miércoles, 9 de enero de 2013

POBREZA MATERIAL, RIQUEZA INMATERIAL: Paradojas, discursos e indicadores en torno al Desarrollo Cultural Local

Mientras facilitaba una jornada institucional sobre políticas públicas para el desarrollo cultural local, la directora de una importante fundación explicó que su aproximación conceptual a la pobreza era multidimensional y se fundamentaba en las categorías existenciales del Tener, Ser, Hacer y Estar. Si bien no lo explicitaba en su discurso, este es el enfoque del economista chileno Manfred Max-Neef con su mirada de necesidades humanas fundamentales propuestas en su libro Desarrolllo a Escala Humana, escrito con la colaboración del sociólogo Antonio Elizalde y de Martin Hopenhayn. Su propuesta plantea abordar las necesidades humanas (ocio, creatividad, participación, identidad, afecto, protección, libertad, entendimiento, trascendencia y subsistencia) como universales. Lo que varía en distintas civilizaciones y momentos históricos son los "satisfactores" o construcciones culturales que usamos para satisfacerlas. En contraposición a la pirámide  del psicólogo humanista Abraham Maslow que condena a los pobres a una vida sin sentido, Max-Neef defiende que no existe jerarquías entre ellas. Desde su perspectiva, cualquier insatisfacción en una de esas necesidades, genera un tipo distinto de pobreza: pobreza de afecto, pobreza de participación, pobreza de creatividad...


El mismo día, vinieron unos consultores, sociólogos expertos en evaluación de políticas sociales que compartieron unas nociones fundamentales sobre la cadena de valor público y la importancia de medir incluso aquello que parecería inmensurable. Ponían como ejemplo los esfuerzos de Naciones Unidas para medir la felicidad de los países en el Primer Reporte Global de la Felicidad publicado por el Earth Institute de la Universidad de Columbia, así como el Happy Planet Index de New Economics Foundation, que cruza indicadores de felicidad con la huella ecológica. Mostraban también el ejemplo de cómo instrumentos como la Ficha de Protección Social pueden servir para filtrar diversos beneficiarios en condiciones de mayor vulnerabilidad. Se señalaba, además, cómo la Política Cultural Chilena 2011-2016 había optado por enfatizar los indicadores de Consumo Cultural para medir el impacto de sus acciones para el desarrollo cultural local.
En otro momento de la jornada, al hacer una revisión de las acciones para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, emergió la reflexión de que la mayoría de los Tesoros Humanos Vivos, depositarios del valioso pero invaluable partrimonio intangible, viven en condiciones de vulnerabilidad, apareciendo ante las instituciones oficiales, como personas en situación de pobreza....

Pobreza material pensé par mis adentros. Riqueza inmaterial, sonó el eco en mi mente. Qué hermosa paradoja. Tremenda riqueza que habita en nuestra pobreza. "Oh, pobreza, fuente de riqueza..." Reza un canto de la comunidad ecuménica de Taizé.

¿Qué pasará por la cabeza y corazón de estos verdaderos Tesoros Humanos Vivos o cualquier poblador o artesano local cuando llega un joven profesional con su título recién lustrado de quién sabe qué universidad y se presenta en nombre de una fundación que dice superar la PobrezaEn otra vuelta de tuerca de la hermenéutica ..¿Qué aparecerá en las encuestas cuando le pregunten a ese cantor a lo divino de Cuncumén, a esa tejedora huilliche, a las alfareras de Pilén, sobre su Consumo Cultural? ¿Cuándo fué la última vez que fue al cine, que compró un libro,  que compró un disco, que fue a un museo? Posiblemente, poco consumo cultural, escaso acceso a bienes culturales... claro signo de pobreza cultural... en aquellos que en sí constituyen una tremenda riqueza cultural.

Pareciera ser que las instituciones del Estado y ONGS que trabajan en para el desarrollo cultural local,  abriendo espacios participativos de co-creación, de acceso a oportunidades culturales, de mediación cultural, de formación de audiencias... precisan de nuevos lenguajes, de otros enfoques.. que les permitan re-conocer, re-cordar, legitimar, validar, activar, visibilizar, conectar ... todo ese  tremendo patrimonio cultural intangible que permanece latente, tal vez dormido pero no olvidado, esperando que lo despierten... como aquel arpa de Gustavo Adolfo Becquer:


Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve,
que sabe arrancarlas!

¡Ay, -pensé-, cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "Levántate y anda"!


En esa búsqueda están mis amigos dedicados al Desarrollo Cultural Local (Servicio País Cultura, Red Cultura, Cultura Local ).

Tal vez bastaría con un enfoque más apreciativo...¿y si las fundaciones que buscan superar la pobreza se propusieran activar, reconocer y visibilizar la riqueza inmaterial? ¿qué es necesario medir que no estamos midiendo? ¿cómo alinear las políticas culturales con los indicadores que las miden? ¿es lo que medimos lo que verdaderamente queremos y necesitamos? En fin... bonitos desafíos, en los que he podido ser un testigo privilegiado gracias a la facilitación.


Tal vez John Lennon encontró la respuesta.

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