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sábado, 23 de julio de 2022

Metanoias de fe y economía

En la tradición cristiana, se ha traducido el término griego metanoia como "conversión". Por ejemplo, para referirse a la conversión de Saulo en San Pablo, cuando pasa de ser un perseguidor de cristianos a ser un cristiano. En las siguientes líneas compartiré algunos hitos que han ido marcando los procesos de transformación de mis creencias y entendimientos sobre la economía, movidos por la fe y las experiencias vitales. Verán que en mi caso, mis metanoias se parecen más a una estalactita, que gota a gota, de forma lenta, silenciosa y progresiva transforma la piedra, que a una caída del caballo.

Nací en el País Vasco de la España de finales de los setenta. Un 19 de Marzo, día de San José, día en que se celebraba el día de las Misiones Diocesanas Vascas.


Fui a un colegio de agustinos, estudié en una universidad jesuita, viví mi proceso de maduración en la fe en una parroquia dinamizada por claretianos  y me formé como educador en una escuela de escolapios. Muchos de los agustinos de mi colegio habían regresado de ser misioneros en Colombia y en la selva en Iquitos, Perú. Recuerdo con cariño y admiración sus testimonios personales de haber vivido en la selva, de haber sobrevivido a sanguijuelas, guerrillas y terremotos. Varios curas de mi parroquia habían estado de misioneros en Ecuador en los setenta, ligados al movimiento de Comunidades Eclesiales de Base, y replicaban los mismos métodos de catequesis y reflexión a la luz del Evangelio (Revisión de Vida: Ver, Juzgar, Actuar) con nosotros durante el proceso de preparación para la confirmación que duraba cuatro años.  A los campamentos de verano, venía a celebrar la eucaristía el Padre Basilio, mi profesor de matemáticas, que se ponía una estola andina, posiblemente de su estadía en Colombia.

A la edad de 14 años, a inicios de los noventa en España, hubo un movimiento impulsado por las ONGDs para exigir al gobierno central un 0,7% de su PIB a Cooperación al Desarrollo. Acampadas en las plazas de las ciudades, marchas multitudinarias, grupos autoorganizados en colegios, parroquias y universidades. Fuimos la generación del CeroSiete. No logramos el compromiso político de las autoridades de la época. Pero sí logramos que múltiples gobiernos autónomos y municipales se subieran al carro y dedicaran un 0,7 % de sus presupuestos a cooperación descentralizada. Y el impacto más duradero fue una generación de jóvenes sensibilizada y comprometida de por vida por la solidaridad internacional. Aquel movimiento derivó en un boom de las ONGs españolas en la década de los noventa, gracias a la inyección de fondos, y una generación motivada y comprometida con ese activismo. Esto fue acompañado de una profesionalización de la gestión de la cooperación y la acción humanitaria, y una creciente oferta de programas formativos en esa línea.

En aquel tiempo, yo participaba como voluntario en un club de educación en el tiempo libre y a los 16 años me estaba formando como monitor educador de tiempo libre en la escuela Iturralde, asociada al Colegio de Escolapios de Bilbao, que era como un diplomado en pedagogía del tiempo libre donde teníamos módulos de educación para la paz, educación para el desarrollo, educación ambiental, y dinámica de grupos. Desde muy jóvenes leíamos a Paulo Freire, María Montessori, Freinet y otros pedagogos.  El módulo de Educación para el Desarrollo y las dinámicas que allí aprendimos -el banquete del mundo, la dinámica de los cubos, la historia de los Papalagi, una lectura crítica al eurocentrismo de los comics de Tintín, la proyección del mapamundi de Peters- fueron especialmente significativos para mí, porque me mostró una forma de aproximarme a las problemáticas del desarrollo, la pobreza y la desigualdad desde otros enfoques y perspectivas.

Así que cuando tuve que elegir carrera, estaba muy conmovido por las noticias sobre la pobreza en el entonces llamado “Tercer Mundo”, intuía que para poder incidir en esas realidades había que comprender la economía.

Tuve muchos y muy exigentes cursos de Microeconomía, Macroeconomía, Econometría, Análisis Multivariante, Política Económica. Incluso como estudiantes nos organizamos y recogimos firmas e hicimos una propuesta para incorporar una nueva asignatura electiva de Economía del Desarrollo, que fue impartida por el profesor Bernardo García-Izquierdo, figura que fue muy significativa como referente en aquel tiempo, por su cercanía como docente. El único profesor jesuita de la carrera, José Manuel Barrenechea, además de enseñarnos Microeconomía, nos impartió un curso de Filosofía Social de la Economía. El fue el primero que nos introdujo a palabras la epistemología, y a tener una mirada crítica sobre la capacidad de los modelos para explicar la realidad.

Durante la carrera, me uní como voluntario a AIESEC, donde descubrí que podía poner las herramientas de gestión que la carrera me entregaba al servicio del desarrollo sostenible, que para mi equivalía a la construcción del Reino, una eutopía de justicia, paz y equilibrio con la naturaleza. Recuerdo que pude escuchar una conferencia de Jon Sobrino, de la UCA de El Salvador, a quien escuché por primera vez la distinción sobre los “empobrecidos” , término que en voz pasiva que implicaba un complemento agente, entregando una responsabilidad a los enriquecidos.

Atraído por América Latina, en 1999 me fui de intercambio a México a estudiar una especialidad en gestión intercultural en el Tec de Monterrey. Allí, al finalizar mi práctica en una multinacional francesa, me sumé como voluntario a una iniciativa de animación sociocultural itinerante en la Sierra Norte de Oaxaca, donde pude convivir con comunidades zapotecas, donde comprendí en persona el significado de la dignidad, aun en condiciones que serían calificadas como "pobreza" por economistas occidentales.

Después de terminar la carrera, quien había sido mi profesor de Macroeconomía, Juan Francisco Santacoloma, -que fue autor del libro más grueso de España sobre la materia, fue parte del comité que me adjudicó la Beca de la Cátedra UNESCO de formación de Capital Humano para América Latina, que me trajo a Chile para trabajar en la Fundación Vasco Chilena para el Desarrollo, como asesor técnico en Cooperación.

Como joven recién licenciado en económicas, quería comprender en persona el entonces llamado milagro económico chileno: cómo era posible que un país hubiera sido capaz de reducir la pobreza a la mitad en una década. Aquí pude conocer los matices,  las luces y las sombras del modelo chileno y su posterior evolución, aún en marcha. Pero también viví experiencias vitales que cuestionaron mis propias creencias.

Durante mi primer año en Chile visitando proyectos locales me tocó conocer realidades muy diversas urbanas, y rurales, del centro, norte y sur, desde La Legua hasta Chiloé, desde Culiprán hasta Curarrewe.  Conocí al Padre Mariano Puga en La Legua, las cooperativas pewenche de Curarrewe impulsadas por el escolapio vasco Iñaki Arriola, la primera red de agroturismo de Chiloé liderada desde Ancud por la Sra María Luisa Maldonado, y otras iniciativas de economía solidaria, término acuñado por Luis Razeto.

Tras dar mi primera charla sobre Responsabilidad Social en La Otra Feria organizada por ProHumana en la Esatación Mapocho en Noviembre de 2002, Al año siguiente, en 2003, vino Muhammad Yunus a una cumbre global del microcrédito y le escuché por primera vez en la misma Estación Mapocho, hablar sobre “negocios sociales”, concepto que me voló la cabeza. Poder usar la fuerza transformadora de los negocios para resolver problemas sociales. Ahí se sembró la semilla del emprendimiento social en mí, que después brotaría en Kaleidoskopios y Glocalminds.

Acompañando como voluntario en 2005 a la Sra. Mónica, microemprendedora de la población San Luis de Peñalolén, en el programa Emprender Juntos de la Fundación de Superación de la Pobreza, me tocaba explicar la importancia del ahorro y el sentido del valor del dinero en el tiempo. Y ella me comenzó a explicar que tenía con sus amigas un sistema de ahorro colectivo que se llamaba la Polla, que era enteramente funcional en aquel entorno,  no bancarizado. Esto fue antes de la Cuenta RUT, que creó el Banco Estado en 2007

En aquel tiempo, había empezado a estudiar un postítulo en Interculturalidad y Desarrollo Local en la Universidad de Playa Ancha. Una de nuestras profesoras nos había interpelado y nos había preguntado: - “¿Cuando estén frente a la alteridad, qué es lo que harán?”

Así que allí estaba yo, hombre blanco, hetero, cis, europeo, alto, sano, con mi acento español, con, con mis privilegios, con mi título debajo del brazo, tratando de explicarle el tipo de interés, el valor del dinero en el tiempo, y allí estaba Mónica, mujer, madre de tres hijos, jefa de hogar,  que vendía ropa usada de colera en la feria y humitas en verano, enseñándome de la Polla. ¿Quién era yo para enseñarle algo a Mónica? Si su sistema de ahorro colectivo, basado en la solidaridad, la reciprocidad y el control social entre pares era culturalmente funcional en su contexto y era la única alternativa viable y accesible para ella en aquel momento, ¿quién era yo para colonizar su pensamiento e imponerle una forma de entender la economía que le negaba el acceso a crédito?

En 2007, visité Bolivia por segunda vez, para un encuentro ecuménico de Taizé en Cochabamba, me impresionó el enorme poder de la economía informal en las calles, mayoritariamente liderado por mujeres de origen indígena, sin un registro, sin boletas, sin impuestos, invisible al Estado, a las estadísticas, y por tanto al PIB.  En ese tiempo estaba estudiando un Diplomado en Relaciones Internacionales en la Universidad Alberto Hurtado, donde tuve de profesor al argentino Armando di Filippo, que me introdujo  a la mirada institucionalista de la economía. 

Al año siguiente, de la Universidad Andrés Bello me pidieron impartir el curso de Economía en la carrera de Ecoturismo. Era el segundo semestre del 2008. A partir de septiembre, por la crisis subprime, sucedía que cada martes, los titulares de los diarios de los kioscos del Barrio República ponían en cuestión los supuestos de los modelos económicos que debía enseñar en clase. Sentí un quiebre de sentido, dado que ya no podía seguir enseñando economía de la misma forma que me la habían enseñado a mí. Ni en el fondo ni en la forma. Ni los contenidos, ni las metodologías. En aquel tiempo me acerqué primero a la Economía Ambiental y después a la Economía Ecológica.

Aquel 2008 leí varios libros, “Hacia un Mundo sin Pobreza” de Muhammad Yunus, “El fin de la Pobreza” de Jeffrey Sachs y finalmente “Colapso” de Jared Diamond, que junto a un conflicto socioambiental que viví de cerca en el Santuario Yerba Loca de Lo Barnechea, me motivaron a dedicar mi vida al desarrollo sostenible y a postular a becas para estudiar una Maestría en ese ámbito.

Viajé a Suecia buscando el pensamiento de vanguardia en las temáticas de Sustentabilidad, y allí descubrí que buena parte del fundamento de los modelos y teorías que nos enseñaban estaba basado en el Desarrollo a Escala Humana y las Necesidades Humanas Fundamentales propuestas por Manfred Max-Neef, la autopoiesis propuesta por Humberto Maturana y Francisco Varela, la interacción en los equipos de alto desempeño propuesta por Marcial Losada. Me di cuenta de lo mucho que valoraban en Europa a chilenos como Claudio Naranjo o Rolando Toro. Mi tesis de Master, inspirada por Peter Senge y Otto Scharmer, del MIT y coescrita junto al economista brasileño Elvio Coletinha y la bióloga japonesa Chieko Azuma, consistió en un análisis comparativo de las escuelas de emprendimiento e innovación social para identificar los principios de diseño pedagógicos subyacentes a sus programas de formación de agentes de cambio. Aunque se abrieron algunas oportunidades en el viejo continente, tras el terremoto de 8,8 de 2010, decidimos como familia volver a Chile, para contribuir a la reconstrucción sustentable del país.

En los inicios del programa de Diplomado en Coaching Organizacional para la Sostenibilidad, que desarrollamos entre 2012 y 2015 junto a Claudia Raffo, Enrique Vergara, Mirta Paredes, Marcelo Godoy y Raúl Pacheco, inspirados por el título del libro "Más Platón y menos Prozac", acuñamos el lema “Menos Porter y Más Capra”, como una apuesta por la necesidad de un enfoque sistémico. En los últimos años, he contribuido a la difusión entre mis estudiantes de las propuestas de la Economía Rosquilla de Kate Raworth y la Gobernanza de los bienes comunes de Elinor Ostrom.

En 2019, inspirado por la convocatoria del Papa Francisco a emprendedores y economistas, me uní al grupo "Asís", donde fuimos discerniendo y compartiendo la llamada Economía de Francisco.

Durante la pandemia en 2020, a raíz de mi experiencia en un programa de Emprendimiento Regenerativo financiado por CORFO, me pidieron de la SOFOFA impartir un Webinar sobre Economía Regenerativa, y a partir de ahí me empezaron a llamar de distintos lados, para charlas en línea en distintas redes de Argentina, Colombia, Bolivia y Chile, para compartir algunas tendencias y distinciones sobre la economía circular y regenerativa. También en aquel tiempo fui invitado a compartir mis reflexiones en un encuentro latinoamericano en linea de Taizé sobre la Naturaleza como prójimo.

sábado, 21 de mayo de 2022

Oruga, oruguita


Oruga, oruguita,

oruga que vienes y vas...

te mueves con tus patitas,

no sabes a dónde irás.

 

Oruga oruguita,

aunque hoy no me creerás,

ya pronto tendrás alitas

y mariposa serás.

 

Oruga, oruguita,

llora hasta no poder más

aunque hoy te digan "feíta"

pronto te transformarás,

aunque hoy te creas gordita,

de flor en flor volarás.

 


domingo, 8 de noviembre de 2020

Compostar como práctica espiritual


 Ayer, durante el Curso Maestro de Ecoaldeas y Comunidades Resilientes, en el que participo como docente en los módulos de Liderazgo Participativo y Economía Regenerativa, el experto alemán Holger Hieronimi desde la Granja Tierramor en Eranguarícaro, Michoacán, México, nos dijo:

Como alemán bastante racional, también me doy cuenta de esta necesidad que tengo como ser humano de desarrollar mi propia espiritualidad. Para mí empezó al tocar la tierra. Tocar la tierra es un buen inicio.  Simplemente tocar el suelo. Ver el suelo, cómo se transforma. Darse cuenta de que en esta interfaz entre el Cielo y la Tierra hay más microorganismos que humanos sobre el planeta. En una manita de esto hay más vida que seres humanos en la Tierra.

Este trabajo de cómo podemos convertir un suelo estéril en un suelo fértil. Y por qué no hablar de la composta que tenemos que hacer. Yo creo que hacer la composta es uno de los trabajos más espirituales que podemos hacer. Es literalmente transformar la basura de esta sociedad de crecimiento industrial a través de un proceso de aireación. Es también cómo transformar toda esta mucre, la basura con los desechos que ha dejado en mi propia alma, en un abono que pueda nutrir las plantas, y que puede retroalimentar este proceso. 

Caminos espirituales hay muchos. Observar cómo son estos ciclos de crecimiento, clímax y transición, ruptura y decrecimiento. Me invita a observarme en qué momento estoy yo. En qué momento está la naturaleza. Ahí es importante saber donde está, para realizar una acción aterrizada. Se trata por tanto de una espiritualidad aterrizada, una espiritualidad de la tierra. No una espiritualidad desconectadas, que de estas hay muchas y ese es un peligro constante.

Durante siglos los alquimistas buscaron la piedra filosofal para transformar el plomo en oro. La antigua alquimia en su dimensión material sentó las bases para la actual ciencia de la química. En su dimensión espiritual inspiró futuros desarrollos de la psicología como el concepto de individuación propuesto por Carl Gustav Jung. 

Inspirado por estas reflexiones de Holger, tomando la alquimia como metáfora, podríamos decir que en la actualidad, en esta era geológica del Antropoceno en la que nos encontramos, el plomo podría representar a los residuos orgánicos. El oro, podría representar el abono para nutrir un suelo fértil. Y por tanto, el compost podría ser la verdadera piedra filosofal olvidada en nuestro jardín. Y el compostaje, la más actual y ecológica expresión de la alquimia y de evolución espiritual: aquella que permite transformar los patrones lineales de una economía degenerativa en ciclos circulares en una economía regenerativa.

"El alquimista hablando con la Naturaleza" 

(Jean Perreal) 

miércoles, 8 de enero de 2020

Ulises y Jesús



Dos hombres atados a un madero.
Dos reyes sin trono ni corona.
Un héroe y un antihéroe.
Un mástil y una cruz.
Vertical y horizontal.

Ambos adultos, jóvenes,
barbudos y de pelo largo.
la piel curtida por el Sol
del Mediterráneo.

Ambos fueron tentados.
Uno en el mar. El otro en el desierto.
Ambos en un retorno a casa.
Uno en retorno a la Casa del Padre.
Otro de regreso a Ítaca,
para volver junto a Penélope y Telémaco.

Uno acepta la voluntad del Padre,
traicionado, entregado, fracasado,
 juzgado sin debido proceso
condenado por la indiferencia
latigado, castigado, derrotado
sacrificado como un cordero
cuelga exhausto, cabizbajo
sufriente de sendos clavos
que atraviesan sus manos.
Víctima de la tortura
y la represión del Imperio opresor.

El otro, pide a su leal tripulación
de oídos con cera tapados,
ser atado a su mástil,
para no caer en la tentación
para evitar dejarse llevar
por el seductor encanto
de las hermosas sirenas
y su misterioso canto,
al que otros cedieron.
Tenso, con los dientes apretados,
los puños apretados,
el pecho apretado,
Diría que hasta excitado,
la piel doblemente salada
salpicado de sudor y mar.
Los cabos marcados
en las muñecas, 
tobillos, caderas y brazos.

lunes, 30 de diciembre de 2019

2019: El año del Despertar

En estos días, no solo termina un año. Termina una década. En Chile, algunos dicen que terminan 30 años. ¿Pero qué es lo qué empieza? ¿Cómo llamaremos a esta década que comienza en 2020? Algo me dice que la próxima década ya ha comenzado. Comenzó con millones de jóvenes en las calles de todo el mundo defendiendo el futuro ante la emergencia climática convocados por Gretha Thunberg. Comenzó a ritmo de cacerolazos en las calles de Chile clamando por dignidad, por justicia y el derecho de vivir en paz. Comenzó con miles de mujeres cantando y bailando por todo el mundo la performance "Un violador en tu camino" de Las Tesis, denunciando la violencia del patriarcado. La década del 2020 al 2030 es decisiva para el futuro de la Humanidad y de la vida sobre la Tierra. Debe ser una década de transformaciones profundas, sistémicas, y aceleradas. 

La ONU impulsa la Agenda 2030 con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los Pueblos indígenas del mundo apelan a ser guardianes de los territorios. Las empresas asociadas al Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible WBCSD también han trazado su hoja de ruta en el documento Visión 2050. El Papa Francisco está convocando  a encuentros para pactos globales para una nueva economía y una nueva educación. En todo el mundo, países, ciudades, regiones, municipios, comunidades, líderes y organizaciones se están sumando a redes y alianzas por la acción climática, a movimientos sociales por la justicia social y los derechos humanos.

Pero antes de terminar este 2019, un breve repaso a los hitos más destacados en mi vida personal y profesional.

Enero
Febrero
  • Con el apoyo de mi socia Karen Méndez, pasé gran parte del mes de febrero entrevistando a unos cuarenta actores territoriales de la Cuenca de Aculeo, en el marco del levantamiento de información para el proceso de diálogo orientado a la generación de un Acuerdo Voluntario de Gestión para la Cuenca de Aculeo.
  • Asistí a la presentación del libro "El llamado silvestre de la naturaleza" de Adrián Villaseñor.
  • Junto con Sergio Garay y Héctor Hevia, durante el primer semestre avanzamos en el diseño de una plataforma de Liderazgo intermedio para Líderes Educativos
  • Pasé unos días tranquilos en familia en Chillepín, Salamanca, en el Valle del Choapa.

Marzo


  • Comenzamos con los talleres de diálogo en el marco del proceso de diálogo para el Acuerdo de Gestión de la Cuenca de Aculeo.
  • Durante el primer semestre, me sumé al equipo docente del programa #SUS1000 de la Cátedra de Sustentabilidad de la Universidad Católica
  • Se casó mi socia Josefina con Nico, en una hermosa y memorable celebración bendecida bajo el vuelo de los cóndores en Farellones. Con Yohana, aprovechamos el incomparable escenario para renovar nuestros votos. A la semana siguiente, celebré mi cumpleaños en glocal.
  • Vino a vernos nuestra amiga MSLSer desde Brasil, Giulianna Netto, con quien visitamos el mirador de la Torre Costanera.
  • En el marco del Programa de Emprendimiento Regenerativo IncubaR, organizado por El Manzano y Glocalminds, financiado por CORFO, cofacilitamos el taller de Liderazgo Participativo en Cabrero, región del Biobío.
Abril
  • Continuamos con los talleres de Emprendimiento Regenerativo en el marco del IncubaR
  • Facilité un taller cocrealab de Herramientas para el Cambio sistémico, en glocal
  • Con Claudia Sepúlveda cofacilitamos un focus group en la Universidad de Talca, orientado a la generación de un manual de herramientas para la innovación social territorial.
Mayo
  • Impartí una charla sobre Regeneración en el Instituto de Formación Fondacio America (IFFAmerica) en el marco de la Apertura del año académico de su Diplomado para Agentes de Cambio
  • Facilité sendos talleres de un día en formato cocrealab en glocal denominado "De los Juegos de Poder al Poder del Juego" y otro sobre "Co-diseño de Futuros"
  • Fuimos a ver en familia el musical Gatos en el Teatro Teletón.
  • Fuimos en un memorable viaje familiar a explorar Cuzco, el Valle sagrado y Machu Picchu, en Perú.
Junio
  • Impartí con el apoyo de Francia Mazzo el módulo de Liderazgo para la Sostenibilidad en el MAGS Magister en Gestión de la Sustentabilidad de la UDD
  • Impartí con el apoyo de Francia Mazzo y Claudia Sepúlveda el módulo de Presencing en el MPO, Magister en Psicología Organizacional de la Universidad Adolfo Ibañez
  • Viajé a Lima para impartir un Training intercultural a una pareja francesa que venía a Chile
  • Amanda ofreció su espectáculo de pole dance inspirado en el musical de Cats
  • Diseñé un curso online de Economía Circular en el marco del programa de Emprendimiento Regenerativo IncubaR, en colaboración con glocalminds y El Manzano.
  • Asistí a la presentación final del Taller de Teatro de Salvador.
Julio
  • Vimos en familia el Eclipse Total de Sol 
  • Tuvimos nuestro viaje en familia a España a visitar a mi familia de origen. Pasamos unos días en Bilbao, con mi madre y una semana de playa en el Mediterráneo. Visitamos el Oceanogràfic de Valencia, el parque temático de dinosaurios Dinópolis en Teruel y el parque acuático Aquarama en Benicassim y el Monte Igueldo en San Sebastián. Amanda y Salvador navegaron en El Abra.

Agosto
  • Durante el segundo semestre continué con la coordinación del curso "Liderazgo Estratégico y Manejo de Conflictos" para estudiantes de Administración en Ecoturismo en la Universidad Andrés Bello en Santiago y Viña del Mar. En ese contexto, cofacilitamos con Claudia Sepúlveda una jornada de terreno en el Jardín Botánico de Viña del Mar y viajamos a Pucón y Currarrehue para explorar alianzas en el territorio.
  • A fines de agosto, tuvimos la jornada de cierre del IncubaR celebrada en la Universidad de Concepción, en la que los emprendimientos regenerativos se presentaron en una feria de proyectos. La jornada culminó con un conversatorio sobre regeneración en una rica terraza de Concepción.
  • Impartí mi curso de Sustentabilidad en las Organizaciones en el Diplomado en Sustentabilidad Corporativa e Innovación de la Universidad Católica.
Septiembre

Octubre
  • Guiados por el comprometido equipo de Fundación Hualo y acompañados por el equipo de facilitadoras glocal, comenzamos el mes con una salida a terreno con los estudiantes de Ecoturismo UNAB Santiago a la subcuenca del Río Putagan, al territorio de Rari - Panimávida - Rabones, en las comunas de Linares y Colbún, Región del Maule.
  • Celebramos el cumpleaños de Amanda con sus amigas en el Canopy de Aguas de Ramón.

  • Justo una semana antes del Estallido, cofacilitamos con el equipo glocal una jornada de trabajo con líderes de organizaciones de la sociedad civil ligadas a la conservación marina y del borde costero.
  • Los días previos al Estallido, participé en el Congreso Transformations 2019, donde tuve el honor de conocer a Steve Waddell del SDG Transformations Forum.
  • El 18 de Octubre se desató el Estallido Social, que dio inicio a un nuevo periodo histórico que aun no terminamos de nombrar. Algunos ya la llaman la "Revolución de los treinta pesos". Otros, la "Primavera chilena". Otros sólo se refieren como la "Contingencia" o la "Crisis social"
  • El 25 de octubre, participé, junto con varias de mis socias de glocal, en la recordada marcha del millón, -aunque fueron muchos más...-que repletó la Alameda y Providencia y calles aledañas, hasta donde alcanzaba la vista.
  • En medio de la crisis, fui contactado por una periodista del Washington Post para dar mi perspectiva sobre la compleja situación que atravesaba el país.
  • Participé en una de las sesiones de la Asamblea por el Pacto Social convocada en la Academia de Humanismo Cristiano.

Noviembre
  • Participé en un encuentro en Casa Co convocado por Sistema B. A partir de ahí se gestó un grupo interesado en contribuir con metodologías a los cabildos y asambleas.
  • Dada la contingencia nacional,  se suspendieron la mayoría de mis talleres, clases presenciales y salidas a terreno durante el mes de Noviembre, excepto mi módulo de Gestión Estratégica de la Sostenibilidad del Máster Online de Sostenibilidad
  • Celebramos el cumpleaños de Salvador en el Summit de Peñalolén, el mismo día que dio su examen de cambio de cinturón de Taekwondo.
Diciembre
  • Facilitamos unas Jornadas de trabajo en Plaza Colombia con estudiantes de Ecoturismo UNAB Viña del Mar.
  • Impartí una charla a empresarios del gremio del Aceite de Oliva durante el Encuentro Nacional  de Chile Oliva, sobre estrategias de innovación y colaboración para hacer frente a los desafíos emergentes.
  • Junto con Miguel Castro, cofacilitamos un Taller de Manejo de Conflictos para académicos y directivos de la Facultad de Ciencias de la Vida de la UNAB en el Campus Quintay 
  • Junto con Miguel Castro, cofacilitamos una jornada estratégica con el personal de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, en la que se presentaron y retroalimentaron las metas del 2020. 
  • Participé en los Campamentos Padre - Hijo con Amanda y Salvador, con sus compañeros de colegio y sus respectivos padres, en Curacaví y en Catapilco.
Durante 2020, hasta el momento, se vienen proyectos con APEC sobre mujeres indígenas, con el BID sobre Acción Climática en regiones, otro de fortalecimiento de capacidades de organizaciones de la sociedad civil ligadas a la conservación marina y del borde costero, y otras posibilidades aun no confirmadas que se están tejiendo en conversaciones con distintos servicios públicos y la Facultad de Ingeniería de la USACH.

Para facilitar la lectura de post similares de años previos, incluyo aquí un enlace directo a la síntesis anual de cada uno de los últimos cinco años:

sábado, 19 de octubre de 2019

ANOMIA

(escrito bajo Toque de queda)

Algunos me dirán
que hoy no es tiempo
para la poesía,
pero en estos días
los versos me brotan
a borbotones
como la sangre latiendo
de una arteria aorta
en la sociedad absorta
de América Latina.



Anoche decretaron
estado de emergencia.
Los medios sorprendidos
relatan la insurgencia.
Todos cómplices pasivos
de la estructural violencia.
Parece un estallido
de rabia y de impotencia.
El pueblo ha despertado,
se acabó la paciencia.
El mundo aletargado
por fín ha comprendido
el sentido de urgencia.


Estudiantes tratados
como terroristas.
Un Pueblo declarado
ya en rebeldía.
Policías apagando
el fuego con bencina.
y el presidente cenando
en una pizzería.
Tanta agua derramada
en medio de la sequía.


Todo ha comenzado
con la evasión  masiva,
La gota que ha colmado
el vaso de la economía
del pueblo agobiado
por las cuentas más IVA.

No son treinta pesos.
Son treinta años
de múltiples engaños,
décadas de abuso
siglos de exterminio,
y rabia acumulada
que han llevado
a esta escalada
de violencia desatada.

Ministerios colapsados
buscando resolver
problemas  por separado,
condenados a volver
a patrones del pasado
que nadie quiere ver.

Los errores  y horrores
de la historia reciente
aún están calientes
en el corazón de la gente.

Quito, Barcelona,
Santiago, Hong Kong,
todos cortados
por el mismo patrón:
La doctrina del shock,
el estado de excepción.
Noticias falsas.
Desinformación.
La verdad verdadera
es la víctima primera.
Líderes pasmados.
Calles en llamas.
por encapuchados.
gente que reclama.
Almas apenadas
Familias aterradas.
Pacos y guanacos,
gotas de limón.
Jóvenes llamando
a la rebelión
de la sociedad entera
contra la opresión,
contra la extinción,
ante la crisis
política, climática,
hídrica, agrícola,
epistémica y sistémica.

Élites en burbujas
insensibles al impacto
de leyes que empujan
con sombríos pactos.

Gerentes desalmados
armados de privilegios,
muy bien educados
en siete colegios
destruyen santuarios,
cometen sacrilegio,
profanan lo sagrado,
de los ríos y bosques,
montañas y desiertos,
ignorando sus misterios.

Saqueo amparado
por leyes injustas
y códigos de aguas
de la dictadura.

Solo soy un  profesor, 
un padre de familia,
un poeta ocasional,
un burgués pacifista
convertido en activista,
al sentir el dolor
de familias campesinas
de familias obreras
y otras tantas víctimas
del modelo extractivista.

Solo anhelo llegar 
tranquilo a casa
abrazar a mis hijos,
contarles un cuento
besarles cada noche
y contemplar en paz
las lechugas del huerto.

Después de todo
¿qué nos queda?
Tocarnos esta noche
de toque de queda.
entre las cenizas
de la democracia.
Y rezar para que otra vez
la calma y la sensatez 
broten de nuevo
entre las brasas,
como aquel viejo
en el Barrio Lastarria
tocando su arpa
entre los fierros
de una micro quemada.

TRANSFORMATIONS 2019

A comienzos de año, mi amigo colombiano Manuel Manga, fundador del Instituto de Liderazgo Evolutivo, me conectó con Steve Waddell, líder del SDG Transformations Forum, que me conectó con Paulina Aldunce, académica de la Universidad de Chile, organizadora del Transformations2019 Conference, que buscaba  proporcionar una plataforma para el aprendizaje recíproco entre contextos menos y más desarrollados, y entre investigadores y otros actores sociales, con el fin de mejorar tanto la práctica como la teoría de modo de apoyar cambios transformadores para abordar el cambio climático y otros desafíos contemporáneos, tanto sociales, como ambientales.

Primero, quiero reconocer el coraje y liderazgo de Paulina Aldunce y todo su equipo, en el que puedo destacar a Pamela Smith y a Sonia Perez Tello, que además fue profesora de mi compañera de glocalminds Claudia Sepúlveda en su asignatura de “Educación y pobreza”.

El primer día de la conferencia,  antes de los discursos protocolares de la inauguración, se efectuó un breve pero profundo ritual Rapa Nui con el cantautor isleño Enrique Icka. Me quedé con ganas de escuchar más de su testimonio. La Isla de Pascua suele ser referenciada por algunos autores como Jared Diamond como una metáfora del colapso ecosocial que podría suceder a gran escala. De aquella mañana, fue especialmente impactante el sabio testimonio de la Sra. Sonia Diaz, dirigente social de la comunidad de La Gloria, afectada  por graves incendios forestales en el 2017. Creo que muchos de los gringos allí presentes no alcanzaban a entender el peso simbólico que tenía darle la palabra a aquella mujer en ese escenario, justo antes de una autoridad republicana como el Rectór de la Universidad de Chile.

En el primer break me contactó Karina de Trans Media para una video-entrevista testimonial y me encontré con el académico Stefan Gelcich, con quien habíamos coincidido justo unos días antes en otro taller. Tras el descanso, por la mañana me sumé a una sesión sobre la dimensión psicológica y relacional de las transformaciones. Fueron 5 presentaciones de 7 minutos cada una. Una fue sobre viajes de aprendizaje de mujeres científicas a la Antártida. Otra fue sobre la “Sensación de Pérdida” en los procesos de transformación y acción colectiva, a partir de un caso sobre los chinamperos de Xochimilco. Otra fue sobre los tipos de interacciones y relaciones en la construcción de capital social en las redes colaborativas. Mi principal insight fue sobre la importancia de los estilos de liderazgo para crear espacios seguros ante la complejidad, donde las personas, y especialmente las mujeres, perciban un sentido de justicia en los procesos colaborativos. 

Durante el almuerzo, coincidí con la investigadora boliviana Anahí Ocampo, experta en sociohidrología, con quienes hemos coincidido en el marco del proceso de diálogo de la Cuenca de Aculeo.

Por la tarde, acudí a una sesión en la que dos presentaciones abordaron la problemática de los pueblos indígenas del Desierto de Atacama, la explotación de los salares de Litio y el déficit hídrico. Una de ellas, realizada por Nancy Yañez del Observatorio Ciudadano de Derechos Indígenas. Otra de las ponencias, presentada por Hugo Romero, enfatizaba el riesgo de la pérdida  de cosmovisiones, ontologías y epistemologías ancestrales.

En la plenaria de la tarde, tuvimos un momento para generar campo social con unas breves interacciones facilitadas por el gran Ronald Sistek. Su invitación era a completar estas frases en duplas: 
“Algunas de las cosas por las que agradezco estar vivo en esta Tierra son…”
“Algunas de mis virtudes son…”
“Algunas personas que me han ayudado a confiar en mí son…”
“Un lugar que recuerdo con especial cariño de mi infancia es…”

A mi me tocó interactuar con Natalia Contesse, a quien sigo hace tiempo en redes sociales, que después cantó magistralmente su bella canción “Décimas al agua


En las sesiones paralelas "No Académicas" programadas por la tarde, decidir a escuchar el testimonio de empresas de vanguardia y sus transformaciones ante el cambio climático. Ejercía de anfitriona Kathrin Muller, Gerente de Desarrollo de Acción Empresas, capítulo chileno del World Business Council for Sustainable Development.  Fue una gran sorpresa reencontrarme allí a mis dos brillantes ex alumnas del Magister en Gestion de la Sustentabilidad dela Universidad del Desarrollo, Rosa Soto y Lucía Martínez, que hoy día se desempeñan como gerentes de Sostenibilidad de Acciona y de Natura, respectivamente. Junto a ellas también presentó Carmen Lacoma, Gerente de Aguas Andinas, quien no podía imaginar que al día siguiente sufriría una grave rotura de la tubería matriz en Providencia, perdiendo miles de litros en tiempos de sequía.

El segundo día, la mañana tuvo como momento artístico inspirador el canto y la danza de dos estudiantes de la universidad, que interpretaron las canciones “Soy Pan, soy paz, soy masa” de Piero, y “CambiaTodo Cambia”, canciones bien elegidas por sus letras relacionadas con los procesos de transformación sobre los que versaba la conferencia.  En la plenaria de la tarde, destacaron un par de jóvenes llamados “Liricistas” que nos sorprendieron con su flow al cantarnos “Entiéndelo


El segundo día tuvimos una sesión participativa sobre Aprendizaje en procesos de transformación facilitada por el equipo del SDG Transformation Forum. Por la tarde, participé en una sesión facilitada por Martha Chávez y Thomas McIntyre de Mentes en Transición, con quienes coincidí cinco años atrás en el Llamado de la Montaña.  Durante las sesión, compartimos historias personales de transformación a partir de una metáfora vegetal explicada en un marco elaborado en su proyecto de investigación acción de la Red de Aprendizaje Transgresor

Dado que el tercer día tuve que impartir mis clases de Liderazgo Estratégico y Manejo de Conflictos en la Universidad Andrés Bello en Santiago y Valparaíso, no pude participar en la jornada de clausura del congreso. No obstante, tuve la oportunidad de participar en la reunión del SDG Transformation Forum que tuvo lugar en las dependencias de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.

Lamentablemente, dado el estado de emergencia decretado en la ciudad aquel día, la jornada tuvo que terminar abruptamente, para asegurar la integridad física de los participantes, a quienes se recomendó volver a sus hoteles. Este hecho, no hace más que reafirmar mi convicción sobre la urgente necesidad de transformaciones sistémicas profundas a las que nos convocan los últimos informes del IPCC.