miércoles, 25 de enero de 2017

Una Paloma en el Pentágono.

(basado en un recorte de prensa que leí hace años)

Una paloma.
Una inocente paloma sembró el pánico ayer en el Pentágono.
Algún funcionario despistado había dejado la ventana abierta,
y una sencilla paloma blanca se coló en los pasillos
de la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, en Washington.

Inmediatamente, saltaron todas las alarmas.
En siete minutos, habían evacuado  del edificio.
Y rápidamente acudieron las Fuerzas Especiales,
equipadas con su armamento de alta tecnología,
con visores infrarrojos y municiones guiadas con láser.

Tal vez podría ser una bomba trampa enviada por un lobo solitario,
o un nuevo dron espía camuflado teledirigido por los rusos,
o quizá entre sus plumas blancas llevaba polvo de Anthrax de Al Qaeda,
o peor, en sus alas escondía una microcámara secreta de Corea del Norte.
El Eje del Mal revoloteando en el corazón del imperio.

Mientras los comandos trataban de atraparla
entre los intrincados pasillos del edificio,
el teléfono de emergencia no paraba de sonar
en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
El nuevo POTUS, bañado en un sudor frío, acariciaba el botón rojo, 
sin marcar aún el objetivo, esperando las coordenadas de la CIA.

Finalmente, la paloma -algo asustada por el revuelo armado-
salió por donde había entrado, la misma ventana abierta,
y huyó volando sobre el Río Potomac,
dejando a su paso el rastro de una certeza:
la sensación de que la Paz,
otra vez se les había escapado de las manos.



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