viernes, 10 de mayo de 2013

Una travesía por los lugares más inspiradores de la Innovación en Santiago de Chile

El pasado lunes 6 de mayo, llegó mi buen amigo mexicano Max Oliva a Santiago tras un fin de semana en Valparaíso en casa de Cristian Figueroa. Los dos coincidimos en Monterrey hace catorce años y nos volvimos a encontrar en la Catedral de Copenhagen en diciembre de 2009 durante la Cumbre del Clima COP-15. Desde entonces, el ha sido co-fundador del HUB-Madrid -junto con otros amigos como Lotfi y Anita-, co-fundador de TeamLabs -con Juan Freire, Felix Lozano y Berta Lázaro- y Director de Social Impact Management del Instituto de Empresa IE en Madrid. Era precisamente ese rol lo que le traía a Chile para dar una masterclass sobre Design Thinking para la Innovación Social en el exclusivo Hotel W.

Primero lo recogí en Terminal Pajaritos, paseamos por el Parque de las Esculturas y almorzamos en el Liguria con Sebastian y Josefina del Lab de Innovación Social de la UC. Después visitamos el Centro Movistar Innova, financiado por Corfo, cuyo espacio gestionado por Urban Station acoge a los cientos de emprendedores que han llegado a Chile atraídos por el Programa StartUPChile. Era impresionante contemplar un entorno tan diverso y multicultural, lleno de gente, cada uno concentrado trabajando en silencio en sus computadores, cada uno sentado en su silla. Cada asiento de esos equivalía a 40.000 USD. Sin duda, el programa ha contribuido a colocar a Chile en el mapa mundial del emprendimiento, ganando un prestigio hasta en San Francisco, hasta el punto que otros países están replicando políticas similares en otros lugares como Brasil. Sin embargo, cabe preguntarse por el efectivo valor público que genera esa inversión para los contribuyentes chilenos.

Continuamos a la Biblioteca Corfo, donde conversamos con Alejandra Rojas que nos relató la inspiradora historia de la transformación de ese espacio, desde que era un archivo hasta convertirse en un espacio preferido por emprendedores, donde nació comunidad de innovación social de la iniciativa HUB Santiago. Lo cierto que justo en esos días, debido al ruido ocasionado por las obras de ampliación, había disminuido la afluencia de público.

A pocas cuadras, en la calle Nueva York, cercana a la Bolsa, se encuentra SociaLab, impulsado por Julian Ugarte, Matías Rojas y su equipo, como un spin-off natural de la evolución del Centro de Innovación de Techo. Nos sorprendieron proyectos como Tohl y Dandoo, así como descubrir su carácter altamente selectivo y exigente, inspirado en la lógica de Singularity University.

Desde ahí, caminamos por la Alameda para  terminar la ruta en Exosphere, un antiguo palacio remodelado en pleno barrio patrimonial de Concha y Toro. El impulsor del proyecto es Skinner Layne, junto con otros socios como Antonio Canno, Amit y Carlos Miceli. Un espacio inspirador, con un buen relato, y con enfasis en construir comunidad de aprendizaje. Está por ver cuánto les llevará atraer la necesaria comunidad local para llegar al punto de equilibrio.

Aquel día, la ruta terminó allí, pero sabemos que se nos quedaron algunos espacios clave en el tintero. Si esto se convirtiera en un servicio, claramente añadiría la Casa B, -sede del Sistema B, Triciclos y la Corporación Aconcagua Summit-, el espacio Co-Work en Las Condes y Santiago Makerspace en el Barrio Italia, impulsado por Tibucio de la Cárcova, Macarena Pola y Alejandra Mustakis.

A alguien se le ocurre algo más?
... Tal vez una ruta más alternativa que recorra La Parroquia de San Cayetano en La Legua, el Jardín Andalué de Cerro Navia, el Colegio Quillahua de Conchalí?

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