jueves, 5 de mayo de 2011

Quinquén- Nueva York- Olmué. Reflexiones sobre lo GRANDE y lo pequeño

Este mes de mayo ha sido particularmente intenso en viajes, aprendizajes, proyectos que empiezan a terminar y otros que comienzan a eclosionar, lo que deja una sensación de partos múltiples. Tantos contrastes también han provocado profundas conversaciones y diálogos sobre la vida y los mundos que verdaderamente queremos construir.

El proyecto de elaboración participativa lintercultural del Plan de Marketing estratégico para el desarrollo del ecoturismo comunitario con la comunidad pewenche de Quinquén me permitió descubrir el milagro de la supervivencia de comunidades auténticas que tras cinco siglos de dominación, exterminio y despojo, todavía conservan intactas sus raíces, su cosmovisión y una relación única con la naturaleza y toda fuente de vida.

Acudí a Nueva York para participar en el Congreso Internacional sobre Investigación para el Desarrollo Sostenible (ISDRC17) en el Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia. Allí presenté los hallazgos de la investigación sobre Educación para el emprendizaje sostenible que realicé con Chieko Azuma y Elvio Coletinha durante el programa de Master en Liderazgo Estratégico para Sostenibilidad en Suecia. Tras ser la persona que más twiteó durante el congreso, me ofrecieron publicar un post en el blog del Earth Institute sobre el congreso ISDRC17. Dándome cuenta de las limitaciones de las actuales formas de interacción dominantes en los encuentros académicos, me propuse sugerir métodos más participativos, colaborativos y facilitadores del diálogo transdisciplinar a los organizadores de futuros congresos de sostenibilidad.

Durante mi estadía, me alojé en el acogedor Open Canvas Hostel de Brooklyn, visité a mi legendario profesor (de matemáticas de 3°BUP en el Colegio Urdaneta)Padre Basilio Álava en su parroquia del Santo Rosario en East Harlem, y visité la impactante Zona Cero, donde antiguamente estuvieron las torres gemelas. Si tuviera que resumir la experiencia en dos palabras, estas serían: agotadoramente inspirador.

A mi regreso, fuimos en familia a la localidad rural de Olmué, conocido por su aire limpio, y por el cerro la Campana, que fue subido por Charles Darwin. También en Olmué será el próximo XIX WOSonOS (World Open Space on Open Space), la primera cumbre sobre la técnica del Espacio Abierto que se realiza en América Latina.

Estos contrastes junto a otros procesos que hemos ido viviendo en el HUB Santiago, en conversaciones con Osvaldo García, Antonio Elizalde, y especialmente una conversa que tuve con Juan de Travolution en Lonquimay, me han llevado a darme cuenta que la aparente dicotomía entre lo grande (el arquetipo del emprendedor ambicioso movido por su ego) y lo pequeño (aquello que se queda cómodo en la escala local, temeroso de crecer) no es una cuestión de tamaño, sino de la relación entre estructura y propósito. Para profundizar en esta cuestión, sugiero leer "La Dimensión Perdida" de Manfred Max-Neef.
Publicar un comentario en la entrada