes?
Este entrenamiento está dirigido a: empresarios, emprendedores, consultores, filántropos, inversionistas de impacto, líderes sociales, articuladores, líderes políticos, catalizadores de transformaciones sociales, servidores públicos, educadores...

Otras preguntas que nos convocan
¿Qué sabemos de cómo nuestras empresas, movimientos o iniciativas aprenden?
¿Cómo eso nos ayuda a fortalecer sus procesos internos, cumplir la misión y ser sostenibles?
¿Cómo nos preparamos para un ‘hoy’ regenerativo y resiliente que le dé vía a un ‘futuro’?
¿De qué seríamos capaces si llevamos nuestra colaboración al siguiente nivel?
¿Funcionaria  entretejer nuestras iniciativas y proyectos al servicio de un mejor futuro?
¿Qué conversaciones difíciles y necesarias no estamos teniendo? 
¿Cómo medimos la regeneración? ¿qué estamos monitoreando?
¿Qué queremos regenerar? ¿qué estamos degenerando sin darnos cuenta?

Sobre el Art of Hosting
El Arte de Ser Anfitriones de Conversaciones Significativas (por su nombre en inglés the Art of Hosting and Harvesting Meaningful Conversations) es una forma altamente efectiva de aprovechar la sabiduría colectiva y la capacidad de auto-organización que tiene los grupos de pequeña y gran escala. El Art of Hosting se basa en la creencia de que las personas otorgan su energía y prestan sus recursos a las cosas que más les importa, tanto en el trabajo, como en la vida. El Arte del Liderazgo Participativo, como también se le conoce, conjuga una serie de procesos conversacionales para invitar a las personas a adentrarse y tomar las riendas de los retos que enfrentan y diseñar alternativas más sabias hacia los resultados que queremos. 

Grupos y organizaciones que utilizan el Arte del Liderazgo Participativo como una práctica de trabajo, reportan mejores procesos de toma de decisiones, construcción de capacidades más eficientes y una mayor habilidad para responder rápidamente a las oportunidades, a los retos y al cambio. Las personas que experimentan el Arte del Liderazgo Participativo,declaran que parten sintiéndose más empoderados y capaces para ayudar a facilitar las reuniones y conversaciones de las que son parte, y de moverse hacia resultados más efectivos y deseables.

Qué aprenderemos
Este encuentro nos permitirá entrenarnos en el arte de convocar y ser anfitriones de conversaciones que nos interesan, en contextos que nos retan. Afinaremos la práctica de las tecnologìas sociales, los principios y metodologías del liderazgo participativo aplicadas a los desafíos y proyectos que sean llevados por los participantes.
  • Espacio Abierto
  • Café del Mundo
  • Círculo
  • Cosecha 
  • Diseño para la Acción Sabia
  • Las 8 respiraciones
  • 4 Pilares de la Práctica
  • Espacio Caórdico
  • Proceso U, Presencia y Silencio
  • Juegos Cooperativos
  • Danzas Circulares

El Programa incluye:
  • 3 días de entrenamiento
  • Refrigerios y almuerzos
  • Materiales
  • Guía del Participante
  • 1 sesión de seguimiento (un mes después)

¿Dónde?
Casa de Oración Los Dominicos


¿Cuándo?
1, 2 y 3 de marzo de 2018
Jueves 1 y Viernes 2 de marzo desde las 09.00 hasta las 19.00
El sábado 3 de marzo  de 9.30 hasta las 17.00

¿Cómo participar?
2.- Transferir tu aporte a la cuenta 27070044841 del Banco Estado, 
Cuenta Vista – Chequera Electrónica. 
A nombre de Pablo Villoch Consultoría y Capacitación EIRL. 
R.U.T: 76.048.018-5
3.- Enviar copia de recibo a pablo@glocalminds.com

Inversión:
190.000 pesos chilenos. 
Valor por pronto pago 155.500 pesos chilenos hasta el 30 de enero de 2018.
Aplica también para grupos de +3 personas.


sábado, 21 de octubre de 2017

Poema integral para el Control a la Deforestación y Gestión de Bosques en Colombia

Del futuro me viene una brisa
a susurrarme al oído
que le cuentan los vientos
que le contaron los bosques
que les contó un pajarito
que en octubre de 2017
se reunieron en la capital
casi cien seres humanos
de todos los colores,
acentos y sabores.
Se sentaron en círculos,
y conversaron,  
y cosecharon
y dibujaron.

Y cuentan que su cosecha sirvió a la estrategia,
Y cuentan que compartieron una visión y un sueño
Y hubo diálogo y también tensiones
porque a tantas instituciones
les cuesta llegar a acuerdo.
Es normal, si somos humanos.

Bosques y humanos estamos entrelazados,
Nuestros destinos son uno
Ambos nos necesitamos.
El entramado del bosque,
de raíces y ramas,
de corteza y de savia
nos da alimento,
calor y sustento.
Ante la presión de la tala,
el fuego y la expansión urbana,
humanos seremos
si a colaborar aprendemos
a proteger las fuentes del agua.

Los bosques son más que madera,
Los humanos somos más que guerra.
Para cumplir la estrategia
necesitamos ser más que una Red
Seremos semilla de comunidad.
Colombia tierra de bosques,
Colombia tierra de Paz

Desde la neblina en los Andes,
los morichales de la Orinoquía
a las selvas del Chocó
y el espesor de la Amazonía,
el llamado del bosque
es el llamado de la Tierra
el llamado de los ancestros
y el de las generaciones futuras
a custodiar la vida, a convivir la paz.

martes, 17 de octubre de 2017

Inteligencia Colectiva frente a la Estupidez Colectiva

Comparto aquí la columna publicada en el Blog de Acción Empresas

Durante la última semana de septiembre visitó Chile el académico del M.I.T. Otto Scharmer, reconocido autor de “Teoría U”, un marco para el liderazgo transformador y la innovación profunda. Reunido en un taller reflexivo con numerosos líderes de diversos sectores planteó una pregunta que quedó flotando en el aire: ¿Por qué generamos colectivamente resultados que nadie desea?
Acuñaré el concepto de estupidez colectiva para describir ese fenómeno social que se desencadena cuando un grupo genera –consciente o inconscientemente- resultados con impactos que nadie desea, que en el largo plazo terminan perjudicando  sus propios intereses y los de la sociedad (Cipolla). Posiblemente, nadie se levanta cada mañana con el propósito de contribuir deliberadamente a la insostenibilidad, al cambio climático o a la desigualdad. Pero finalmente, en el diario vivir muchos terminamos –consciente o inconscientemente- tomando decisiones que contribuyen a perpetuar el status quo.

¿Qué condiciones desencadenan la estupidez colectiva? Enumero aquí diez patrones que he observado reiteradamente a partir de mi trabajo como facilitador en diversos países, culturas y sectores:

  • El aislamiento de las élites en burbujas que les impiden sentir los impactos de las decisiones que toman, lo que les lleva a desconectarse de la realidad circundante
  • La homogeneidad –a veces casi endogámica- de los grupos con poder, que les dificulta empatizar con la diversidad
  • La falta de transparencia, antagonismos mutuos y conflictos de interés implícitos que gatillan quiebres de confianza
  • La fragmentación de la información por diseños mecanicistas y excesos de burocracia.
  • La incapacidad de detectar oportunamente cambios del entorno y la incapacidad de cambiar a tiempo los patrones de comportamiento
  • La incapacidad colectiva de aprender de los errores, producto de liderazgos arrogantes, que no reconocen sus equivocaciones
  • Contextos emocionales marcados por el temor a ser juzgado, donde se inhibe la autenticidad y la iniciativa
  • Excesivo foco en detalles y la sobre-argumentación, que desvían la atención y la energía
  • Pérdida de vista del propósito, o desconexión del sentido profundo de misión
  • El monopolio de la palabra, que no permite escuchar las voces de los distintos involucrados en los problemas
  • Las trampas comunes del pensamiento lineal, el pensamiento mágico, el pensamiento egocéntrico, el pensamiento reduccionista, y el pensamiento cortoplacista.

Frente a esto, las más recientes investigaciones realizadas en el M.I.T. sobre el fenómeno de la Inteligencia colectiva, muestran que el mero hecho de reunir a personas con un alto coeficiente intelectual no garantiza que dicho grupo tome decisiones más inteligentes. Dicho de otro modo, un directorio o un equipo directivo formado por personas altamente brillantes individualmente, formadas en las mejores universidades, puede llegar a tomar colectivamente decisiones con resultados que nadie desea. Sin eufemismos, puede tomar decisiones estúpidas. Ocurre hasta en las mejores familias, en las mejores empresas y hasta en los mejores gobiernos. Y a juzgar por los hechos, es más frecuente de lo que queremos reconocer.
Entonces, ¿qué podemos hacer para prevenir la estupidez colectiva, y por tanto, liberar la inteligencia colectiva? El Centro de Inteligencia Colectiva del M.I.T. ha encontrado tres variables altamente correlacionadas con la inteligencia colectiva:

  • La sensibilidad social, esto es la capacidad de estar atento y consciente de los comportamientos de otros, entendiendo por qué ellos actúan del modo en que actúan, sabiendo tratar adecuadamente con las reacciones negativas y cómo apalancar las acciones positivas de otros.
  • La distribución equitativa del turno de palabra en una conversación
  • Un mayor porcentaje de mujeres en el grupo

 A estas tres variables, a partir de la observación empírica de las dinámicas grupales en procesos participativos y colaborativos, me atrevería a añadir otras 10 condiciones que permiten el despliegue de la inteligencia colectiva:
  • Contextos emocionalmente seguros, donde las personas se sienten seguras de mostrar sus vulnerabilidades con autenticidad
  • Grupos pequeños que no inhiban la expresión de miembros introvertidos
  • La posibilidad de visibilizar sus procesos cognitivos ya sea mediante pensamiento visual, registro gráfico con dibujos y esquemas en una pizarra, mapas mentales o similares
  • El uso de mecanismos y dispositivos de registro que les permite dotar de trazabilidad a sus procesos decisionales y creativos.

Finalmente, si verdaderamente anhelamos movilizar nuestra sociedad hacia un futuro más sostenible, resulta urgente fortalecer y multiplicar las capacidades de liderazgo y colaboración que nos permitan evolucionar colectivamente, conservando aquello valioso que queremos conservar, transformando lo que es necesario cambiar, pero sobre todo, aprendiendo juntos a co-crear un futuro donde todos queramos convivir.

domingo, 1 de enero de 2017

2016... un gran año, a pesar de todo.

El año del Mono de Fuego prometía ser desafíante. Y de veras que lo fue. Mucha gente recuerda este año 2016 como algo difícil, complicado, lleno de noticias inesperadas y escalofriantes: el Brexit en Reino Unido, el NO en Colombia, la elección de Trump en EE.UU, atentados terroristas en distintas partes del mundo, desastres naturales, muertes de reconocidos artistas y famosos, además de la guerra en Siria, la crisis de los refugiados...



Sin embargo, es importante honrar y reconocer con gratitud lo positivo tanto a nivel global como personal. El Acuerdo de París contra el Cambio Climático, la entrada en vigencia de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, el acuerdo de Paz de Colombia... Como ya viene siendo habitual en los últimos años (2015, 2014 voy a resumir en un post los hitos de cada mes, a modo de balance y registro de experiencias y aprendizajes.

Enero

  • El año comenzó con un memorable encuentro de Art of Hosting mates en el espacio Arco Iris, cerca de Sao Paulo, Brasil. Durante cinco días, compartimos, conversamos, aprendimos y celebramos la amistad y la práctica que nos une como anfitriones de conversaciones significativas. Allí estaban nuestros colegas Martín y Cecilia de Conversaciones para Todos, Josefina y Karen de Glocalminds, Marcela de Costa Rica, Carolina de Somos Mas, Augusto y Tamara de Co-Criar, Rowan desde Bogotá, Lina desde Chicago, Linda desde UK... y muchos otros amigos desde distintos rincones de Brasil y del mundo.
  • Tras unos días de vacaciones familiares en las playas del Desierto de Atacama, regresé a Santiago para co-facilitar con Mauricio Líbano una jornada de Aprendizaje Colaborativo para el CFT-IP Santo Tomás .
  • Durante el verano también tuve varios viajes cortos a Vallenar para coordinar el proceso de diálogo en el marco del piloto de Acuerdo Voluntario Preinversión del Consejo de Producción Limpia del proyecto Aurora del Huasco. Esto implicó facilitar sesiones educativas sobre Energías renovables y energía solar fotovoltaica, Participación Ciudadana, el Sistema de Evaluación Ambiental. En los meses siguientes, tuvimos sesiones de diálogo entre la empresa Sowitec y los actores clave de la comunidad local, incluyendo juntas de vecinos grupos ecologistas, comunidades diaguita y microempresarios.


Febrero
  • Febrero fue el mes en que comenzamos a habitar el espacio #glocal, llenándolo poco a poco con mesas, sillas, cojines, pizarras, libros, materiales, con la contribución de cada miembro de la comunidad.
  • Dediqué febrero a tener conversaciones con amigos, para explorar posibilidades y dar a conocer el nuevo espacio glocal
  • Junto con Josefina, comenzamos a acompañar a la Viña Matetic en la construcción de un nuevo relato coherente de los atributos de su marca
  • Iniciamos conversaciones con Sara Flores para impulsar un núcleo glocal en México.

Marzo




  • Junto a Karen y Josefina, co-facilitamos un Café Mundial para que la Mesa de Sostenibilidad de la Cámara de Comercio de Santiago definiera el formato, sentido y preguntas del encuentro de lo que después se denominaría "Diálogos por un Chile Sostenible"
  • Con Karen co-facilitamos un Café Mundial en FAO Chile con múltiples actores para construir una agenda nacional para la Reducción de Pérdidas y  Desperdicios de Alimentos
  • Comenzamos con la difusión del programa formativo #ArtedeFacilitar
  • A fines de marzo tuvimos la Fiesta de inauguración del espacio #glocal
  • Vendimos nuestro auto y estuvimos varios meses de peatón urbano.
  • Fuimos al Makerspace con Amanda y Salvador para al testeo de PLEIQ, unos juguetes con realidad aumentada.

Abril


  • Participé en la Formación de Facilitadores del proceso participativo territorial para apoyar los Encuentros Locales Autoconvocados y Cabildos Ciudadanos en el proceso de la Nueva Constitución para Chile, que tuvo lugar en la emblemática Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.  
  • Participé como invitado en una pecera para reflexionar sobre el perfil del extensionista en el siglo XXI en el Foro RELASER Chile de la Red Latinoamericana de Servicios de Extensión Rural.
  • Fui invitado a ser miembro del Consejo de Innovación de la Fundación Colunga
  • Tuvimos un Open Space con interculturalistas en glocal, para explorar la posibilidad de impulsar un capítulo local de SIETAR en Chile.
  • Impartí el primer módulo del #ArtedeFacilitar, "¿Cómo aprendemos los humanos?"


Mayo

Junio


  • Fuimos en familia a la reserva Altos de Cantillana y nos guió Ximena Romero, ex-alumna destacada de Ecoturismo, en una inolvidable excursión a los microbosques del reino Fungi

  • Aprovechando la venida de la finlandesa Nina Jussila, organizamos sendos conversatorios sobre Educación Innovadora en Valparaíso y Santiago con Ivo de Knowmads, Mikel e Ibon de Mondragon y Nina de Tiimi Akatemia, con el registro gráfico de Tamara Kostetski.
  • Con Josefina co-facilitamos dos sesiones participativas con el Consejo Directivo de la Universidad Católica y miembros de las selecciones deportivas paras sostener conversaciones significativas.
  • Fuimos en familia a la Reserva Río Clarillo


Julio


  • Viajamos en familia a España, para participar en el 80º cumpleaños de mi madre, que celebramos con todos los hermanos, sobrinas y cuñadas en Estoril, Portugal. En el aeropuerto de Bilbao tuvimos un inesperado encuentro con Joan Manuel Serrat.


Agosto


LIDERES EDUCATIVOS
  • Comenzamos agosto facilitando sendos seminarios con el Centro Líderes Educativos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso sobre Liderazgos para la Nueva Educación Pùblica, en la que se reflexionó sobre el marco de liderazgo para los futuros directivos de los Servicios Locales de Educación, en el marco de la reforma educativa. Participaron más de 400 personas en cada seminario.




Septiembre


Octubre
  • Con Angélica France del CPL presentamos la experiencia del diálogo temprano para el Acuerdo Voluntario Preinversión de Vallenar en el Congreso Social de la Universidad Católica, que este año abordó la temática de la Ecología Integral, a partir de la Encíclica papal Laudato Sí.
  • Nuevamente, a petición de Acción Empresas, volví a presentar la sesión introductoria a su Curso intensivo de Sostenibilidad.
  • Con Symnetics estuvimos co-diseñando la metodología para el Congreso de Colaboración y Estrategia. Sin embargo, este fue postergado para el 2017.
  • Participé como invitado en el lanzamiento del libro Tejeredes

  • Fui parte del equipo anfitrión del Art of Hosting en Lima, Perú, con Martín, Cecilia, Tito y Emy
  • Participé en la Convención Latinoamericana de Facilitadores CONLAF, donde facilité un Espacio Abierto con los asistentes, y recibí un emotivo reconocimiento de DH-Facilitadores por la contribución a la facilitación latinoamericana.
  • Facilité una sesión de networking para los empresarios asociados a la Cámara de Comercio de Santiago


Noviembre
  • Con casi todo el equipo núcleo glocal - Karen, Josefina, Mauricio y yo, además de Hugo- participamos en el Taller introductorio a la Sociocracia 3.0, que fue impartido con maestría por James Priest y Liliana David desde Plataforma Aúrea. Este fue un importante hito para nuestro equipo, pues nos permitió canalizar, concretar y acelerar la efectividad de nuestra colaboración.
  • Acompañé al equipo de Ematris, especialmente Mikel y Babi, en el diseño del proceso de cocreacion de la metodología de innovación para el FOSIS
  • Apoyé a ProQualitas en el diseño de un Café Mundial para ejecutivos de Ultramar.
  • Celebramos el 40º cumpleaños de Yohana por todo lo grande con sus amigos y familiares.

Diciembre

  • Participé en un desayuno con la Mesa de Sostenibilidad de la Cámara de Comercio con Christian Felber, impulsor de la Economía del Bien Común
  • Tuvimos la visita de Naty Sarro y Nicolas Marrero, que ofrecieron una charla sobre Nomadismo Digital en #glocal. También Claudia Raffo y Aijaz Patoo compartieron el testimonio de  sus viajes y emprendimientos interculturales.
  • Participé en los Campamentos Padre-Hija y Padre-Hijo con Amanda y Salvador respectivamente.
  • Facilité una jornada colaborativa con el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad CAPES UC con científicos que exploraron posibilidades para impulsar proyectos de investigación interdisciplinar.
  • Y terminé el año facilitando sesiones de reflexión e inspiración con casi 300 docentes de los colegios Dunalastair, que están apostando firmemente por la innovación en su práctica pedagógica.
Aunque no las he incluido en el recuento mensual, a lo largo de todo el año, tuve varios programas de Intercultural Training para diversas empresas (BHP-Billiton, Principal Financial, BNP-Paribas, Rabobank, Dassault Systems,..)

Para 2017, seguro que se vienen varias aventuras emocionantes...

... la boda de mi amigo Luis Andrés en La Paz, Bolivia
... décimo aniversario de matrimonio en Cuba en Marzo.
... Art of Hosting Mates en Octubre en Bogotá Colombia,
... AIESEC Alumni International Conference en Cartagena de Indias en Julio
... laboratorios de innovación para mascotas,
... acompañamiento a una red de colegios teresianos
... acompañamiento al equipo de Sustentable UC
... el Llamado de la Montaña 2017 en la Sierra Nevada de Santa Marta
... la continuidad del #ArtedeFacilitar
... el florecimiento de la #escuelaglocal

y muchos mas!

jueves, 30 de abril de 2015

Cosecha del Encuentro de Quito

Reflexiones desde la Interculturalidad y el Post-Desarrollo a partir del Encuentro de Liderazgo Participativo en Quito, Ecuador, Abril 2015

El llamado de este encuentro había sido sembrado por David en Santiago de Chile en junio de 2013. La semilla había permanecido bajo tierra durante casi dos años esperando el momento adecuado para germinar. Tras el encuentro de Septiembre 2014 en Cuenca, se sumaron al equipo convocante Hilda y Carlos, lo que le permitió sostener el esfuerzo hasta  poder concretarlo.

Los días previos estuvieron marcados por la incertidumbre de cuántas personas llegarían… ¿veinte?¿treinta? ¿cuarenta?  La cifra iba aumentando considerablemente a medida que pasaban las últimas 48 horas previas. En el equipo anfitrión nos preguntábamos… ¿Cómo co-crear un contenedor seguro para tan nivel de diversidad? ¿Qué haremos si se evidencian algún conflicto?

El primer día comenzó con un círculo de inicio donde la diversidad quedó de manifiesto, reflejada rotundamente. Los participantes se inscribieron en los equipos de práctica y tuvieron una primera aproximación al enfoque apreciativo. Durante la tarde, vivimos un Café Mundial en torno a la Diversidad, con preguntas sobre ¿cómo pasar de la diferencia a la confianza? ¿cómo aprovechar la diversidad como fuente de creatividad e innovación? La cosecha de las rondas de café mundial fue muy contundente.

Durante la mañana del segundo día del Encuentro, dos personas abrieron la jornada. No eran dos personas cualquiera. Eran un hombre y una mujer, de una edad similar, de la misma nacionalidad, ambos ecuatorianos. Pero hacía tan solo unas semanas, la mera posibilidad de que aquello aconteciera, era, simplemente inimaginable.

Belén es una reconocida activista de los derechos de la Madre Tierra. Años atrás había liderado su incorporación en la nueva Constitución de la República del Ecuador. La Fundación Pachamama que ella lideraba había sido clausurada un año antes por orden del Presidente de la  República. 
Carlos es el coordinador de Relaciones comunitarias de una empresa multinacional en el negocio de la exploración minera.

Y allí estaban los dos, trabajando codo a codo. Él tocaba un tambor indígena, marcando el ritmo, evocando el pulso, el latido de la tierra. Ella facilitó una bonita dinámica extraída de un texto de Johanna Macy. Primero, trayendo el estrés diario cotidiano de la gran ciudad, la prisa, el apuro, el no ver al otro. Segundo, en calma, descubriendo a través de los ojos del otro su alma, reconociendo que en cada uno hay un llamado de sanar el mundo y honrar la vida.

Después, en un círculo de unas cincuenta y cinco personas sentadas en sus sillas, un abuelo shuar se levanta y exhorta:
- “Si no entiendes, ...Escucha!”

Acto seguido inicia un discurso en su lengua nativa, del cual, los occidentales presentes en la sala solo alcanzan a entender algunas fechas y topónimos, que eran pronunciados en lengua española. No importaba. Dicen que más del 75% por cierto de la comunicación es no verbal. Aunque no alcanzáramos a entender el significado de los contenidos de su mensaje, su entonación, su corporalidad expresaban dignidad, orgullo, presencia, herencia ancestral. Hablaba de la historia de su padre, líder de su pueblo.

Sentí que en él hablaban todos sus ancestros hacia atrás. Y al escucharlo en silencio, contemplándolo sin juicio, aceptándolo como legítimo otro diferente, sentí que sanaba quinientos años de culpa hacia atrás en mis ancestros.

Tras una hora de silencio en la naturaleza, explorando qué preguntas están vivas en el interior de cada uno, volvimos al círculo donde algunos compartieron su experiencia. La mayoría de los testimonios versaban sobre lo inspirador del momento de meditación al aire libre, sintiendo el trinar de los pájaros.  Una joven ligada al movimiento de la permacultura había escuchado el vuelo de dos colibríes. Un líder estudiantil había tenido un momento que describía como una iluminación. Sin embargo uno de los jóvenes shuar declaró:

-“Extrañé la selva. Aquí solo escuché dos tipos de aves. Muy pocas plantas. Y en lugar del fluir del arroyo, se sentía el ruido del tráfico de la carretera”

Otro shuar comentó:
-“Yo también extrañé la selva, pero miré a la planta, porque todas las plantas tienen poder, y le dije “Planta, dame tu poder” y la planta me dio su poder. Y ya estaba listo. No necesité más silencio.”

Cuando expliqué la Teoría U de Otto Scharmer, un técnico local de la cooperación internacional declaró algo así como:

-“No entiendo por qué hace falta meter el corazón para construir el futuro. La planificación estratégica se hace con la cabeza.”

Me salió una respuesta sobre la necesidad de inspirar –involucrar emocionalmente- a las personas a construir en forma colectiva el futuro que desean vivir.

Por la tarde, tras el juego caórdico, durante el Espacio Abierto, uno de los temas propuestos de conversación fue sobre Minería en territorio Shuar. Acudieron tres jóvenes shuar, la joven de la permacultura, una funcionaria pública técnico en participación comunitaria del Parque Nacional de Galápagos y quien suscribe. Fue interesante darse el tiempo para escuchar. Dentro del pueblo shuar existen diferencias respecto a aceptar o no la exploración minera en su territorio.

Un joven shuar declaraba:
-        -“Nosotros también queremos tener colegios, hospitales, ir a la Universidad y ser ingenieros shuar, geólogos shuar... Queremos progreso para nuestro pueblo.”

Personas ligadas a la minería comentan que la minería no es la que provoca el conflicto con la comunidad. Argumentan que los conflictos internos que subyacen en la comunidad se manifiestan, se hacen patentes con la llegada de la minería al territorio. Por eso Carlos refuerza que el diálogo al interior de la comunidad es tan importante como el diálogo entre la minera y la comunidad. 

Frente a tal declaración, una joven ligada al movimiento de la permacultura, con su trenzas y falda florida –(digna representante del vmeme verde)- le confrontaba:
-         - “Pero nosotros ya tenemos colegios, tenemos hospitales, tenemos desarrollo… y eso no nos hace más felices! …vivimos estresados en ciudades de cemento, respiramos un aire contaminado y ya no oímos los trinos de los pájaros ni el fluir del arroyo.”

Yo escuchaba atento, en silencio, este debate entre el “Desarrollo” y el “Post-desarrollo”, entre la ingenuidad de quien aún cree en el discurso de la modernidad que le han transmitido las empresas,  y la profunda decepción post-moderna que sospecha que tras la ilusoria promesa del progreso material no hay más que decadencia espiritual y degradación ambiental.

Por su parte, la funcionaria experta en participación ciudadana les interrogaba desde el conocimiento profundo de los derechos indígenas, y los procedimientos legales de participación ciudadana para la evaluación de impacto ambiental de los proyectos de inversión. Una mirada más bien regulatoria desde el Estado. (vmeme Azul)

Al tercer día, tuvimos por la mañana la enseñanza de “las 8 respiraciones” seguida  del “Diseño para la acción sabia”, donde apoyé un par de proyectos relacionados con la apertura de Espacios Libres de Violencia en Quito, con el propósito de contribuir a una Cultura de Paz y buen trato (en colegios, en las familias, en el transporte público, a los animales…) y un programa de apoyo a jóvenes emprendedores sociales del Impact Hub de Quito, ImpaQto. Otro de los proyectos que surgieron fue precisamente una plataforma de diálogo intercultural sobre minería en territorio shuar y una iniciativa de la subsecretaría de Minería para comunicarse con las comunidades locales.


El cierre de la jornada comenzó con una alegre danza shuar en la que un alto consejero de gobierno bailó junto al sabio shuar, seguido de un simple y bello ritual de cosecha donde cada participante pudo escribir y compartir sus aprendizajes y hallazgos más significativos en el círculo final.

viernes, 13 de marzo de 2015

El Llamado de la Montaña 2015

Relato etnográfico de mi participación
 en el Llamado de la Montaña 2015

Cuando recibí la invitación por las redes sociales, lo primero que me llamó la atención fue el dibujo de aquel vistoso y colorido colibrí junto a la montaña verde.  El corazón del colibrí es el más grande del reino animal, en proporción a su tamaño. Solo un corazón así le permite agitar sus alas a tal velocidad. Y fue así como mi corazón de colibrí saltó de alegría con la mera posibilidad de asistir al encuentro.

El lugar elegido, el territorio del Pueblo Misak en el resguardo indígena de Silvia, Guambia, en las montañas del Cauca era muy significativo. El Cauca ha sido una región muy golpeada por la guerra que se vive en Colombia durante décadas, llegando a ser considerada como zona roja. A su vez, el territorio Misak ha sido el corazón del movimiento indígena por la defensa del territorio y la identidad.

En el terminal terrestre de Cali coincidí en el bus con otros participantes del encuentro, fácilmente reconocibles por la vestimenta y las grandes mochilas. Las instrucciones eran claras y precisas. Unas tres horas hasta Piendamó por carretera, atravesar caminando el pueblo hasta tomar otro bus a Silvia y en el parque de Silvia tomar un jeep o colectivo hasta la Misak Universidad.

Cuando llegamos, ya había comenzado la primera plenaria, en la que Beatriz Arjona del Consejo deAsentamientos Sustentables de las Américas estaba relatando la historia desde el primer Llamado. Las autoridades Misak presentes también dieron su bienvenida y se realizaron los correspondientes rituales y ceremonias de inicio.

Mientras armaba la tienda de campaña, vislumbré a mi amiga Zulma, a quien no veía desde hacía cinco años en Karlskrona, y nos fundimos en un alegre abrazo. Su pareja, Rowan me entregó unos frutos secos y una granadilla para paliar el hambre del viajero. Tímidamente, le pregunté a Zulma:

-“Y esto cómo se come?”
-“No hay forma decente de comerse una granadilla” – me respondió.

En un comienzo nos decían, “Por favor, eviten fotografiar los rituales sagrados”. Después eran los misak quienes nos fotografiaban con sus tablets. Tras la cena, los “médicos” locales prescribieron un “refrescamiento” para armonizar energéticamente a todos los recién llegados con el sentir del territorio. Esa fue una impactante inmersión cultural en la cosmovisión Misak. Según logré entender, según su creencia, el Territorio Misak como ente siente tu presencia, tu respiración, tu latido del corazón, si gritas, si vienes con miedo... y el cambiante microclima local es una respuesta al estado anímico de los visitantes. Ya era de noche y los médicos se habían instalado en un extremo de la cancha para realizar su ritual. Un fueguito, hojas de coca, un pagamiento a la Pachamama y probablemente otras sustancias desconocidas. Nos pidieron colocarnos sentados en una fila curva en media luna y esperar, esperar, esperar…. Esperar. No podían decirnos si serían diez minutos, media hora o más. Se demorarán lo que se tengan que demorar. Bienvenidos al tiempo Misak. Kairós llamaban los griegos al tiempo divino o tiempo emocional. Pasaron varias horas. Opté por no mirar el reloj del teléfono celular. De hecho, opté por apagarlo, pues no tendría cómo cargar batería durante la semana. Algunos tocaban flautas, otros guitarras, algunos comenzaron a cantar.

Otros permanecíamos en silencio, tratando de mantenernos presentes, con la mente abierta, suspendiendo los propios juicios –en mi caso venían juicios como neohippismo, vmeme verde, boomeritis, tapón evolutivo-, sintiendo progresivamente el frío, la humedad y el entumecimiento del cuerpo. Por breves momentos, una leve brisa abrió un claro entre las nubes y  pudimos contemplar con regocijo y admiración las estrellas que titilaban al son de la sinfonía de grillos que nos circundaba. Qué bendición.

Por fin aparecieron los brujos. A esa hora pude concluir que su figura se acercaba más a ese arquetipo ancestral que a la concepción occidental de médicos. Uno a uno, entregaban hojas de coca e invitaban a lavarte las manos y rostro. Su presencia realmente traía simbólicamente lo sombrío del inconsciente.

A la mañana siguiente, tras el desayuno y tras una muestra de bailes folklóricos postergada a causa del refrescamiento, comenzó el plenario “Territorio, Sustentabilidad y Buen Vivir”, moderado por el señor Hildebrando Vélez, tan reconocido como perseguido activista y académico ligado a las causas socio-ambientales. Representantes de diversos pueblos originarios presentes en Colombia compartieron sus testimonios, con algunas perlitas de sabiduría ancestral. Auténticos tesoros humanos vivos, portadores de cosmovisiones milenarias. Sentí como un milagro que perduren tras más de cinco siglos de resistencia. Zulma con sus rotuladores de colores iba registrando la síntesis visual de  los contenidos sobre papel kraft.

(incorporaré aquí imágenes de las anotaciones de la moleskine)

La metodología elegida para el evento, el denominado Consejo de Visiones, permitía que cada participante pudiera elegir una temática o más para profundizar. Entre las temáticas posibles estaban:
  • -          Consejo de Educación
  • -          Consejo de Ecología y permacultura
  • -          Consejo de Asentamientos Sustentables
  • -          Consejo de Sanación, Espiritualidad, ancestralismo, consejo de mayoras y mayores
  • -          Consejo de Jóvenes
  • -          Consejo de Niños
  • -          Consejo de Economía Solidaria
  • -          Consejo de Arte y Cultura
  • -          Consejo de Redes y Movimientos Sociales

Por la mañana fui al consejo de Asentamientos Sustentables, pues tenía curiosidad por escuchar de mecanismos de convivencia y resolución de conflictos usados en ecoaldeas y aprender más de modelos como la holocracia y sociocracia. La primera sesión consistió en una meditación guiada, prestando atención a la respiración. “Tu cuerpo es tu territorio primordial” “Pestañear conscientemente, mirando hacia fuera, mirando hacia dentro”

Por la tarde, acudí al Consejo de Educación, que era dinamizado por Zulma, Rowan y Paola. Durante la sesión, dos mayores Misak docentes de la Misak Universidad nos expusieron cómo se organiza la autoridad, su sistema educativo y sus vínculos con el sistema familiar, productivo y político-administrativo. Uno de los ponentes, profesor de Administración articuló su propuesta de la Minga como Modelo gerencial. Al conversar con uno de sus estudiantes, le pregunté cómo hacen en su educación para conectar a las personas con la naturaleza. Su respuesta me sorprendió profundamente: 

“La conexión con la tierra comienza desde antes de la concepción. Antes de concebirme, mi madre soñó con un colibrí. Y cuando nací, mi madre sembró mi ombligo en el huerto, junto a nuestra casa”. 

La sesión culminó con un inspirador círculo en el que cada asistente declaró cuál debiera ser un ingrediente para construir una educación consciente que reconecte con la naturaleza, con la vida.

(transcribiré aquí cosecha del cuaderno)

La segunda noche mágica nos sorprendió con una obra de teatro presentada por una compañía familiar de una eco-aldea. No recuerdo el título, creo recordar algo relacionado con el cuarto sol de los mayas.  La representación era de una impactante belleza visual, reforzada por la simbólica presencia del abuelo fuego al centro del aforo. Tras una impactante entrada de escenas que mostraban la decadencia humana marcada por la violencia y el abuso,  progresivas apariciones de elementos naturales como el agua, el fuego, el planeta iban desnudando progresivamente a un hombre, quitándole capas de vicio, gula, arrogancia, ignorancia y otros males. 



Tras la obra de teatro, un grupo musical Misak con su vestimenta tradicional –mallku gris, falda azul, bufanda, bombín negro- preparó sus instrumentos – guitarra eléctrica, bajo, batería…- y cuando comenzaron a tocar algo parecido a rancheras mexicanas, yo me sentí abrumado por tanto eclecticismo. Ya me disponía a hacer mutis por el foro y retirarme a mis aposentos, cuando sentí que una mano me agarraba de la muñeca arrastrándome hasta la pista de baile. Así, casi sin darme cuenta, terminé bailando el frenético ritmo de la carranga campesina por primera vez con mi amiga Zulma. La cucharita, la gallinita..

El viernes por la mañana, el panel se titulaba “Territorio y Procesos de Paz”. Esta vez don Hildebrando hizo algo más que repartir el micrófono. Invocó a los ausentes, los caídos, los desaparecidos... Pidió un minuto de silencio por los 43 estudiantes cruelmente asesinados en Ayotzinapa, México. Y declaró unas palabras que aun retumban en mi pecho.  
Aquí estamos los que cuidamos los páramos. Aquí estamos los que cuidamos el agua de los ríos. Aquí estamos los que cuidamos las nubes que nos regalan la lluvia. Aquí estamos los que cuidamos las semillas… Ahó! 
Esto fue solo una señal, un anticipo de lo que sería una intensa, vibrante y profunda mañana de presencia colectiva, de testimonios que tocan el corazón, de voces quebradas y ojos brillantes. Creo que fue en ese momento cuando tres músicos misak  tocaron el tambor y la quena. En silencio, de pie, sintiendo la música del llamado de la montaña, yo ya no pude contener mi llanto. Como en un suspiro, brotaron en mi todos los momentos en que había sentido en mi vida eso que llamaba sin saberlo, el Llamado de la Montaña. Vinieron a mí recuerdos –algunos de ellos casi olvidados- de las primeras montañas que subí en mi niñez con Gazte Makaldia, de los primeros círculos de silencio por la paz allá en la plaza de mi barrio en el País Vasco, del dolor, la rabia y el coraje despertados por la violencia, vinieron a mí escenas los paisajes de la sierra Norte de Oaxaca en México y la comunidad de Cuajimoloyas, del trabajo en Farellones y del cuidado del Santuario de YerbaLoca en Chile… y de pronto, al son de aquella quena y al latido de aquel tambor, lo supe. El llamado de la Montaña es el llamado a trabajar por la Paz, por la interculturalidad, por la sostenibilidad, la regeneración, la convivencia en armonía entre humanos con toda forma de vida. El llamado de la montaña no es un llamado que hacen los humanos, es un llamado que hace nuestra Madre Tierra, a cuidarnos, a sanarnos, a reconciliarnos, a honrar y custodiar pasado, presente y futuro.

A ese breve y profundo momento musical siguieron los testimonios de algunos  líderes indígenas y mestizos que compartieron con emoción sus historias de vida y lucha por la dignidad de sus pueblos, las mujeres, la defensa de las semillas, de los derechos humanos. Gloria Cuadras –ex alcaldesa de Apartadó un pueblo que sufrió una horrible masacre- nos hizo llorar a muchos con su relato, especialmente cuando mencionó los dibujos de una niña testigo del sufrimiento.  Y finalmente Jorge Calero, que apeló a la responsabilidad que tienen las eco-aldeas en contribuir a los procesos de paz en Colombia.

Documentación gráfica del Panel sobre Territorio y Procesos de Paz, realizada por Zulma Patarroyo de Pataleta


llamado de la Montaña 2015 from pataleta on Vimeo.

Terminado el panel, nos fuimos a sembrar árboles a una ladera en la orilla del río Piendamó. Allí coincidí con Lina, de la Asociación de Egresados de Uniandes, a quien había conocido unos días antes durante el taller Cocrealab de innovación colaborativa para la sostenibilidad organizado por el nodo glocal de Cali.

Por la tarde, después de un frugal almuerzo, tuvimos la sesión del Consejo de Educación. En esta ocasión, estábamos sentados en el tipi, con el fuego –abuelo fuego- al centro. Usamos el método de pecera (fishbowl) para compartir historias de distintas iniciativas de educación alternativa. Comenzó Jorge, compartiendo su experiencia con la Universidad Gaia, que ofrece cursos virtuales de pre y posgrado en diseño regenerativo de asentamientos sustentables.

Yo compartí la experiencia de la Escuela de Innovación Social que hemos desarrollado en el CoLab de la Pontificia Universidad Católica de Chile formando agentes de cambio inspirados en las escuelas KaosPilot (Dinamarca), Tiimi Akatemia (Finlandia) y Guerreros Sin Armas (Brasil).

Después tomaron la palabra la fundadora y directora del Colegio Alas de Cali -inspirado en la pedagogía para la paz- y un académico de la Universidad del Valle que desde la InvestigaciónAcción Participativa, los trabajos de Orlando Fals Borda, Paulo Freire y otros, había acompañado el surgimiento de la Misak Universidad durante décadas, relacionándolo con el emerger de otras universidades indígenas en otros países de América Latina.

Pero lo que marcó la diferencia aquella tarde fue el testimonio de un abuelo, vestido enteramente de blanco, con un gorrito blanco, proveniente de una comunidad Muiska, quien nos relató detalladamente las enseñanzas de un mamo de la Sierra Nevada de Santa Marta, acerca de su visión ancestral educativa de cómo se transmite la cosmovisión a lo largo de todo el ciclo de vida, desde la preconcepción, el nacimiento, los primeros pasos, las primeras palabras, la primera menstruación, la primera relación sexual … hasta la muerte.  “Así se siembra la gente” repetía una y otra vez.

Cuando salimos del tipi, ya era de noche. Habían pasado más de tres horas sentados, escuchando historias en torno al fuego. Aunque como facilitador, nunca habría diseñado un espacio de aprendizaje como aquel, me dejé sorprender por la presencia colectiva y la profundidad de la escucha lograda.

La penúltima noche mágica tuvo micrófono abierto de artistas invitados. Un gracioso malabarista italiano, un cuentacuentos colombiano, un guitarrista corso, y el entrañable coro del colegio Alas, que cantó dos emotivas canciones por la paz. Una joven misak estudiante de trabajo social se me acercó entusiasta y me sorprendió al pedirme ser amigos por Facebook.

El sábado era el día de la acción, de la colaboración, de la Minga, organizada enteramente por los Misak. Por la mañana nos despertaron al son de guitarras, flautas y tambores. Desayuno rápido y partió la marcha ritual. La caracola primero, después los músicos y las abuelas, y después todos los demás. Ojalá en dos filas, hombres a un lado, mujeres al otro. Al igual que en otros rituales, las mujeres en su luna debían quedarse en el campamento, con un círculo de mujeres especial para ellas.  Caminamos en silencio los pocos kilómetros que separaban el resguardo indígena de la plaza del pueblo de Silvia. Unas cuadras más allá de la plaza nos esperaba la chiva –nombre local para camión de sobrecargado transporte rural -  que nos llevaría al campo que íbamos a sembrar con alisos y pililén.  Según la creencia local, los pililén sirven para “sembrar agua”,  pues contribuyen a preservar los pozos de agua y humedales.

Aquí, una sincronía significativa, mi único apellido vasco por parte de mi abuela paterna, originario del Valle del Baztán, Alzugaray, significa alisal alto, un bosque de alisos en lo alto. Nunca antes había visto, tocado o plantado un aliso. Y tuve que venir hasta acá, al corazón del territorio Misak, en las montañas de Guambia, para plantar mi primer aliso y reconectarme con el origen de mi apellido, con mis raíces familiares.

Precisamente, ese día tomé contacto con varios españoles. Un chico de Santander, otro de Valencia, una catalana, uno medio andaluz. Mientras íbamos plantando los alisos y pililenes, ya bastante sucios por el barro, comenzó un tremendo aguacero. Ante el inmenso chaparrón, no nos quedó otra alternativa que guarecernos bajo unos árboles y esperar durante alrededor de una hora hasta que escampara. Una vez que cesó la intensidad de la lluvia, pudimos salir de nuestro improvisado refugio y empezar una cadena humana de unos dos kilómetros para transportar los arbolitos hasta su lugar de siembra. Al final de la minga logramos transportar y sembrar mil setecientos arbolitos.  Sin duda, fue emocionante e inspirador sentir el poder de la acción con intención regenerativa, la capacidad de la comunidad de colaborar con entusiasmo, superando alegremente el barro, la lluvia y el cansancio en aquella minga.

De regreso al refugio, nos esperaba una rica y reponedora sancocha, una sopita con carne, para que volviera el alma al cuerpo, y recuperarse del frío húmedo y el cansancio. Cuando ya estaba por fin sentado en una piedra con mi plato humeante sobre las piernas y la boca abierta para saborear la segunda cucharada, una voz desde lejos pidió ocho hombres fuertes para ayudar a mover una ambulancia en apuros que había quedado atrapada en el barro.  Allí quedó la sopa. Y partí raudo al servicio. Nos juntamos varios hombres, y finalmente resultó que había que caminar varios kilómetros hasta llegar a la ambulancia. Más de una hora después, al volver, mi sopita  ya estaba fría, así que me sirvieron un nuevo plato de sopa caliente y lo degusté con fruición.

La última noche hubo varios grupos musicales, incluida la infaltable carranga y otros bailes Misak. Pero la banda que se llevó más aplausos fue una banda denominada Campo y Sabor. Cada una de sus canciones, entrelazadas con un castizo sentido del humor y consignas por la soberanía alimentaria,  estaba dedicada a un vegetal, planta, semilla o fruta. Así, cantaron, y sobre todo, bailamos al son del mango, la guayaba, el lulo, la naranjilla, la papa, el café, el cilantro, el aguacate…




A la mañana siguiente, desperté temprano para ayudar a preparar los murales de la evaluación, en los que diseñamos unas preguntas en español y en lengua misak, para que los participantes volcaran sus observaciones (ver), emociones (sentir), sugerencias (pensar), compromisos de acción (actuar). Ver sentir, pensar y actuar son las cuatro dimensiones de la existencia, según el pensamiento Misak.

La última mañana fue bella. Amaneció un cielo radiante, como si las montañas se hubieran puesto su mejor ropaje para honrar nuestra despedida. Danzamos tres danzas de la paz que aún reverberan en mi recuerdo. Ayun Mapu,Newen Mapu –en mapudungun, Amor a la tierra, y Fuerza a la tierra,  para agradecer al territorio Misak por su buena acogida. Después danzamos al son de “Fuerzas de la paz” -inspirado en una canción popular rusa- para desear la paz en Colombia y toda la tierra. Y para terminar, “Inlakech, alaken” saludo maya que significa Yo soy tu, tú eres yo, celebrando los lazos de aquella naciente comunidad humana. Terminó con una veloz y alegre ronda donde todos, incluidas abuelas, niños, jóvenes y adultos cantamos, reímos, corrimos y gozamos.

Al mediodía comenzó la instancia de cosecha, donde cada consejo compartió sus reflexiones, aprendizajes y compromisos. Y  se celebró con una hermosa y sencilla ceremonia de cierre, agradecimiento y despedida.

Ya en el furgón de regreso, reíamos con Oscar, Zulma, Rowan y sus niñas, recordando mi primera granadilla, saboreando mi primer mango –sí, de esos que te dejan hilos entre los dientes-, mi primera carranga, mi primer aborrajado… en fin, dicen que la primera vez nunca se olvida.