lunes, 15 de junio de 2009

PATRONATO INTERCULTURAL Y EMPRENDEDOR

Este sábado estuve recorriendo el barrio de Patronato, en la comuna de Recoleta, Santiago de Chile. Todo un descubrimiento. Me atreví a acompañar a Yohana y su hermana a su tarde de compras. Más allá de los trapitos, el barrio de Patronato tiene su encanto. Se ha transformado en un espacio de integración de la diversidad femenina. Allá acuden mujeres de todo origen cultural y condición social. Todas unidas por el mismo afán: comprar ropa. Por el lado de la demanda: mujeres cuicas del sector oriente, jovencitas universitarias neo-hippies, poquemonas, inmigrantes afrocaribeñas, incluso alguna turista gringa sexagenaria... Desde la perspectiva de la oferta: comerciantes árabes, coreanos, chinos, chilenos, peruanos, ecuatorianos... Era posible comprar zapatos chinos, adornos coreanos, accesorios para danza del vientre, dulces árabes, kebab turco... todo al ritmo de cumbias tropicales y reggeaton boricua. Todo un baño de cultura. Al fin y al cabo... ¿qué más intercultural que el comercio? Fue el intercambio comercial de mercancías el que movilizó el intercambio cultural desde el comienzo de los tiempos en los albores de la humanidad.

Mi mayor sorpresa fue al doblar por Santa Filomena, al encontrar en dos cuadras, casi una frente a la otra, una catedral ortodoxa dedicada a San Jorge donde estaban celebrando un bautizo según el ritual ortodoxo palestino y una iglesia católica de estilo neogótico dedicada a Santa Filomena, toda calefaccionada, con hermosas vidrieras y con sus muros ricamente ornamentados a mano. Toda una delicia.



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