viernes, 21 de enero de 2011

CERTEZAS ANTE LA INCERTIDUMBRE: entre la ilusión y la tentación, presentes y futuros



Vivimos un siglo XXI en el que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Es por tanto un siglo de transición, de crisis, de incertidumbre. El siglo XXI comenzó con la caída de las torres gemelas. Después cayeron grandes empresas como Enron, Arthur Andersen, las sucesivas burbujas inmobiliarias y financieras. Cae la confianza en las instituciones, desde los partidos políticos hasta la Iglesia. Caen los empleos para toda la vida. Cae la cohesión social. Caen los paradigmas a los que nos aferrábamos, y por tanto se desmoronan lo que sostenía con seguridad muchas de nuestras certezas. Cae la biodiversidad, la disponibilidad de agua dulce. Aumenta exponencialmente la población, el consumo la generación de residuos, la desigualdad, las pandemias, el terrorismo... Son presentes que niegan y destruyen el futuro, presentes operando desde el ego que se nutren de un futuro oscuro e hipotecado.

Simultáneamente, emergen nuevas formas de con-vivir, trabajar, aprender, conversar y de entender nuestro ser en el mundo. El arte de acoger conversaciones con sentido, la red global de HUBs, el movimiento global de la innovación social, la teoría U de Scharmer, el liderazgo evolutivo, la teoría integral de Wilber, las escuelas como Kaospilots y YIP, el embrión de noosfera que representa twitter, los miles de personas que dan un paso al lado del mercado corporativo y deciden explorar caminos menos transitados en busca de sentido. Cada vez, nuevas generaciones de jóvenes talentos deciden con amor, fé y coraje dedicar su vida a construir un mundo mejor en lugar de poner sus dones de juventud al servicio del capital. Podemos encontrar ejemplos en todo el mundo. Son presentes que nutren el futuro, que sueñan y construyen futuros deseados, eu-tópicos.

( gráfico tomado de How to save the world, inspirado en Berkana Institute )

En estos días inciertos en que vivir es un arte, quien decide emprender conectado con un sentido de propósito, asume un riesgo, se entrega a la providencia "como los pajarillos del campo", que representa a la vez un océano de incertidumbre, salta al vacío con fe, queda solo a la intemperie del mercado. Si además tiene familia, siente la demandante presión de la necesidad de certezas de alimentar y nutrir el pan de cada día a la familia. Surge entonces la pregunta ¿cómo otorgar certezas a la familia en un contexto de incertidumbre?

Mmm. Tela marinera.

Una primera respuesta que emerge del corazón puede ser que la única certeza que necesitamos es la del amor profundo. Que cimentando el proyecto de familia sobre las raíces del amor verdadero, es posible crecer hacia el mundo incierto con seguridad, como el niño se vuelve más resiliente ante la adversidad cuando siente el apego seguro de su madre (o figura significativa)

Otra posible indagación reside en el significado simbólico de las certezas materiales, como un sueldo o o una casa. ¿Son verdaderamente una certeza que otorga seguridad o son una ilusión de certeza para quien no tolera el fluir de la incertidumbre? ¿Representan una trampa / tentación la certeza material frente al entregarse con fe a la providencia?

La aventura del emprender libremente en la incertidumbre segrega adrenalina, es excitante. Atrae la energía masculina del Yang, salir a conquistar el mundo. Y por tanto, puede generar adicción si no se vive con desapego. La certeza del enraizarse es Yin femenino que contiene, centra, conecta, confiere tranquilidad, seguridad y calma. También puede dejarte paralizado en la comodidad de la zona de confort. ¿Cómo equilibrar Yin y Yang? ¿Cómo vivir en balance en la paradoja de la Libertad frente a Seguridad, la aventura de la incertidumbre frente a la tranquilidad de la certeza? Sin duda, un desafiante "Köan". Quizá con "satori" podremos responderlo.

3 comentarios:

samuray de la ejecucion dijo...

No hay que olvidar cómo en este siglo la juventud a empezado una revolución entorno a la sostenibilidad que muchos hubieran firmado hace 20 años. Unos valores y principios que no tienen nada que ver con los 60-90 y el concepto del código libre, la generación gratuita de conocimineto mediante las redes sociales, el compartir para ayudar, y un gran etc...

Pablo Villoch dijo...

Gracias, Samuray Lander, por tu comentario.
En mi opinión, los que ahora trabajamos en estos temas rondando la treintena, forjamos nuestra vocación durante la generación del 0,7, que marcó el boom de las ONG en España en los 90, después de unos 80 con una inercia heredada de la transición.

Ale dijo...

Pablo, tu reflexiòn de vivir liviano, dejarse fluir, escuchar el profundo... en el dìa que lo escribiste me dio mucho significado. Gracias es parte de un regalo leerte.
Admiro tu capacidad de leer el mundo actual, lo haces con profundidad, sin perderte dentro de un ocèano de contenidos...
Un abrazo tenemos una buena conversa pendiente!