domingo, 25 de mayo de 2008

GRACIAS A INDIANA JONES. (o por su culpa?)




Anoche vimos el estreno de "El Reino de la Calavera de Cristal". No mencionaré detalles para no arruinar la sorpresa. Para los nostálgicos, vayan a verla, no se decepcionarán. El revivir la emoción de acompañar a Indy y sus amigos en otra de sus aventuras me ha llevado a compartir algunas reflexiones con mis lectores.


Durante las últimas semanas, la televisión nos ha regalado la oportunidad de revivir con nostalgia las tres primeras entregas de la saga del héroe que marcó la infancia y adolescencia de toda una generación criada y crecida en los ochenta. Al volver a contemplar a Indiana Jones cabalgando, empuñando su látigo, escapando de tribus en parajes indómitos o de hordas de malvados ejércitos, saliendo ileso de espeluznantes trampas en oscuras cuevas llenas de telarañas, bichos y serpientes, me conecté con aquel niño que fui, que disfrutaba soñando con aquellas aventuras, que era capaz de dibujar y pintar durante horas las escenas que quedaban grabadas a fuego en la memoria. Confieso que hasta recordaba de memoria algunos diálogos.


A pesar de ser acusados por los críticos del cine como los emblemáticos culpables de las megaproducciones millonarias que han convertido el séptimo arte en una industria banal de masas, el estelar trío formado por Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford, tiene el mérito de haber construido un imaginario que permanece en el inconsciente colectivo de generaciones. Quizá, sin saberlo ni pretenderlo, trazaron verdaderos arquetipos de héroes y anti-heroes, reavivaron estructuras narrativas clásicas del género épico y esbozaron imágenes de paisajes, ruinas y culturas milenarias que aún permanecen en la imaginación de muchos.


Desde la perspectiva académica, hoy en día los jóvenes que estudian arqueología en las universidades, quizá influidos por las películas de su infancia, rechazan las prácticas poco ortodoxas del Dr. Henry Jones Junior. En la actualidad, se les enseña la importancia de conservar y poner en valor el patrimonio cultural, desde nuevos paradigmas como el de la arqueología del paisaje, que busca entender el uso, la ocupación y el significado del territorio para los antiguos pobladores, contextualizando cada sitio arqueológico en un sistema mas amplio, considerando los aspectos culturales y naturales. Un interesante ejemplo de este nuevo paradigma de la arqueología del paisaje, combinado con el acercamiento de la ciencia a la comunidad y la conservación del patrimonio cultural y natural en áreas silvestres protegidas, es el Programa PALB, que se desarrolla en el Santuario de la Naturaleza de Yerba Loca, fruto de la colaboración entre la Universidad SEK y el Centro Cordillera de Lo Barnechea.


Recuerdo que cuando veía los viajes del "joven Indy" en la serie que grabaron para televisión, me sentía identificado con aquel adolescente, por haber podido viajar a tan temprana edad al Sudeste Asiático y haber tenido contacto con otras culturas y religiones desde la más tierna infancia. Más allá de las críticas que se le pueden hacer desde lo cinematográfico o lo arqueológico, quiero reivindicar la figura de Indiana Jones. Más allá de su carácter impulsivo, improvisado, incluso en ocasiones violento, debo reconocer que admiro esa doble vida de tranquilo profesor a tiempo parcial de una universidad con sus lentes, siempre rodeado de estudiantes entusiastas y de misteriosos y polvorientos objetos, combinada con la vida de arriesgado aventurero con su fiel sombrero, su camisa desabrochada y su infaltable látigo. Resulta tremendamente esclarecedor descubrir que la vida que actualmente llevo, mi genuino interés por conocer otras culturas del pasado y del presente, con un pie en la academia como profesor de universidad, y otro pie en el barro o en la montaña, en la emoción de los proyectos, podrían estar inspirados en Indy, el héroe de mi infancia.

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