jueves, 22 de noviembre de 2007

PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y PROCESOS DE PAZ

El Gobierno Vasco lanzó una interesante iniciativa denominada Konpondu, para facilitar la participación ciudadana en el tambaleante proceso de construcción de la paz en el País Vasco. Paralelamente, invitó al Center for International Conflict Resolution de la Universidad de Columbia, New York, a acompañar e investigar el proceso. El informe que sistematiza el estudio puede leerse pinchando aquí.
Últimamente me ha tocado acompañar diversos procesos de participación ciudadana: un plan regulador urbanístico, una evaluación de impacto ambiental de una ampliación de una mina, una normativa sobre calidad de agua, un presupuesto municipal participativo en una comuna periférica, una evaluación de la rendición anual de cuentas de la intendencia regional metropolitana y una propuesta de trazado de un sendero de ecoturismo. A partir de estas experiencias he tratado de extraer ciertos aprendizajes:
- A las instituciones y empresas, en general, les cuesta abrirse a la participación ciudadana.
- Existen temores y resistencias por parte de algunas autoridades a escuchar lo que la ciudadanía desea legítimamente expresar, por lo que la convocatoria y difusión de estos actos, o resulta tímida, discreta, o se realiza entre gallo y medianoche, y solo para aquellos que interesa invitar.
- Por parte de la ciudadanía, existe cierto grado de pasividad, y desconfianza respecto de la transparencia de los procesos de participación.
- Quienes efectivamente participan, generalmente tienden a defender sus intereses particulares, sin velar necesariamente por el bien común, lo que genera riesgos de que las instancias de participación se conviertan en espacios espúreos de micro-lobby.
- Las comunidades locales, especialmente aquellas más periféricas (rurales, culturalmente distantes, aisladas...) suelen carecer de herramientas y capacidades para aprovechar estas instancias.
- Los equipos a cargo de organizar y administrar los talleres y reuniones de participación ciudadana, generalmente, salvo honrosas excepciones, carecen de una metodología de facilitación apropiada al contexto para efectivamente recibir todos los aportes de los ciudadanos involucrados.
Precisamente, en el libro que estoy leyendo, "La Fraternidad, el principio olvidado" de A. M. Baggio, se plantea cómo las nuevas corrientes defensoras de la participación ciudadana y la aceptación de la diversidad, representan una expresión de aquel principio de la trilogía de la Revolución Francesa de 1789, olvidado por sus connotaciones religiosas, en una revolución pretendidamente secular. A partir de la Libertad (el azul) se desarrolló el liberalismo y hoy día, el neoliberalismo. A partir de la Igualdad (el blanco) de desarrollaron los socialismos y comunismos. En fin, durante el siglo XX, el mundo vivió la libertad sin fraternidad, convertida en consumismo, y la igualdad sin fraternidad, convertida en comunismo.
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