miércoles, 15 de abril de 2009

ABRIL, BRASIL, SIN AGUAS MIL

Debo reconocer que Brasil me impresionó. Su gente, sus paisajes, su comida, su cultura, su modo de hacer las cosas, su facilidad para entablar conversaciones sociales en cualquier momento y lugar, su cariño, su acento, su fortaleza, su potencial, su impulso, su dinamismo. En realidad es una tremenda potencia continental. Solo fueron unos pocos dias en Belo Horizonte, la capital del Estado de Minas Gerais, pero fue mas que suficiente para venir falando con acento portuñol, con ritmos de bossanova, y com saudade de la cozinha mineira.

Justo después de una motivante reunion en la Fundacion Chile para participar en un proyecto sobre Educacion Municipal, me vino a buscar un transfer para llegar al aeropuerto. En el camino, converse con un empresario boliviano que se dedicaba a ensamblar mesas de poker para casinos. En el avion de SCL a Sao Paulo, me tocó junto a un japonés enamorado de Chile, con quien conversamos durante casi dos horas sobre sushi y las diferencias entre la gastronomia chilena y la oriental. En el aeropuerto de Sao Paulo coincidi con Tonka Tomicic y su pareja, que compró reais en la misma agencia de cambio de moneda que yo. Mientras esperaba el vuelo de TAM a Belo, conocí al coordinador de estudiantes internacionales de la Universidad del Desarrollo, quien leia muy concentrado su comic de Condorito mientras yo leia el Tipping Point de Gladwell. Al final terminamos conversando del presente de la politica vasca, del futuro de la politica chilena y de nuestras experiencias en Mexico y Bolivia.

El primer dia en BH, lluvia y ruido de la gran ciudad. Encerrado en el hotel, mientras terminaba un mapa estrategico para el IPS y adaptaba los materiales para el coaching intercultural para SKM. Aproveché para cenar con la familia de mi amigo Clovis, tomar un suco de canha e unos paes de queixo com Osvaldo, un carismatico empresario convertido a pastor baptista, y a Leonardo, otro exaieseco joven entusiasta emprendedor. Disfrute recorriendo a pie y en ómnibus la ciudad, desde el mirador de Mangabeiras, donde las vistas son espectaculares hasta el Museo vacio de Arte Contemporaneo y la Igrexinha de San Francisco de la laguna de Pampulha, paseando por el decadente pero encantador Parque Municipal, la bulliciosa feria dominical de la Avenida Alfonso Pena y los sospechosos rincones de los alrededores de la Praza Sete de Setembre. Imperdible, el casco urbano de Ouro Preto, Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO, enclavado en las montañas, con interminables subidas y bajadas, numerosas iglesias barrocas de la epoca del imperio y el apogeo minero en la zona. Recuerdo de ello es la mina del Chico Rei, un jefe tribal africano, que tras liberarse de la esclavitud, se convirtió en dueño de la emblematica mina.

De regreso a Santiago, mi esperadisimo reencuentro con Yohana y Amanda. Fumata blanca para el proyecto del Cluster con el Ministerio de Economia y el proyecto de Gestion Educacional con la Fundacion Chile. Good news. Nueva recaida de mi padre. Bad news. Semana Santa con Via Crucis en Villa Grimaldi, con encuentro imprevisto con Jenny y Lucas. Despedida de Carmen y Vivero, con ritual de entrega de los ya miticos piñones de araucaria de Huerquehue. Merece la pena destacar el lanzamiento del libro de Jose Luis Vivero sobre Derecho a la Alimentacion y Politicas Publicas contra el Hambre en America Latina, en la que la Directora Nacional de Anamuri, Francisca Rodriguez, dejo boquiabiertos al ministro de Salud, la representante de la FAO y a los asistentes al evento con su sinceridad, franqueza, sencillez y convicción.
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