jueves, 26 de agosto de 2010

EL EFECTO "PAN CON PALTA" Y LAS CENTRALES TERMOELÉCTRICAS

Todo chileno que haya comido un delicioso sandwich con palta -aguacate para mis amigos no chilenos- sabe que si aprieta por un lado del pan, la masa de palta verde molida se escurrirá incómodamente por el otro lado. Esta metáfora, que denomino "Efecto Palta" puede representar todos aquellos fenómenos que se desplazan como consecuencia de una presión en en determinado lugar. Por ejemplo, si aumenta la presencia policial en un barrio, puede que disminuya momentáneamente la delincuencia en ese barrio, pero es altamente probable que se desplazará a otros barrios.

Algo similar ocurre en numerosos conflictos ocasionados por los proyectos de infraestructura comúnmente denominados "NIMBY" -"not in my backyard"-. Durante los últimos años, Chile ha sido escenario de numerosos conflictos socio-ambientales en los que diversos actores (desde comunidades locales hasta grupos ecologistas), con mayores o menores niveles de articulación y visibilidad, se oponían a grandes proyectos de inversión. Algunos de los más notorios que vienen a mi mente son: el caso de la Central de Endesa en Ralco, las represas de HidroAysen en la Patagonia, la mina de Pascua Lama de Barrick Gold, las represas de AES Gener en el Alto Maipo, la Planta de Gas en Peñalolén, y más recientemente el proyecto de Central Termoeléctrica de Barrancones, junto a la hermosa Reserva del Pingüino de Humboldt, en la zona de Punta Choros e Isla Damas).

Finalmente, el Presidente Piñera en un alarde de ágil cintura política ante la oleada de protestas e indignación ciudadana que se le venía encima, apostó por reubicar la central. Nuevamente el efecto palta en acción. La presión local por salvar una localidad termina por desplazar la instalación a un lugar donde exista menor presión -o menor capital social local para articular una campaña coordinada en su contra. Si bien esta solución -tan inesperada como improvisada- termina con una expresión del conflicto que mostraba más sensibilidad con la biodiversidad del área protegida, no queda resuelto el cuestionamiento de fondo: la incoherencia de una política de instalación sistemática de una decena de centrales termoeléctricas que continuarán quemando carbón para generar electricidad, algo que va en dirección contraria a la de un gran número de empresas y países que ha optado firmemente por reducir conscientemente su dependencia energética de combustibles fósiles para frenar su contribución al cambio climático. Si Chile no modifica urgentemente su matriz energética y se esfuerza por reducir su huella de carbono, sus productos de exportación perderán ineludiblemente posiciones competitivas en el mercado.

Por esta vez, los pingüinos y delfines de Punta Choros se salvaron. ¿Pero se salvarán las exportaciones de fruta, salmón y vino cuando tengan que publicar sus huellas de carbon en las estanterías de los supermercados de Norteamérica y Europa? Quizá entonces necesitaremos otra revolución pingüina.

1 comentario:

Javier dijo...

Llevo un tiempo analizando los argumento de los ecologistas y de las autoridades y cada vez veo en ambas posiciones una mayor divergencia hacia temas irrelevantes y distractores a las necesidades de todos los chilenos.

Centrando el foco en temas importantes:

1. A nivel global la producción de gases de efecto invernadero de Chile es marginal en comparación con la de los países desarrollados. ( Nosotros NO somos el problema, el discurso del señor Gore va dirigido a USA, China, la U.E. y otros)
2. Minería + Energía = %PIB chileno, nuestra preocupación es exigir que estas actividades retornen un % justo de sus utilidades al Estado, pues todos los chilenos le dimos al Estado la facultad de otorgar derechos a terceros para explotar nuestros recursos naturales.
3. Hoy el desarrollo se mide en crecimiento del PIB, nuestra labor es decidir que costos son inaceptables para nuestro bienestar y como reinvertir las utilidades en generar de manera sustentable un bienestar futuro.
4. Ninguna ERNC tiene el factor de planta necesario para suplir la demandas de la Minería y la Industria.
5. Por el punto anterior comparar ERNC con fuentes de energía convencional es equivalente a compara peras con manzanas.
6. Lo único que hacen las ERNC es liberar fuentes con factor de planta alto para su uso en el mercado spot.
7. Las ERNC son deseables para uso domiciliario, pues tener una red descentralizada y diversificada de proveedores, hace más robusto y competitivo el sistema.
8. La única ERC con factor de planta alto es la hidroeléctrica. Es un error demonizar esta fuente.
9. La verdadera eficiencia energética es disminuir el consumo de los que más gastan. Esto tiene directa relación con el punto 1.
10. Los EIA no tienen valor si no son los suficientemente claros como para responder al escrutinio público o al menos de las personas afectadas por los proyectos en estudio.
11. Los EIA desarrollados por profesionales poco éticos, están hechos para esconder los problemas importantes entre cientos y hasta miles de páginas de verborrea técnica y muchas veces se transforman en un instrumento que legaliza aberraciones ambientales como la que iba a ocurrir en Punta de Choros.
12. La fuentes de energía son un problema estratégico para el país y el Estado no puede traspasar esa responsabilidad al mercado.

Hay muchos otros puntos, quizás un día de estos escriba algo sobre ello.

Saludos